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La necesaria renovación de aeronaves de ala fija del Grupo de Aviones de la Guardia Civil

Actualmente el SEAR cuenta con dos Airbus CN235, que deberían de ser sustituidos por su sucesor “natural”, el C295. (foto Julio Maíz)

Tras 15 años de intensas operaciones del Grupo de Aviones del Servicio Aéreo de la Guardia Civil se deberían ir renovando sus aeronaves CN235 para mantener el alto nivel operativo, siendo el sustituto natural, por oportunidad, características y costes, el Airbus C295W de vigilancia marítima de última generación.

El Grupo de Aviones fue establecido el 31 de julio de 2008, tras muchos años de ambicionar el Servicio Aéreo de la Guardia Civil (SAER) capacidad de ala fija, que no vendría hasta la necesidad de contener la crisis migratoria de 2007. Esta grave circunstancia social y política, que desbordó la capacidad de acoger sin papeles en Canarias, motivó la compra de dos aviones CN235 de la por entonces última versión, la 300, para realizar misiones de vigilancia marítima.

Así, desde 2008, primero con asistencia, mediante un convenio entre los ministerios de Defensa e Interior españoles, del por entonces Ejército del Aire, y ya desde 2012 con plena autonomía, esta flota inicial ha completado anualmente unas 1.000 horas de vuelo, sobre todo dedicadas a vigilancia marítima, durante las cuales se han localizado miles de embarcaciones de todo tipo que transportaban inmigrantes.

Así, además de comunicar su situación para su posterior rescate por Salvamento Marítimo o el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, se han lanzado en caso de necesidad balsas u otros elementos de rescate, gracias a la capacidad que da la rampa trasera del CN235, donde se estiban estos elementos para arrojarlos al mar.

Con ese ratio de vuelo anual, en total el Grupo de Aviones ha completado unas más que respetables 15.000 horas de vuelo con una flota de sólo dos aviones, que en 2020 se reforzaba con un tercer aparato, un Hawker Beechcraft (hoy del grupo Textron) B300, de su versión mejorada Super King Air 350i. Esta aeronave, aunque más pequeña, es mucho más rápida, tiene una elevadísima disposición operativa, del 94%, que ha hecho sumar la estadística en unas 600 horas anuales.

Pero, aunque los CN235 son unas magníficas aeronaves, todavía con un alto potencial de vuelo, cuentan con un sistema de misión concebido a finales del pasado siglo/principios de éste diseñado que ha quedado obsoleto. Así, el denominado como sistema táctico integrado o Fully Integrated Tactical System (FITS), que dota a estos dos CN235-300, además de no estar concordante con los actuales estándares de vigilancia marítima, tiene un hardware/software con muchos problemas para su modernización, por lo que el sistema debe de ser renovado lo antes posible.

En un marco de crisis migratorias muy similar al citado de 2007, con una alta demanda de aviones de vigilancia marítima, como se acaba de comprobar con la petición urgente de despliegue de los medios del Grupo de Aviones en Canarias y Senegal, la sustitución es más que imprescindible.

El C295W de vigilancia marítima, en este caso uno de los entregados recientemente al Cuerpo Aéreo de Irlanda. (foto Irish Air Corps)

Nuevos C295

En este punto nos tendríamos que fijar en la autorización del pasado mes de junio por parte del Consejo de Ministros de España mediante la que se aprobaba la adquisición de 16 nuevos aviones C295, seis de patrulla marítima con capacidad antisubmarina y 10 de vigilancia marítima, para el Ejército del Aire y del Espacio, por un presupuesto conjunto de 1.730 millones de euros.

En concreto, uno de los principales candidatos para sustituir a los CN235 del SAER serían los referidos C295W, que el Ejército del Aire y del Espacio denomina como Programa de Vigilancia Marítima (VIGMA), que constará de 10 plataformas basadas en el Airbus DS C295W modificadas para dichas misiones y las de búsqueda y rescate, con los que sustituirán precisamente su actual flota de 8 CN235-100.

En caso de sumarse el Ministerio del Interior al plan del Ministerio de Defensa con el encargo de 2 unidades para el SAER, se lograría un ahorro de costos, tanto por el efecto del encargo de un mayor número de unidades, como por unirse al plan de implantación de enseñanza del nuevo material que pondrá en marcha el Ejército del Aire y del Espacio.

Igualmente, mediante los correspondientes acuerdos con dicha Institución, como cuando se puso en marcha el Grupo de Aviones del SAER, se podrían compartir las labores de sostenimiento/mantenimiento, incluidos los stocks de repuestos, con el consiguiente efecto favorable económico.

Con la llegada de los nuevos C295W, con los actuales CN235 se podría incrementar la cada también más demandada petición de transporte aéreo de personal y material en favor de la Guardia Civil en su conjunto, y de algunas operaciones internacionales de carácter policial, como la realizada en favor de Ucrania el pasado año.  (Julio Maíz)


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