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El Espacio como aliado de la Defensa

Tras la finalización de la guerra fría, que tuvo sus máximos símbolos en la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la Unión Soviética dos años después, el marco de la defensa en el mundo cambia drásticamente. Lo que hasta entonces era un escenario bélico bien definido, con unos bloques claros en confrontación, amenazando con el uso del material bélico más avanzado y con el mayor poder de destrucción de la historia de la humanidad, representado por misiles balísticos intercontinentales con cabezas nucleares en sus ojivas, hemos evolucionado en los últimos treinta años a otro con cambios frecuentes, con una enorme volatilidad y con una gran incertidumbre. Lo que se tardó más de cuatro décadas en consolidar, con movimientos y desarrollos estratégicos y, por tanto, lentos, se tardó muy pocos años en modificar.

En los últimos treinta años nos enfrentamos a amenazas asimétricas y conflictos híbridos en cualquier parte del mundo, con enemigos no claramente definidos que aparecen y desaparecen con cierta rapidez y donde el objetivo de la coalición internacional es básicamente el mantenimiento de la paz en la zona en cuestión y no la conquista de un territorio. Esto obliga a evolucionar la respuesta en este nuevo escenario, donde se requieren fuerzas expedicionarias con capacidad de proyección a cualquier parte del mundo en muy poco tiempo y con capacidad de acción muy precisa, casi quirúrgica, para minimizar los potenciales daños colaterales y protegiendo a la población civil en las zonas de operaciones. Las necesidades tecnológicas han tenido que evolucionar también en la misma dirección, tanto en cuanto al mando y control de las operaciones, como a la obtención y proyección de inteligencia, el apoyo logístico integrado y el propio material bélico que se utilice, que tiene que ser de muy alta precisión.

El espacio y los sistemas espaciales desarrollados en las últimas décadas son un aliado imprescindible para la defensa y seguridad del mundo. Desde el punto de vista del espacio, en el que Hisdesat se mueve y por sus características, tenemos acceso desde hace algunas décadas a capacidades únicas y específicas, que contribuyen a ofrecer una respuesta de gran valor a problemas identificados. El espacio, que es un bien común, constituye un terreno abonado para favorecer la colaboración entre países y aliados, al proteger de riesgos reales y garantizar la seguridad y la libertad de sus ciudadanos.

Las necesidades surgidas en el marco de actuación de nuestras Fuerzas Armadas, así como en el propio Estado, se han traducido en el avance y mejora de un sector espacial español que ha desa­rrollado soluciones de apoyo a las instituciones, posicionándolas en un contexto más global y colectivo y, por ende, protegiendo la seguridad ciudadana y de la esfera internacional donde nos movemos. 

Conceptos como soberanía, cobertura, robustez, rendimiento, acceso garantizado y autonomía se configuran como elementos indispensables en el mundo actual y es innegable que los satélites los proporcionan para el buen cumplimiento de las misiones de las Fuerzas Armadas y la acción del Estado en general. Gestionar el mando y control, las tareas de inteligencia, disponer de autonomía estratégica y libertad de acción, son características indispensables para los usuarios del ámbito de la seguridad y la defensa y el espacio es el perímetro en el que hay que trabajar para hacerlas realidad.

En España nos encontramos en un momento crítico en materia de comunicaciones por satélite y de observación de la Tierra, con productos y servicios en la órbita del Mando y Control, Comunicaciones, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (C4ISR), que permiten hoy abordar el cambio que se precisa en el nuevo escenario de defensa y seguridad en el mundo. Por supuesto que surge al mismo tiempo la necesidad de proteger estos activos espaciales, tanto en el entorno de la ciberseguridad, como en el de la seguridad en órbita de las plataformas espaciales, donde las condiciones del entorno espacial y la multitud de objetos que se van acumulando en determinadas órbitas son una clara amenaza al desarrollo de las misiones actuales y futuras. El desa­rrollo del Programa Space Surveillance and Tracking de la UE, en el que España está muy presente, permitirá conocer con la precisión necesaria el entorno espacial y permitirá un uso del espacio más seguro. La participación de España en iniciativas como la europea GOVSATCOM y los paquetes de capacidades de la OTAN, en particular el de comunicaciones seguras por satélite, nos convierten también en socios estratégicos con vocación internacional.

En definitiva, en los últimos años el paso ha sido de gigante para la industria española enmarcada en los ámbitos de la seguridad y la defensa, res­pondiendo con éxito en la creación de una base tecnológica e industrial, que ha generado empleo cualificado y un retorno de la inversión constante y regular en el tiempo. Las cifras presentadas por TEDAE demuestran que nuestro sector industrial de defensa, seguridad, aeronáutica y espacio contribuye de manera significativa al crecimiento del sector industrial español y tiene una sólida posición en los mercados europeos e internacionales. Los ingresos generados en el último ejercicio ascienden a 11.838 millones de euros, lo que representa el 6,1 por ciento del PIB industrial español y mantiene 56.999 empleos permanentes de alta cualificación, exportando el 66 por ciento de su actividad y reinvirtiendo en I+D el 9 por ciento de su facturación.

Respecto al espacio en particular, España puede y debe ser una autoridad espacial y su visión ha de tener las miras de fomentar la gobernanza sobre las actividades espaciales internacionales en materia de seguridad y paz. La industria espacial española es la cuarta potencia en la eurozona, con unos ingresos en el último ejercicio de 867 millones de euros y mantiene 3.909 empleos de muy alta cualificación, habiendo duplicado su facturación entre los años 2006 y 2018. Es necesario, por tanto, seguir trabajando para desa­rrollar sinergias entre espacio y seguridad/defensa, que maximicen el beneficio para la sociedad y la economía, en términos de digitalización y conectividad.

Hisdesat lleva 18 años trabajando en este entorno y continúa aportando soluciones para nuestra seguridad y defensa desde el espacio, en el ámbito de las comunicaciones seguras por satélite con los nuevos Spainsat Nueva Generación, de la observación de la Tierra con el programa PAZ (radar de apertura sintética), de la seguridad marítima mundial con el programa de AIS por satélite y contribuye también a la operación del S3TOC español.

Para ello contamos con todas las fuerzas del sector, entre las que se encuentran tribunas tan útiles para comunicar como es la revista Defensa. ¡Felicidades por la labor de divulgación que atesoran! Y también por ser un compañero indispensable para ennoblecer y dignificar los cometidos de nuestras Fuerzas Armadas, así como de la industria española de defensa. ¡A por otros 500 números…! (Miguel Ángel García Primo, Director General de Hisdesat)


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