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Operación Zendal: El despropósito a propósito

Desde que se declaró el estado de alarma y se dio luz verde a la Operación Balmis, las Fuerzas Armadas se están dejando literalmente la piel. Su disponibilidad es absoluta, su versatilidad extraordinaria y su espíritu de sacrificio admirable. Si el primer esfuerzo – Balmis –  ha sido un éxito, el segundo, la Operación Zendal, apunta a convertirse en un verdadero despropósito.

OPCIÓN A. COOPERACIÓN ENTRE LOS MINISTERIOS DE SANIDAD Y DEFENSA
La Operación Zendal se había concebido como un apoyo del Ministerio de Defensa al de Sanidad con el objeto de realizar lo antes posible una encuesta epidemiológica a nivel nacional. Sobre la incuestionable necesidad de esa encuesta se han escrito ríos de tinta por lo que no vamos a repetir argumentos ya expuestos y sobradamente conocidos. Ver, a modo de ejemplo y recordatorio, dos artículos que, sobre el tema, hemos publicado muy recientemente: “Casandra y el coronavirus: crónica de una pandemia anunciada” y “Guerra contra el coronavirus: la maldición de Sisifo”. Tan solo recordaremos un par de párrafos extraidos de los citados documentos:

En el momento presente y, a pesar de los esfuerzos, la guerra contra el COVID-19 ha revelado que existen frentes absolutamente desguarnecidos donde el virus avanza sin apenas resistencia. Al menos se han identificado dos donde las armas son inadecuadas e insuficientes y donde la munición resulta muy escasa: la detección (carencia de test fiables) y el tratamiento (carencia de respiradores)  (1)

La detección. La aplicación masiva de tests fiables (moleculares y/o serológicos según los casos) es una medida absolutamente necesaria para controlar la epidemia y, una vez controlada, volver progresivamente al normal desarrollo de la actividad del país. (2)

Según se ha ido sabiendo durante estos últimos días, el Mando de Operaciones llevaba trabajando desde hace varias semanas en el diseño del dispositivo y todo estaba listo para que la necesaria encuesta se realizase de modo inmediato; sin embargo de repente todo se fue al traste y la operación fue cancelada precisamente el día en que debía comenzar. Aunque había bastante reserva sobre el asunto, poco a poco se han ido conociendo algunos datos; después de la cancelación empezó el goteo de información. El Teniente General Pedro Pitarch en un artículo titulado “Ideología sobre salud” se refería así a la frustrada operación:

El JEMAD Villarroya, en la rueda de prensa diaria del Comité Técnico, el domingo 19, parecía hacerse de nuevas, asegurando vagamente que esa operación era meramente “una de las opciones de las muchas que barajaba el ministerio de sanidad” […] Lo cierto es que la operación estaba preparada hasta en sus últimos detalles. La Orden Preparatoria (“Warning Order”) fue difundida a las unidades el pasado lunes 13 […] El viernes 17, el TG Palacios Zaforteza, Jefe del Mando Componente Terrestre, firmó y distribuyó la orden de operaciones definitiva (a la espera únicamente de fijar el momento de su ejecución). Se contaba con comenzarla ayer lunes 20. Pero durante el fin de semana, desde Moncloa se dejó en suspenso. (3)

Lo cierto es que hasta el fin de semana, el Ministerio de Sanidad no barajaba otras opciones; algo había pasado. Tal y como señala Pitarch, la rueda de prensa del domingo no había sido normal, se pudo ver a un nervioso JEMAD contestando con evasivas a las preguntas de los periodistas:

El Confidencial Digital también se hacía eco de la situación y apuntaba al presunto veto del independentismo que no admitía la presencia de militares en las calles de Cataluña.

Anulada la “Operación Zendal” para que los militares hicieran test de coronavirus a la población.

Unidades de las Fuerzas Armadas llevaban diez días preparando el despliegue de personal. Se había designado una base logística en cada provincia a la que llevar las muestras para ser analizadas

Al revelarse el plan, surgió también la polémica: quedaba la duda de si los militares irían de casa en casa en uniforme, o vestidos de civiles. Según indicó El País, se apuntaba que el Govern de Quim Torra no quería a los militares de uniforme recogiendo test por ciudades y pueblos de Cataluña.

Todo ello ha quedado, por ahora, en nada (4)

 Como bien dice esta publicación, incluso llegó a plantearse la posibilidad de que los soldados renunciasen a sus uniformes e hiciesen el servicio de paisano; cosa que se aceptó disciplinadamente pero que no gustó nada en el seno de las Fuerzas Armadas (ni a los mandos ni a la tropa). Al final: NI DE UNIFORME NI DE PAISANO. Para completar la información resulta de interés el audio de la COPE con los comentarios que Ángel Expósito y Carlos Herrera hacen sobre el asunto (PARA ESCUCHAR EL AUDIO PINCHE AQUI).

OPCIÓN B. MINISTERIO DE SANIDAD Y COMUNIDADES AUTONOMAS
El mismo día que se anulaba la Operación Zendal, la SER anunciaba el cambio de criterio. 

Los test del coronavirus a 30.000 familias comenzarán el próximo lunes: durarán 8 semanas y se harán 2 pruebas.

El estudio de seroprevalencia que va a servir para saber el nivel de inmunización de la sociedad y que se hará a 30.000 familias españolas arrancará el lunes 27 de abril

Finalmente van a ser las comunidades autónomas las que tengan que aportar el personal sanitario para recoger las muestras de las 30.000 familias que van a participar en el estudio de seroprevalencia, que va a arrancar el próximo lunes y que va a servir para saber el nivel de inmunización de la sociedad, un dato fundamental para orientar las medidas futuras en relación con el COVID-19.

Va a durar ocho semanas y van a ser los profesionales de atención primaria de las diferentes comunidades los que se encarguen de recoger las muestras y hacer la encuesta epidemiológica a las familias seleccionadas.(5)

A nuestro juicio este giro, además de inexplicable, resulta bastante imprudente, se han desperdiciado recursos en hacer todos los preparativos (planeamiento, selección de personal, formación…) y, sobre todo, se está perdiendo un tiempo precioso. Ponemos en muy seria cuarentena que los test comiencen el próximo lunes 27 tal y como afirma la SER. Lo ponemos en duda porque las Fuerzas Armadas, que tienen una estructura jerarquizada y eficientes elementos de planeamiento y ejecución, habían tardado alrededor de dos semanas en hacer los preparativos. No vemos fácil – ojala nos equivoquemos - que el Ministerio de Sanidad y diecisiete Comunidades Autónomas se entiendan rápidamente (sería la primera vez).

Abundando en el tema parece que, en lo que se refiere a la selección de personal, las dificultades ya han empezado o al menos eso se desprende de la información aparecida en Voz Populi el pasado miércoles.

Los profesionales de Atención Primaria están inquietos. El Ministerio de Sanidad planea comenzar el próximo lunes su estudio epidemiológico para saber cuántos españoles tienen coronavirus y sobre ellos recae la responsabilidad de acudir a los hogares (30.000 seleccionados) a tomar las muestras. Exigen, por un lado, que antes de nada se les haga test a ellos. Para no contaminar y no resultar contaminados. Quieren también equipos de protección. Además creen que el estudio debería ser más global. "Son pocas muestras por provincia", aseguran desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) .  

El Estudio Nacional Epidemiológico de la infección por SARS-CoV2 en España (ENE-COVID), que ultiman Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) quedará finalmente en manos de las comunidades autónomas. Serán éstas las que aporten el personal necesario para realizar la gran muestra, cuyo peso recaerá en Atención Primaria, y también las que adecuen la logística del estudio como consideren en cada región para garantizar que "se cumplan todos los requisitos metodológicos", según señala el departamento que dirige Salvador Illa.

Ese fue el acuerdo del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que se celebró el pasado martes.(6)

 

OPCIÓN C. NI CONTIGO NI SIN TI
No sería descabellado pensar que, finalmente, se opte por aquello de “nadar y guardar la ropa”. En este escenario las Comunidades Autónomas que a bien lo tuviesen podrían solicitar el apoyo de las Fuerzas Armadas ahorrando tiempo, dinero y quebraderos de cabeza. Esta opción también es válida para aquellas otras empeñadas en malgastar tiempo y dinero y en dar quebraderos de cabeza (así el prioritario y  “estelado” objetivo quedaría a salvo, aunque ello suponga poner en riesgo la salud y vidas de sus ciudadanos). Esta reflexión se basa en el precedente de la Operación Balmis donde para justificar la ausencia de, valga la contradicción, patrullas de presencia se acuñó el eufemismo del despliegue “bajo demanda”. Es decir que los líderes autonómicos, en lo relativo al empleo de las FAS, pueden tener servicios a la carta, cual si de un proveedor de Internet se tratase.

 

OPCIÓN D. EFICIENCIA
En esta opción nos vamos a permitir dar rienda suelta a nuestra imaginación, aún a riesgo de proponer alguna barbaridad, barbaridad que, en cualquier caso, quedará “minimizada” en el inmenso océano de las hasta ahora dichas y hechas.
Vamos a comparar dos hipotéticos procedimientos para realizar las encuestas. Ya advertimos que el análisis comparativo se hace sobre datos de fuentes abiertas y que, por ello, pueden ser objeto de matización o discusión. Comencemos con el procedimiento que se ha diseñado y que, de momento, no ha comenzado.
Procedimiento 1. Visita domiciliaria.

 

 

ENCUESTAS MEDIANTE VISITA DOMICILIARIA

Protocolo

Un equipo de encuestadores realiza la encuesta a domicilio ejecutando las siguientes acciones.

  • Traslado en vehículo al domicilio previamente seleccionado.
  • Toma y registro de datos del personal encuestado.
  • Toma de muestras biológicas.
  • Cambio de EPI antes de la siguiente visita

(estas acciones se repiten en cada visita)

Personal

Un conductor (colaborador en la recogida de datos), un técnico de sanidad (procedente de los servicios de atención primaria) y posiblemente un agente de la autoridad (seguridad).

Medios

Un vehículo (posiblemente de alquiler) más una Tablet para registro de datos.

Ritmo

Cinco visitas al día; con una media esperada de dos test por visita. Total diez análisis al día (por término medio).

Protección

Un EPI por encuestador y visita (2 x 5). Si el agente de la autoridad debe acompañar en las visitas, haría falta un tercer EPI (3x5).

Total 10 EPI/día o 15 EPI/día.

Riesgos

Mayor riesgo de contagios, accidentes e incidentes, derivados del  mayor número de movimientos. Mayor dificultad en la trazabilidad y cadena de custodia. En el caso de que el equipo contase con agente de la autoridad, en el vehículo viajarían 3 personas, incumpliendo las normas de distanciamiento social.

 

 

ENCUESTA EN CENTROS DE ANTENCIÓN PRIMARIA

Protocolo

Un equipo atiende a los pacientes seleccionados (convocados con cita previa) en los centros de atención primaria (o instalación habilitada al efecto) que se encuentren más cerca de sus domicilios. El encuestado se persona por sus propios medios (aprovecha para dar un paseo) en el centro o instalación asignada. El equipo debe realizar las siguientes acciones.

  • Control de acceso para mantener el distanciamiento social.
  • Toma y registro de datos del personal encuestado.
  • Toma de muestras biológicas.

(estas acciones se repiten para cada encuestado)

Personal

Un auxiliar (colaborador en la recogida de datos, no necesita ser conductor), un técnico de sanidad (de los propios servicios de atención primaria) y posiblemente un agente de la autoridad (control de accesos).

Medios

El propio centro de atención primaria o instalación habilitada al efecto donde ya debe existir los equipos necesarios (incluidos los correspondientes sistemas informático para registro de datos).

Ritmo

Entre cinco y diez pruebas a la hora; con una media esperada de 8 test/hora y ocho horas por día. Total 64 análisis al día (por término medio).

Protección

Un EPI  por encuestador y día (2 x 2). Si el agente de la autoridad se hace cargo del control de accesos haría falta un tercer EPI (3x1).

Total 2 EPI/día o 3 EPI/día.

Riesgos

Menor riesgo de contagios, accidentes e incidentes, pues las instalaciones fijas están más preparadas (salas amplias, asépticas, equipadas adecuadamente y sometidas a desinfección). Menor dificultad para garantizar la trazabilidad y cadena de custodia.

 

 En principio, en virtud de este análisis expedito, parece que la ejecución del muestreo en instalaciones fijas puede tener ventajas muy interesantes. El rendimiento es muy superior, un equipo de tres personas podría hacer alrededor de 64 test al día, mientras que mediante las visitas domiciliarias solo se alcanzará la cifra de 10 (ello permite o bien reducir el personal necesario manteniendo el objetivo del número de tests o bien mantener el personal previsto pero aumentar muy notablemente el tamaño del muestreo). A esto hay que añadir que los costes se antojan bastante inferiores ya que se usan instalaciones fijas, ya equipadas con material sanitario e informático; además la partida relacionada con los vehículos puede eliminarse directamente. El gasto en EPI,s también se ve reducido notablemente (una quinta parte) así como los peligros derivados del continuo cambio de vestuario, su manejo y eliminación. Abundando en el tema de la seguridad, también parece que la realización en instalaciones fijas ofrece ciertas ventajas, por una parte se evitan una gran cantidad de movimientos y por otra se minimizan los riesgos de pérdidas o alteraciones ofreciendo mayores garantías en la trazabilidad y la cadena de custodia. También cabe diseñar una solución intermedia, instalaciones fijas para núcleos con alta densidad de población combinada con equipos móviles en zonas con población más dispersa.
Reconocemos que esta comparativa tiene un carácter eminentemente intuitivo, pero podría ser objeto de consideración y punto de partida para una investigación más sistemática. En definitiva se trata de estudiar y decidir si Mahoma va a la montaña o la montaña va a Mahoma, pero el tiempo apremia y ya se ha perdido más del debido.    (Eva de Lezo)

 


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