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Los desafíos espaciales de Chile en el s.XXI

Hace ya una década, en el marco de una conferencia dada en la Universidad de Georgetown para celebrar los cincuenta años de la National Aeronautics and Space Administrations (NASA), el científico Stephen Hawking hacía explícita la importancia que tiene para la raza humana, la exploración y posterior colonización del espacio exterior(1). Esta idea la ratificaría posteriormente, poco tiempo antes de su muerte, cuando afirmó en una entrevista para la BBC que el planeta Tierra podría colapsar en unos miles de años más, por lo que debemos buscar otros lugares donde vivir o crear colonias espaciales autosustentables, como un imperativo para asegurar la supervivencia de la raza humana(2)

(1) New Scientist del 21 de abril 2008, versión online: https://www.newscientist.com/article/ dn13748-stephen-hawking-calls-for-moon-and-mars-colonies/.

(2) BBC del 19 de enero del 2016, versión online: https://www.bbc.com/news/science-environment-35344664.

No hace falta argumentar más –tampoco es esta la instancia para hacerlo– sobre la importancia que tiene ampliar las fronteras y proyectarse hacia el espacio ultraterrestre. De forma modesta, en comparación con otros países y en la medida de sus reales posibilidades, Chile ha asumido el desa­fío de aportar en esta iniciativa que debería comprometer al mundo entero. 

El vínculo con las actividades espaciales se remonta a algo más de medio siglo, cuando en 1959 se firmó el acuerdo entre la Universidad de Chile y la NASA, para operar una Estación Terrena de Control y Seguimiento de Misiones. Después de casi sesenta años, el país posee al día de hoy no solo una experiencia práctica dada por el desempeño de tareas terrestres y espaciales, sino también un desarrollo institucional materializado por una Política Nacional Espacial que rige entre los años 2014 y 2020.

De esta manera, Chile se prepara y contribuye para hacer del espacio ultraterrestre un ambiente al servicio de la vida humana en el presente y para el futuro, así como también identifica este desafío de la humanidad como una oportunidad para incrementar la paz y la cooperación entre los estados. Numerosas son las iniciativas que han desarrollado los seres humanos para vencer la gravedad y surcar el aire.

EL MUNDO MIRA HACIA EL ESPACIO

Desde la leyenda de Ícaro y Dédalo, varios intentos, como los de Arquitas de Tarento, Abbás Ibn Firnás y Eilmer de Malmesbury, alcanzaron algún grado de éxito; los diseños del genio Leonardo Da Vinci dan cuenta del uso de conceptos aerodinámicos modernos.

foto: El Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT) “FASat Charlie” fue lanzado en diciembre de 2011 desde Kourou, en la Guayana Francesa.

Los globos aerostáticos y los vuelos de los hermanos Wright, Santos Dumont y muchos otros pioneros de la aviación, marcarían la ruta de un vertiginoso desarrollo de la tecnología aeroespacial, que haría del ruso Yuri Gagarin el primer hombre en volar al espacio en 1961 y del norteamericano Neil Armstrong el primero en pisar la luna, ocho años después.

Solo medio siglo más tarde de ese extraordinario hito, la humanidad ha visto coronado el éxito en varios interesantes y auspiciosos proyectos: Mariner, Pioneer, Voyager, Viking, Mars Pathfinder, Génesis, Galileo, Cassini, Huygens, Soyuz, MIR, Chang'e, Chandrayaan, Discovery y Atlantis, entre muchos otros nombres, nos evocan relatos de sondas, cohetes y estaciones espaciales, que han sido parte de este fascinante desafío protagonizado fundamentalmente por Estados Unidos, Rusia (Unión Soviética en su tiempo) y China, con la participación directa o cooperación de varios otros países.

Todos estos proyectos, además de servir a su propósito principal, que es la conquista del espacio, han impactado positivamente en el desarrollo científico, tecnológico y económico. En efecto, no solo se ha tratado de ir lo más lejos posible en el universo, sino también existen aplicaciones que están contribuyendo a hacer la vida diaria más segura y confortable. La meteorología, la predicción y seguimiento de fenómenos naturales, el transporte de personas y carga, la agricultura, el comercio y las comunicaciones, entre muchos otros aspectos, se han visto beneficiados por el uso de la dimensión espacial.   

Sin embargo, a pesar de ser evidentes los beneficios, aún los esfuerzos no son tan consistentes como debieran ser. Lo que está ocurriendo en nuestros días puede ser analizado a partir de lo que reporta el The Space Economy at a Glance 2014, documento más reciente emitido por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que da cuenta de datos, indicadores y estadísticas deducidos de fuentes oficiales y privadas. Ya hace algunos años, la misma Organización había puesto en vigencia el concepto de economía del espacio, la cual comprende todas las actividades y el empleo de recursos que actúan en beneficio de la humanidad, deducidos de las diferentes instancias del trabajo en ese ámbito, considerando en ello lo privado y lo público, la investigación y desarrollo, como también la industria(3).

(3) OECD (2011), The Space Economy at a Glance, OECD Publishing, París, Pág. 14.

Al menos 900.000 personas en todo el mundo tienen su empleo asociado directamente al sector espacial en diversas instancias, tales como organizaciones civiles y militares, la industria especializada, proveedores de componentes para esta misma industria especializada y otros servicios. Por otra parte, sin estar incluidos en el número anterior por ser una cantidad difícil de definir, debe considerarse a todos quienes prestan servicios en áreas vinculadas a la investigación, innovación y desarrollo, cuyos productos impactan directa o indirectamente en el sector espacial(4).

(4) OECD (2014), The Space Economy at a Glance 2014, OECD Publishing, París, versión online: http://dx.doi.org/10.1787/9789264217294-en.

A pesar de la inestabilidad económica en los últimos años, la inversión se ha mantenido o incrementado a nivel mundial, en particular en los países miembros de la OCDE y economías emergentes. Con todo, el dinero dedicado al sector espacial representa una mínima parte de los recursos de los países del G20. El programa más caro del planeta, el de Estados Unidos, solo dedica el 0,3 por ciento, mientras Francia menos del 0,1 del PIB (Producto Interior Bruto)(5).

(5) Ibid, Pág. 11.

Por otra parte, aunque los miembros de la OCDE mantienen el liderazgo en cuanto a inversión en actividades espaciales, hay otros países externos a esta Organización que dedican sumas importantes de su presupuesto, tales como Brasil, Rusia, China e India(6). Al año 2017, más de 60 países del mundo tienen satélites en órbita con diferentes propósitos(7), por lo que es evidente que su desempeño cobra un rol fundamental y cada vez más relevante en el funcionamiento de la vida rutinaria en todo el mundo.

(6) bid, Págs. 24-31.

(7) OEDC (2017), OECD Space Forum. París, versión online:  http://www.oecd.org/futures /oecdspaceforum.htm.

Por otra parte, unos 115 países están involucrados en al menos uno de los 957 satélites que están en órbita, siendo Estados Unidos, Rusia y China los de mayor presencia(8). Es obvio entonces que Chile, en tanto componente responsable de la comunidad internacional y miembro de la OCDE, no puede permanecer al margen de este esfuerzo global y participa activamente en las tareas de desarrollo y uso del espacio ultraterrestre.

(8) Fuerza Aérea de Chile, Grupo de Operaciones Espaciales: http://www.ssot.cl/ antecedentes.php.

ALGO DE LA HISTORIA ESPACIAL CHILENA

A partir del año 1959, con la firma del convenio entre la Universidad de Chile y la NASA destinado a la instalación y operación de la Estación Terrena de Control y Seguimiento de Misiones ubicada en un terreno de 100 hectáreas en la localidad de Peldehue, a 40 Km. de Santiago, Chile da inicio a sus actividades espaciales. Esta base, destinada al monitoreo de satélites del programa espacial de Estados Unidos, estaría activa hasta 1989, año en el que la NASA cerró sus operaciones.

foto: El SUCHAI-1 fue puesto en órbita el 23 de junio de 2017.

A partir de entonces y hasta el año 2008, bajo la dependencia de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, esta instalación se dedicó al apoyo en telemetría, rastreo y telecomando (TT&C) a más de 370 misiones espaciales de Estados Unidos, Japón, China, Alemania y Suecia(9). En 1973 Chile ya había firmado y ratificado los principales tratados multilaterales existentes sobre el uso pacífico del espacio ultraterrestre, pasando a ser parte del Comité de Naciones Unidas.

(9) http://ingenieria.uchile.cl/noticias/ 142034/centro-de-estudios-espaciales-el-inicio.

Siete años después se crea el Comité de Asuntos Espaciales dependiente de la FACh (Fuerza Aérea de Chile), con las tareas principales de proponer una política espacial nacional y de elaborar un proyecto de ley para crear una agencia espacial. El Acuerdo Mataveri, firmado en 1985 entre este Comité y la NASA, estuvo destinado a autorizar el uso del aeropuerto homónimo ubicado en Isla de Pascua para aterrizajes de emergencia y rescate de transbordadores espaciales. Paralelamente, en su Artículo 19, incluyó una serie de aspectos de interés común para el desarrollo espacial, lo que dio origen a diversas actividades de carácter científico(10).

(10) Decreto 917, del 16 de octubre de 1985; Biblioteca del Congreso Nacional; https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=165501.

A inicios de los años noventa, como lo relata el general de aviación (r) Manuel Quiñones Sigala en un artículo publicado en el Panorama de Seguridad&Defensa de marzo de 2018, la FACh elaboró una Estrategia de Desarrollo Espacial que contenía tres ejes centrales: el diseño de un proyecto espacial para el país (satélites experimentales), para alcanzar algún grado de independencia en la obtención de imágenes y uso de satélites; la formación de una masa crítica de profesionales en ciencias y tecnologías espaciales, para el fin antes indicado; y crear un organismo del más alto nivel destinado a impulsar la actividad espacial y representar a Chile ante la comunidad espacial internacional(11).

(11) ANEPE (2018); Panorama de Seguridad & Defensa; La Fuerza Aérea de Chile y sus aportes a la Política Nacional Espacial; https://www.anepe.cl/wp-content/uploads/ Panorama-GAV-Qui%C3%B1ones-Fidae.pdf.

La celebración del Año Internacional del Espacio en 1992 sería un hito inspirador para el desarrollo espacial en Chile. En 1995 la Fuerza Aérea lanza el primer satélite, llamado FASat Alfa, que sufrió fallas mecánicas que impidieron su operación. En 1998 sería el turno del FASat Bravo, el cual, tras varios años de exitoso trabajo, finalizó sus servicios en 2001.

A inicios del siglo XXI se funda la Agencia Chilena del Espacio, específicamente en el año 2001. Otros hitos recientes han sido la participación en el Grupo Intergubernamental de Observación de la Tierra (GEO) a partir del año 2004, el lanzamiento del FASat Charlie en el 2011, la creación del Comité de Ministros para el Desarrollo Digital y Espacial el año 2013 (transformado en el Consejo de Ministros para el Desarrollo Espacial desde 2015) y la aprobación de la Política Nacional Espacial 2014-20.

foto: Surrey Satellite Technology es el fabricante del satelite chileno “FASat Bravo”.

Actualmente se encuentra en operación y ya finalizando su ciclo de vida útil, el satélite FASat Charlie, el cual está bajo la dependencia del Grupo de Operaciones Espaciales (GOE) de la FACh, organización designada por el Estado para controlar el posicionamiento y seguimiento de ingenios espaciales propios, así como para programar la obtención de las imágenes satelitales y recibir en tierra su data correspondiente. El GOE trabaja en conjunto con el Servicio Aero Fotogramétrico (SAF), entregándole los datos obtenidos para transformarlos en información utilizable por los usuarios militares y civiles(12).

(12) Ministerio de Defensa (2017); Libro de la Defensa Nacional de Chile 2017; Pág. 302.

LA POLÍTICA NACIONAL ESPACIAL DE CHILE

Este documento, emitido durante el primer gobierno del Presidente Piñera, declara como propósito entregar un conjunto de directrices generales para promover el desarrollo de la actividad espacial en el país, bajo el profundo entendimiento de que la utilización y exploración del espacio aplicadas a las distintas áreas de la actividad humana poseen una dimensión estratégica, en cuanto pueden generar importantes beneficios sociales y económicos para Chile(13).

(13) Política Nacional Espacial 2014-20, Pág. 12.

En tal sentido, la política da cuenta de las múltiples y diversas áreas de la vida nacional en las cuales se evidencian beneficios de la actividad espacial, habida con­si­deración de la compleja y heterogénea geografía que caracteriza a Chile. Distintos tipos de clima, escenarios y recursos naturales, así como la gran desproporción en largo y ancho plantean desafíos en cuanto a la administración y el control de la superficie terrestre y marítima.

La agricultura, la silvicultura, la geología, la hidrología, la meteorología, la planificación y administración urbana, la cartografía, la oceanografía, la salud pública, las comunicaciones, la gestión de emergencias y desastres naturales o antrópicos –entre varias otras ciencias, disciplinas o aplicaciones– encuentran en el uso del espacio un apoyo invaluable. 

Asimismo, la política hace referencia al trabajo desarrollado en torno a la observación del espacio exterior, el cual se relaciona directamente con la investigación científica destinada a ampliar los horizontes físicos del hombre, pero también con asumir tareas más prácticas, inmediatas e imprescindibles, tales como el monitoreo de la basura espacial. Este fenómeno, que aumenta proporcionalmente con la mayor presencia en el espacio de satélites y otros artefactos, debe ser tratado para evitar colisiones o caídas a la superficie de la Tierra, con los riesgos asociados a la seguridad humana.

Para orientar el trabajo durante su periodo de vigencia, la política identifica tres ejes estratégicos:

1. Entorno para el desarrollo espacial, que incluye las líneas de acción Institucionalidad espacial, promoción y acceso a la información e infraestructura y aplicaciones espaciales. Algunas de las actividades ya se han consolidado, por ejemplo el Consejo de Ministros para el Desarrollo Espacial, fundado el año 2015, que tiene por objeto asesorar a la Presidencia de la República para la elaboración de las políticas públicas, planes, programas y acciones específicas destinadas a contribuir a la promoción, fomento de la actividad espacial y del uso de las tecnologías y aplicaciones espaciales(14).

(14) SUBTEL; http://espacial.subtel.gob.cl/ consejo-de-ministros/.

2. Innovación y emprendimiento, que considera las líneas de acción investigación y desarrollo, industria espacial y posición geográfica y características climáticas y medioambientales, con las iniciativas de elaboración de un Plan de I+D en Tecnología Espacial, un Programa de Promoción de la actividad espacial y acuerdos de cooperación internacional, entre otras.

3. Capital humano, que incorpora las líneas de acción formación de capital humano avanzado especializado, capacitación de usuarios y ciencia e investigación. Este eje incluye, entre sus múltiples iniciativas, el estudio de la oferta y la demanda de capital humano especializado, la difusión de becas y financiamiento estatal, programas de capacitación y alianzas público-privadas.

No obstante, este documento es un primer avance y requiere ajustes. Como lo indica el Libro de la Defensa Nacional de Chile 2017, la Política Nacional Espacial (PNE) es un instrumento de alcance limitado y no involucra el desarrollo espacial en pleno. Con ella se buscó, más bien, estimular la acción del Estado respecto del uso del espacio ultraterrestre como un área de relevancia para el desa­rrollo del país(15).

(15) Ministerio de Defensa (2017); Libro de la Defensa Nacional de Chile 2017; Pág. 66

Es por ello que, desde octubre del 2016 y hasta noviembre del 2017, un grupo de especialistas  pertenecientes a la comunidad espacial de nuestro país, se reunió para efectuar una exhaustiva revisión de la Política Nacional Espacial 2014-20, la que dio como producto un documento que servirá de apoyo al Gobierno para el diseño de una estrategia sectorial para el período 2020-30. Este equipo, conformado por 60 expertos, debatió sobre el uso de la tecnología espacial en diferentes ámbitos, tales como la percepción remota satelital, telecomunicaciones y meteorología satelital, sistemas globales de navegación y posicionamiento satelital, derecho espacial y astrobiología(16).

(16) Noticia de la SUBTEL; http://espacial. subtel.gob.cl/comunidad-espacial-chilena-elabora-documento-para-fortalecer-politica-nacional-del-area-para-el-periodo-2020-2030/

foto: Imagen satelital del sector Chañaral, capturada el 13 de mayo de 2017.

MIRANDO HACIA EL FUTURO

Junto con el nuevo impulso institucional evidenciado en la nueva estrategia con horizonte temporal 2030, hay ideas concretas. Ya se está trabajando en el reemplazo del FASat Charlie, el cual ya llegó al fin de su vida útil. Como se indica en el Libro de la Defensa Nacional de Chile 2017, el proyecto consiste en un sistema óptico de observación remota, compuesto por un segmento espacial y un segmento terrestre. El segmento espacial es básicamente el satélite, equipado con un sensor de última generación para la adquisición de imágenes sobre la Tierra de alta resolución y el segmento terrestre es donde se producen las imágenes y se controla la operación del segmento espacial. Este proyecto tiene como objetivo la obtención, procesamiento y entrega de información que permita apoyar la toma de decisiones de las autoridades gubernamentales ante situaciones de emergencia y catástrofe, mediante imágenes satelitales. Además, como beneficio subsidiario, tiene por objetivo la cooperación nacional e internacional, mediante la contribución al desarrollo tecnológico del país, proveyendo información para las actividades académicas, científicas e industriales, que contribuyen a fortalecer la estatura estratégica de Chile. Algunas de las aplicaciones para las cuales pueden ser utilizados los productos de observación satelital en beneficio de la sociedad, previo procesamiento, son: la agricultura de precisión, control y prevención de inundaciones, control de erupciones volcánicas, control de incendios forestales, cartografía, planificación de crecimiento urbano, seguridad y defensa, entre otros. 

Con prestaciones aún mayores que su antecesor, el FASat Charlie, este nuevo ingenio considera la satisfacción de las necesidades planteadas tanto por las instituciones de la Defensa y el Estado Mayor Conjunto, como también las de los organismos públicos, la comunidad científica, y la sociedad civil en general. La fase previa fue terminada en el año 2017 y está lista para su implementación(17).

(17) Ministerio de Defensa (2017); Libro de la Defensa Nacional de Chile 2017; Págs. 317-318.

En otro orden de ideas, en una entrevista publicada en el sitio web del Consejo de Ministros para el Desarrollo Espacial, el primer astronauta chileno, Klaus Von Storch, daba cuenta del importante ingreso de la empresa privada en el sector de la exploración del espacio(18).

(18) Entrevista a Klaus von Storch; http://espacial.subtel.gob.cl/klaus-von-storch-ingeniero-aeroespacial-se-tiene-contemplado-llegar-a-marte-en-2018-ida-y-vuelta/.

Aunque se refería en particular a la situación que ocurre en Estados Unidos, es evidente que la tendencia es esa. Es esperable entonces que, en un futuro no lejano, se revierta una de las principales preocupaciones que existe entre los expertos chilenos en esta materia, que dice relación con la falta de integración de los esfuerzos destinados a progresar en el uso del espacio ultraterrestre.

Como lo dice el general de brigada aérea (r) Juan González Silva, se hace necesario el diseño y la elaboración de una política pública espacial a nivel del Estado, que integre de manera holística todas las actividades que en base a la explotación de esta capacidad, beneficien a la sociedad(19). No cabe duda que mantener e incrementar la capacidad de operar y explotar los productos que se generan a partir de satélites, logrando con esto una importante autonomía en la materia, es una legítima y potente aspiración chilena.

(19) ANEPE (2018). Panorama de Seguridad & Defensa. El desarrollo espacial chileno: desde una perspectiva geopolítica; https://www.anepe.cl/wp-content/uploads/Panorama-GBA-Gonz%C3%A1lez-Fidae.pdf

Revista Defensa nº 486, octubre 2018, Profesor Jorge Gatica Bórquez (ACADEMIA NACIONAL DE ESTUDIOS POLÍTICOS Y ESTRATÉGICOS MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL DE CHILE)


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