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Abengoa llega al sector de la defensa para quedarse

La compañía española Abengoa, a través de su  unidad de negocio Aeroespacio y Defensa, ha establecido un plan a largo plazo para afianzar su presencia en el sector de la defensa. En una entrevista reciente, Sonia de la Rosa Llano, directora de esa división, nos daba las líneas maestras de esta apuesta.

El primer resultado positivo de esta apuesta lo recibía la compañía con sede en Sevilla el pasado mes de febrero, cuando el Ministerio de Defensa anunciaba la elección de su reformador de bioetanol para equipar al submarino S-80 de la Armada española que Navantia construye actualmente. El Ministerio optó por la propuesta de Abengoa frente a la de Técnicas Reunidas tras un riguroso proceso de toma de decisión, en el cual pesaron los factores técnicos y programáticos. El reformador producirá a bordo del submarino hidrógeno a partir del bioetanol, con el que alimentar la pila de combustible que permitirá al sumergible mantenerse en inmersión durante semanas sin tener que salir a la superficie para desplegar el snorkel y usar los motores diésel.

Sin embargo, este no fue el primer desembarco exitoso de la compañía en el sector, ya que Abengoa Aeroespacio e Innovación es responsable del diseño, fabricación y certificación de la unidad de distribución de potencia eléctrica PDB (Power Distribution Board) para el blindado británico Ajax de General Dynamics European Land Systemas. A pesar de que el programa se encontraba ya muy avanzado, la compañía desarrolló en tiempo record una solución de altas prestaciones adaptada a los requerimientos técnicos y ambientales. En seis meses se completó el diseño, se fabricó un prototipo y se pasaron las pruebas, calificándose con éxito y fabricándose las 120 unidades de la primera serie. Este éxito se basa en dos de los pilares de la empresa, como son la experiencia en sistemas de distribución eléctrica para aplicaciones espaciales y los sistemas de pruebas o testing.

Con estos buenos mimbres, Abengoa se ha propuesto establecerse como como empresa de ingeniería capaz de aportar soluciones completas a las necesidades de las Fuerzas Armadas españolas y contribuir al avance tecnológico del sector a través de alianzas con empresas europeas. Para ello se quiere aprovechar la experiencia y conocimiento de áreas como Aeroespacio o Energía y entrar en los principales programas, como son las fragatas F-110 para la Armada, el Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8 para el Ejército de Tierra y el Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS) para el Ejército del Aire.

Un importante paso para consolidar esta apuesta por los grandes programas fue la firma del acuerdo con la multinacional John Cockerill. El 31 de mayo del pasado año, en el marco de la Feria Internacional de la Defensa (FEINDEF) Abengoa, a través de su área de Innovación, y John Cockerill, mediante su filial en España firmaron un memorando de entendimiento para la creación de una joint venture en el área de defensa que actuará en España y en otros mercados internacionales. Ambas compañías consideran que tienen mucho que ofrecer en el área de torres de medio y gran calibre, no solo para el citado programa VCR del Ejército de Tierra, para el que John Cockerill viene promocionando su familia de torres modulares Cockerill 3000 Series de 30 mm., sino también para dotar a la Infantería de Marina con una torre de 105 mm. de cara a su futuro vehículo que reemplace sus carros de combate.

Esta colaboración permite ofrecer un producto europeo, desarrollado, calificado y exportado a varios países del mundo, que incluye un plan industrial que contempla la fabricación en España, el establecimiento de una cadena de suministro nacional y la adaptación a las modificaciones y requisitos específicos del cliente, así como el sostenimiento durante el ciclo de vida. El acuerdo fomentaría la creación de un tejido industrial y la creación de puestos de trabajo en España, si bien la colaboración se extiende a Portugal y Latinoamérica.

La colaboración con John Cockerill no solo se limita al mercado español o latinoamericano, sino que la experiencia de Abengoa Aeroespacio y Defensa en electrónica de Defensa se ha materializado en un acuerdo para suministrar a las torres de esa empresa con ciertos sistemas electrónicos de última generación que mejorarán sus prestaciones.

Un activo estratégico en esta apuesta es la nueva planta de la compañía en el madrileño municipio de Torrejón de Ardoz, instalaciones que permitirán crecer a la empresa en productos y proyectos, que cuenta con más de 1.000 m2. para fabricación y una sala limpia de clase 100.000 (ISO 8).

Entre la oferta de Abengoa Aeroespacio y Defensa se encuentran aquellas soluciones que podríamos englobar en el área ingeniería y testing de equipos aeroespaciales y de defensa, incluyendo simulación. Otra área de conocimiento es el que podríamos englobar en torno a la energía, como las soluciones para la gestión eficiente del  agua o la electricidad que podrían ser de interés para iniciativas como la Frontera Avanzada del Ejército de Tierra, además de la citada tecnología del reformador de bioetanol o el conocimiento del hidrógeno gracias a Abengoa Hidrógeno. En este sentido, merece la pena destacar un programa de I+D del Ministerio de Defensa incluido en el último Plan Anual de Contratación, como es el desarrollo de una pila de combustible nacional compatible con el sistema de propulsión independiente del aire (AIP) para el submarino S-80 de la Armada.

Este programa de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), denominado Medusa 300, tiene el objetivo de desarrollar una célula de combustible nacional de 300 Kw, que debe estar lista en seis años. Precisamente, Abengoa Hidrógeno trabaja actualmente en el desarrollo de sistemas de pila de combustible en varias líneas distintas, como Balance of Plant (BoP), células de combustible basadas en membranas de intercambio de protones PEMFC (Proton-Exchange Membrane Fuel Cells), células de combustible de carbonato fundido MCFC (Molten Carbonate Fuel Cell) o de óxido sólido SOFC (Solid Oxide Fuel Cell).

Revista Defensa nº 504, abril 2020, José María Navarro


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