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Grupo Especial de Operaciones Federales. Argentina tiene su élite.

El Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) es la unidad antiterrorista más reconocida dentro de la estructura del Ministerio de Seguridad de la República Argentina. Sus hombres forman parte de la Policía Federal Argentina (PFA) y están seleccionados y capacitados permanentemente de forma física, mental, táctica y operacional para conducir y realizar cualquier misión de alto riesgo.

Esas operaciones les llevan a operar tanto en la planificación y ejecución  de acciones de prevención del delito, como en las de represión, siempre que para ello se requiera del empleo de un elemento consustanciado y con adecuado equipamiento para la aplicación de las tácticas propias de los equipos especiales de asalto, comúnmente conocidos como grupos SWAT. Así, está considerado como la solución clara y contundente ante situaciones de crisis que puedan atentar contra la nación, las representaciones extranjeras acreditadas en Buenos Aires o, incluso, las embajadas argentinas en el exterior, a donde se han dirigido más de una vez para realizar una evacuación de funcionarios o custodiarles.

La unidad siempre está en alerta y, como dicen sus normas de empeño, para hacer frente a situaciones con toma de rehenes, operaciones contra terroristas o de carácter sorpresivo en el caso de delitos frustrados; se les desplegará en el caso de sujetos hostiles parapetados y con armas de fuego o explosivos; actuaran para realizar asaltos a establecimientos o edificaciones  que signifiquen un alto grado de riesgo; intervendrán en allanamientos de rápida definición; protegerán a determinadas personalidades; reforzarán con equipos móviles CAT (Counter Assault Team) o con tiradores especiales a la división de que tiene a su cargo la protección del presidente de la nación; y todas aquellas operaciones especiales en las que su preparación y capacidad les haga ser altamente decisivos.

La conformación se asemeja a otras internacionales, adoptándose  una estructura de trabajo táctico como la HRT (Hostage Rescue Team) del FBI (Federal Bureau Investigation) de Estados Unidos y equipos de SWAT, con unidades regionales y que está en proceso de mejora constante, después de haber potenciado sus capacidades. Hoy el GEOF, que junto al departamento de Unidades Tácticas del Interior (UTI), que son grupos especiales para situaciones de menor complejidad, de los que hay activos ya tres de los ocho programados;  y la División Centro de Especialidades, está encuadrado en el organigrama de la Dirección General de Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), que lidera  un oficial de altísimo rango, teniendo como responsable a un comisario inspector y cuenta con alrededor de 300 efectivos.

Los efectivos

Los efectivos se reparten dentro de una estructura funcional práctica y eficiente. De un lado, también con un oficial superior al mando, está la División Administración y Logística, que tiene  a un grupo de funcionarios capacitados y con mucho tiempo de carrera dedicados a labores relacionadas con aspectos de índole general (oficinas, talleres, almacenes, cursos, enlaces, etc.), con lo cual se logra que la parte operativa pueda dedicarse exclusivamente a sus misiones tácticas. Esta se encuadra en la División Operaciones, que también tiene como jefe a un comisario y se subdivide en cuatro secciones.

La Unidad de Negociación e Inteligencia Táctica, en la que hay un negociador principal y otro secundario, además de una docena de especialistas que poseen y operan sofisticados medios de vigilancia y reconocimiento, encargándose de articular todo lo referido al escenario táctico en sí y procesar la inteligencia táctica.

foto: Los veteranos blindados BDX son utilizados para incursiones en lugares riesgosos

La Sección de Canes Tácticos se encuentra en estos momentos en un proceso de incrementar sus medios, acorde a la importancia que estos K9 tienen y han demostrado en todo el mundo. Se han recibido más perros de la raza pastor belga malinois, que son entrenados junto con sus guías en las tareas e integrándose como un miembro más operativo del grupo.

La Sección de Tiradores Especiales, coordinada por un responsable, está creada en base de  equipos de tiradores y observadores cualificados, tanto para trabajar en ambientes a campo abierto, como en ciudades.

Finalmente, la Sección de Grupos de Asalto es obviamente la más mediática y está conformada por cuatro grupos de élite. Estos policías destinan a los  grupos designados como Alfa, Bravo, Charly y Delta, que, con un oficial de grado de subcomisario o un principal experimentado,  como team leader, tienen entre 20 y 25 hombres en cada escalón de asalto. Ante ciertas operaciones específicas, esos escalones de asalto pueden dividirse en equipos de 6 u 8 hombres, siendo el mínimo elemento de trabajo de 2 efectivos. Todos ellos, han hecho cursos que les cualifican como operadores generales de su especialidad policial, incluyendo algunos que han realizado formaciones concretas que les habilitan en aperturas de brechas y salto paracaidista en modo automático o manual, a la vez que otros hombres poseen la capacitación como buceadores.

Los cuatro grupos mantienen una programación que permite disponer permanentemente de uno en guardia activa y los otros tres adiestrándose o de franco. De mas está decir que este tipo de unidades siempre es convocada para operar en el interior del país bajo orden judicial, lo que implica una enorme cantidad de intervenciones tácticas con gran éxito en su casi totalidad, pero que trasuntan en un enorme esfuerzo personal para los operadores. Esto significa que buena parte de su personal deba poseer una notable voluntad de trabajo en equipo y la comprensión de su medio familiar.

En la práctica

La génesis del GEOF debemos buscarla muy atrás en el tiempo y surge con la necesidad de contar con una capacidad de respuesta en el interior del país. Dentro de la PFA, es el resultado definitivo de dos corrientes doctrinarias y operativas muy definidas. Una la encontramos en lo que podríamos denominar  como grupos de carácter especial dentro del Cuerpo Guardia de Infantería (CGI), que en un lejano 1910 se incorporó a la orgánica de la Policía de la ciudad de Buenos Aires.

En su estructura hubo elementos como los grupos de allanamiento, que actuaron contra grupos de anarquistas o delincuentes  peligrosos en la década de los treinta del siglo pasado; los grupos de reducción de enajenados o dementes, que actuaban contra individuos víctimas de alguna enfermedad mental que buscaban auto agredirse o actuar contra otros; o los grupos especiales que se formaron en 1975 ante la terrible lucha contra terroristas, uniéndose a los dos anteriores y dando origen en su evolución a los grupos especiales GE1, GE2 y GE3, que pertenecieron a otros tantos que dependían administrativamente de los respectivos batallones de la Guardia de Infantería.

La otra vertiente fue la que, a partir de 1978, se generó al construir el Centro de Adiestramiento Policial Especial (CAPE), una escuela donde se proporcionaron  cursos conocidos por su extrema rudeza, participando como profesores integrantes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional y del entonces Grupo Antiterrorismo Rural (GAR) de la Guardia Civil españolas. También recibió apoyo de unidades antiterroristas de Alemania. Todos esos antecedentes y la extensa experiencia práctica son considerados como la génesis del GEOF. A mediados de la década de los noventa, a un importante miembro de la fuerza, el superintendente de interior Ángel Juan Ramírez, que ya había realizado algunos cursos con el SWAT de Miami, le fue asignado el objetivo de establecer un grupo de operaciones especiales independiente para actuar, dentro de la institución policial, en toda la Nación.

Los estudios de los índices de delitos y análisis geopolíticos internos llevaron a la constitución a mediados de los noventa de una sección del GEOF en Tucumán, provincia caracterizada por su violencia interna y una compleja situación social, evaluando a medio centenar de suboficiales para seleccionar a 28 que realizarían su entrenamiento en destino durante seis meses. Asimismo, personal del Cuerpo Guardia de Infantería y de la Escuela Federal de Policía desarrollaban el primer curso del GEOF para oficiales, una preparación que lograron aprobar 9 de 18 postulantes voluntarios.

foto: Recibiendo las últimas instrucciones antes de intervenir

Luego se organizó en una importante ciudad del interior, Rosario (Provincia de Santa Fe) la 2ª Sección del GEOF, que se conformó con los 20 agentes que habían superado el curso de un total de 76 voluntarios. Ese mismo año tuvo lugar el primer curso mixto de oficiales y suboficiales y en 1997 se constituyó la Sección en la capital del país, quedando conformada la capacidad del GEOF  en tres secciones de asalto y los grupos de apoyo. Hacia el año 2000 se fusionaron las tres en la División GEOF, siendo su primer jefe el subcomisario Pereira. En 2014 pasó a tener mayor rango y adoptó el nivel de Departamento y, debido a numerosas intervenciones, tomó predicamento mediático ante el gran público.

Exigente preparación

Es habitual que en las instalaciones del GEOF de Buenos Aires o en otros puntos del país se reciban a operadores de otras fuerzas amigas para proporcionar instrucción práctica o teórica sobre distintas técnicas operacionales. Labora comúnmente con importantes representaciones estadounidenses, como la del Comando Sur, con los que interacciona con información práctica internacional que permita una mejor visión de los movimientos terroristas. Asimismo, tiene un enlace fuerte con el FBI y asiste a entrenamientos que imparte la Compañía Charlie del 7° Grupo de Fuerzas Especiales del US Army, que tiene entre sus tareas  la de recuperación de rehenes propios en establecimientos diplomáticos en Iberoamérica. El GEOF se ha ganado el respeto de los estadounidenses.

Para ingresar se requieren agentes que ya sean efectivos de la institución y para ello se desa­rrollan con carácter anual procesos selectivos en los que se busca personal subalterno, desde agentes a cabos, y oficiales, de ayudantes a inspectores. Obviamente, las condiciones humanas, psicológicas y técnicas de los que pretenden llegar a formar parte de esta unidad deben ser de alto vuelo y poder hacer frente a exigentes evaluaciones de todo tipo. Los postulantes para el que se conoce como Curso Básico para Grupos Especiales de Operaciones Federales tienen que presentar su solicitud. Del desarrollo del mismo se encarga la División Centro de Especialidades de la Dirección General de la PFA, aunque es el propio Departamento GEOF quien aporta la mayor parte de los instructores.

A los aspirantes se les hace un examen médico, otro psicológico y unas pruebas de evaluación física, que incluyen natación, con fuertes exigencias. Casi todos llegan con una preparación previa de importancia y no tiene problemas para estas últimas, aunque hay algunos ya descartados por sufrir patologías que desconocen o por no aprobar exigencias en cuanto a parámetros como reacción, resistencia a una presión extrema continuada o disciplinarios. Una cantidad no superior a un centenar de postulantes son concentrados, en régimen de internado absoluto, en el que se sigue un sistema de hostigamiento y estrés continuo en unas instalaciones de 240 hectáreas conocidas como Campo 17 de noviembre, que se encuentran en las cercanías del aeropuerto internacional de Ezeiza, en las afueras de la capital federal.

Allí, en un lugar que dispone de amplios sectores de adiestramiento, que incluyen la llamada casa de la muerte, líneas de tiro y superficies acuáticas de consideración, los postulantes deberán permanecer veinte intensas semanas, en las que los instructores, siempre buscando poner al límite a los alumnos, se encargan de la gestión de una preparación inicial que asumen todos los aspirantes a modo de iguales, independientemente de su rango. Se les instruye en el disparo con distintos tipos de armas, metodologías como rappel o el fast rope, temas básicos de entradas a edificios, preparación física, defensa personal  y en un largo etcétera de extenuantes materias, de forma que al final solo suelen quedar menos del 15 por ciento de los que ingresaron.

Los que permanecen

Debe indicarse que no todos los que aprueban el curso quedan asignados al GEOF, ya que, al ser de carácter voluntario, algunos ingresan para obtener una capacitación extrema, que es considerada también como un seguro de vida ante la vida diaria de un oficial de Policía. Los que si se decidan seguir su vida laboral en el GEOF tienen que continuar formándose durante un año y medio. Doce meses los dedicarán, ya en sus grupos de asalto, a temas de mínima a mediana  complejidad. Si logran superar la evaluación sin tregua a la que se les somete, pasarán otro año más ya asumiendo misiones de alta complejidad, que incluyen la recuperación de rehenes o intervenciones ante casos de extrema violencia y con delincuentes peligrosos. Un seguimiento permanente de su entusiasmo y profesionalidad logrará que puedan permanecer en la unidad.

Asimismo, en el desarrollo de su carrera profesional podrán obtener la capacitación en paracaidismo militar básico y avanzado o como jefes de salto, prácticas  que se desarrollan con el Ejército, o realizar el Curso de Fuerzas Especiales. También llevan a cabo capacitaciones con la Agrupación de Comandos Anfibios de la Infantería de Marina o con el Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea. Con la Gendarmería Nacional desarrollan los  cursos de Monte o de Montaraz, a la vez que pueden seguir alguna formación específica en la Escuela Militar de Montaña Teniente general Juan Domingo Perón de San Carlos de Bariloche, en la Patagonia argentina.

Su adiestramiento básico y tiene el objetivo que estén lo mejor capacitados que sea posible, y lo focalizan hacia distintas áreas. Hay actividades físicas y de defensa personal que son cotidianas. Deben prepararse y realizar una calificación semestral en temas de puntería de combate, enmarcada en tareas críticas y de presión extrema. Cada día practican temas de CQC (Close Quarter Combat) y una vez semanalmente lo realizan con fuego real. Practican el sistema de defensa con arma secundaria una vez por semana y es usual que cada operador realice no menos de medio millar de disparos mensuales, sobre todo en los calibres usuales de dotación del 9x19 mm. Parabellum y del 5,56x45 mm.

Bimestralmente tienen que superar unas pruebas de buceo y de natación de combate, siendo obligatorio que realicen un salto en automático al menos cada tres meses y uno manual cada dos, utilizando los aviones de transporte de la Fuerza Aérea, aunque ahora se ha adquirido un bimotor Twin Otter exclusivo para la PFA y que permitirá disponer de un medio aéreo en forma continua. Además, hay una permanente actividad con la unidad de helicópteros de la institución policial, trabajando a diario con ellos.

También, otros operadores se forman en una o en varias de las distintas especialidades. Una es la que se denominada brechero y les capacita durante tres exigentes semanas para aperturas convencionales y no convencionales con elementos mecánicos de clara contundencia, como mazas, palancas, arietes de diferentes tamaños y pesos, herramientas de corte manual y automático, así como el uso de escopetas para abrir brechas y cerraduras o explosivos. Otra es la del curso Sniper que con un tiempo de seis semanas les proporciona las  técnicas y procedimientos inherentes a los binomios de tiro, ejercitándose sobre todo en temas de acercamiento, camuflaje, modos de empleo con fusiles de precisión o uso de visores de observación y nocturnos.

Otra capacitación que ha tomado bastante predicamento en los últimos tiempos es la que emana del curso de Grupo de Apoyo Táctico (GAT), con un tiempo lectivo de dos semanas, en las cuales se les adiestra en técnicas de organización y ejecución, actuando como GAT en custodia de funcionarios y diplomáticos, traslado de detenidos peligrosos o movimiento de determinadas sustancias o materiales. A estos se añade el curso de negociador policial, que dura cuatro semanas y permite a distinto personal obtener los conocimientos básicos en el manejo y desa­rrollo de una negociación ante situaciones de crisis, que logre evitar una determinada intervención de carácter táctico, que siempre es la última opción y definitiva.

Equipamiento de primera línea

El material con que está provista la unidad es bastante moderno, aunque hay faltas o falencias en las que se labora para disponer de mejores recursos tecnológicos. Todos los operadores de la Sección de Grupos de Asalto lleva como arma principal un fusil suizo SIG 552-2 Comando o los nuevos israelíes IMI Galil ACE, los cuales son sumamente compactos, con culata plegable y disparan munición del 5,56x45 mm., que transportan en cargadores semitransparentes y se usan con accesorios que incluyen visores de punto rojo Aimpoint Comp M2, empuñaduras de pistolete o anclajes para lentes, linternas de iluminación y láseres.

Los agentes pueden recurrir como alternativa, según el tipo de misión operativa, a las célebres pistolas ametralladoras germanas H&K MP5A5 y MP5SD6, ambas de 9x19 mm. y con culata plegable, aunque el último incorpora un silenciador integral que hace su fuego especialmente silencioso y eficaz. La pistola de dotación es la austriaca Glock 17 de 9x19 mm., en la que pueden colocar módulos de iluminación Insight M3. La munición habitual que usan en las prácticas con esas armas suelen disponer de proyectiles FMJ (Full Metal Jacket), aunque en sus operativos siempre emplean cartuchos específicos policiales, que ofrecen efectos terminales superiores para misiones de alto riesgo, como las habituales llevadas adelante por la unidad y que están autorizados por la Justicia Federal para su provisión y utilización por el GEOF.

Los integrantes de los grupos de combate tienen uniforme táctico, con una prenda integral con su clásico color policial azul marino oscuro, disponen de una funda de pernera fijada en un costado, protegen sus manos con guantes de Mechanix, se los provee con equipos de enlace radio de Motorola con sistemas de fácil activación y cascos integrales, portan balaclava para proteger su rostro, llevan botes de humo y granadas flash bang, portan  un casco antibalas PASGT (Personal Armour System Ground Troops) y blindan su frente con prendas antibala y porta equipos desarrolladas por una empresa nacional, sobre la base del conocido sistema Eagle CIRAS, incorporando distintos tipos de bolsillos de transporte y en su interior placas cerámicas Safariland que pueden resistir de proyectiles de calibre 7,62x51 mm.

En el caso de los especialistas de aperturas de brechas, llevan una prenda antibala que les protege también la parte superior de brazos y la zona pélvica, que transportan una canana con media docena de cartuchos del calibre 12 y en la mochila que llevan a la espalda transportan cizallas, elementos de corte y palancas, necesarias para abrir rejas y chapones, tan presentes hoy día en algunas zonas candentes de inseguridad. Otra mimetización, pues generalmente llevan una de dos piezas del camuflaje ACU (Army Combat Uniform) propio del US Army, es la que caracteriza a los tiradores especiales, aunque en determinados operativos visten prendas de ocultación del tipo ghillie suit.

Numeroso material

Si su uniformidad es variada, también lo es su material, pues se despliegan con prismáticos de observación, equipos láser de medición de distancias o pequeñas estaciones meteorológicas que aprovechan en sus cálculos de balística. Utilizan  sistemas de armas de alta precisión que, transportados en maletines estancos para evitar golpes, sobre todo en sus sistemas ópticos de puntería, que son de la prestigiosa casa estadounidense Leupold, comprenden el rifle de cerrojo HS de precisión con acción del tipo Remington 700, el semiautomático Knight’s Manufacturing M110 SASS (Semi-Automatic Sniper System) y el de cerrojo McMillan TAC 308. Para los dos últimos hay supresores sónicos y todos ellos disparan cartuchos del mismo calibre, el 7,62x51 mm. (.308 Winchester), que se abastecen con las más avanzadas municiones de Federal.

Los brecheros tienen en su inventario elementos que incluyen la escopeta a trombón Mossberg 500 del calibre .12/70, herramientas a motor Stihl TS 420 para cortar rejas y chapones, mochilas con diversas cortafríos, palancas y arietes de diferente tamaño y peso. En caso que la situación táctica exija un despliegue y mayor potencia de fuego, emplearán sistemas de apoyo de fuego, que incluyen las ametralladoras belgas ligeras FN Minimi de 5,56x45 mm. y las medias MAG de 7,62x51 mm., estas últimas generalmente usadas en los vehículos blindados 4x4 que la unidad tiene a disposición, como los veteranos Shorland o los recientemente recibidos blindados chinos. 

Otros elementos más específicos con los que están provistos comprenden cámaras térmicas acoplables a teléfonos portátiles, equipos israelíes Camero Xaver 400 para detectar movimientos y ubicaciones detrás de paredes, monoculares nocturnos de tercera generación de Israel Military Industries (IMI), que pueden acoplar a sus cascos o en forma independiente, cámaras go-pro para filmaciones discretas, equipos de comunicaciones personales basados en radios de Motorola y cascos con auricular de Winchester y escudos de protección balística de diferente tamaño y resistencia. La dotación de vehículos  también es amplia.

Pudimos observar en la playa de vehículos furgones discretos, en los que llevan equipos telefónicos punto a punto y se dotan de monitores para presentación situacional, transformados como Centro de Operaciones Tácticas (COT) móvil. Otros furgones los han transformado para el transporte del personal, en bancos corridos en los que llevan unos 10 efectivos completamente equipados y con variado equipo, habilitando sobre el techo una plataforma, una escalera metálica y un soporte que les permite ubicarse a variadas alturas de forma fulminante. Utilizan agiles y potentes vehículos Ford Ranger en configuraciones variadas, según la necesidad, disponen de motocicletas de carretera de alta cilindrada y operan con algunos quad de Polaris, contando con  un autobús que puede transportar a un importante grupo de hombres o ser usado en el desarrollo de los temas de adiestramiento básico o avanzado. 

El Grupo posee una capacidad de respuesta inmediata en un país enorme, aunque sobre todo focaliza sus capacidades a las áreas, como las grandes ciudades o la zona Norte, donde los índices de delitos están en continuo crecimiento. Sus accionar y reglas de empeño conllevan actuar con sorpresa, celeridad, contundencia, claridad situacional y la búsqueda de neutralizar al oponente, preferentemente sin la eliminación física del mismo, lo que es inherente a su función específica. Dependiendo exclusivamente del jefe de Operaciones de la Fuerza y a disposición de la Justicia Federal de la Nación, esta agrupación ha demostrado en innumerables ocasiones su eficiencia y capacidad. Por ello es considerada por organismos internacionales como la unidad táctica de excelencia del país, siendo seleccionada para operar en conjunto con grupos similares de otras naciones.


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