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Las claves del “nuevo” helicóptero SH-60F de la Armada española

El pasado mes de noviembre se aprobaba la compra de las dos últimas unidades a la US Navy (marina de los Estados Unidos) de este modelo de Sikorsky, con los que la Armada podrá garantizar la capacidad de transporte táctico de sus infantes de Marina, durante los próximos dos años.

Estamos ante un sistema de transición, entre los Sikorsky SH-3D Sea King y el NHIndustries NH90, que la previsora Armada debió de poner en marcha ante el claro desfase que se evidencia desde la baja del primero y las entregas del modelo europeo, cuya primera unidad no llegaría hasta 2023.  La Armada se dotará así de un total de 8 SH-60F más 2 unidades adicionales como fuentes de repuesto, una práctica que ya se puso en marcha a principios de siglo en el caso del referido Sea King, y que ha dado un buen resultado en términos de operatividad de la flota y costes.

Lo primero que vemos es que aunque hablamos de helicópteros de segunda mano, anteriormente operados por la US Navy, estamos ante un sistema de nuevo cuño, ya que están siendo modificadas según los requerimientos de la Armada, al que se les instalado múltiples nuevos sistemas (Aviónica, comunicaciones, cockpit compatible con gafas de visión nocturna), incluidos sus dos motores. Para ello la institución recurrió a uno de los organismos de diseño de ingeniería y certificación más prestigiosos del mundo, el denominado mando naval de sistemas aéreos o NAVAIR (Naval Air Systems Command). Estamos ante una organización clave para la operatividad de la más poderosa fuerza naval del mundo la US Navy, ya que su misión es proporcionar apoyo al ciclo de vida de todas sus múltiples plataformas aéreas, o encargadas por aliados, y  en el marco de este apoyo, está el diseño y certificación de modificaciones y reparaciones.

La experiencia de NAVAIR se ve incrementada por la existencia de un programa específico (PMA-299) que asiste a todas las aeronaves de la serie Sikorsky H-60 de la US Navy y de los múltiples países usuarios. En este punto recordar la larga experiencia de la FLOAN (Flotilla de Aeronaves) de la Armada con los muy similares SH-60B, de los que emplea una docena la 10ª Escuadrilla, con un gran éxito, citar que a lo largo de los más de 30 años de operaciones ninguno de éstos ha tenido accidentes. Además dado que los dos sistemas son muy parecidos facilita mucho el cuidado sostenimiento/mantenimiento de sendas flotas, y ahorra importantes costes, de hecho los SH-60F se están integrando en la 10ª Escuadrilla, que como la mayor parte de la FLOAN tiene sede en Rota (Cádiz).

En las ventas de aeronaves a otras naciones, NAVAIR redacta una recomendación de certificación, que en el caso de España, y para los dos SH-60F que ya han sido recibidos, fue asumida por el Consejo de Aeronavegabilidad que a su vez emitió una Prueba Equivalente, que autoriza a volar y garantiza que el helicóptero es seguro en sus distintas configuraciones.

Además, la publicación técnica NATOPS (Naval Air Training and Operating Porcedures Standardization) en su versión específica y conjunta para el SH-60H/F, contempla la configuración de transporte con 10 asientos. Esta habilitación incide aún más en la validez del uso que pretende darle la Armada, que es el asalto/transporte táctico para desplazar a su personal y material, en especial sus infantes de Marina y sus fuerzas especiales, capacidad que dan actualmente los más que veteranos Sikorsky SH-3D Sea King, de la 5ª Escuadrilla.

Los técnicos de la Armada consideran que la configuración de las aeronaves adquiridas es totalmente segura para su empleo dentro de las citadas configuraciones que la Armada solicitó dentro del programa de adquisición.  Obviamente para su rol de asalto táctico los SH-60F deben de contar con un buen sistema de autoprotección pasiva, para lo que de nuevo se contó con la experiencia del NAVAIR, que lleva décadas trabajando en este campo, no olvidemos que los medios aéreos de la US Navy y los Marines llevan decenios interviniendo en guerras tanto convencionales como asimétricas, en las que los misiles portátiles antiaéreos se prodigan. Así los SH-60F españoles cuentan en este campo con un sistema denominado ASE (Aircraft Survivability Equipment) que combina está formado por un alertador de misil o MWS (Missile Warning System) y un sistema de dispensadores de bengalas y chaff, que aumentan mucho sus posibilidades de supervivencia en los entornos hostiles, donde se podrían utilizar. Además para hacer frente al  fuego de armas convencionales (fusiles de asalto, ametralladoras, lanzagranadas, etc), se reciben desde Estados Unidos con asientos dotados de  blindaje, tanto los delanteros  para los pilotos y los sitos en la cabina de transporte de tropa.

Otro de los puntos a analizar es que dispone de una única puerta en su cabina de carga, sita en su lado derecho, lo que no impide la realización de un desembarco en zona hostil de manera segura y no supone incumplir ninguna norma de seguridad. Los referidos SH-60B tienen está misma configuración, por lo que la Armada tiene una amplia experiencia en los procedimientos de utilización, incluidos los de una hipotética evacuación de una aeronave de esta configuración.

No olvidemos que la doctrina de empleo prevé que las operaciones de estas aeronaves de transporte táctico, se realice con la protección de otros medios. Así en el caso de la Armada se cuenta con los cazabombarderos Boeing AV-8B Plus Harrier II, otros helicópteros asignados como escolta como serían los modernizados AB-212, etc, además los SH-60F están dotados de ametralladoras de 12,70 mm para su autoprotección, lo cual en conjunto ha de permitir un desembarco helitransportado con suficientes garantías.

En cuanto a los requisitos de seguridad del modelo en este punto, hay que especificar que además de la referida puerta en el lado derecho del helicóptero se dispone de una amplia ventana habilitada como salida de emergencia en el lado izquierdo, lo que aumenta las posibilidades de salida de los pasajeros en caso de accidente, además cuenta con un sistema de iluminación interno, que dirigen a esta zona de escape.

Así mismo, para la evacuación en caso de accidente sobre la mar, las dotaciones de vuelo y los infantes de Marina que van ser transportados en los helicópteros de la FLOAN se adiestran en una gran piscina o Dunker del CESUPAR (Centro de Supervivencia de la Armada), en la que se sumerge un simulador de  cabina (asientos, puertas y ventanas), muy parecido a la plataforma en la que van a volar.

Por último, destacar que para obtener la recomendación de certificación realizada por NAVAIR, se ha de incluir una serie de pruebas para comprobar que se cumplen las normas establecidas en la FAR29 (Federal Air Regulations Part 29), en las que se establecen los requisitos que deben tener las aeronaves de ala rotatoria para su uso de manera segura, y entre los que se incluyen aquellas exigencias que permitan una evacuación ordenada. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Uno de los dos SH-60F entregados hasta la fecha a la Armada. (foto: Julio Maíz/defensa.com)

·Los SH-60B tienen la misma configuración que los “nuevos” Foxtrot, por lo que se cuenta con una gran experiencia. (foto: Armada)


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