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FRANCIA: SISTEMA NACIONAL DE INTERVENCION POLICIAL

El año 2015 fue especialmente cruento para Francia en lo que a atentados terroristas se refiere. El 7 de enero, dos “yihadistas” armados con fusiles de asalto soviéticos AK-47 de 7,62x39 mm. irrumpieron en las oficinas del semanario satírico “Charlie Hebdo” y acabaron con la vida de doce personas, a las que hubo que añadir después la de un gendarme y de otras cinco personas más en tiroteos posteriores. La respuesta gubernamental fue elevar al máximo la alerta contra el terrorismo concretada en el plan “Vigipirate “, creado en 1978 por el entonces presidente, Giscard d’Estaing, y actualizado varias veces con posterioridad(1).

(1) El sistema define 5 niveles, de menor a mayor amenaza, por los colores: blanco, amarillo, naranja, rojo y carmesí.

Pese a la mayor presencia de militares y policías en puntos críticos -estaciones de ferrocarril, aeropuertos, zonas de mayor presencia de turistas,…– no se pudo evitar un segundo incidente, pues un marroquí radicalizado intentó actuar en agosto de ese mismo año en un tren Thalis cuando estaba en la zona de Oignies, mientras realizaba un viaje entre Amsterdam y París. Fue neutralizado por los viajeros, alguno de los cuáles resultó herido. Tres meses después, en noviembre, varios sujetos, también armados con armas AK-47 y granadas, atacaron a quienes se encontraban en locales de ocio por la zona del distrito de Saint-Denis, pusieron una bomba en un restaurante cercano al Estadio de Francia y asaltaron la sala de conciertos Bataclán, incidentes, posteriormente reivindicados por el Estado Islámico, que sumaron 137 muertos y 415 heridos.

Varias agencias policiales se pusieron a trabajar de inmediato con todo tipo de recursos para actuar diligentemente mientras sucedían esos ataques y para neutralizar a aquellos que los protagonizaron y a los que les daban algún tipo de cobertura o apoyo. Pasados los primeros momentos de inercia mediática y de gran alarma social, todo pareció volver a una cierta situación de calma general. Aunque habría otros ataques terroristas posteriores, como el de julio de 2016, que acabó con 85 civiles que paseaban por la zona costera de Niza, o el más reciente de Trebes, cuando un terrorista tomó rehenes en un supermercado y acabó con la vida de un gendarme que intentó negociar con él, la realidad policial francesa cambió radicalmente tras los sucesos que les hemos apuntado al iniciar estas páginas.

foto: Se contemplan potenciales escenarios en el ámbito naval, tanto de aguas interiores como costeras, y para ello se preparan estos agentes (foto Prefecture de Police).

Desde las máximas instancias del Gobierno galo se abordó la elaboración de una serie de planes y protocolos más exhaustivos y eficientes con los que se intentaría actuar en caso de concretarse un incidente o amenaza, pues el carácter de esta última y su violencia requerían de una serie de recursos, metodologías, equipos,…, poco convencionales y hasta cambios en la forma de actuar por aquellos adscritos a las unidades policiales de carácter táctico. La amenaza surgía de inmediato, era especialmente violenta y se esforzaba en obtener el mayor rédito mediático causando muchos heridos y muertos entre aquellos -generalmente civiles- que eran su objetivo.

Esquema Nacional de Intervención

Los máximos responsables del Ministère de l’Intérieur identificaron las características que definían a este nuevo tipo de terrorismo, valoraron qué recursos se necesitaban para actuar contra él y extrajeron, como respuesta oficial al problema, todo tipo de conclusiones. Surgió, en fecha tan temprana como abril de 2016, el llamado Esquema Nacional de Intervención, o SNI (Schéma National d’Intervention), un documento público de siete páginas(2) en el que se enumeran una serie de cambios en las capacidades propias para, dado que ese factor se ha demostrado determinante, reducir al máximo el tiempo de respuesta y poder así limitar al máximo el número de posibles víctimas.

(2) Está accesible en https://www.interieur.gouv.fr.

La importancia del SNI, concebido para responder tanto a situaciones de urgencia, como a amenazas terroristas multiformato, llevó al entonces ministro de Interior, Bernard Cazaneuve, a difundir públicamente, y en presencia de las máximas representaciones de la Gendarmería Nacional (GN) y de la Policía Nacional (PN) y de los responsables de las principales unidades de asalto policial galas, la voluntad gubernamental francesa de mejorar la eficiencia de sus recursos policiales. Por ello, se tomaban consideraciones, además de la necesidad de una rápida actuación, como que las unidades de intervención tuviesen sus propios recursos para hacer frente a diversos tipos de acciones, que se pudiese tener capacidad de actuar simultáneamente en territorio metropolitano y de ultramar, que se estableciera un enlace entre unidades tan especializadas, como el Grupo de Intervención de la GN, o GIGN (Groupe d’Intervention de la Gendarmerie Nationale) o el RAID (Recherche, Assistance, Intervention, Dissuasion) de la Policía.

foto: Armamento de asalto, como los fusiles G36 del 5,56x45 mm., han sido adquiridos en gran número para las diferentes unidades galas (foto Prefecture de Police).

Contarían con el apoyo, actuando para mejorar las capacidades y los enlaces con las distintas fuerzas, de la Unidad de Coordinación de las Fuerzas de Intervención, o UCoFI (Unité de Coordination des Forces d’Intervention). Además, y como puntos de valor máximo en la planificación, se abordó la asignación de las diferentes unidades de intervención a una estructura de ámbito nacional. En ella se aglutinan elementos de distinto nivel que, en términos generales, se conocen como de intervención elemental, intermedia y especializa­da. Aquellos que forman parte del primer grupo son policías y gendarmes que regularmente patrullan por las calles y seguro que serán los primeros en afrontar cualquier problemática que pueda acontecer.

En el segundo grupo se incluyen nada menos que 750 equipos distribuidos por toda la geografía gala, formados con recursos de las 30 brigadas Anti Criminalidad, o BAC (Brigade Anti-ciminalité) locales y departamentales de la Policía y de más de 400 pelotones de Vigilancia y de Intervención, o PSIG (Pelotons de Surveillance et d’intervention de la Gendarmerie) de la GN, que han recibido adiestramiento especializado y armamento(3) para actuar en menos de 20 min. para contener a los terroristas y evitar que se desplacen –patrullan regularmente por puntos sensibles o zonas del extrarradio-, asegurándose en su actuación tanto la vida de los hipotéticos rehenes como la de los agentes del orden público.

(3) La primera planificación hablaba de invertir 17 millones de euros en ese equipamiento.

Los del tercero, que están mejor adaptados para actuar contra terroristas en espacios confinados o complejos, cuando sea requerido usar explosivos o se prevea que haya sustancias químicas, cuando se tenga más presión psicológica o mediática,…, son el RAID central y sus diez antenas(4); el GIGN central y sus trece antenas AGIGN, de las que siete están en territorios de ultramar; la Brigada de Búsqueda e Intervención, BRI (Brigade de Recherche et d’intervention), de la Prefectura de París; y los tres grupos de Intervención de la Policía Nacional, o GIPN (Groupe d’intervention de la Police Nationale) de ultramar.

(4) Las antenas del RAID y del GIGN son grupos más pequeños del mismo carácter que sus homónimos centrales, pero ubicados en diferentes puntos para reducir el tiempo de presencia en un incidente.

Últimamente, el RAID ha constituido subgrupos en Toulouse, Montpellier y Nancy, que se unen a otros siete más de carácter regional obtenidos transformando los hasta 2015 llamados GIPN; la BRI ha visto doblar sus efectivos; la Gendarmería ha evolucionado sus pelotones de Intervención Interregional, o PI2G (Peloton d’intervention Interrégionaux de Gendarmerie) y los grupos de Pelotones de Intervención, o GPI (Groupe de Pelotons d’Intervention) para dar lugar a las AGIGN. Se han formado cuatro nuevos en Nantes, Reims, Tours y Mayotte y se ha elevado la plantilla de todas para que sea de 32 efectivos. Todo lo apuntado es en un proceso de transformación que ha propugnado una distribución más coherente de los núcleos más especializados, de forma que su despliegue sea más rápido y preciso en toda Francia.

foto: La necesidad de responder a la creciente amenaza terrorista ha llevado a Francia a implementar su capacidad de respuesta policial más inmediata (foto Octavio Díez Cámara).

Al refuerzo del número de unidades y de su entidad se suma un factor positivo que se obtiene incidiendo en la necesaria colaboración mutua. Se propugna la cooperación para aprovechar unas competencias que son muy especializadas, de forma que se complementen para actuar en espacios de grandes dimensiones o ante la presencia de grupos terroristas especialmente grandes y que sean capaces de modularse para aprovechar en un mismo objetivo aportaciones tácticas de diferente origen, especialización y carácter.

Se aboga por un procedimiento de urgencia absoluta, el PUA (Procédure d’urgence Absolue), para, en caso de gravedad extrema, romper con protocolos de competencia territorial más clásicos y así poder contar con aquel recurso que esté disponible con más rapidez o que esté mejor dimensionado para lo pretendido. Asimismo, recalcando en lo descrito, se provee a la UCoFI con información relevante, tanto de la Policía como de la Gendarmería, que la ayudarán en su toma de decisiones, y se la brinda de la capacidad de evolución de las unidades para facilitar ejercicios y preparaciones de carácter conjunto.

Pilares básicos

La evolución contrastada en las amenazas, que cada vez son más contundentes y lesivas sobre los civiles atacados, ha derivado en un cambio de percepción situacional y gubernamental, pues la decisión de las nuevas capacidades surgió nada menos que de la Presidencia de la República francesa. Son tres los pilares básicos en los que se sustenta la definición contrastada del nuevo potencial policial táctico galo.

Uno, que ya venía siendo reforzando desde los primeros años de esta década, es el que se refiere a las fuerzas de Seguridad Ciudadana, colectivo que se ha beneficiado sustancialmente en los últimos años al consolidarse un crecimiento de unos 10.000 efectivos en lo que son las plantillas y en la inversión de unos 300 millones de euros en el último lustro para reforzar el equipamiento genérico y específico, sobre todo en áreas como la protección personal y colectiva o la de armamento más potente y contundente, que ha generalizado la llegada de los fusiles de asalto alemanes G36 de 5,56x45 mm. que pueden verse ya en muchos de los despliegues y dispositivos actuales. A ellos, por su presencia continuada en diferentes puntos de la geografía de su país, les correspondería enfrentarse en una primera instancia a aquella situación crítica que pudiese surgir, siendo su responsabilidad el velar por la primera evacuación de los ciudadanos de la zona para, en la medida de lo posible, minimizar el número de bajas.

foto: Los elementos de la BRI parisina han sido reforzados para casi doblar el número de efectivos a ella asignados (foto Prefecture de Police).

Más contundente sería la actuación del que sería considerado el segundo pilar, pues se ha definido una red muy bien estructurada en lo que a puntos de despliegue y bases operativas se refiere, en la que se aposentan equipos de intervención con capacidad de llegar pronto a un incidente y, con sus medios y capacidades, conseguir la más rápida estabilización y contención del mismo. Su carácter intermedio, que los hace válidos tanto para actuaciones que estén encaminadas a la neutralización de terroristas, como para intervenciones en las que el objetivo sean criminales especialmente violentos o armados, hace que se les pueda desplegar en situaciones de carácter especialmente delicado.

Al estar distribuidos por toda Francia, y ser su número de varios centenares -muchos de ellos han sido reforzados en sus características para conformar un dispositivo de carácter estratégico más eficaz ante cualquier necesidad que pueda surgir. Se tiene un claro potencial para actuar diligentemente y con una notable inmediatez en caso de alerta. En ellos se ha introducido una nueva doctrina de acción y de intervención adaptada a las nuevas formas de criminalidad, que son más violentas, lo que ha derivado en reforzar la preparación técnico-operativa de aquellos que forman parte tanto de las BAC, como de los PSIG.

El tercer pilar lo aportan las Direcciones Generales de la Policía y de la Gendarmería a través de una estructura novedosa que ha sido optimizada, mejorada y ampliada para ser más eficiente. Se basa en unos elementos centralizados, como el GIGN, el RAID o la BRI -los dos últimos agrupados dentro de la conocida como Fuerza de Intervención de la Policía, o FIPN (Force d’Intervention de la PN)-, y otros descentralizados, que incluyen nada menos que 19 unidades distribuidas por diversos lugares y ciudades para tener el mejor acceso a todo el territorio francés, incluidas tanto las islas, como las áreas de ultramar donde está aún vigente su soberanía.

Su especialización los hace especialmente idóneos para acciones enmarcadas en los incidentes más graves o para aquellas finales, dentro de un suceso de una cierta complejidad, en las que haya que actuar para neutralizar a sujetos y/o liberar a rehenes. Dentro de lo que es su evolución técnico-operacional se han definido cambios que sustentan, en el caso de individuos especialmente radicalizados, la intervención continuada, reforzada y no reversible frente a la clásica negociación, propiciándose así las acciones rápidas y contundentes para hacer frente a cualquier amenaza con las que se actúa para acabar con la raíz del problema.

foto: El uso de helicópteros se ha intensificado para realizar movimientos más rápidos que permitan afrontar de inmediato aquel servicio que pueda surgir (foto SIRPA Gendarmerie).

La descentralización hace que los grupos más especializados estén situados en ciudades como París, Lille, Estrasburgo, Lyon, Niza, Marsella, Burdeos, Rennes, Toulouse, Montpellier, Nancy(5), La Reunión, Nueva Caledonia, Guadalupe, Orange, Mayotte, Dijón, Nantes, Tours, Reims, Martinica, Guayana y la Polinesia francesa. Se ha reforzado la estrategia de respuesta y disminuido el tiempo para actuar, conociendo que tanto el GIGN como el RAID son capaces de aportar equipos y movilizarlos en un plazo de entre 15 y 30 min., durante las 24 horas del día y todos los días el año. Las antenas regionales también dispondrán en todo momento de al menos una decena de efectivos para generar una columna de asalto con capacidad de enfrentarse a aquellas situaciones más graves.

(5) Está creada en 2017 y las 2 precedentes en 2016.

Para acabar estas páginas, y como síntesis final, concretaremos que el SNI define la colaboración entre las 19 unidades de intervención especializadas(6) con las 750 unidades de intervención intermedia, recursos repartidos cubriendo todo el territorio francés, de forma que puedan actuar de forma inmediata. También ahonda en la mejora de sus capacidades para optimizar la respuesta ante crisis especialmente graves derivadas de incidentes como los de carácter terrorista, en el establecimiento de elementos modulares y complementarios para que una unidad pueda apoyar a otra, en la creación de la figura de un comandante coordinador, que incidirá en que recursos de varios orígenes puedan tener una mejor sinergia o en el establecimiento de un procedimiento de urgencia absoluta para afrontar grandes crisis o múltiples; todo ello conjuntamente con la definición más explícita de los cometidos de la UCoFi para que sea óptimo, tanto para ayudar en la toma de decisiones o en poner a punto dispositivos más eficaces.

 (6) Fruto de los acuerdos de 2016 se han crea­do 4 nuevas de la Gendarmeríe Nationale y 3 de la Police Nationale.

Revista Defensa nº 487, noviembre 2018, Octavio Díez


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