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El Ejército de Chile se perfecciona en el Obús autopropulsado M-109

Con el fin de estandarizar su artillería autopropulsada, el Ejército de Chile adquirió en 2006 el sistema de armas M-109 en la versión CL para equipar los dos grupos de artillería pertenecientes a la 1ª y 2ª brigadas acorazadas. Seis años más tarde, en marzo de 2012, llegaron 12 piezas de la variante A5+, procedentes de Estados Unidos para completar el Grupo de Artillería N° 5  “Antofagasta”; y,  finalmente, en 2015 pasaron a depender del Grupo de Artillería N° 7 “Wood”, de la guarnición de Punta Arenas, 12 M-109A5, también procedentes de Estados Unidos.

Así, el sistema de armas M-109 pasó a formar parte de las cuatro brigadas acorazadas del Ejército de Chile, integrándose plenamente a las unidades móviles y rápidas, cumpliendo un rol fundamental en el apoyo de fuego en las distintas misiones de dichas unidades de armas combinadas. Se trata del arma occidental para apoyo con fuego indirecto más habitual de las brigadas de maniobra de las divisiones de infantería blindadas y mecanizadas y tiene la capacidad de realizar un tiro de hasta 30 km.

Para apoyar su operación, el Centro de Entrenamiento de Combate Acorazado (CECOMBAC) del Ejército de Chile, con sede en Iquique (Norte del país), realiza anualmente dos cursos para acreditar a la tripulación de los obuses M-109 en la ocupación militar especializada, para los comandantes de pieza y sirviente apuntador (S1). Para el director del Centro, coronel Gonzalo Jiménez, la ventaja fundamental de la pieza es su movilidad en el apoyo de fuego, participando en el combate a las más largas distancias, encargado de quebrantar la voluntad de lucha, interdictando el campo de batalla, dificultando el movimiento de las tropas adversarias y entorpeciendo sus sistemas logísticos y de mando y control, señaló.

El año 2016, el CECOMBAC comenzó a realizar el curso para conductores y luego para comandantes, de cara a homologar los conocimientos técnicos bajo un solo parámetro y no generar prácticas en diferentes criterios de ejecución. Según el jefe del Curso, Capitán Andrés Haydn, la importancia para nuestro Ejército, es que cursos como éstos entregan a la fuerza terrestre personal con competencias declaradas y aprobadas en los diferentes ejes de formación, además de normar y estandarizar criterios de doctrina técnica en el empleo, conocimientos de los subsistemas y la capacidad de generar un mantenimiento acorde a los modernos sistemas de armas.

Los cursos

La responsable de la Sección Planificación Curricular y Lecciones Aprendidas de la Secretaría de Estudios del CECOMBAC, capitán Sandra Hormazábal, fue alumna del último Curso para Comandantes de M-109 realizado este año y señala que la importancia de realizarlo como militar y artillera, radica en saber operar y conducir tácticamente el material con una alta tecnología. Además, como mujer me toca cumplir diferentes roles. Creo que es importante perfeccionarme pro­fe­sio­nalmente con responsabilidad y seriedad, para así exigir a mis subordinados.

Por su parte, el cabo primero Jimmy Aguilera, quien hace ocho años se desempeña como instructor del sistema de armas autopropulsado en el Ejército, señala que le enorgullece y motiva trabajar con un material tan sofisticado. Cuenta que cuando llegaron las piezas de artillería M-109CL en 2006 viajó personal a Suiza para capacitarse y posteriormente fueron generándose los cursos en Chile, en los que él ha sido partícipe, instruyendo a los alumnos y entregándoles las herramientas necesarias para participar como parte de la tripulación de estos sistemas, que él define como uno de los que tienen más alto poder de fuego.

foto: Chile adquirió el M-109 como parte del proceso de modernización de su Ejército y la complementación de los medios que deben poseer las brigadas acorazadas (foto Ejército de Chile).

Los comandantes de pieza y el sirviente apuntador posteriormente se integrarán a sus unidades de combate con los conocimientos específicos en los distintos sistemas, mantenimiento, operación y tiro de armamento menor y mayor del M-109, asegurando la operatividad y capacidad de combate, necesarias para materializar los apoyo de fuego certeros y oportunos de las unidades del arma de Artillería. Se trata de 301 horas de clases, con 11 unidades de aprendizaje, en fases a distancia y presencial.

El alumno debe aprobar cada unidad de aprendizaje para ser evaluado en la operación técnica y misiones de la tripulación, que es la unidad e aprendizaje más importante y que finaliza su evaluación con dos disparos por alumno como comandante en tiro de puntería directa e indirecta. Cada uno durante todo el curso debe desempeñarse de manera rotativa en cada puesto, que conforma la tripulación en el compartimiento de combate de la pieza M-109, con la finalidad de aprender lo que hace cada integrante de su tripulación, para controlar los trabajos que realiza el sirviente apuntador, como también los tres sirvientes municioneros. En total, son seis los operadores, entre el conductor, comandante, apuntador y sirvientes, quienes tienen distintas misiones.

Revista Defensa nº 486, octubre 2018, Paula Soza G.


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