Indra quiere multiplicar por cinco el tamaño de su fondo de capital riesgo enfocado en defensa y aeroespacio en apenas unos años. La compañía aspira a que el vehículo, dotado inicialmente con 200 millones de euros, alcance los 1.000 millones en el periodo 2027-2030 con la entrada de socios financieros e industriales, aprovechando el tirón inversor que vive actualmente la industria de defensa europea.
Manuel Ausaverri, director general de Estrategia y M&A de Indra Group, subraya que la gran oportunidad reside en “subir el nivel de la industria de defensa empezando por abajo”, apoyando a la nueva hornada de empresas tecnológicas. A través de Indraventures, el objetivo es respaldar pequeñas spin offs, start ups y emprendedores que desarrollan tecnologías muy disruptivas y deep tech, ayudándoles a crecer hasta convertirse en parte estable y permanente del ecosistema nacional.
El directivo sostiene que la compañía dispone de “un pipeline extraordinario” y reivindica el papel de Indra como identificador natural de las tecnologías del futuro. “Quién mejor que Indra para identificar las tecnologías del futuro y colaborar a que el ecosistema de defensa se desarrolle y lo haga de forma estable, perdurable, para que cuando pase la guerra de Ucrania y la ola de inversión en defensa de Europa, pase a ser una industria exportadora”, afirmó.
Visión estratégica y de país
Ausaverri insiste en que el reto no es solo aprovechar un ciclo inversor favorable, sino transformar el actual contexto geopolítico e inversor “en oportunidades y valor para el país”. La ambición de Indra pasa por generar riqueza para las próximas generaciones en forma de tecnología, conocimiento e industria, consolidando una base empresarial sólida más allá de coyunturas como la guerra de Ucrania.
El responsable de Estrategia y M&A recuerda que el interés de Indra en este fondo es simultáneamente financiero, estratégico y tecnológico, y responde a la “vocación de desarrollar el ecosistema nacional”. Como empresa tractora del sector y participada por la SEPI, defiende que la visión del grupo debe ser coherente con los intereses del Estado, en un ámbito especialmente sensible por los plazos largos, las restricciones a la exportación y la necesidad de compatibilizar cualquier inversión con la defensa del país.
En este contexto, Ausaverri recalca la importancia de rodearse de los mejores socios y expertos para garantizar el éxito del vehículo de inversión. El consejo asesor del fondo está todavía en fase de conformación, con la intención de sumar perfiles de alto nivel que aporten experiencia financiera, tecnológica y sectorial.
El ejecutivo resume la filosofía que guiará esta etapa de crecimiento: “En la colaboración va a estar el secreto del éxito”. Ese enfoque colaborativo pretende convertirse en el motor que permita a Indraventures escalar hasta los 1.000 millones de euros y consolidar un ecosistema de defensa y aeroespacio más innovador, competitivo y orientado a la exportación.





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