Las Fuerzas Armadas han abierto el primer ciclo de convocatoria de 2026 para Tropa y Marinería con 4.527 plazas y un mensaje claro: el soldado del siglo XXI será, ante todo, un profesional técnico altamente especializado. En un contexto marcado por misiones en 15 países y más de 4.000 efectivos desplegados, la institución busca perfiles capaces de operar en entornos complejos donde la tecnología es ya un elemento central de la acción militar.
Según Patrio, el centro de alto rendimiento de thePower Education especializado en opositores a Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los perfiles más demandados se concentran en el manejo de drones, la ciberdefensa, el mantenimiento avanzado y las comunicaciones críticas. La propia convocatoria incentiva la incorporación de aspirantes con títulos de Grado Medio de interés para la Defensa, reconociendo que la eficacia operativa depende cada vez más de competencias técnicas concretas.
El modelo profesional también evoluciona en términos de carrera y estabilidad: la reciente actualización retributiva, las vías de continuidad que premian la experiencia y un sistema de concurso‑oposición transparente entre los 18 y los 28 años refuerzan el atractivo de la vida militar como opción de empleo estable a largo plazo. Desde Patrio señalan un aumento del 20% en el número de alumnos que preparan estas oposiciones respecto al año anterior, con un perfil predominante entre los 18 y 23 años y una presencia femenina que ya alcanza el 20% de las candidaturas.
“La convocatoria de este año confirma un cambio de paradigma estructural. Las Fuerzas Armadas ya no demandan únicamente operativos, sino especialistas en entornos de alta tecnología”, resume la sargento del Ejército del Aire María Montalvo, mecánica de aviones especializada en armamento aéreo. A su juicio, la estandarización de criterios medibles y la transparencia en la promoción están consolidando una institución donde prima el talento técnico y la capacidad de gestión, y donde la oposición de Tropa y Marinería se configura como una carrera de alta cualificación alineada con las exigencias de la seguridad global.
A partir de este año, además, el proceso de selección incorpora una reforma profunda de las pruebas físicas, que pasan a priorizar fuerza‑resistencia, resistencia aeróbica, trabajo de core y agilidad. Se eliminan el salto de longitud y la carrera de 50 metros, sustituidos por ejercicios como la plancha isométrica y un circuito de agilidad y velocidad con salida desde posición sentada; un modelo con marcas diferenciadas por sexo, diseñado para ser más accesible, homogéneo y ajustado a las demandas reales del servicio, mientras que las pruebas de natación seguirán reservadas a oficiales y suboficiales.






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