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Los aviones históricos de la Fundación Infante de Orleans siguen en vuelo, mientras se intenta recuperar un T-6

El pasado domingo, 6 de diciembre, los motores de explosión de los aviones históricos de la FIO (Fundación Infante de Orleans) volvían a sonar en los cielos del sur de Madrid, en torno al aeródromo de Cuatro Vientos. Desde marzo de este año, las exhibiciones se realizan sin público, debido a la pandemia del Covid-19, a pesar de ello, cada dos o tres meses la FIO pone en vuelo sus aeronaves “para mantener el entrenamiento de los pilotos que vuelan estas aeronaves históricas”, nos explica Carlos Valle, presidente de la Fundación.

Estamos ante una situación excepcional, nunca vista en los 32 años que la FIO lleva realizando su exhibición mensual, ni en los 5 previos de preparación. Así, en este periodo nos estamos concentrando en el mantenimiento y las pruebas del material de la Fundación  y el entrenamiento de sus tripulaciones”. Hasta que las autoridades no lo autoricen, no podrá volver las exhibiciones con público, por lo que han procedido últimamente a darlas en streaming. “Aunque no se trata de una exhibición propiamente dicha, puesto que aún no hemos podido recuperar nuestra actividad habitual, sí estamos ante un completo entrenamiento realizado a puertas cerradas”, afirma  el presidente de la FIO.

El entrenamiento de primeros de diciembre fue lo más parecido posible a una demostración de las de siempre, a modo de preparación para cuando sea posible volver a realizarlas con normalidad. Incluyó además una breve exposición de la colección de aviación histórica, vuelos de entrenamiento de la FIO, una master class de Javier Aranduy y el vuelo Freestyle del subcampeón del mundo Cástor Fantoba y reciente coronado campeón de España.

Una de las aeronaves más vistosas de este museo aeronáutico son sus biplaza de entrenamiento North American (hoy Boeing) T-6G Texan, que luce un inconfundible esquema naranja y las marcas de cuando voló con 793 Escuadrón del Ejército del Aire, en concreto en funciones de enseñanza en la AGA (Academia General del Aire) de San Javier (Murcia). A finales de los ochenta la FIO logro adquirir dos antiguos aparatos de dicha Unidad, el E.16-198/793-25 y el E16-201/793-19, rematriculados como aviones históricos con los registros civiles EC-DUM y EC-DUN (muy discretamente pintados en la cola) respectivamente, que estuvieron volando juntos durante casi 20 años.

Desgraciadamente el EC-DUM, que para simplificar la FIO designa como 25, sufrió una parada de motor en 2007 mientras sobrevolaba la zona de Quijorna (oeste Madrid). A pesar de que el terreno no era precisamente propicio para ello, el piloto consiguió realizar una toma de panza prácticamente perfecta, saliendo indemnes tanto él como su pasajero, pero el avión sufrió algunos daños considerables en el motor y en sus superficies inferiores. Desde entonces se encuentra en restauración, a la espera de que se disponga del presupuesto necesario para poder finalizarla, por lo que en la web de la FIO se puede ver últimamente la campaña para donar fondos, que permitirían volverle a ver volando, tras 13 años parado.  Si se lograse obtener el dinero necesario en un plazo de poco más de un año volvería a estar en servicio. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía:  De prosperar la petición de ayuda, la FIO podría volver a deleitarnos con su pareja de T-6 “Texan” (foto FIO)


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