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100 años de la aviación militar en Venezuela

El origen de la aviación venezolana se remonta  a la segunda década del siglo pasado, recayendo su creación en el presidente Juan Vicente Gómez, muy influenciado por su hijo, Florencio, quien fue un gran entusiasta de la naciente arma aérea.

Durante 1920 se desarrolla el proceso de constitución de una Escuela de Aviación Militar,  cuando el general Juan Vicente Gómez, ordena al presidente provisional de la República, Victoriano Márquez Bustillos, y al ministro de Guerra y Marina, Jiménez Rebolledo, la preparación del decreto necesario. El 17 de abril de 1920, se firma la creación de la Escuela con sede en Maracay (lugar de residencia de Gómez), con las firmas de Márquez,  Jiménez y del ministro de Hacienda. A esto le siguió la promulgación de la Ley de Aviación, del 21 de junio del mismo año, por el Congreso de Estados Unidos de Venezuela; y la entrada en vigencia del Reglamento Orgánico de la Escuela de Aviación Militar, igualmente el 21 de junio de 1920, por el Ministerio de Guerra y Marina.

La Fuerza Aérea de Venezuela (FAV), o Aviación Militar Bolivariana, como se le denomina actualmente de manera oficial, fue establecida el 10 de diciembre de 1920 como un servicio del Ejército. Las primeras aeronaves utilizadas son 1 Caudron G-3 monomotor (1920) y, posteriormente (1922), 2 bombarderos G-4 bimotores, 1 de ellos con flotadores como dotación de la Base-Escuela de Aviación fluvial de Punta Palmita, en el Lago de Valencia. A esta dotación se le suma 1 Curtiss norteamericano, 1 Macchi con motor de 110 CV y 1 Salmson de 220 italianos y dos hidroaviones Farman F-40 de 130 CV. Durante esta etapa inicial esa aviación recibe el aporte y experiencia de misiones aeronáuticas francesa (1921-29) y alemana (1930-33). Esta última lleva hidroaviones Junkers Bremen, uno de los cuales, el Bolívar es utilizado para cumplir la primera navegación aérea internacional en el raid Maracay-Maracaibo-Santa Marta (Colombia), al conmemorarse el centenario de la muerte del libertador Simón Bolívar (17 de diciembre de 1930).

Por vez primera, la aviación militar emprende una acción de combate en suelo venezolano, el 12 de agosto de 1929. A primeras horas de la mañana despegan desde Maracay con dirección al Nororiente, específicamente a la ciudad de Cumaná, 3 aviones Breguet XIX equipados con ametralladoras y bombas de 10 kg., bajo el mando del capitán Gastón Lafannechere, quien pilota uno, con su artillero Marcel Ponsin. Completan el trío los tenientes Manuel Ríos y Vicente Landaeta. Su objetivo consistía en apoyar a las fuerzas en tierra, atacar la embarcación Falke con una tripulación de venezolanos en armas para derrocar el régimen de Gómez e impedir que sus expedicionarios tomen Cumaná.

Al arribar sus acciones fueron de reconocimiento, disuasión, ametrallar al adversario y bombardeo de la parte donde se atrincheraban los del Falke. Sus sobrevuelos con fuego fueron efectivos, demostrando la relevancia del apoyo aéreo para el Ejército en tierra y, sobre todo, la impresión psicológica causada por las aeronaves de desorientación a las restantes fuerzas del Falke. Incluso la población civil queda asombrada de esos extraños aparatos que sobrevuelan sus cielos. En los años siguientes el crecimiento fue lento en comparación con otras armas aéreas latinoamericanas. Todo el material volante, instructores y mecánicos era de procedencia francesa.

A finales de la década de los años treinta recibió un breve impulso y al comienzo de la II Guerra Mundial su parque aeronáutico estaba conformado casi en su totalidad por aviones de fabricación italiana (cazas CR-32 y bombarderos BR-20) y francesa (Breguet XIX y 27), razón por la cual, al poco tiempo de iniciado el conflicto, parte de la flota se quedó en tierra por falta de repuestos. En consecuencia, Venezuela solicitó a Estados Unidos, a través del Acta Préstamo y Arriendo (Lend and Lease Act), aviones de combate para proteger su territorio, pero no le fueron entregados y a cambio se suministraron de entrenamiento, aunque algunos  armados.

La posguerra

Fue concluida la conflagración mundial cuando finalmente recibió cazas F-47D Thunderbolt y bombarderos B-25 Mitchell. En 1947, la Aviación Militar logró su plena autonomía del Ejército y pasó a convertirse en la Fuerza Aérea Venezolana. Desde entonces comenzó un crecimiento sostenido, marcando algunos hitos en el ámbito regional latinoamericano. En diciembre de 1949 recibió sus primeros cazas británicos De Havilland Vampire convirtiéndose en la segunda fuerza aérea latinoamericana, después de la argentina, en contar con aviones a reacción.

El archipiélago de Los Monjes es un territorio insular venezolano ubicado al Norte del Golfo de Venezuela y al Este de la península de la Guajira. Su estratégica ubicación geográfica ha sido un punto neurálgico entre Venezuela y Colombia en lo concerniente al tema de la delimitación marítima entre ambas naciones. En noviembre de 1952, la Armada colombiana realizó ejercicios de prácticas de tiro con la fragata ARC Almirante Padilla sobre los islotes de Los Monjes y barcos pesqueros de bandera venezolana que se encontraban en la zona.

El coronel Marcos Pérez Jiménez, quien en ese momento era el ministro de la Defensa de Venezuela, ordenó una alerta máxima en las instalaciones militares, así como reforzar las guarniciones en la zona fronteriza, incluyendo el despliegue hacia Los Monjes de las corbetas Patria, Federación y Victoria de la Armada. La Fuerza Aérea desplegó en Maracaibo el Escuadrón de Caza Nº 36, dotado de los cazas Republic P-47D y, en apoyo a estos, el Escuadrón de Reconocimiento R-1 con Beechcraft AT-11.

De Havilland DH-100 “Vampire” en Museo Aeronáutico de Maracay.

Al poco tiempo se incorporó el Escuadrón de Bombardeo B-40 con sus North American B-25J Mitchell. Los cazas a reacción Vampire también se sumaron a las operaciones. En ese momento era indudable la superioridad aérea de Venezuela sobre Colombia. Esta primera crisis (la segunda ocurrió en 1987) concluyó cuando emana un documento de la Cancillería colombiana reconociendo la soberanía de Venezuela sobre los archipiélagos en cuestión. Las operaciones de la FAV durante su despliegue de patrullaje fue fundamental para aliviar las tensiones y solucionar el conflicto por la vía diplomática.

En la década de los cincuenta fueron incorporados los bombarderos English Electric Canberra, cazas North American F-86F Sabre y De Havilland Venom. Más adelante se reciben helicópteros Bell 47G y 47L y Sikorsky S-51 y S-55 y aviones de entrenamiento primario Beechcraft T-34 Mentor. Finalizando los sesenta fueron adquiridos a la Luftwaffe cazas Fiat F-86K equipados con radar, teniendo una pasantía efímera en el servicio de la FAV.

En 1960, Rómulo Betancourt fue el primer presidente de la era moderna de la democracia en Venezuela. En junio del mismo año, iba a una ceremonia oficial cuando fue víctima de un magnicidio fallido. Las investigaciones apuntaron como autor intelectual al dictador de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo, enemigo declarado de Betancourt desde la década de los cuarenta. Inmediatamente después de ser atendido por quemaduras sufridas en el ataque, el mandatario venezolano se reunió con su Alto Mando militar en el Palacio Presidencial para analizar las acciones a tomar.

Bajo estricto secreto, se da la orden de diseñar un plan de invasión a ser ejecutado por la FAV contra República Dominicana. Dos días después, la operación fue denominada Relámpago y el sistema seleccionado para llevar a cabo la misión fueron los bombarderos Canberra armados con bombas de 1.000 libras. Las gestiones de la diplomacia internacional fueron fundamentales contribuyendo detenerla a tiempo.

Los Canberra fueron la espina dorsal de la aviación militar venezolana durante casi tres décadas, el sistema fue objeto de dos modernizaciones en diferentes lapsos de tiempo, la primera en 1971, con mejoras estructurales, aviónica y equipos de puntería, incluyendo un soporte en la bodega de armas para un paquete de 4 cañones Hispano Suiza Mk.5 de 20 mm. La segunda mejora se realizó entre los años 1977 y 1980 con una actualización profunda de la estructura, motores, aviónica, sistemas de tiro y puntos duros en las alas para portar armamento extra. Después de 37 años de servicio ininterrumpido, el sistema fue dado de baja en 1990.

Los sesenta significaron un reto general para la Fuerzas Armadas y la política del país, estando en desarrollo la Guerra Fría. Los movimientos de izquierda venezolanos toman la lucha armada y las FAN enfrentan estos grupos con los medios disponibles para ese momento. Los ideales para apoyo y logística son los de ala rotatoria, pero los Sikorsky S-55 y H-19 y los Bell 47G y J resultan anticuados y poco efectivos en las misiones que deben acometer. La FAV adquiere los entonces modernos Bell UH-1B/D Huey para desempeñar eficientemente los roles de enlace, apoyo a la infantería, ataque y ambulancia. Estos medios fueron los caballos de batalla de la FAV durante la etapa de la guerra de guerrillas. El sistema fue modernizado y llevado a la versión H en los años setenta.

Finalizando los sesenta, para complementar el entrenamiento en ala rotatoria y apoyo al sistema UH-1, fueron adquiridos a Francia helicópteros Aérospatiale (hoy Airbus Helicopters) Alouette III. La compra, también a ese país europeo, de Dassault Mirage V por parte de la Fuerza Aérea de Colombia (FAC) supuso una amenaza en la disputa de la delimitación de las aguas territoriales del Golfo de Venezuela, debido a la superioridad del nuevo cazabombardero comparado con los cazas existentes en la FAV, que comenzó la era supersónica en 1972 con el arribo de los Canadair/Northrop CF-5A/D y, un año después, los Dassault Mirage III/V.

En el transcurso de la guerra de guerrillas de los años sesenta, las operaciones COIN (Contra Insurgencia) eran ejecutadas por los vetustos North American AT-6G y, por lo tanto, existía una brecha importante para ejecutar de manera más eficiente las funciones de reconocimiento y ataque contra la guerrilla. De nuevo, el escenario de la guerra aérea en Vietnam muestra otra máquina idónea para conflictos irregulares. El Rockwell OV-10 Bronco es un avión especialmente diseñado y capacitado para  ejecutar las funciones COIN.

Fueron adquiridos 15 OV-10E, que sustituyeron a los B-25J Mitchell y se asignaron al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 15, con sede en la Base Aérea General en Jefe Rafael Urdaneta, en la ciudad de Maracaibo. No cabe duda que las excelentes cualidades del Bronco, combinadas con las manos de pilotos bien entrenados, permitieron realizar importantes misiones en la lucha antiguerrilla y, una vez concluido este conflicto, desempeñaron funciones de vigilancia fronteriza y operaciones antinarcóticos.

Canadair VF-5A del Grupo Aéreo de Combate Nº 12

Los CF-5 cambiaron de denominación en 1979 a VF-5 debido a modificaciones que mejoraron los sistemas de comunicación, navegación y aproximación. En el año 1991 se procedió a realizar otras optimizaciones a los VF-5 para alargar su vida útil de servicio mediante el proyecto Grifo, que fue realizado por Singapur Aerospace. Entre otros trabajos, se actualizó la aviónica, se cambió el cableado eléctrico, se revisaron los sistemas hidráulicos e incorporaron un sistema de navegación inercial por láser, radi altímetro,  IFF (Identification Frien-or-Foe) de identificación de aeronaves amigas enemigas, navegación táctica TACAN, computadora de tiro, Head-up Display (HUD) de presentación de datos a la altura de la cabeza de los pilotos, dispensador de señuelos ALE-40, puesta al día de los motores General Electric J85-CAN-15 y sonda de reabastecimiento en vuelo. Los VF-5 fueron retirados de servicio en el año 2010.

Tras el alzamiento del Frente Sandinista en contra de Anastasio Somoza en Nicaragua, el 12 de septiembre de 1978 un avión de ese país penetró territorio costarricense y ametralló varios automóviles, causando dos muertos y varios heridos. Tras ese ataque, y debido a que Costa Rica no posee fuerzas armadas, procedió a solicitar a la Organización de Estados Americanos (OEA) la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

El presidente venezolano Carlos Andrés Pérez ordenó el despliegue de aviones Canberra y OV-10 Bronco a San José de Costa Rica para apoyar a esa nación contra los intentos nicaragüenses de violación de su espacio aéreo. Ambos modelos realizaron vuelos de amedrentamiento en frontera de ambos países, manteniendo a raya a la aviación nicaragüense. También se envió un avión C-130H Hercules de apoyo.

Cazabombarderos modernos

Después de la crisis llamada Caldas, por la incursión en aguas territoriales de Venezuela de la corbeta de la Armada Colombiana de ese nombre en 1987, la FAV se vio en la necesidad de realizar trabajos de modernización de la flota de Mirage III/V a la versión 50, incluyendo la adquisición de 6 nuevos Mirage 50EV y 2 50DV. Entre los cambios más significativos, fueron incorporadas alas canard para mejorar maniobras, sonda de reabastecimiento, el nuevo radar Thomson CSF CyranoIVM3 y el motor SNECMA Atar 9K-50, que llevaba el Mirage F1. La capacidad de ataque a superficie se incrementó gracias al binomio de radar y misil anti buque Exocet AM39. Los Mirage fueron retirados del servicio activo en diciembre de 2009; cediendo la ya AMBV (Aviación Militar Bolivariana de Venezuela) a la Fuerza Aérea de Ecuador varios de ellos, estando operativos por algo menos de un año.

En la década de los años ochenta, aún en desarrollo la Guerra Fría, las alianzas políticas de Cuba y socios en el área del Caribe, motivaron a la FAV para rea­lizar el estudio y evaluación de un caza polivalente capaz de hacer frente efectivamente a los MiG-21, MiG-23 y MiG-27 de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba. Después de varias negociaciones directas entre Washington y Caracas y debates políticos y en la opinión pública, finalmente, en 1983, la Fuerza Aérea Venezolana incorporó los General Dynamics F-16A/B Block 15 a su inventario, siendo la primera de la región en adquirir aviones de caza de esa generación. El salto tecnológico y operativo fue abismal, dejando rezagadas en su totalidad al resto de las fuerzas aéreas de la región.

Mirage 50EV del Grupo Aéreo de Combate Nº11

Motivado a la alta eficacia en el mantenimiento, entrenamiento y operatividad del sistema F-16, en 1992, la FAV fue la primera fuerza aérea no perteneciente a un país de la OTAN en participar en los ejercicios Red Flag, que se realizan anualmente en la Base Aérea de Nellis (Estados Unidos), bajo la coordinación de la USAF, repitiendo la experiencia un año después. Cabe destacar el papel fundamental que representó el F-16 como arma disuasiva durante la citada incursión de la corbeta Caldas en 1987. El alto nivel de operatividad del sistema (90 por ciento), radio de acción, altas prestaciones, armamento, entrenamiento de sus tripulaciones y personal técnico fueron componentes intimidantes ante la posibilidad de un conflicto armado entre ambas naciones.

El año 1992 fue muy complejo en la política venezolana. En febrero se produjo un primer alzamiento militar e intento de golpe de estado por parte del Ejército, encabezado por el comandante Hugo Chávez. Nueve meses después, el 27 de noviembre, se produce una segunda tentativa, pero en esta oportunidad un grupo de oficiales y suboficiales de la FAV intentan otro golpe de estado. Los ataques realizados por los pilotos alzados en armas tuvieron consecuencias negativas contra el patrimonio de la propia Institución.

Ataques tempranos en la mañana efectuados por aviones Rockwell OV-10 Bronco a las instalaciones de la Base Aérea Teniente Vicente Landaeta Gil, sede del Grupo Aéreo de Combate Nº12, destruyeron varios VF-5 almacenados para el Proyecto de repotenciación Grifo. Otro OV-10 fue derribado por un misil antiaéreo disparado desde las instalaciones de Fuerte Tiuna en Caracas y, por último,  un F-16 pilotado por un piloto leal al Gobierno democrático derribó 2 Bronco con disparo de su cañón sobre las instalaciones de la Base Aérea El Libertador, en Palo Negro (Estado Aragua).

Antes de alcanzar la Presidencia el comandante Hugo Chávez en 1999, la FAV participó en varios ejercicios aéreos internacionales con la Guardia Aérea Nacional de Estados Unidos y el Ejército del Aire de Francia, algunos fueron en territorio venezolano y otros en Puerto Rico, donde intervinieron diferentes sistemas de aviones de ambas fuerzas. Los últimos internacionales en los que participó la FAV fueron planificados por Brasil, incluyendo fuerzas aéreas de Suda­mérica, Europa y Estados Unidos.

Organización actual

La Aviación Militar es uno de los cuatro componentes de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela, junto con el Ejército, la Armada y la Guardia Nacional. A finales de la década pasada recibió la denominación de Aviación Militar Bolivariana. Cabe decir que los otros tres componentes disponen de una sección aérea: el Ejército encuadra el Comando de Aviación, la Armada el Comando de Aviación Naval; y la Guardia Nacional su Comando Aéreo. La Aviación Militar agrupa más de 11.000 efectivos. Su estructura comprende un Comando general, un Estado Mayor General con sus respectivas divisiones y una Inspectoría General.

En el aspecto operacional, las unidades y bases aéreas dependen del Comando de la respectiva Región Estratégica de Defensa Integral del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (CEOFANB). El Comando de Defensa Aeroespacial Integral, está adscrito también al CEOFANB. La Aviación Militar dispone de 14 bases aéreas (principales, avanzadas y logísticas), ubicadas en Caracas, Barcelona, Barquisimeto, El Sombrero, El Vigía, Maracaibo, Maracay, Porlamar, Puerto Ayacucho, Puerto Ordaz y Santo Domingo, entre otras localidades.

Las principales unidades de vuelo son las siguientes:

• Grupo Aéreo Presidencial Nº 4: 1 Airbus A319CJ, 1 Boeing 737-200, 5 Dassault Falcon 50 y 900XL, 2 Airbus Helicopters AS532 UL Cougar, 2 Mi-172 VIP.

• Grupo Aéreo de Transporte Nº 5: 6 Cessna Citation I/II/X, 7 Beech­craft King Air 200 y 350.

• Grupo Aéreo de Transporte Nº 6: 6 Lockheed Martin C-130H Hercules, 8 Shaanxi Y-8F-200W, 1 Shorts SD3-60-300.

• Grupo de Reconocimiento, Vigilancia e Inteligencia Electrónica Nº 8: 2 Dassault Falcon 20EW, 2 Fairchild C-26EW Metro, Diamond DA-42MPP Twin Star, 16 aviones no tripulados, o UAV (Unmanned Aerial Vehicle) CAVIM/QAI Mohajer 2.

• Grupo Aéreo de Transporte Nº 9: 1 Dornier Do-228NG y 2 Do-228-212, 9 Cessna 206 y 4 Cessna 208 Caravan.

• Grupo de Operaciones Especiales Nº 10: 11 Airbus Helicopters AS332 B2 Super Puma y AS532 AC Cougar; 2 Enstrom F280FX Shark.

• Grupo Aéreo de Caza Nº 11: 11 Sukhoi Su-30MK2.

• Grupo Aéreo de Caza No 12: 12 Hongdu K-8W Karakorum.

• Grupo Aéreo de Caza Nº 13: 12 Sukhoi Su-30MK.

• Grupo Aéreo de Entrenamiento Nº 14: 3 Cessna 182R, 10 Leonardo SF-260U, 23 Embraer EMB-312 Tucano.

• Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 15: 12 Hongdu K-8W Karakorum.

• Grupo Aéreo de Caza Nº 16: 14 Lockheed Martin F-16A y 5 F-16B Block 15 Figthing Falcon.

• Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 17: 6 Mi-17V-5. 

• Grupo Aéreo de Entrenamiento Nº 18: 24 Diamond DA-40NG Tundra Star y 6 DA-42VI Twin Star.

• Grupo Aéreo de Entrenamiento Nº 19: 7 Enstrom 480B.

Existen, igualmente, el Grupo de Vuelo Instrumental Nº 7 y el Grupo de Fuerzas Especiales Nº 20. Además, está prevista la próxima activación del Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 21.

A pesar del veto de armas y tecnología impuesto por Estados Unidos, la AMV mantiene en línea de vuelo los Lockheed Martin F-16.

Sukhoi Su-30MK2

La Fuerza Aérea venezolana en los últimos veinte años, por motivaciones geopolíticas, ha dado un cambio sustancial en cuanto a sus fuentes de suministro de equipos. Los proveedores tradicionales en las últimas décadas, como Estados Unidos, Brasil, Francia, Italia y Reino Unido, han sido sustituidos, desde hace un decenio y medio por China y Rusia. Por lo demás, la operatividad de los sistemas occidentales se ha visto afectada por la dificultad de obtener repuestos y piezas de recambio, debido a la prohibición impuesta por Washington, a partir de 2005, a la venta de armamento y transferencia de tecnología militar estadounidense a Venezuela. A esta medida se han sumado otros países aliados.

En la actualidad, la espina dorsal de la aviación de caza la representa el Sukhoi Su-30MK2, de los cuales se adquirieron 24 unidades en julio de 2006, recibiéndose los primeros aviones en noviembre de ese año y con los cuales se reactivó una antigua unidad con la nueva denominación de Grupo Aéreo de Caza Nº 13, localizado en la base aérea Teniente Luis del Valle García, de Barcelona, capital del Estado Anzoátegui, en la costa oriental. Una vez completada su recepción, parte fueron asignados al Grupo Aéreo de Caza Nº 11, con sede en la Base Aeroespacial Capitán Manuel Ríos, de El Sobrero (Estado Guárico), para reemplazar a los Dassault Mirage 50EV/DV que habían sido dados de baja.

Tras la compra de los primeros 24, se informó sobre el plan para adquirir 12 unidades adicionales para completar la dotación de los dos grupos de Caza, con 18 aviones cada uno, lo cual no se concretó. Posteriormente, en septiembre de 2015, tras la pérdida de 1 Su-30MK2 del Grupo 11 en un accidente aéreo, se anunció el inicio de las gestiones para reponer esa aeronave y la adquisición de los 12 aviones previstos desde 2006, además de la contratación del mantenimiento mayor de la flota existente. No obstante, según las últimas informaciones oficiales, lo único que se está ejecutando en la actualidad es la revisión y actualización de los 22 disponibles (se perdió otro Su-30MK2 recientemente).

Desde el mes de noviembre del año 2019, una comisión técnica procedente de Rusia ha permanecido en las instalaciones de la Base Aérea Teniente Luis del Valle García realizando labores de mantenimiento mayor a los Su-30MK2 y los diversos sistemas de armas del avión. El pasado 5 de julio, día de la Independencia de Venezuela, 10 de ellos surcaron en formación el cielo de Caracas para conmemorar la ocasión, dando testimonio la puesta al día del sistema, gracias a los trabajos llevados a cabo por el personal ruso en combinación con técnicos venezolanos de la AMBV.

Los otros aviones de combate

El otro sistema de caza en operación es el Lockheed Martin F-16A/B Block 15 Figthing Falcon, que en noviembre de 2019 cumplió 36 años al servicio de la Aviación Militar y que por varias décadas fue la punta de lanza del poder aéreo venezolano. La compra de 18 F-16A y 6 B se formalizó en mayo de 1982 directamente con el fabricante, General Dynamics, después que el Gobierno de Estados Unidos aprobara la venta y destacando el hecho que era la primera vez que accedía a suministrar un avión de combate de última generación a un país latinoamericano. Los primeros 6 arribaron el 16 de noviembre de 1983 y las entregas se completaron en 1985.

Los Figthing Falcon conforman la dotación del Grupo Aéreo de Caza N° 16, que tiene su sede en la base aérea El Libertador, ubicada en Palo Negro (Aragua), en la región centro-Norte costera del país. A mediados de los noventa fueron dotados de un contendedor de designación de blancos PGM (Precision Guide Monitor) Rafael Litening I y a finales de esa misma década Samsung elevó las prestaciones de las turbinas Pratt & Whitney F100-PW-200 a la versión -220. Posteriormente, en 2005, se inició el proceso de modernización MLU (Mid Life Update), que incluía la revisión mayor de la estructura a cargo de la belga SABCA y, por parte de Elbit Systems, la modernización integral de los sistemas electrónicos, incluyendo el radar y la integración de los misiles aire-aire Rafael Python IV.

El veto de Estados Unidos ha dificultado tener en línea de vuelo a los C-130H, disminuyendo la flota drásticamente. Es por ello que China proporcionó 8 transportes pesados ShaanxiY-8F-200W

Sin embargo, los trabajos no fueron completados porque ambas empresas contratistas israelíes se vieron obligadas a suspenderlos por presión de Estados Unidos. Desde entonces, a la Aviación Militar venezolana se le ha dificultado obtener piezas de recambió para mantener operativos sus F-16; no obstante, los aviones siguen volando. Del total de 24 recibidos, 3 se han perdido en accidentes, 2 F-16A y 1 B, mientras que otros 2 A se dieron de baja y ahora se exhiben como piezas estáticas de museo. El inventario del Grupo Aéreo de Caza N° 16 lo conforman actualmente 14 A y 5 B. En los últimos ocho años se viene comentando sobre su eventual remplazo y se mencionan distintas opciones, como el Sukhoi Su-35, el Dassault Rafale y los Chendu J-10B y JF-17 Thunder, pero no se conoce ninguna decisión oficial al respecto.

La Fuerza Aérea requiere llenar el vacío que dejó la retirada, hace ya varios años, de los cazas Canadair/Northrop CF-5A/D y NF-5A/B y de los aviones de apoyo táctico Rockwell OV-10A/E Bronco. No obstante, en ambos casos se ha aplicado una solución temporal, con la incorporación del avión de entrenamiento básico y de ataque ligero Hongdu K-8W Karakorum. En el caso de los cazas CF-5 y NF-5, cumplían, además, la función de entrenadores avanzados para la formación de pilotos de combate, para lo cual no están capacitados los K-8W. Para atender ese requerimiento, la Aviación Militar venezolana tiene previsto la adquisición de aviones de origen chino del tipo LIFT (Lead-In Fighter Trainer) Hongdu L-15 Falcon.

Los L-15 Falcon operarían con el Grupo Aéreo de Caza N° 12, en la base aérea Teniente Vicente Landaeta Gil, de Barquisimeto (Lara), y transferiría sus 12 K-8W Karakorum al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales N° 15, en Maracaibo (Zulia), que tiene otros 12 K-8W desde el retiro de los Bronco. Cabe decir que, a mediados de la década pasada, Venezuela encargó a Embraer el suministro de 24 EMB-314 Super Tucano con el fin de reemplazar a los OV-10A/E, pero la venta fue vetada por Washington por tener estos aviones componentes estadounidenses.

Aviación de transporte y guerra electrónica

Hay requerimientos de aviones de transporte táctico. Frustrada la compra, en 2005, de 6 Airbus Defense and Space C295M, nuevamente por exigencias nor­teame­ricanas, y la culminación de los trabajos de modernización de los 6 Loc­k­heed Martin C-130H Hercules que fue contratada a la antigua EADS Sogema Services, la Fuerza Aérea se vio obligada a adquirir 8 Shaanxi Y-8F-200W chinos. los cuales fueron entregados a partir de 2011 y cuyo mantenimiento mayor está siendo programado.

La flota de aviones tácticos que opera con el Grupo Aéreo de Transporte N° 6  la conforman los 8 Y-8F-200W y los Hercules, que aún se mantienen operativos a pesar de la dificultad de obtener repuestos y que la Aviación Militar se resiste a dar de baja, al igual que los F-16. Recientemente, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa (MPPD) anunció la recuperación de un C-130HV después de haber permanecido en tierra durante ocho años, motivado por el embargo de armas y tecnología impuesto por Washington.

Otro asunto pendiente es el de aviones cisternas. Los 2 Boeing 707-320C llevan tiempo inoperativos y se desconoce si volverán a volar. Por lo tanto, actualmente Venezuela carece de plataformas aéreas para el reabastecimiento de aeronaves en el aire. Hace algunos años se contempló la compra de 2 Ilyushin Il-78M, pero no ha trascendido nueva información sobre el proyecto. Las aeronaves de guerra electrónica están concentradas en el Grupo de Reconocimiento, Vigilancia e Inteligencia Electrónica Nº 8: 1 Dassault Falcon 20EW, 1 Fairchild C-26EW Metro, Diamond DA-42MPP Twin Star  y 16 UAV CAVIM/QAI Mohajer 2.

La Aviación Militar tiene previsto dotarse de aeronaves de reconocimiento electrónico y alerta temprana (AEW&C) de mayores prestaciones y capacidades, pero a la fecha no ha trascendido sobre alguna negociación en concreto tras la fracasada compra, también vetada por Estados Unidos, de 4 Embraer R-99A. Luego se conoció sobre el interés en el Beriev A-50, pero tampoco prosperó. Además, está contemplada la adquisición de nuevos vehículos aéreos no tripulados (UAV). Actualmente, la Aviación Militar opera unos 15 UAV de la versión local del modelo Mohajer 2, desarrollado por la firma iraní Qods y fabricados en Venezuela por la empresa estatal CA Venezolana de Industrias Militares (CAVIM).

Helicópteros y entrenadores

La flota de helicópteros la conforman Airbus Helicopters AS332 B2 Super Puma y AS532 AC/AS-532UL Cougar, recientemente modernizados, y Mi-172 VIP/Mi-17V-5. Se suman, además, los de entrenamiento  Enstrom F280FX Shark y 480B. Los AS332 B2 y AS532 AC están asignados al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 10; los Mi-17V-5 al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 17; y los AS532 UL y Mi-172 VIP al Grupo Aéreo Presidencial Nº 4. A mediados de 2013, se conoció el interés de comprar 12 Airbus Helicopters  H225M Caracal para completar la flota de Cougar y Super Puma, pero la negociación no se concretó.

Están en servicio 11 helicópteros de la familia Super Puma-Cougar

Por otra parte, trascendió la demanda de un helicóptero para operaciones de enlace y en un momento el interés se centró en el Airbus Helicopters AS355 F2 Ecureuil 2. Al igual que el C-130HV integrado de nuevo a operaciones de transporte, el MPPD también anunció la reincorporación de un AS532 AC Cougar recuperado después de estar por mucho tiempo inoperativo. En ambos casos se desconoce el origen de las partes y repuestos para ambos sistemas.

En 2014 fue creado el Centro de Entrenamiento Aéreo, en el cual se concentraron las unidades existentes para esos fines, el Grupo Aéreo de Entrenamiento Nº 14 y el de Vuelo Instrumental Nº 7, a la vez que fueron activados los grupos aéreos de Entrenamiento Nº 18 y Nº 19. Para dotar al 18º se compraron 24 aviones Diamond DA-40NG Tundra Star y 6 DA-42VI Twin Star, y 16 helicópteros Enstrom 480B. La creación del Centro tiene como finalidad formar a los pilotos de ala fija y rotatoria, por lo menos en sus etapas primaria y básica, no solo de la Aviación Militar, sino también los del Ejército, Armada y Guardia Nacional, lo cual ya se lleva ya a cabo. El proyecto contempla la construcción de una base aérea en Morichal (Monagas), en el oriente del país, donde se concentrarán las unidades y centros de entrenamiento.

La Aviación Militar, aparte de un avión de entrenamiento avanzado para la formación de pilotos de combate, tema ya referido, necesita completar la dotación del Grupo 19 con un helicóptero para entrenamiento básico y desde hace mucho tiempo se viene mencionado el Airbus Helicopters AS350 B2 Ecureuil. Por lo demás, seguramente se está pensando en el reemplazo de los Embraer EMB-312 Tucano, que ya tienen cerca de 34 años de servicio, debido a la dificultad para obtener repuestos, lo que además hace prácticamente imposible su recuperación y modernización, por tener esos aviones brasileños componentes estadounidenses. Una situación similar debe estar planteada con los Leonardo SF-260U.

Un siglo de vida ha significado un reto constante en la innovación, adecuación y adquisición de nuevos sistemas, entrenamiento permanente a los pilotos y personal técnico, sin dejar a un lado la colaboración y apoyo a los organismos del país que requieran sus servicios; prestando atención a la población civil en casos de emergencias y siniestros regionales o nacionales. Cada uno de estos procesos se ha materializado con bastante éxito, destacando en los últimos 60 años de vida de la Aviación Militar, sin dejar de lado las dificultades actuales, que no son pocas, exigiendo un esfuerzo constante para mantenerse operativa y cumplir su misión, que es la vigilancia y defensa del espacio aéreo venezolano.

Revista nº 512, Erwin Fuguet


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