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Libia, campus de la doctrina Gerasimov

Estos días se ha confirmado la participación activa de aviones militares de origen ruso en Libia, en apoyo de mercenarios de esa nacionalidad del grupo Wagner, sumergidos en la ofensiva del ejército o facción de general Khalifa Haftar, del  denominado Ejército Nacional Libio, que pretende tomar y exhibir la capital contra el Gobierno de Acuerdo Nacional reconocido por la ONU de Fayez al Sarraj.

Los aviones, previa parada en la base de Sira, fueron repintados y enmascarados, y continuaron vuelo al país africano con lo que supone de apoyo logístico, pilotos, mecánicos, personal de tierra, material, municionamiento, etc. Con anterioridad y durante la vigencia de la pandemia, desde principios de enero de 2020, tanto una flota turca de guerra, como soldados y mercenarios de esa nación (obtenidos de la cantera siria) están operando en Libia a favor de la otra facción, que ya controla el 80 por ciento del país.

A pesar del largo conflicto y de la sucesión de potencias y alianzas intervinientes desde la caída del molesto y asesinado Gadafi; la extracción de petróleo no ha parado, oscilando de 1,6 a 1,2 millones de barriles diarios. La presunta empresa nacional libia es sustentada por inversores como la francesa Total y la italiana ENI, la misma que hace prospecciones en los lindes de las Islas Canarias.  Se ha paralizado la enorme plataforma de mafias y señores de la guerra que lanzaban pactados y meditados aluviones de población civil sobre Europa a través de la puerta italiana, para su uso militar, económico y político.

Sigue siendo un emplazamiento privilegiado con el Gran Sahara (Sahel), Sudán, Egipto, Túnez y Argelia y su futuro pasa por una Libia unificada o  de autonomías, dependiendo dónde se produce o se refina el petróleo, y los puertos adecuados de salida. No son motivo de esta reflexión los Hermanos Musulmanes egipcios, las Milicias Sudanesas, o las propuestas típicas y ya nada originales de autonomías

El tema jurídico-político merece un tratamiento especial aparte, por su actual generalización: la modernista solución de las  autonomías se intentó en el Siglo XIX para Cuba o Puerto Rico, al igual que la propuesta sobre la Guinea española del notario y abogado García-Trevijano en los años sesenta; o nuestro Estado de las autonomías, o la kurda de Irak, o la propuesta occidental para Argelia, con la Kabilia, el oranesado, wilaya de Argel, etc..; todo seccionado por etnias, lenguas, regiones y religiones, en la turbulenta época del triunfo del FIS. 

Autonomía es una buena y manida solución  que sigue vigente para  domeñar y dar salida controlada a conflictos, artificiales o no. Recordemos que incluso las propuestas en ese sentido dentro de la misma Siria, cuando se consideraba cercano el fin  de su actual directorio. Pero no es esta solución todo terreno el objeto del presente escrito. Nuestro planteamiento es lo que se denomina por algunos estudiosos la doctrina Gerasimov  y  su significado en Libia, a través de dos recientes actores en su conflicto;  rusos y turcos, íntimamente enlazados por la Historia, unos por ser el generador de este pensamiento militar; y otros, los turcos, por ser pacientes observadores y alumnos aventajados.

La doctrina

Rusia niega técnicamente la existencia de la denominada doctrina Gerasimov, popular en artículos y estudios. Es un pensamiento militar que Occidente señala como su nacimiento el artículo del año 2013 del entonces jefe de Estado Mayor, general Valeri I. Gerasimov en la revista especializada Voyenno-Promysshlennyy Kuryer (VPK), que, seguido de otros y de conferencias, tiene diversas ideas como eje.

Predica que el valor de la ciencia está en la capacidad de prever lo que sucederá o podrá  suceder en el futuro, con el añadido de posteriores intervenciones de este general en la prestigiosa Academia Militar de Moscú con referencia a las nuevas tecnologías y sus inmenso horizonte de aplicación y el liderazgo consciente, independientemente del tamaño o poderío del actor bélico, o sea, liderando el concepto de iniciativa consciente.

Que sería la conciencia total de la estrategia global de sus ejecutores, el uso sin distinción militar de la población civil, de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías, el inicio de un conflicto sin declaración de hostilidades, la inexistencia de fronteras clásicas, el encubrimiento, la desinformación, la guerra financiera y cibernética, la utilización de la oposición civil interna y el uso de tropas no regulares (mercenarios y contratistas), entre otros, todo ello al servicio de la estrategia nacional.

Realmente es una doctrina en construcción, en movimiento; puesto que recoge la evolución de la anterior del jefe de Estado Mayor ruso, general Makarov. Es lo que en doctrina occidental cartesiana se define como la cuarta generación de guerra, la del débil contra el fuerte, que se desarrolla como un esbozo de la que está alrededor de la denominada guerra partisana (no declarada), auxiliada por otras diferentes del KGB e institutos y academias, información, desinformación asimétrica y desigual, lejos el rígido cartesianismo europeo.

La primera generación de guerras es la de masas, la segunda consiste en el predominio del fuego la tercera es la relámpago y cuarta es la citada, la del débil contra el fuerte. La partisana se inició con la reflexión del jurista alemán Carl Schmitt y su ius belli del partisano, reflejo tardío del guerrillero español, con motivaciones muy fuertes emocionales y políticas y trasladada a la convulsa Europa de las nacionalidades y facciones políticas de principios del Siglo XX.

Los orígenes

No se puede entender la pretendida doctrina Gerasimov sin analizar los evidentes orígenes históricos y vitales de su iter como filosofía militar. Nace de un pensamiento vitalista (afecta a la vida total)  del soldado; de un ejército revolucionario; el rojo, militante comunista. En Occidente, en diferentes artículos publicados en revistas técnicas o en estudios militares no quieren ver la importantísima inercia intelectual consciente y subconsciente histórica de la influencia doctrinal, revolucionaria y de apostolado del Partido Comunista y sus claros objetivos al servicio del imperio soviético; bien con sus internacionales, bien con sus organizaciones paralelas; y la colonización selectiva  de organismos internacionales, grupos terroristas marxistas, guerrillas urbanas, ejércitos de liberación nacional, agrupados a conveniencia en etnias, en sectas religiones, lenguas, etc.

Se trata de una clara y definida estrategia de la URSS, sin ambigüedades, ni separación alguna entre la acción política y la militar. Salvando las distancias, es similar a cuando, en el mundo del pensamiento católico, el teólogo Rudolf Otto definió el concepto de lo santo, superador de las religiones idolatras que convivían con el inicial cristianismo: un cristiano carpintero lo era en todo momento, en su carpintería y fuera de ella; un adorador de Marte o de Saturno lo era solo en el templo correspondiente y en su acción privada de adorar. 

foto: General_Haftar

Un milites revolucionario comunista lo era en todo momento. Es pues un continuum de su lucha sin separación intelectual o física. La doctrina del continuum sigue o perdura heredada de las estructuras intelectuales anteriores en la Escuela de Moscú. La de Gerasimov, es la heredera en su construcción de esa Escuela, como así mismo se denominan sus alumnos internacionales. Nace en un todo vale, todo sirve, todo es utilizable de los diferentes partidos comunistas nacionales o regionales, militarizados o no, y auxiliados por diferentes servicios y agencias, el KGB, academias e institutos, o del propio Ejército soviético; siendo una extensión natural de la guerra imperial soviética y revolucionaria marxista.

Intelectualmente, la Federación Rusa es heredera a beneficio de inventario de las doctrinas, inercias e influencias de la URSS. No es una nación o pensamiento sin pasado. Tiene un consciente y subconsciente histórico que impregna sus actos actuales y su pensamiento militar. No es una seta que de repente aparece en el bosque. Todo ese bagaje intelectual y doctrinal no se tiró por la borda, no se abandonó. Para eso existía la herramienta de la desinformatsia en la  accesible, líquida y maleable doctrina occidental militar, que ha eludido esos análisis y evidencias forenses.

La doctrina militar occidental no sabe, no puede o no quiere discernir en su análisis la  gran maskirovka (encubrimiento o decepción militar o engaño); realizado en y para Occidente; desde la reflexiva desaparición y supuesto repliegue del Pacto de Varsovia en 1991; y la gran desinformatsia (desinformación con iniciativa y liderazgo); realizados a todos, todos los niveles sociales, mediáticos, universitarios, políticos y militares en Europa, como objetivo asimétrico y desi­gual, para optar conscientemente en su futuro como herederos a beneficio de inventario de las inercias doctrinales soviéticas. Véase el público y notorio esfuerzo de todos los partidos comunistas europeos, y del resto del orbe para cambiar sus nombres, estética y formas, un encubrimiento y desinformación a sus particulares niveles.

Algunos estudiosos de la doctrina militar occidental (no muy uniforme, ni en conceptos, secuencias temporales o históricas y llena de señuelos intelectuales y tecnológicos entre socios, asociados, amigos, conocidos  y aliados); tanto de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Italia,  como de otras naciones de la OTAN y UE, o en Iberoamérica malentendieron inicialmente la doctrina Gerasimov (2013-15) como una forma de evitar la guerra, y era para otros la confusión, o traslación o traducción de una hibrida o lineal o no lineal, Rusky Nelineynoy Voyne, con sus diferencias en el tiempo o forma de su construcción. Realidades y hechos posteriores, lo desmentirían.

Un “continuum”

Analistas del actual directorio ruso, recordemos heredero de un pensamiento político y militar del imperio soviético, entienden la guerra como un continuum al servicio de la estrategia nacional, con el correspondiente liderazgo y constante iniciativa, pues es un constante estadio revolucionario, de adecuación y cambio; y adecuación flexible y otra vez cambio. Básicamente esto sería el esbozo ruso de la doctrina Gerasimov.

El otro sujeto de análisis en el campus de Libia es la actual Turquía. Independientemente de la muy peculiar adscripción a la OTAN, sus amistades y vinculaciones con Irán y otros países alejados de la órbita occidental y con el baldón histórico político nacional (realmente no estudiado) de su rechazo emocional, político y cultural de ingresar en la Unión Europea, tiene claramente personalidad propia y una continuada vocación de liderazgo.

Turquía, como potencia militar emergente y con clara vocación histórica, reivindicativa de su pasado imperial otomano y actual de liderazgo, es una estudiosa de Rusia como heredera de las URSS, pues la conoce desde los tiempos de los zares y del Kanato de Crimea, y como no, del Partido de los Trabajadores de Kurdistan, el PKK, comunista de guerra partisana e hibrida, entre otras organizaciones enemigas de Turquía. En ese continuum aparecen y desaparecen compañeros de viaje, amigos, socios o asociados,  según el principio de oportunidad.

De ese estudio, y especialmente de las aplicaciones de doctrina Gerasimov y de la experiencia acumulada por la visión de las revoluciones o primaveras árabes, Ucrania y sus provincias, guerra de Irak y Siria, van  a sacar, volcar,  estos actores en Libia una serie de herramientas bélicas al servicio de su estrategia nacional e intereses, ya vistas en conflictos anteriores:

1.  Por parte de Turquía, la utilización de la población civil, con el lanzamiento escalonado de masas de refugiados sobre el corazón de la desunida y enferma Unión Europea, con las terribles consecuencias del Brexit y su desequilibrio generacional e histórico (véase lecturas de la manoseada y repetitiva doctrina de la repoblación europea por el Islam). O, por parte rusa, la población civil partidaria suya de las provincias ucranianas o la peculiar situación del antiguo Kanato de Crimea. O el usus de la población civil en Venezuela lanzada como refugiados sobre los puestos fronterizos de  Colombia,  para neutralizar las columnas que iban a entrar de ayuda estadounidenses y de la oposición. Quien consiga estabilizarse en Libia, tras sus previas alianzas con las estructuras de tráfico de seres humanos, tendrá disponibles otras plataformas de lanzamiento de población civil sobre Europa, bajo el mantra de refugiados, además del petróleo y gas que necesita, en una guerra no declarada, de estados sin líneas o fronteras definidas de la doctrina Gerasimov.

foto: Valeri Vasilievich Guerásimov jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, y primer viceministro de Defensa

2. Utilización de baterías de bots en netwar (redes sociales) y ciberwar (ataques a organizaciones políticos y financieros). Su uso masivo y organizado que recordemos que fue la herramienta que salvó al actual Gobierno turco del golpe de estado fallido de los presuntos seguidores del Fetula Gulen, utilizando y  movilizando netwar (hasta el sacrificio) a la población civil turca frente a los soldados y carros golpistas, mientras se barajaba en el avión presidencial turco en vuelo el refugio en Irán y opciones partisanas e hibridas como la toma de cuarteles y polvorines. O como el control de redes netciber o netwar en la Federación Rusa de cara a Crimea, Letonia, provincias ucranianas, etc. Todo esto se ha  trasladado a una red de información limitada y acotada en su espacio digital e informático en Libia y sus zonas de influencia, para el entrenamiento, capacitación, y experiencia en estos nuevos conflictos.

3.  Uso de organizaciones y alianzas estratégicas políticas antes de la declaración de las propias hostilidades bélicas en Siria, Norte de Irak y Libia, incluso en este último país con las organizaciones, guerrillas, bandas y grupos de trata de seres humanos. O alianzas de amistad tácticas y de refugio con entes como los Hermanos Musulmanes (Egipto), Milicias Sudanesas, etc.; y contactos y advertencias, con los firmantes del Acuerdo de Berlin 2020 sobre Libia, sus zonas de influencia y artífices.

4.  Uso de mercenarios o contratistas (suministrados desde la ubicación y cantera de la guerra de Siria) tipo Academi, Black Water o Wagner (eslavos, bálticos, etc.), al igual que Rusia o Estados Unidos; que bajo mando turco, ascienden  a más de 3.000 efectivos, apoyados por una flota de guerra turca en el Mediterráneo con los errores de insubordinación últimos en las cercanías de Trípoli por grupos cohesionados de mercenarios, al no valorar que sus estructuras no solo se aglutinan por dinero o precio, sino por la venta de un futuro cierto; y Europa como presunto paraíso a repoblar, donde es fácil vivir (rentas básicas), lo cual representa un real y cierto futuro soñado y alentado por la propaganda hacia la mayoría de los refugiados musulmanes en suelo turco. O los mercenarios de Wagner sin musulmanes, ni chechenos, en su particular política que encontramos en muchos frentes de forma habitual, ante el asombro y pasmo de Occidente y el silencio de quienes ya utilizaban esas técnicas o herramientas.

5.   Iniciativa y liderazgo continuados (continuum ruso de Putin), con ocupación del propio espacio intelectual e histórico de liderazgo, a pesar de las advertencias de la UE, Estados Unidos, OTAN. Rusia y de otros países árabes. Tenemos que definir como iniciativa o juego la compra de misiles rusos S-400, la crisis de los cazabombarderos F-35, la penetración en el Norte de Irak por la autonomía kurda, el helicóptero de combate turco sin aviónica occidental, armamento propio, diseños turcos con el horizonte de patentes nacionales en 2025, consolidación del eje mediterráneo entre Turquía, Chipre y Libia de acceso a gas y petróleo, tras la pérdida del pasillo sirio energético; y el control y acceso a lanzaderas o nuevas plataformas de refugiados desde África hacia Europa, para mantener su consciente iniciativa estratégica y de privilegiado solicitante ante la UE y ONU. Sin olvidar las nuevas bases en el Mediterráneo para otras potencias y la aplicación de nuevas técnicas, utillajes y armas en este campus.

6.   Podíamos añadir más características, como el continuo aprovechamiento en construcción de la flexible doctrina Gerasimov de lo existente sobre el terreno intelectual, político, militar o económico. Es, en opinión del que suscribe, la praxis turca o rusa, como la maskirovka y la desinformatsia y el uso de señuelos tecnológicos o intelectuales.

La doctrina Gerasimov se está aplicando al leal entender del que suscribe en el campus de Libia. Es la meditada y acreditada fórmula continua que suma liderazgo e iniciativa en todos los frentes, con un espíritu que implica y alienta una natural mejora de cualquier acción, de todo. La inexistente doctrina militar rusa del general Valeri I. Gerasimov, valga la contradicción, existe y es aplicada en un escenario total.

Recuerda el vitalismo de Ortega y Gasset, y su metahistoria como rudimentaria forma de los años treinta de prever el futuro o construirlo, aplicando las técnicas o herramientas de la ciencia de la Historia, desde la aplicación de un consciente histórico y su subconsciente en una nación asentada, y las nuevas ciencias que han surgido e irrumpido desde mediados del Siglo pasado, como la sociología y psicología de masas, politología, estadística, etc., todo ello aplicado a lo vital y a lo bélico.

Revista Defensa nº 507-508, julio-agosto 2020, Vicente Parra Linares

 


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