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La unidad táctica de asalto policial de los Mossos d’Esquadra mejora su potencia de fuego

La capacidad del Grupo Especial de Intervención (GEI), la Unidad táctica de asalto policial del Cuerpo de Mossos d’Esquadra (CME), va a ser potenciada con una serie de adquisiciones en curso. Entre otras, propiciadas con la licitación IT-2017-544 promovida desde el Departamento de Interior, se propugna la obtención, a través de un contrato de suministros realizado por procedimiento abierto -la inversión total se aproxima al medio millón de euros-, de una serie de armas y munición que son especialmente novedosas.

Se ha optado, tras adquirir algunos ejemplares que ya están en servicio, por  que cada uno de los agentes del Grupo tenga a su disposición, entre otras armas personales que incluyen la pistola USP de Heckler & Koch (HK), el fusil de asalto SCAR de Fabrique Nationale Hersal o el subfusil MP5 también de HK, un sistema de los denominados PDW (Personal Defence Weapon). Se trata de un modelo de arma compacto, fácilmente transportable en operativos de paisano o con uniforme, que provee al que lo usa un potencial envidiable para neutralizar los objetivos que se tengan que batir, pues emplea una munición optimizada para hacerlo y acabar con aquellos que incluso lleven puestas distintas prendas antibala.

El modelo seleccionado, del que ahora se incorporarán veintidós ejemplares, es de color negro y dispara el cartucho 4,6x30mm. El candidato que cumple ese requisito, así como el funcionar por toma de gases con pistón y cierre de bloqueo rotatorio, es únicamente el MP7 de HK, arma que ya está siendo usada desde hace unos años en el GEI. Su peso de menos de dos kilogramos y el hecho que con la culata plegada no excede de los 44 centímetros de longitud, facilita su ocultación, lo que puede ser determinante para determinados dispositivos o cuando se trabaja en entornos urbanos en los que el espacio limite un poco el movimiento de los agentes.

El cartucho que dispara, y puede hacerlo a un ritmo de casi novecientos cincuenta por minuto en la posición de ráfagas, se caracteriza por su proyectil ligero y de gran capacidad de deformación, por lo que genera una gran cavidad en el cuerpo impactado y un poder de parada envidiable, superior en algunos casos al de armas del 5,56x45mm. Los MP7 ahora en adquisición vendrán provistos con un visor de punto rojo Aimpoint, probablemente de tipo Micro que se ajusta perfectamente al arma en cuestión, y con un módulo de luz que genera un potente foco de más de quinientos lumen y cuenta con un emisor láser visible de color verde, para una mejor identificación del objetivo en condiciones de mucha luz. El PDW llevará culatín en Z, para poderlo usar sin problemas llevando puesto el casco balístico, y supresor sónico, para incidir en la máxima discreción.

La adquisición de las armas, para la cual se ha estimado un monto de 105.000   euros, se hace paralelamente con cincuenta mil cartuchos especialmente diseñados para adiestramientos en galerías de tiro interior, inversión que requerirá de otros cincuenta mil euros adicionales. Cubre perfectamente esta necesidad la avanzada munición de la suiza Ruag. (Octavio Díez Cámara)

Fotografías: 

·El GEI ya dispone de algunos MP7 y ahora va a añadir veintidós más, acompañados de supresores y otros accesorios, a su arsenal. (Octavio Díez Cámara)

·El visor usado hasta ahora, de tipo holográfico, va a ser sustituido por uno de punto rojo de Aimpoint, más eficiente y mejor para lo que se pretende.       (Octavio Díez Cámara)

·Cada uno de los agentes del GEI contará con su MP7 para asumir cometidos como los antiterroristas ahora tan en boga. (Octavio Díez Cámara)


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