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Nuevas lanchas de patrulla de los Mossos d’Esquadra impulsan el Servicio Marítimo la Policía autonómica de Cataluña

El Cuerpo de los Mossos d’Esquadra (CME), la Policía autonómica de Cataluña, ha recibido la embarcación bautizada con el nombre de Cap de Creus dentro de un proyecto que se impulsó a finales del año 2019 y que contemplaba la creación de un Servicio específico para desarrollar la actividad policial propia dentro del espacio marítimo y portuario propio del litoral catalán.

Se aprovechó en ese objetivo el que ya se disponía de algunas embarcaciones empleadas hasta entonces por la Unidad Acuática y con aquellos activos surgió la que ahora se denomina como Policía Marítima. Dependiente de la Comisaría General de Movilidad tiene como funciones las siguientes: la vigilancia, patrulla y control de las aguas marítimas para prevenir que se cometan delitos o infracciones administrativas; la protección, auxilio e información a los usuarios de instalaciones portuarias y el auxilio y apoyo a personas y embarcaciones que lo necesiten; la denuncia de infracciones administrativas en el entorno de la reglamentación náutica; la inspección y control de entornos naturales marítimos y la persecución de las actividades que atenten contra la normativa medioambiental y otras más que se corresponden con una estrategia centrada en la proximidad y el servicio a la ciudadanía.

El actual equipo de la Policía Marítima se está forjando con convocatorias de plazas que, como la de 2020, concentró a más de cuatrocientos candidatos. Los seleccionados tienen que realizar el Curso de Intervención en el Medio Marítimo que tiene una carga lectiva de unas 1000 horas.

Sobre la lancha Cap de Creus, que opera desde el puerto de Palamós, decirles que es una de las tres adquiridas recientemente y que incluyen dos más que se desplegarán en Vilanova i La Geltrú y en la Atmella de Mar. Su compra ha supuesto una inversión de un millón y medio de euros, y cuando se reciban serán cinco los navíos con que contará la Policía Marítima que también ha sido equipada con la Neptú II y la Thalassa.

Las patrulleras que ahora se están incorporando al servicio son embarcaciones que, por sus prestaciones, misiones y carácter, podíamos de calificar como ligeras y propias del uso en el entorno litoral, no más allá de 12 millas desde la costa. Tienen una eslora de 12,83 metros y un calado máximo de 0,69. Su casco se corresponde con un diseño hidrodinámico que facilita la navegación y que puedan mantener una velocidad de crucero de unos 40 nudos, alcanzando cuando se requiera una máxima de unos 50 gracias a los 700 caballos de sus dos propulsores fueraborda. Su autonomía se aproxima a las 400 millas náuticas, cuentan con un dron aéreo y un sistema ROV sumergible, y usualmente operarán con una tripulación de dos o tres personas que puede llegar a ser de seis en el caso necesario. (Octavio Díez Cámara)

Fotografía:  El CME ya ha recibido la Cap de Creus que está siendo mostrada al público en el marco del Salón Náutico Internacional de Barcelona. (CME)


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