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Reservistas voluntarios españoles

Un reservista voluntario es una persona que desea aportar de forma temporal, su experiencia y  capacidades, habilidades y conocimientos en  beneficio de las Fuerzas Armadas, a través de los  diferentes cometidos y misiones que tienen encomendadas en el cumplimiento de la función que la Constitución les asigna y como respuesta a los compromisos asumidos por el Gobierno de España (incluidos los internacionales). Se trata de un militar a tiempo parcial, el cual, cuando está activado, viste el mismo uniforme y tiene los mismos derechos y obligaciones que cualquier militar profesional.

Último viernes de mayo, son las 11:00 AM en el patio de armas del Centro de Formación de Tropa nº 2, ubicado en el acuartelamiento de Camposoto, en San Fernando (Cádiz). La grada, destinada al personal militar invitado, está completa: más de medio centenar de jefes y oficiales se encuentran en pie, firmes, inmóviles. Frente a ellos, al otro lado del patio, forman 21 hombres y 2 mujeres de entre 29 y 56 años, uniformados de gala: se trata de la última promoción de ARV (Aspirantes a Reservistas Voluntarios) del Ejército de Tierra (ET), que en este momento se prestan a culminar con un solemne acto de juramento o promesa ante la Bandera, su fase de Formación Militar Básica. Han sido dos semanas de intenso entrenamiento teórico y práctico, en estricto y concentrado régimen de mili, que para los más mayores ha supuesto una nostálgica vuelta al pasado y para los más jóvenes, que no pasaron por el servicio militar, una grata experiencia, difícil de olvidar.

Para aquellos, se trata de volver a la ilusión de compartir, de ver que las cosas no son tan cómodas, a buscarse la vida en el mundo militar, con su orden y disciplina. Para los más jóvenes, sin experiencia militar previa, todo es nuevo e impactante, pues nunca habían vivido algo así; han aprendido a ejercitar una serie de valores que enriquecen a la persona y que la sociedad civil suele ignorar con demasiada frecuencia. Han comprobado que el Ejército, lejos de ser una institución a modernizarse, sabe adaptarse a las necesidades del siglo XXI y hacer frente con eficacia a cualquier reto que se le presente, sin por ello renunciar a sus esencias tradicionales: valor, espíritu de sacrificio, disciplina, compañerismo, espíritu de servicio, y honor.

Foto: Formación de a tres: Jura de Bandera de los nuevos RV (foto CEFOT2).

Todos los congregados para el solemne acto esperaron la llegada del general de división Amador Enseñat y Berea, director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación del ET, encargado de presidirlo. Mientras aguardan, los ARV se sienten agradecidos por la importancia que se les otorga y admirados con el ejemplo que están dando esos jefes y oficiales que tienen enfrente, procedentes de casi todos los cuerpos y armas. Todos asisten voluntariamente al acto. Todos a una, en un momento altamente emotivo, han cantado La muerte no es el final, en homenaje a los caídos por España.

Finalizado el acto, esos 23 aspirantes a reservistas voluntarios, tras corroborar su compromiso con España y sus Fuerzas Armadas, desfilan en orden cerrado, para alejarse de la explanada principal donde ha tenido lugar la ceremonia. Mandados por uno de sus suboficiales instructores, reciben la orden de alto y descanso a discreción. Saben que están a punto de recibir la de romper filas y les cuesta mantener el pie izquierdo inmóvil para respetar ese descanso y la formación. El suboficial les mira orgulloso y sonríe: los aspirantes no pueden aguantar más y rompen la formación para abrazarse unos a otros y hay lágrimas, alegría sincera. Aquí nadie finge, todo el mundo manifiesta abiertamente sus emociones.

Tienen un plan de estudios exigente. Son personas que vienen muy motivadas, que sacrifican su tiempo y dinero para poner sus conocimientos a disposición de España. Merecen todo mi respeto y admiración, manifiesta el oficial al mando del Batallón de Alumnos. Llegar a ser reservista voluntario es para mí un sueño cumplido. Tres veces me presenté en tres años distintos a las convocatorias y por fin al tercer intento conseguí obtener plaza. La reserva voluntaria me parece un excelente nexo entre la sociedad civil y el Ejército, señala uno de estos aspirantes que acababa de jurar bandera. Tras una fase de formación de dos semanas, donde han tenido un intenso programa de instrucción, han finalizado su preceptiva fase de Formación Militar Básica este grupo de mujeres y hombres que voluntariamente quieren prestar este especial servicio a la Patria.

foto:  Fase de Formación Militar Básica: primer día, con entrega de equipo y chequeo de todos los elementos del mismo (foto CEFOT2).

Procedentes de muy diversos puntos de España, estos todavía aspirantes regresan a sus hogares, pendientes de incorporarse en breve a sus unidades de destino, donde realizarán la fase de Formación Militar Específica y así estar preparados para ser llamados en futuras activaciones. En estos días de compromiso con las Fuerzas Armadas dejan atrás familia, trabajo... Otros aprovechan sus vacaciones laborales, piden excedencias o simplemente días descontados de su sueldo, que sus empleadores están obligados por Ley a admitir. A pesar de que perciben una indemnización monetaria por parte del Ministerio de Defensa, en ocasiones esta no llega a cubrir lo que el voluntario está perdiendo por ver cumplida su vocación de servicio a España.

Formación Militar Básica y Específica

En la Formación Militar Básica, durante dos semanas, y en estricto régimen de internado militar, la jornada de estos aspirantes comienza a las 07:00 AM con el toque de diana. Desde esa hora, y hasta las 06:00 PM, tienen poco tiempo para el descanso: formación de Bandera, instrucción de orden cerrado, armamento y tiro, gimnasia, adiestramiento general militar, topografía, protección NBQ, transmisiones, formación cívica y humana, así como varias conferencias.

También necesitan dedicarle tiempo al estudio, ya que serán evaluados durante esta fase de forma continua, y con exámenes escritos. Hay una nota de concepto, en la que se valora la disciplina, actitud, voluntad, etc. En su uniforme de campaña, sobre el pecho, en el lado izquierdo, en lugar del nombre, empleo y arma, lucen un parche redondo con las letras ARV, que les acredita como aspirantes a reservistas voluntarios. Puede ser de color rojo, amarillo o blanco, según se trate  de aspirante a oficial, suboficial o tropa.

foto: Los reservistas regresan de una clase de instrucción de combate.

Una vez superada la fase anterior, de nuevo los ARV se desplazan durante otras dos semanas cada uno a  la UCO (Unidad, Centro u Organismo) en la que obtuvieron plaza en el concurso de méritos inicial. Los objetivos de esta nueva fase formativa Específica son:

-Que se produzca en los seleccionados que tengan experiencia profesional en el puesto asignado la necesaria adaptación general a la UCO y a los métodos y procedimientos particulares del puesto en el que se desarrollarán sus futuros períodos de activación.

-Capacitar a los seleccionados sin experiencia profesional para ocupar el puesto y cometido asignados.

-Favorecer que para todos los seleccionados se produzca la adaptación adecuada a los equipos, instalaciones y personal en la UCO en la que han conseguido vacante.

-Favorecer la necesaria familiarización de los componentes de las diferentes UCO con la figura del reservista voluntario.

Esta fase es igualmente evaluativa, y la nota que cada aspirante obtiene viene a añadirse a las acumuladas anteriormente, con el fin de establecer su puesto definitivo en el escalafón de reservistas, según categoría: oficiales (alférez), suboficiales (sargento) o tropa (soldado). Es desde este momento cuando el ARV debe de mantener el contacto con su unidad y, de acuerdo con los méritos acumulados, obtener en mayor o menor medida el interés por parte de sus mandos de contar o no con sus servicios, hasta un máximo de cuatro meses al año.

Nombramiento definitivo y antecedentes

Superadas las fases de formación, sólo queda esperar la llegada del nombramiento definitivo como alférez, sargento o soldado RV (Reservista Voluntario), vía publicación de tal hecho en el Boletín Oficial de la Defensa, donde se indica su orden en el escalafón de su promoción, significando esta fecha de publicación la de antigüedad del reservista.

foto:  Bandera del Centro de Formación de Tropa nº 2, ubicado en el acuartelamiento de Camposoto, en San Fernando de Cádiz (foto CEFOT2).

Es a partir de este nombramiento cuando el nuevo militar recibe su certificado de estudios, su despacho-título de RV firmado por el jefe de Estado Mayor y puede ya tramitar su TIM (Tarjeta de Identificación Militar). Permanece durante su compromiso en situación de disponibilidad, desarrollando normalmente su vida y profesión como civil y pasando anualmente por periodos de activación, que sirven para mantener y mejorar su cualificación y adiestramiento militar.

Estos períodos de activación a acordar con su UCO pueden ser por tanto bien en concepto de prestación de servicios, o para formación continuada, pero en cualquiera de los casos existirá siempre absoluta flexibilidad y buena disposición para adaptarse a la disponibilidad del reservista, en función de sus obligaciones laborales, familiares o de cualquier otra índole. Ya sea para prestación de servicios o para formación continuada, el reservista percibirá los honorarios que le correspondan de acuerdo con su categoría (oficial, suboficial o tropa-marinería). El nuevo RV firma su compromiso por un mínimo de tres años, siendo posible renovarlo  en sucesivas ocasiones, siempre que no se superen los 61 años de edad para oficiales y suboficiales o los 58 para tropa y marinería.

Todo comenzó en 1999, cuando el espíritu de la Ley de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas exigía una revisión a fondo, que en la práctica totalidad de las naciones occidentales se encontraba ya en marcha. En España también había tenido lugar un período de análisis y reflexión para determinar el nuevo modelo, capaz de cumplir eficazmente con sus misiones y de constituir un adecuado instrumento de disuasión y de política exterior en el nuevo panorama estratégico del Siglo XXI, dentro del marco de seguridad compartida que disfruta España mediante su participación en organizaciones de seguridad colectiva. Novedosa fue entonces la regulación a desarrollar de la aportación suplementaria de recursos humanos a las Fuerzas Armadas, cada vez más pro­fe­sio­nalizadas y preparadas en situaciones de crisis o riesgo grave para la seguridad nacional, con el fin de asegurar la participación de todos los ciudadanos cuando las necesidades de la defensa lo exigieran, imponiendo las menores obligaciones posibles.

En el título dedicado a esta materia se definieron las figuras de reservistas temporales, que serán, durante un tiempo limitado, los militares profesionales que cesan su relación con las Fuerzas Armadas; de reservistas voluntarios, que serían los españoles seleccionados a optar a las plazas que se convocaran anualmente al efecto; y de reservistas obligatorios, que serán los ciudadanos declarados como tales por el Gobierno, previa autorización del Congreso de los Diputados, cuando las necesidades de la defensa nacional lo hagan necesario. Asimismo, se determinan las modalidades de incorporación con carácter selectivo, ordinario y general y se establece la posibilidad de que los temporales y voluntarios puedan participar en misiones en el extranjero. La incorporación a las Fuerzas Armadas estaría, por lo tanto, motivada por la imposibilidad de atender a las necesidades de la defensa nacional con los efectivos de militares profesionales.

Finalmente, el Real Decreto 1691/2003, de 12 de diciembre, aprueba el Reglamento de acceso y régimen de los reservistas voluntarios. La reducción de efectivos de personal, la necesidad de satisfacer las misiones encomendadas y la oportunidad de encauzar el derecho y deber constitucional de defender a España, impusieron la articulación legal de un sistema de reservistas –temporales, voluntarios y obligatorios– que permitiera completar, cuando las circunstancias lo requiriesen, las capacidades propias de las Fuerzas Armadas, a la vez que se garantiza el ejercicio de aquel derecho constitucional por parte de los españoles. Se fijan los procedimientos de selección para acceder a la condición de voluntario y se regula el régimen que le sea de aplicación, por cuanto dichos efectivos adicionales constituyen, incluso en períodos de normalidad, una aportación suplementaria necesaria militar, como parte básica integrante de la defensa nacional.

La Reserva Voluntaria española en cifras y el esperanzador futuro inmediato

El primer proceso de selección para aspirantes a adquirir la condición de reservistas voluntarios corresponde a la promoción de 2005, cuando se habían convocado más de 4.000 plazas, si bien el concurso de méritos a superar no otorgó más que a 194 RV, para un total de 4.336 solicitudes. La evolución de cada una de estas convocatorias anuales nos muestra una progresión ascendente, hasta llegar al año 2011, en el que se alcanzó la cifra de 5.496 reservistas. Estos militares a tiempo parcial firman un compromiso mínimo de tres años renovable, pero, teniendo en cuenta los recortes presupuestarios de aquellos años, descendía el número de activaciones, lo cual traía la consecuencia el encontrarse muchos de ellos sin haber sido llamados ni una sola vez al cabo ese trienio, causando baja. Por otra parte, el número de plazas que se convocaban anualmente también bajaba, ya que si el presupuesto asignado a Defensa no daba para activar a los que ya estaban nombrados, tampoco tenía mucho sentido convocar muchas más plazas.

En consecuencia, ese máximo de 2011 fue decreciendo, hasta situarse a finales de 2018 en un total de 3.848 RV, perteneciendo poco más de la mitad a unidades del ET y aproximadamente un 20 por ciento a la Armada, 15 para el Ejército del Aire y del orden del otro 15 para los Cuerpos Comunes (en este último caso, se trata principalmente de plazas de Sanidad Militar). Igualmente, el número de cada convocatoria anual ha descendido hasta oscilar entre las 100 y las 150 plazas desde 2012, que se convocan en otoño (octubre-noviembre). En lo relativo a la demanda de solicitudes, en la convocatoria de 2017 fueron 1.664 las personas de toda España que se presentaron para optar a alguna del centenar plazas convocadas, correspondiendo un 25 por ciento de esas solicitudes a mujeres (según fuente del Ministerio de Defensa).

foto: Requisitos básicos para los reservistas voluntarios.

Afortunadamente, y a pesar de esta evolución a la baja que ha tenido lugar los últimos tiempos, tanto en efectivos como recursos económicos, desde hace tres años el Ministerio de Defensa ha buscado primar la calidad por encima de la cantidad: se convocan muchas menos plazas nuevas de reservistas voluntarios, si bien se buscan unos perfiles cada año mucho más seleccionados en todos los aspectos. Tanto a nivel de requisitos académicos, como de formaciones complementarias y de acreditación de experiencias vinculadas a los cometidos de cada plaza, dominio de idiomas extranjeros, etc., las exigencias aumentan cada año y el listón para acceder a cada una se eleva, lo cual trae como consecuencia  positiva, por una parte, que son menos los aspirantes, pero se llegan a cubrir la práctica totalidad de vacantes demandadas por las unidades (en la convocatoria 2017, de 100 fueron 99, mientras que hace diez años casi la mitad de las ofertadas quedaban vacantes).

Así pues, las UCO terminan por recibir y aprovechar al máximo a unos nuevos reservistas cada vez más especializados y preparados. En lo relativo a dotaciones presupuestarias, también las expectativas son muy halagüeñas: en 2017 ya aumentó el presupuesto, tanto para activaciones de reservistas, como para reciclaje de buena parte de estos, y las bajas respecto de años anteriores se vieron muy reducidas. Además, para 2019, los reservistas están de enhorabuena: se han doblado los recursos económicos respecto del año anterior, tanto para sus activaciones, como para su formación continuada, lo cual significa que, por primera vez desde hace mucho tiempo, la práctica totalidad de voluntarios españoles tienen en el presente año la oportunidad de seguir prestando sus servicios y experiencia a las Fuerzas Armadas y a su país.

Más información sobre reservistas voluntarios

•  Subdelegaciones de Defensa y oficinas de reclutamiento de las distintas provincias españolas.

•  Real Decreto 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Armadas (http://www.reclutamiento.defensa.gob.es).

•  ARES (Asociación de Reservistas Españoles): https://www.ares-resvol.es/.

•  FORE (Federación de Organizaciones de Reservistas de España): http://fore.org.es/es/.


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