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El momento crucial del arma submarina española

La Armada española vivirá durante los próximos años un momento crucial con la incorporación del primer S-80 Plus; la finalización de la gran carena del veterano submarino “Galerna”, y la posible extensión de la vida operativa un año más de su “hermano” de clase, el “Tramontana”.

Cuando el pasado 4 de junio el  capitán de navío Aurelio Fernández Dapena asumió el mando de la Flotilla de Submarinos (FLOSUB),  esta fuerza de la Armada tenía su único submarino operativo fuera del agua en fase de realización de trabajos de mantenimiento en Navantia. 

La FLOSUB lleva años sufriendo una progresiva pero constante disminución de sus unidades, se ha de tener en cuenta que a principios de este siglo la Flotilla contaba con 8 submarinos: 4 de la  clase Delfín o serie S-60 y otros tantos de la clase Galerna o serie S-70.  Aquella primera década del siglo se puso en marcha el proyecto de los nuevos submarinos de la serie S-80 liderado por Navantia, programa que ha sufrido los retrasos propios de la complejidad de diseñar y construir un submarino de avanzada tecnología.

El carácter estratégico que otorga este tipo de buques a las naciones que los poseen es fundamental, sobre todo por el efecto de disuasión que marcan sus capacidades de guerra naval, obtención de inteligencia, operaciones especiales, etc. Así, la FLOSUB no es solo un  elemento fundamental para la Armada, sino para la defensa de España en su conjunto.

Actualmente la Flotilla solo cuenta con un submarino, el “Tramontana” (S-74), el más moderno de los de la clase Galerna, mientras que el otro superviviente de la serie S-70, el cabeza de clase, el “Galerna” (S-71) se encuentra todavía en fase de Gran Carena. Esta tarea de gran mantenimiento, que realiza Navantia en sus instalaciones de Cartagena, se está alargando mucho (se inició en diciembre de 2017), dado a que se trata de la excepcional quinta vez. Se ha de tener en cuenta que los trabajos de esta gran carena extra están supervisados por los técnico de la empresa que diseñó y bajo cuya supervisión patente se construyeron los S-70 en Navantia en la primera mitad de la década de los años ochenta del siglo pasado, la francesa DCN, ahora Naval Group, que se constituye como autoridad técnica de diseño.                                                           

La previsión es que en agosto o septiembre de este año el S-71 sea puesto a flote y, a reglón seguido, se inicien sus pruebas de mar, que se alargaran hasta finales de este mismo año o principios de 2022, y vuelva al servicio activo. Por delante tendrá cinco años más de vida operativa, por lo que será un seguro activo que convivirá con el primer S-80, el “Isaac Peral” (S-81) que se entregará a la Armada previsiblemente a principios de 2023.

Respecto al “Tramontana”, está programada su baja a mitades de 2022, aunque la Armada pretende encargar un estudio de viabilidad para alargar su vida operativa un año más, lo que conllevaría realizar tres periodos extras de inmovilización programada. Así, estaría en servicio hasta el verano del 2023, cuando ya esté entregado el S-81. Sin embargo, con buen criterio, la Armada prevé que para esas fechas este último navío no esté operativo, por lo que con los dos S-70, al menos mantendría siempre disponible una unidad alistada. (Julio Maíz Sanz)

Fotografia: El S-81en el muelle de armamento de Navantia. (foto Julio Maíz/defensa.com)


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