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Mercado de productos y excedentes militares chilenos en Centroamérica y el Caribe

En 1995 se gestaba lo que era entonces el Grupo de Respuesta Policial (GRP) de la nueva Policía Nacional Civil salvadoreña a manos de la unidad de Patrulla Táctica (BORTAC) fronteriza de Estados Unidos. Era de alto impacto y recibió un primer lote de subfusiles chilenos. Un par de años después encontramos el mismo tipo de arma en manos de los Comandos de Operaciones Especiales (COE) en Nicaragua y cuando se creó la unidad de Tácticas de Armas Policiales de Intervención y Rescate (TAPIR) en 2002 pasó también a dotarla(1).

(1)  En la década de los 90 se descubrió que Chile había vendido ilegalmente alrededor de 3.000 fusiles, en su mayoría modelos de exceso HK-53 y HK-33, junto con 7.829 cargadores y 300 cohetes portátiles M72 LAW (light antitank weapon) a Ecuador, por un monto de 1.9 millones de dólares.

De allí pasaría a los elementos de la Brigada Anti-Motín, para luego distribuirse entre todas las unidades de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP) nicaragüense.  Por todo ello, nos daba la impresión de ser un arma dura y fiable, pues estaba en posesión de unidades de élite policiales y militares. Se trataba de la SAF (Sub-Ametralladora FAMAE), que usa un mecanismo derivada del fusil de asalto suizo SIG SG-540, producido en Chile por Fábricas y Maestranzas del Ejército (FAMAE).

Se desarrolló desde 1990, entrando en fabricación en 1993, siendo uno de sus primeros usuarios centroamericanos Panamá, donde, a raíz de una reforma en 1990, se abolió el Ejército, reorganizándose el aparato de seguridad mediante la constitución de una Fuerza Pública. Ratificándose aquella decisión en octubre de 1994, se adoptó la SAF como dotación de la nueva entidad. 

En ese país centroamericano ya se conocían y se confiaba en los productos militares y policiales hechos en Chile, pues el elemento aéreo de la Fuerza de Defensa de Panamá había adquirido a ENAER (Empresa Nacional de Aeronáutica) -adscrita a la Fuerza Aérea del país andino- 10 T-35 Pillán en 1986, de los cuales un par se destruyeron en tierra durante la invasión de Estados Unidos de 1989. Los remanentes continuaron volando hasta 1991, cuando el ejemplar 027 caía al mar mientras volaba en misión de patrullaje.

Con la renovación de los contactos de la industria militar chilena a mediados de los noventa se llegaba a un acuerdo con ENAER para recuperarlos y en 2002 se había logrado restaurar 7 aeronaves. Plenamente rehabilitadas tras una inversión de 3 millones de dólares, pasaron a formar parte del 3er Escuadrón de Reconocimiento del Servicio Aéreo Nacional (SAN) de Panamá. 

foto: M240 con un CSR-106 equipado con una mira térmica o infrarroja del Ejército chileno. Para darles viabilidad como armas de todo tiempo, y de tiro de día y noche, a fines de los años 90 se les acopló telemetría laser, puntería digital con calculador de tiro y sistema de visión nocturna MVS-800, mientras que al conductor del vehículo se le dotó del sistema independiente NVG-50 (foto J. Montes).

Para ese entonces, el Pillán era bien conocido en Centroamérica y el Caribe, pues había pasado a ser elemento esencial de las fuerzas aéreas de El Salvador, Guatemala, y República Dominicana. La SAF y el T-35 son ejemplos de verdaderos éxitos de la industria de defensa chilena en esa región. Sin embargo, el mercado de los excedentes militares chilenos puede que sea aún más codiciado e importante.

Compensar la desventaja militar

Resulta que la crisis del canal del Beagle en la década de los setenta encontró a Chile con una desventaja militar, que se trató de superar primero con la adquisición de todo tipo de implementos, nuevos, usados, obsoletos y hasta reciclados, así que para finales de la década se había convertido en un cliente apetitoso de armas para rectificar sus carencias. 

Ante tal necesidad, la industria de defensa nacional también se había desarrollado y a principios de la década de los ochenta era el primer exportador de armas del Subcontinente latinoamericano. Un ejemplo de este desarrollo, aparte de los mencionados, sería una serie de implementos improvisados de artillería antiaérea que habían alcanzado cierta sofisticación. 

Hablamos de las piezas antiaéreas SOG-1 y SOG-2MM, en base a cañones de 20 mm. recuperados de aviones viejos(3), una operación ideada por la Sociedad General de Comercio (SOGECO). De allí surgió FAMIL para la comercialización del cañón FAM-2 M  (también denominado SOG-3 o FLIT-I) que fabricaba con tres tubos de HS-820A/635 de 20 mm., similares a los sistemas M55A2 usados por El Salvador, Honduras, Guatemala y República Dominicana, pero, al parecer, un poco más sofisticados, pues el FAM2 M tiene accionamiento de mecanismo servo-hidráulico,  traversa y elevación motorizada, un sistema electrónico de control de tiro Ferranti, cosa carente en los mencionados. El know-how podría aplicárseles a las M55A2/HS.365 centroamericanos para actualizarles un poco.

(3) Algo similar hizo El Salvador con la recuperación de los HD404 de los antiguos aviones Ouragan.

Otro ejemplo serían los cañones antitanque sin retroceso M40, tan necesitados en la zona austral en 1978 para defenderse en caso de invasión de Argentina, pero el rebufo y polvo que levantaban en cada disparo, sumado a un tremendo ruido, los hacía muy vulnerables, sobre todo en posiciones fijas. Por ello la certeza del primer disparo era vital, realizando después un cambio rápido de asentamiento, pues se ponía al descubierto la posición, exponiéndose a una lluvia de fuego de supresión. 

Por otro lado, el M40 tiene un alcance de hasta 6.000 m., algo que no se podía explotar debido a las limitaciones de sus equipos de puntería originales. En la década de los noventa algunos fueron equipados con visores telemétricos por láser en lugar del fusil auxiliar de puntería. Cuando se pone en funcionamiento el láser, el valor de distancia del objetivo se transmitía a la calculadora de tiro y era presentado simultáneamente en el ocular, indicándose el ángulo de elevación necesario para el tiro. 

Así, el artillero es capaz de golpear blancos a distancias de más de 2.000 m., de día o de noche y en cualquier condición meteorológica. Esto los situaba también más allá del fuego supresor de armas ligeras.  Con la llegada de los misiles Spike y otros, el M40 pasaría pronto a ser excedente, pues no competía con el disparo certero a 5,5 km. de los nuevos sistemas. Sin embargo, la distancia de más de 2.000 m. de tiro certero en todo tiempo es adecuada en otros campos de batalla actuales y potenciales menos sofisticados e idónea para bolsillos menos profundos.

Como vemos, a finales de los noventa el estamento militar chileno había acumulado pertrechos, no necesariamente de punta tecnológica, pero de considerables capacidades de combate, que, modernizados como los mencionados, todavía podían presentar batalla. Al tener Chile acceso a otros más sofisticados y nuevos en los mercados internacionales, sobraban. A esto también se sumaba la realidad que su transferencia es más económica que destruirlos o mantenerlos en almacenes.

Aviones

Esta situación llevaría a la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) a tratar de incorporar un par de aviones de transporte ligero CASA (hoy Airbus Defense and Space) C212 Aviocar chilenos en 2005, pero se decantó en 2008 por 3 IAI-202 Arava, que eran más viejos. Fue una decisión no muy acertada, pues hoy sólo vuela 1. De los 17 Aviocar chilenos, 10 eran de la versión -100, 4 de los cuales eran de la Armada, estrellándose 1 en 1986 y los otros se dieron de baja en 2012, y 6 de Ejército, 1 accidentado en 1995 y los otros retirados entre 2002 y 2013 (3 vendidos en el mercado civil); 2 -200 de la Fuerza Aérea (FACh), que siguen en servicio; y 5 -300, 3 del Ejército (1 destruido en 1998 y 2 activos y modernizados en 2019) y 2 de la FACh, 1 estrellado en 2011.

Completamente remozados, con fuselaje reforzado y repotenciados al alcance de ENAER, los C212 podrían dar servicios eficientes en algún país centroamericano. Hacemos notar las necesidades salvadoreñas por este tipo de máquinas, pero también Guatemala ha querido remplazar sus IAI-201, mientras que Panamá mantiene sus 3 C212-300 en uso. Una versión del -400 todavía la produce PT Dirgantara Indonesia, por lo que hay fuentes de repuestos, aunque no está clara su fiabilidad. 

A las informaciones en relación a que cazabombarderos Northrop F-5 de la Fuerza Aérea de Honduras (FAH), recién renovados con asistencia chilena(4), incursionaban su espacio aéreo impunemente, El Salvador buscó dotarse de los Mirage Elkan de la FACh para interceptarlos, pero luego se interesó por los Mirage Pantera puestos al día por ENAER.  Finalmente, volvió la mirada hacia los Cessna A-37B. 

(4) https://www.wikileaks.org/plusd/cables/ 05TEGUCIGALPA2576_a.html: In September, Taiwan requested USG permission for a third party transfer to repair F-5 engines and other F-5 non-lethal systems for Honduras. At the same time, the Taiwanese told DAO that Chile was repairing 3 F-5 engines from Honduras. In late October, MILGP was given a copy of an unsigned letter drafted for the signature of the Honduran Air Force Commander and Chief of Logistics stating that in March 2005, 16 engines and 4 turbines were sent to Chile for repair. The engines sent were supposedly: 6 J85-21B (F-5), 4 J85-17A (A-37), 2 T53-L13B (UH1-H helicopter), 4 T-56A9D engines and 4 turbines for these motors (C-130).

Cuando se ofrecieron estos Dragonfly en 2009, Colombia adquirió 6 de la FACh, que pertenecieron anteriormente a la USAF, y manifestó que quería hacerse con el resto(5).  Había muchos interesados en el negocio, incluyendo Guatemala (FAG) y Honduras. En 2013 la FAS compró 10 A-37B y repuestos para recuperar hasta 9 propios, a un costo de menos de 9 millones de dólares, o sea, por el precio de un solo Embraer A-29 Super Tucano, asegurando su operación para los siguientes quince años. 

Adelantamos que los F-5 Tiger III tendrán el mismo efecto cuando les llegue el momento de retiro, y precisamente, Honduras había rea­lizado un contrato para reparar sus F-5 en la ENAER entre el 2002 y 2005 sin pedir los permisos requeridos a los EEUU(6). Poco antes de la compra de los aviones A-37B, El Salvador comenzó negociaciones para la adquisición de artillería, agarrando 18 Oto M56 a través de terceros en 2016.

(5) Después adquiría los últimos 2 A-37B en República Dominicana. (6) https://www.wikileaks.org/plusd/cables/ 02TEGUCIGALPA2701_a.html: Post has verified that the Honduran Air Force has contracted with ENAER in Santiago, Chile, to support the repair of Honduran C-130 and F-5 aircraft for the 2002-05 time frame. Poloff confirmed with DAO and US MilGroup officials that the Honduran Air Force recently entered into a 10 million USD contract with ENAER for the repair and maintenance of the Air Force's C-130, F-5 and A-37 aircraft. Post understands that the contract is for the time frame 2002-05”.

Medios terrestres

Precisamente, el conocimiento chileno para los países centro­americano es vital. Su Ejército formaría básicamente al salvadoreño, con misiones militares entre 1903 y 1958. Serían los asesores andinos los que obtendrían la entrega por parte de Estados Unidos de los primeros 8 obuses M-101A1 a El Salvador en 1953. En 2013, una misión de la Escuela Carabineros de Chile llegó para adiestrar, junto a elementos del Grupo 7 de Fuerzas Especiales norteamericano, a los comandos Tigres de la Policía Nacional de Honduras.

foto: Un raro M-113C&R en la Base Aérea de Los Cerrillos. Unos 50 estarían operacionales con la FACh. De haber excedentes, el M-113C&R remozado con mecánica del A2 o A3, es un complemento satisfactorio como medio de combate, particularmente si se le equipa con una torreta H90 o similar (foto J. Montes).

En esas fechas también se iniciaba un programa especial de entrenamiento para soldados guatemaltecos por parte de la contraparte chilena, que incluye la capacitación en operaciones en aire, mar y tierra, pues incluía pilotos aviadores, marinos y personal castrense del Alto Mando del Ejército de Guatemala. Los tiembles kaibiles se habrían entrenado con sus homólogos chilenos y en 2019 efectivos de la Escuela de Montaña y de los grupos de Montaña Nº 3 y 17 del Ejército andino preparaban a los soldados chapines de la Brigada de Operaciones para Montaña (BOPM).

Área naval

En una entrevista al capitán de navío Rene Merino Monroy en noviembre de 2018 nos mencionó que la Naval aún tenía aspiraciones de obtener navíos de los excedentes chilenos. Comentó que buscaba un acercamiento aún más estrecho entre la FNES (Fuerza Naval de El Salvador) y la Armada andina, comprendiendo intercambios de adiestramiento con la Infantería de Marina. En el país centroamericano se hicieron intercambios con la Fuerza de Tarea Naval Tridente y se esperaba un refuerzo de los fusileros navales salvadoreños con asistencia chilena.

Chile podría proveer conocimiento y tecnología para modificar armas, así como un prototipo del cañón MK-38 para su montaje en el nuevo navío salvadoreño PM-15 NCPV, que se entregará en 2020, transformando el montaje del actual a uno estabilizado y automático. Piezas adicionales podrían suministrarse de los excedentes del US Coast Guard, a medida que desactiva las patrulleras de la Clase Island y cualquier progreso que logren los técnicos chilenos podría implementarse a todos ellos. 

Regresando a las transacciones de excedentes, los salvadoreños intentaron en 2005 la compra de 2 lanchas de servicio general Protector de 32 m. a la ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada) chilena, pero nunca se consiguió el dinero. Paralelamente se negociaban los patrulleros rápidos de la Clase Barceló, de las que se deshacía la Marina andina.

Efectivamente, la PTF-82 (LSG-1605) Quidora se había desactivado en 2001 y la PTF-83 (LSG-1606) Tegualda en 2002, seguidas de las PTF-80 Guacolda en 2004 y PTF-81 (LSG-1608) Fresia en 2005. Las habían encargado a la española Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares (hoy Navantia), construyéndose entre 1964 y 1966 en base al diseño FPB-36 de la alemana Lürssen. Las negociaciones no avanzaron, pero al parecer en algún momento se discutieron también las Clase 148 Tiger, o Lürssen TNC-45/Type-148. 

Las últimas 2, LM37 y LM38, fueron desactivadas en diciembre de 2014. Chile compró 6 en agosto de 1997, de las que fueron operacionales sólo 4: LM-36 Guardiamarina Riquelme, LM-37 Teniente Orella, LM-38 Teniente Serrano y LM-39 Teniente Uribe, usándose las otras 2 como fuentes de repuesto. Terminaron sus días bajo el Comando de Misileras de Iquique, junto con 2 de las 3 Saar-4 de la Armada. 

Las lanchas misileras (LM) Saar-4 comparten ADN con la Type-148, siendo de construcción israelí y basadas en el modelo S-143/Type-143 de Lürssen. Conocidas también como Clase Reshef, tienen 58,1 m. de eslora, manga de 7,62 y calado de 2,69, mientras que las S-143 miden 57,8, 7,8 y 2,6 m., respectivamente. Sus 4 motores MTU Maybach diesel proveen una velocidad máxima de 32 nudos y la autonomía es de 4.800 millas a 19 nudos. 

Al igual que las Type-148, las Saar-4 se equipan con 2 cañones OTO Melara de 76 mm. y 2 de 20, hasta 4 ametralladoras y 1 batería de misiles. Chile opera las LM-30 Casma, LM-31 Chipana, y LM-32 Angamos, construidas entre 1973 y 1974 y que pronto tendrán que ser retiradas. Esto abre las puertas para su adquisición por alguna naval, como la FNES, la FNH de Honduras (en 2018, efectivos de la Armada chilena estuvieron en la Escuela Naval de Trujillo impartiendo cursos a su Infantería de Marina) o la MADENA (Marina de Defensa Nacional) de Guatemala. 

ASMAR podría convertirlas a patrulleros oceánicos OPV (Off-Shore Patrol Vessel), inspirándose para ello en el modelo actualizado de la OPV-58M de Israel Shipyard Ltd. (ISL) o en la Warrior de Sudáfri­ca, ambas realizadas sobre el mismo casco de la Saar-4, de 58 m. Estas versiones tienen una torreta de cañón naval a proa y armas a babor y estribor, pero el armamento a popa se remplaza con una grúa y 2 RHIB (Rigid Hull Inflatable Boat). 

ASMAR posee la tecnología y capacidad para adecuarlas y proveerles otros 25 años de uso como OPV, que podría incluir un refuerzo al casco, remodelación del puente e, incluso, dotarle de una cubierta superior a popa para helicóptero ligero, al estilo del diseño de corbeta Tipo-550 de Fincantieri (como las Esmeraldas de Ecuador). La similar OPV-62M de ISL puede acomodar hasta un Bell 412, pero se basa en el casco de 62 m. de la Saar-4.5. Ciertamente la FNES o la MADENA podrían beneficiarse enormemente con un trio de estas OPV a menos coste de tan solo una nueva.

Más posibilidades

Cuando Chile anunció en 2008 que retiraría 100 tanques Leopard 1V con la llegada de los Leopard 2, Colombia se mostró interesada en adquirirlos(7). Aunque la transacción no se llevó a cabo, demuestra el interés que generan dichos excedentes. A partir de 1974, Chile recibió 60 blindados EE-9 Cascabel Mk II con torreta francesa GIAT H90(8) con cañón F1, además de 23 MK III, con la ET-90 y 37 blindados de transporte EE-11 Urutú, mas 4 en versión ambulancia. 

El contrato con Brasil incluía también 144 camiones EE-15 de 1,5 ton. De estos, a partir de 2002 vendió 82 Cascabel y 24 Urutú(9) a la israelí Saymar. Ahora que en el ejército chileno se evalúa dar de baja los 6x6 de Mowag y su remplazo por modelos más sofisticados 8x8, los ojos de usuarios centroamericanos y otros ponen atención en ellos, pues es todavía una plataforma adecuada, tanto de combate, como de medio de fuerzas de paz(10). Propiamente actualizados, y repotenciados por FAMAE, servirían como plataformas perfectas para las torretas Cardoen/GIAT H90, o más sofisticadas, sistemas bitubo TCM-20 antiaéreos, propiamente actua­lizados como SHORAD, portamorteros de 81 y 120 mm. o simplemente como transportes de tropas.

(7) https://www.elsol.com.ar/chile-renueva- tanques-y-colombia-quiere-comprale-los-viejos.html. (8) Del mismo tipo que los AML-90 de El Salvador. (9) https://ciperchile.cl/2007/11/03/armas/. (10) Usado el 6x6 como tal por Canadá y Uruguay e incluso por Chile.

En su momento, el Ejército chileno ordenaría 174 de la variante de transporte, 50 portamorteros de 120 mm., 5 de mando y algunas versiones equipadas con las mencionadas torretas Cardoen/GIAT H90 con cañón francés F1 o ET-90 con cañón brasileño Cockerill. 

De igual manera, Chile ha incorporado 18 sistemas bitubo TCM-20 autopropulsados(11) y asociados a 8 sistemas de radar Elta EL/M-2106, también autopropulsados, en los Mowag 6x6. Mientras tanto, las unidades TCM-20 remolcadas han sido retiradas. De nuevo, de llegar a engrosar los excedentes, serían de interés para países centroamericanos, que también las tienen en cantidades inferiores.

(11) https://www.forecastinternational.com/archive/disp_old_pdf.cfm?ARC_ID=384.

Estas piezas necesitan tecnologías de seguimiento, automatización y enganche a un par de misiles antiaéreos portátiles (MANPADS), además de conectarles a un ordenador computarizado que provea prioridad de tiro en escala sobre la incipiente amenaza, así como alcance óptimo a cada una de las armas conectadas al sistema y toda esta red tecnológica está al alcance industrial chileno.

Sino los 6x6, tal vez podrían ofrecerse los 20 blindados Mowag 4x4 de Carabineros de Chile. En 2013, FAMAE proponía modificarlos colocándole la carcasa a un chasís de Unimog, resultando un vehículo con cambio automático, motor diesel, capacidad hidráulica, sistema de extinción de incendios, cámaras y protección para la tripulación. El mismo interés podría generar la retirada de los carros de combate ligeros Scorpion CVRT de la Infantería de Marina chilena a Honduras como fuente de repuestos para los propios, sino para otra cosa. 

Igualmente, provocaría interés los M-113C&R que se dice que tiene la FACh para la protección de bases aéreas, aptos para repotenciación y equiparse con torretas para convertirlos en cazacarros.  El punto es que aun los viejos Unimog U416 podrían ser de interés, si nada más, como fuente de recambios(12).

 (12) El Salvador mantiene 8 carcasas de UR-416 basadas en el U416. Se han recuperado 5 plenamente y se necesita reparar 1, más renovar 2. Necesitan repuestos.

Revista Defensa nº 501, enero 2020, Julio A. Montes


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