Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian

La comercialización de excedentes navales, un mercado peculiar

Con la desaparición de la URSS y, en consecuencia, del Pacto de Varsovia, la humanidad tuvo la sensación de que una nueva era comenzaba a vislumbrase por el horizonte. Un mundo bipolar encabezado por los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, enfrentados durante un largo periodo de tiempo, adjetivado por el político Bernard Baruch(1) como Guerra Fría, se transformaba casi por arte de birlibirloque en unipolar. Situación a la que contribuyó en buena manera la expansión y pujanza de la Comunidad Económica Europea (CEE).

Ante esta nueva panorámica, todo hacía prever que los antiguos países socialistas emancipados de la órbita soviética, tales como Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania, dedicarían la mayor parte de sus esfuerzos económicos a acortar las diferencias de su renta per capita con las occidentales, cifrada a grosso modo en un 35 por ciento. Además, entre ellos no existen contenciosos territoriales de importancia que inviten a un rearme y que no puedan solventarse en el entramado de la UE (Unión Europea), para en su momento alcanzar el status de miembros de pleno derecho.

Pero  la sorpresa surge cuando, iniciado el proceso de convergencia, una de las primeras decisiones que toman en materia de defensa es el repudio del material militar soviético, encabezado alegremente por Polonia, estigmatizándolo bajo la falacia que es malo, olvidando la máxima que la valía de un arma no radica en la perfección en si misma, sino en el arrojo de quien la maneja, como bien demostraron los cazas Mig sobre los cielos de Corea y los fusiles de asalto Kalashnikov en las junglas vietnamitas.

Esta movida, auspiciada por los servicios de inteligencia, brinda la ocasión para que una buena parte de las naciones occidentales, encabezadas por los Estados Unidos, seguida por el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Dinamarca e incluso Suecia, Italia, Noruega y Finlandia, se lanzaran en tropel a comercializar hacia los países del Este los buques de guerra considerados anticuados en sus respectivas marinas bajo precios ridículos, puesto que el negocio del vendedor no es la venta per se, sino  el suministro de recambios para mantenerlos en servicio.

Bulgaria

Bulgaria que es el único país eslavo en los Balcanes, tiene una superficie de 110.926  km2., ocupando 191 millas de costa en el mar Negro, con una población de 7,9 millones de habitantes. Su Marina, creada en 1878, es conocida como Voennomorski Sili y está formada por 4.140 personas, casi el doble que cuando formaba parte del Pacto de Varsovia, bajo el mando del contraalmirante Minko Slavov Kavaldzhiev. Constituye, por tanto, una incongruencia que un país  con estas características mantenga una Armada sobredimensionada.

Pero el ejemplo de sus antiguos socios le ha conducido a desechar una fragata de la clase Koni, llamada Smeli 11, la más importante de sus unidades, para sustituirla en 2005 con la compra en Bélgica de una FFG de la clase Wienlingen, la Wandelar rebautizada Drazki 41, adaptándola a las características nacionales, es decir, cambiando perras chicas por canicas, puesto que ambos buques tienen prácticamente la misma antigüedad, compra que posiblemente se verá incrementada con otro buque de la misma serie y un cazaminas de la clase Tripartite a Holanda, el Myosotis M922, en 2009.

Italia, que desarrolla una importante política armamentística, sin que los grupúsculos antitodo digan nada, vendió en 2004 el auxiliar Proteo 224, que curiosamente ha mantenido el mismo nombre pero en caracteres cirílicos. A este pastel se adhieren golosos alemanes y daneses, con la intención de vender o alquilar submarinos del tipo 206, puestos en la reserva en 2005, bajo unas buenas condiciones financieras.

foto:  La fragata búlgara “Drazki”, antigua belga “Wandelar”, con el 41 como nueva marca de costado.

Estonia

Estonia es una joven república con una superficie de 45.100 km2. y un litoral costero de 751 millas en el mar Báltico, sumando una población cercana a los 2 millones de habitantes. Durante años clamó por su independencia, que ganó en 1918, perdió en 1940 y recuperó en 1991. La Marina fue fundada en 1919 y recibe el nombre de Eesti Merevägi, dotándose inicialmente con material procedente de las fuerzas navales bolcheviques capturado por los británicos, cuyas dos mejores unidades fueron vendidas en 1930 al Perú(2), operación que permitió la adquisición de buques más modernos a Francia. 

Como antigua república soviética, careció totalmente de fuerzas navales propias. A partir de 1991, sacudida la tutela foránea, comenzó de nuevo a formar una Marina, que es la más pequeña de todas las mencionadas, puesto que está integrada por sólo 645 personas, puestas bajo las ordenes del vicealmirante Tarmo Köuts. Actualmente está equipada con cuatro cazaminas alemanes, dos pertenecientes a la clase Frauenlob y otros dos a la Lindau, rebautizadas Olev M415 y Vaindlo M416, más los Wambola M311 y Sulev M312, respectivamente.

La flotilla se incrementó gracias a la compra a la Royal Navy de tres unidades más de la clase Sandown en dos lotes, el primero transferido en 2007, encabezado por el Admiral Cowan M313, y el segundo en 2008 con los Sakala M314 y Ugandi M314. Como insignia destaca una antigua FFLH danesa, la Beskytteren, rebautizada Admiral Pitka A230(3); y el minador Tasuja, ex  Lindormen, igualmente danés,  a los que se debe añadir una lancha cañonera noruega de la clase Storm, llamada Torm PVL105, y dos patrulleros ex finlandeses, el Kou 107, ex Silma; y el Maru 106, ex Viima. La inefable contribución norteamericana consiste en un buque procedente del Coast Guard rebautizado Valvas PVL109, una autentica antigualla construida en 1944, no manteniendo en su lista  más que contadas muestras del material soviético.

foto:  El “Admiral Pitka” es una veterana fragata danesa convertida en el buque más importante de la Marina de Estonia desde 2000.

Letonia

Letonia, con una superficie de 63.700 km2. y un litoral costero de 286 millas en el mar Báltico, cuenta con una población de  1.653.000 habitantes y tiene una historia similar a la precedente. La Marina, fundada en 1918, se dotó inicialmente con dragaminas alemanes y posteriormente adquirió submarinos franceses. Desaparecida en 1940, resurgió en 1991, despegada la tutela extranjera, comprando en 1993 buques procedentes de la antigua Volksmarine(4), dos cazaminas de la clase Kondor y uno de la Lindau, rebautizados Viesturs M01 e Imanta M04, Nemej M03 y Talivaldis M06, dado que después de producirse la reunificación alemana, la Bundesmarine, aquejada  en parte de la misma manía, se apresuró a dar de baja la mayor parte de las unidades de aquella procedencia.

Resalta como compra más significativa de la Latvias Juras Speki, que es tal como se conoce esta Marina formada por 700 personas, bajo el mando del capitán de navío Aleksandrs Pavlovics Lesinkis, la efectuada, en noviembre del 2004, del buque hidrográfico holandés Buyskes, rebautizado Varonis A90, y del noruego Vale, que pasó a ser el Virsaitis A53. De 1.500 ton., es el mayor de todos sus buques, sin olvidar las cuatro lanchas cañoneras de la clase Storm, compradas también a los noruegos entre 1994 y 1998, designadas como Zibens P01, Lode P02, Linga P03 y Bulta P04.

El estado de todos los buques mencionados, ha conducido igualmente a los avispados holandeses a la venta de cuatro cazaminas de la clase Tripartite, encabezados por el Harlingen, transferido en agosto del 2005 y rebautizado Imanta  M04, al que siguieron los antiguos Alkamaar, Delfzyl y Dordrecht, el  último en 2008.

Lituania

Lituania, con una superficie de 65.200 km2. y un litoral costero de 58 millas en el mar Báltico, suma una población de unos 3 millones de habitantes. La fuerza naval, fundada en 1919, sufrió una peripecia similar a la de otros países bálticos, adquiriendo un antiguo dragaminas alemán y unas pocas lanchas. Desa­parecida la tutela soviética en 1991, creó de nuevo una pequeña Marina, la Karinës Juro Pajëgos, compuesta por 680 efectivos, bajo el mando del capitán de navío Kestutis Macijaus­kas.

Al igual que sus vecinas, procedió a equiparse, entre 1994 y 2006, con buques de procedencia noruega, como el Jotvingis N42 (ex Vidar), más  tres lanchas cañoneras de la clase Storm, redenominadas Dzükas P31, Selis P32 y Skacuis P33. Por su parte, los alemanes vendieron dos cazaminas de la clase Lindau, llamados ahora Cursis M51 y Süduvis M52, conjunto al que se debe añadir un patrullero finlandés de la clase Lokki, conocido como Kihu 102.

Los lituanos, en tanto, negocian con los norteamericanos la trasferencia de dos cazaminas más modernos de la clase Osprey, los King­fisher y Cormoran, más tres patrulleros daneses comprados en el 2007 (Flyvefisken, Hajen y Lommen). Se puede decir que todas estas ventas no tienen otro objetivo que especializar a las tres marinas bálticas en la guerra de minas.

foto: El patrullero/cazaminas danés “Skaden” fue adquirido por Lituania en 2007.

Polonia

De todos los países mencionados, Polonia es sin duda el más importante y ambicioso en todos los sentidos, con una superficie de 311.730 km2., 265 millas de costa en el mar Báltico y una población de unos 36 millones de personas. La Marina, fundada en 1918, se equipó con buques franceses y británicos. Actualmente es conocida con el nombre de Marynarka Wojenna, formando en sus filas a 14.100 personas, bajo el mando del almirante Dorin Dânilâ.

Igualmente impregnada de furor antisoviético, se apresuró en dar de baja su DDG de la clase Kashin en 2003, el Warszawa, que ha sido el mayor buque de guerra de su historia, para sustituirlo por dos FFG-7 norteamericanas, rebautizadas como General Kasimires Pulaski F272 y General Tadeus Kosciuszko F273 (ex Clark y Wadsworth, respectivamente), deshaciéndose asimismo de los submarinos de la clase Foxtrot y reemplazándolos en 2002 por cuatro de la 207 construidos en Alemania para Noruega, redenominados Sokol 294, Sep 295, Biecik 296 y Kondor 297, con gran satisfacción de este último país.

Ha establecido contactos con el consorcio alemán B&V, Lurssen, Thyssen & HDW, para construir bajo licencia una variante del proyecto Meko A100, es decir bajo la forma de transferencia o nuevas fabricaciones, porque lo que  prima en el alma polaca es la otanización. Como anécdota, merece destacarse que son los únicos buques cuyas marcas de identificación figuran en el puente y no en la amura.

foto: El “Sep”, submarino de procedencia  germana comprado por Polonia en 2002.

Rumanía

Rumanía es el único país latino del ex bloque socialista y también el de menor renta per capita. Cuenta con una superficie de 237.500 km2. y 121 millas de costa en el mar Negro, con una población de unos 20 millones de habitantes. La fuerza naval, fundada en 1878, es la Marinâ Românâ y está bajo el mando del contraalmirante Gheorghe Marin, disfrutando de una cierta veteranía, puesto que combatió junto a los aliados en la I Guerra Mundial, y en la II con el Eje, equipada con material alemán e italiano.

Prácticamente ha sido una de las pocas con personalidad propia e intentó dotarse con unidades de diseño y construcción nacional, como las corbetas de la clase Tetal y el FFGH Marasesti 111, pero el fiasco padecido con ésta le condujo a la compra, en septiembre de 2004, de dos FFHM a la Royal Navy, rebautizados Regina Maria 222 y Regele Ferdinand 221 (ex London y Coventry), pertenecientes al Tipo 22, sucesor de las tan cacareadas Leander, uno de los modelos más mediocres que la ingeniería naval de Su Graciosa Majestad Británica ha producido; a las que deben añadirse la compra al Küstenwache(5) alemán de los guardacostas Bad Bramstedt y Eschwege.

Los buques vendidos

Aunque sea a grosso modo, conviene analizar qué es lo que han comprado los seis países señalados, analizando el material y las posibles razones de su venta, obviando, como es lógico, las consideraciones de carácter político, porque haberlas las hay y muchas. De mayor a menor, los buques mas importantes han sido las dos FFG-7 de origen americano, pero, claro está, en su versión corta y más antigua, de las que conviene recordar que entre sus defectos más notables figura la ubicación del CIC(6) en la superestructura y la propulsión monoárbol. Sin embargo, puede argüirse en su favor la resistencia estructural(7), lo que no deja de sorprender en un diseño simple y económico.

De  las FFHM del Tipo 22 o Broadsword, sucesoras de las Leander, no sorprende que la Royal Navy deseara sacárselas de encima, un gol que los comerciales británicos se apuntaron, puesto que en el conflicto de las Malvinas perdieron dos de ellas(8), como consecuencia de un diseño defectuoso, que se intentó remediar en las dos series siguientes, que no eran otra cosa que variaciones sobre el mismo tema, prolongando la eslora, eliminando parte de los materiales ligeros y mejorando la instalación eléctrica y los conductos de aire acondicionado, por donde se propagaban fácilmente los incendios.

Las de la clase Wienlingen son fruto del deseo de Bélgica de tener una Marina en consonancia con sus homólogas de la OTAN. Percatada de su costo y con el ánimo de financiar un proyecto más avanzado, como el MPEV(9), puso en venta estos buques, resultado de un proyecto tripartito(10), cuyo principal defecto es la carencia de una plataforma para helicóptero. Esta clase ya resultó en su momento mucho más económica que otras similares, con la peculiaridad que se construyó exclusivamente con materiales estándar en la OTAN.

Los dragaminas de las clases Fraüenlob y Lindau, diseñados y construidos en Alemania, son un producto típico de la Guerra Fría y, teniendo en cuenta que los nuevos estados bálticos tienen fronteras comunes con la Federa­ción Rusa, no sorprende que se interesaran por ellos, puesto que el mantenimiento de los mismos puede realizarse lo que se dice vulgarmente a las puertas de casa, sin olvidar que se trata esencialmente de buques aptos para misiones menos complicadas que la propia razón de su diseño.

Mención aparte merecen los cazaminas americanos de las clases Osprey y los británicos de la Sandown, cuya venta desconcierta hasta cierto punto, puesto que se trata de unidades muy eficaces y modernas, constituyendo una excepción dentro de este abanico. Sin embargo, la explicación es sencilla, puesto que todo indica que la intención de la OTAN, repetimos, es especializar a los tres estados bálticos en la guerra contra  minas.

Los submarinos del Tipo 207 fueron encargados por Noruega al consorcio Rheinmetall-Norseewerke como una variante del 205. Eminentemente costero, cumplió en su momento las expectativas depositadas en él, pero, ante el costo de las sucesivas modernizaciones y su escasa habitabilidad, fueron puestos en venta y, dadas las dimensiones del mar Báltico, aun pueden resultar interesantes frente a los grandes submarinos convencionales de origen soviético, como los Foxtrot, o de caro mantenimiento, como los Kilo rusos.

Entre todos los buques analizados, posiblemente sean las lanchas lanzamisiles de la clase Storm los más extendidos, un producto típicamente noruego diseñado para efectuar una especie de guerrilla marítima por el interior de los fiordos, dada su escasa entidad, y construidas en gran número, fruto de un concepto superado, que es la razón de su venta. Aunque están desprovistas de los lanzadores de misiles Kongsberg Penguin, son perfectamente válidos como patrulleros en un mar mucho más calmado que el Océano Atlántico.

Conclusiones

No cabe duda que la desaparición de la URSS y, por ende, del Pacto de Varsovia fue una especie de pistoletazo, en el que los unos deseaban con fruición deshacerse de todo lo que les unía a su reciente pasado y para los otros se abría la oportunidad de un excelente negocio, al colocar toda una serie de unidades cuyo mantenimiento, por anticuado, resultaba oneroso, participando del mismo especialmente quienes de la manera más simple criticaban la política de defensa de estos, bajo el argumento que sus gobiernos sacrificaban el bienestar de los ciudadanos, cambiando mantequilla por cañones.

Igualmente, es claro que el Pepito Grillo de toda esta historia son los Estados Unidos de América, con sutilezas diplomáticas y el bombardeo mediático sobre las excelencias de todo el material militar occidental, especialmente el suyo. No en vano su industria armamentística es la primera del mundo. Digeridas alegremente y casi en tropel por los antiguos países ex socialistas, no debemos sorprendernos, porque todo ello no es otra cosa que el reflejo que de la fe tiene todo converso.

La economía, siempre tan cruda como reflejan las respectivas rentas per capita, en relación a las occidentales no ofrece muchas alegrías, puesto que en el caso de Polonia, la mejor de todas, supera escasamente  la mitad de las occidentales. Por esta razón, las necesidades prioritarias de este grupo de países deben ser otras, empleando el dinero de forma más racional y no por impulsos, si es que de verdad quieren formar parte de las organizaciones supranacionales europeas, no gastando un dinero para sustituir con buques occidentales los soviéticos, aunque estos sean metafóricamente para ciertos inquilinos de la Casa Blanca la encarnación del mal.

Notas:

(1) Aunque el término parece un concepto moderno, no es el caso, puesto que fue utilizado por el escritor español Juan Manuel en el siglo XIV. En su acepción moderna es Baruch, un consejero del presidente Roosevelt, quien lo utiliza en el curso de un sonoro debate habido en 1947. Sin embargo la popularidad del mismo se debe al  editorialista Walter Lippman.

(2) Los destructores Lennuk y Wambola, rebautizados como Guise y Villar.

(3) Nombre del primer estonio que alcanzo el rango de almirante.

(4) Marina de la República Democrática Alemana (RDA).

(5) Equivalente al Guardacostas estadounidense o, en España, al Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

(6) Centro de Información y Combate.

(7) Dos unidades de esta serie demostraron su valía, aguantando la Samuel B. Roberts el choque contra una mina y la Stark el impacto de un misil Exocet.

(8) Las Sheffield y Coventry.

(9) MultiPurpose Escort Vessel.

(10) Bélgica, Francia y Holanda.

Revista Defensa nº 378, septiembre 2009, Albert Campanera i Rovira


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.