La semana pasada supimos que el futuro avión de entrenamiento del Ejército del Aire y del Espacio será bautizado Saeta II, en honor al primer reactor de ataque y entrenamiento fabricado por una empresa española como fue Hispano Aviación y que estuvo en servicio desde comienzos de los sesenta hasta comienzos de los ochenta.
Este hispano nombre para el avión turco Hürjet que reemplazará al F-5 no despeja algunas dudas sobre la evolución de este programa basado en tecnología turca, por ejemplo cuántos aviones se adquirirán, de qué tipos y cual será el coste total.
Recordemos que durante la comparecencia de la ministra de Defensa Margarita Robles ante la Comisión de Defensa del Senado sobre este asunto, el pasado 16 de junio, robles valoró la inversión en 1.375 millones de euros para adquirir “entre 28 y 30 aviones” y el segmento terrestre, afirmando que el impacto económico del programa será de 2.887 millones de euros. Esto arrojaba un coste medio por avión de entre 45,8 y 49,1 millones de euros, un cálculo meramente orientativo teniendo en cuenta que el programa tiene una gran componente de formación en tierra con simuladores.
En septiembre se anunció un préstamo a Airbus Defence and Space por su papel en el programa por valor de 1.040 millones, afirmándose ya entonces que el pedido podría alcanzar los 45 aviones y en octubre finalmente el Consejo de Ministros autoriza la firma del contrato par adquirir hasta 45 aviones por nada menos que 3.120 millones de euros, lo que arroja un coste promedio por avión de 69,3 millones de euros.
Parece ser que una Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Airbus y el tecnólogo Turkish Aerospace Industries (TAI) será el contratista de este programa, que plantea la entrega de los primeros aviones en 2028 y la llegada de los primeros aviones “completamente adaptados a los requerimientos nacionales” a partir de 2031, completando las entregas previsiblemente en 2035.
Parece ser que se contempla una propuesta en dos fases con la llegada de aviones fabricados en Turquía que serían luego “adaptados” en instalaciones de Airbus a los requerimientos del Ejército del Aire y del Espacio y una posterior fase con fabricación nacional. Falta por saber también en qué consistirá esta adaptación de los aviones, por qué no pueden venir desde el principio adaptados a las necesidades del cliente final desde Turquía, o cual es el grado de participación de la industria nacional. Recordemos que en septiembre, durante FEINDEF se anunció la participación de hasta quince empresas españolas en el programa. Igualmente sería interesante saber el número final de aviones a adquirir o si el “hasta 45” aviones se refiere a varios tramos de adquisición, quizá correspondientes a esa nacionalización completa o parcial de los aviones.
Un programa muy esperado
El relevo de los F‑5 del Ala 23, columna vertebral de la enseñanza de caza del Ejército del Aire y del Espacio desde hace más de medio siglo, pivota ya oficialmente sobre un nuevo Sistema de Enseñanza Integrado en Vuelo Avanzado basado en el entrenador supersónico turco Hürjet. El programa, presentado por Defensa como un sistema integrado de entrenamiento (ITS) de altas prestaciones y tecnológicamente avanzado, pretende asegurar la transición de los futuros pilotos a los exigentes estándares de los cazas de quinta generación y mantener el nivel de capacitación de la aviación de combate española.
Según detalló la ministra de Defensa en la citada Comisión de Defensa del Senado, el esquema elegido es un co‑desarrollo entre la industria española y Turkish Aerospace Industries, articulado mediante un memorando de entendimiento firmado en diciembre de 2024 y un Plan Industrial rubricado en FEINDEF 2025 entre Airbus, TAI y un grupo de 15 empresas nacionales. La fórmula combina trabajos “build to print” dentro de la producción global del Hürjet, una versión “españolizada” con autoridad de diseño nacional y el desarrollo de un sistema de entrenamiento en tierra propio, reforzando el discurso de cooperación bilateral y transferencia tecnológica.
El segmento terrestre estará formado por un Ground‑Based Training System que incluirá simuladores de vuelo avanzados, sistemas de instrucción digital y herramientas de análisis de rendimiento. El objetivo es recrear en tierra escenarios complejos y tácticas contemporáneas, reduciendo costes de vuelo y riesgos, y facilitando el salto posterior a plataformas como el Eurofighter y futuros cazas de 5ª/6ª generación.
El calendario adelantado al Senado sitúa en 2028 la llegada de los seis primeros Hürjet, el aumento de la flota hasta 18 aviones y la implantación del GBTS nacional a lo largo de 2029, y la entrega en 2031 de los aparatos “españolizados” con las primeras modificaciones de diseño acordadas. Entre las ventajas operativas señaladas destacan envolventes de vuelo compatibles con los cazas de primera línea, aviónica y presentación de la información de última generación configurable por software, bajos costes de operación y mantenimiento y una capacidad de crecimiento que permitiría evolucionar el sistema conforme lo hagan los futuros sistemas de armas. (José Mª Navarro García)






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