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El Mando de Canarias conmemora en Tenerife el 140 Aniversario del Palacio de la Capitanía General de Canarias

Inaugurándose una exposición fotográfica abierta al público hasta el próximo 3 de octubre, el Mando de Canarias ha celebrado en un acto en el Palacio de la Capitanía General de Canarias, presidido por el teniente general Carlos Palacios Zaforteza, General Jefe del Mando de Canarias, el 140 Aniversario de la finalización de su construcción y ocupación por parte del Capitán General de Canarias.

Por Real Orden de fecha 30 de diciembre de 1878, se aprobó el proyecto de construcción que impulsara el Teniente General Valeriano Weyler de un nuevo edificio para Capitanía General, realizado por el Comandante del Cuerpo de Ingenieros del Ejército Tomás Clavijo y del Castillo-Olivares, dándose oficialmente por concluidas las obras el día 31 de diciembre de 1880, a partir de esta fecha se fue procediendo al traslado desde el Palacio de Carta hasta el nuevo edificio, el cual se ocupaba completamente el 10 de abril del siguiente año.

En el Patio Interior de Palacio y después de que el General Jefe del Mando de Canarias dirigiera unas palabras de presentación, se realizó por parte del General de División Alfredo Ezquerro Solana y el Teniente Coronel José Manuel Padilla Barrera la presentación de la exposición fotográfica y el libro conmemorativo “140 Años en Palacio”, editado con motivo de este evento.  El personal asistente disfrutó asimismo de una visita guiada al Salón del Trono, el elemento más significativo del Palacio, así como a la exposición fotográfica.

La exposición fotográfica instalada en el patio interior del Palacio de Capitanía estará abierta al público, con entrada libre, desde el 23 de septiembre hasta el 3 de octubre con el siguiente horario: Laborables de 17:00 a 20:00 h. y  sábados y festivos de 11:00 a14:00 y  de 17:00 a 20:00 h

Un poco de historia

La historia del Mando de Canarias es consustancial con la propia conquista de las Islas. Aunque en un principio, y de forma generalizada, las Islas y ciudades de Canarias se gobernaban cada una de forma independiente, con sus propios fueros, privilegios y ordenanzas, dependían del consejo de Castilla, es decir del Rey. Debido a las incesantes sonadas de la guerra y los amagos de invasiones de los enemigos de la Corona, especialmente los ingleses, el rey Felipe II determina enviar a canarias a un jefe Militar que, como presidente de la Audiencia y Capitán General de mar y tierra, las gobernase y defendiese. Para dicho cargo nombra, al que verdaderamente podemos señalar como primer Capitán General de Canarias, Don Luís de la Cueva y Benavides, llegando este a Gran Canaria en la primavera de 1589, siendo su primera decisión, nombrar en las siete islas personas a cuyo cargo estuviese el mando de las armas.

En 1656 el Capitán General Alonso Dávila decidió trasladarse a Tenerife, isla en la cual quedaría finalmente fijada la residencia del Capitán General de Canarias, hasta hoy, si bien el general Dávila no había recibido licencia real para el traslado de Isla. Sería Jerónimo de Benavente en 1661, el primer Capitán General que realmente recibió licencia para residir «en la isla que tuviese por más conveniente» decidiendo residir en el edificio conocido como Casa de los Capitanes en La Laguna. En 1723, la Capitanía General de Canarias se desplaza de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna a la que había sido su puerto, Santa Cruz de Tenerife; lo que indica el gran crecimiento que había experimentado esta última frente a la primera, que seguía ejerciendo de capital insular.

El Capitán General Lorenzo Fernández de Villavicencio se aposentó en el Castillo de San Cristóbal hasta 1734. Hubo una sede de la Capitanía General en la calle de La Marina número 13, en cuyo solar existe hoy un edificio de factura relativamente reciente. El General Antonio Gutiérrez, que el 25 de julio de 1797 encabezaba a los tinerfeños que derrotaron a las tropas inglesas desembarcadas por el Almirante Horacio Nelson, residió en una casa sita en la esquina de las calles San Francisco y San José. El desarrollo urbano y comercial de Santa Cruz de Tenerife, su nombramiento como Muy leal, noble e invicta ciudad de Santiago de Santa Cruz de Tenerife, por decreto del 21 de noviembre de 1797, a raíz de la victoria frente a la escuadra inglesa dirigida por Horacio Nelson, y la habilidad de sus representantes, debieron pesar para que la ciudad fuese elegida como capital de Canarias en 1833 frente a sus competidoras, San Cristóbal de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria, obligando tanto a la burguesía como a las instituciones a mejorar y embellecer la urbe canaria. En 1853, también fue sede de la Capitanía General un emblemático edificio de Santa Cruz, alquilado en un principio para residencia del Capitán General, el Palacio de Carta, conservando el número 8 en la misma Plaza, que en aquella fecha era conocida como Plaza de la Constitución, hoy conocida como Plaza de la Candelaria. El último Capitán General residente en el Palacio de Carta fue el General Valeriano Weyler y Nicolau (1838-1930).

EL PALACIO DE CAPITANÍA Y EL SALÓN DEL TRONO

Fue el Capitán General Valeriano Weyler y Nicolau quien hizo posible que se llevara a cabo el proyecto ideado por el Comandante del Cuerpo de Ingenieros, y natural de Lanzarote, Tomás Clavijo y Castillo Olivares en el año 1878. El palacio fue construido a las afueras de la ciudad, en el lugar natural de expansión de la misma, situada en un lugar estratégico, con una amplia explanada, posteriormente convertida en plaza, utiliza el estilo propio del clasicismo romántico, reafirmando el vínculo de la arquitectura clásica con el poder. Contaba con todas las dependencias necesarias para ser el edificio representativo por excelencia, siendo el epicentro del conjunto el Salón del Trono. Esta estancia, ubicada en la planta noble, ocupa la mayor parte de la fachada principal y fue concebida para llevar a cabo los principales eventos del estamento militar. Es la zona más ornamentada del palacio, teniendo la decoración un componente emblemático e iconográfico enaltecedor de la memoria histórica de Canarias, encargada de fundir el pasado con el presente.

Las pinturas del Salón del Trono. La ornamentación del Salón del Trono es total, cubriéndose completamente sus paredes, e incluso sus vanos con ricos cortinajes y parietales, así como sus espacios con un suntuoso mobiliario. En ella destacan las pinturas que cubren toda el área del techo, realizadas en 1881 por Gumersindo Robayna Lazo, artista nacido en Santa Cruz de Tenerife; quien a su vez llevó a cabo la ornamentación escultórica del frontón de la fachada principal. Robayna fue uno de los más comprometidos artistas canarios del siglo XIX. Formado tanto en las Islas como en París y la Península, ocupó diversos cargos políticos, tanto en la Junta Superior del Gobierno de Canarias como en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Sus dotes artísticas, sumadas a su amplia formación académica y política debieron hacer de él el candidato más adecuado para la decoración del Salón del Trono.

El pintor creó aquí el considerado primer programa iconográfico sobre las Islas Canarias a través de doce conjuntos plásticos que rematan el salón. En los mismos se muestran la representación individual de las siete islas, el Reino, el archipiélago, la Monarquía, el reino de Castilla y León y el escudo de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, pintando a ambos lados las iniciales V y W, en alusión al impulsor del edificio, General Valeriano Weyler. Se diferencian las representaciones de las islas de realengo, regidas directamente por la corona y timbradas por una corona real abierta, de las de señorío, timbradas por una corona condal. Los emblemas insulares actuales parecen haber tomado esta representación como modelo, o al menos la fuente que esta utilizó, ya que a excepción del escudo de Fuerteventura, y con algunas diferencias, los emblemas adoptados a lo largo del siglo XX se corresponden con los que pueden encontrar en el Salón del Trono.

Entre las obras de arte más destacadas ubicadas en este Salón está la Batalla del Batán contra las tropas holandesas, de Carlos Morón, donada por el Cabildo Insular de Gran Canaria. Ilustra el intento de invasión por parte del corsario Pieter Van der Does el 25 de junio de 1599, y su posterior desembarco. También podemos destacar la Defensa de Tenerife contra las tropas inglesas del Almirante Horacio Nelson realizada por Pedro de Guezala, donado por el Cabildo Insular de Tenerife. Una de las hazañas más importantes, no sólo de Canarias, sino de España en general, pues lo ocurrido en la noche del 24 al 25 de julio de 1797 en Tenerife, de haber sucedido de otra manera, hubiera podido cambiar el rumbo de la historia. (Texto y fotos del Mando de Canarias)


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