El primer ministro británico Keir Starmer ha presentado un ambicioso Plan de Inversión en Defensa que eleva de forma sustancial el gasto militar del Reino Unido y apuesta por una modernización acelerada de sus Fuerzas Armadas en un entorno internacional que describe como “más peligroso y volátil que en décadas pasadas”.
Aumento del gasto y horizonte temporal
El plan anunciado contempla un incremento adicional de 15.000 millones de libras en el presupuesto de Defensa, hasta situar el gasto anual cercano a los 80.000 millones de libras en 2029. En términos acumulados, el programa prevé casi 300.000 millones de libras de inversión en los próximos cuatro años, con la vista puesta en alcanzar el 3% del PIB en la próxima legislatura y avanzar hacia objetivos incluso superiores en el horizonte 2034–2035.
Starmer enmarca este esfuerzo como su “legado” en materia de seguridad nacional y como respuesta a un escenario marcado por la agresión rusa, la guerra en Ucrania y la incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la defensa europea.
La Royal Navy también está implementando UAVs en su apuesta por convertirse en una Hybrid Navy (BAE Systems)
Prioridad para sistemas autónomos y capacidades navales
Uno de los ejes del plan es la apuesta por drones, sistemas autónomos y capacidades híbridas en los tres dominios clásicos. El Gobierno británico reserva alrededor de 5.000 millones de libras para invertir en plataformas no tripuladas y armas autónomas, con el objetivo declarado de dotar a las fuerzas armadas de mayor letalidad y capacidad para librar las guerras del futuro.
En el ámbito naval, el documento prevé la creación de una Hybrid Navy (una Royal Navy o Marina híbrida), basada en buques capaces de coordinar operaciones de sistemas no tripulados en superficie, en el aire y bajo el mar, reforzando tanto la defensa aérea como la guerra antisubmarina. Esta modernización busca mantener la relevancia de la Royal Navy en un contexto de intensa actividad rusa y china en los espacios marítimos y de creciente competencia tecnológica.
Modernización nuclear y programa de combate aéreo
Otro bloque central del Plan de Inversión en Defensa se destina a reforzar la disuasión nuclear británica, con partidas específicas para la modernización de las capacidades estratégicas y la infraestructura asociada. El Gobierno insiste en que la credibilidad del paraguas nuclear es esencial para la seguridad del Reino Unido y de sus aliados, y la vincula directamente a los compromisos adquiridos en el seno de la OTAN.
En el plano aéreo, Starmer ratifica la apuesta por el desarrollo de un nuevo avión de combate furtivo de última generación, en cooperación con Japón e Italia, así como la adquisición de nuevos cazas F-35A para la Royal Air Force. Este segmento del plan se presenta no solo como refuerzo de capacidades operativas, sino como motor de empleo cualificado y crecimiento industrial en el sector aeroespacial británico.
Contexto político y recepción internacional
El anuncio llega en la recta final del mandato de Starmer, rodeado de tensiones internas en el Partido Laborista y críticas sobre la suficiencia de las cifras por parte de antiguos responsables de Defensa. Pese a las controversias, Downing Street subraya que el nuevo perfil de gasto permitirá a Londres presentarse en la cumbre de la OTAN de Ankara como uno de los socios más comprometidos con el refuerzo colectivo, con una senda que apunta a superar de forma holgada el umbral del 2% del PIB.
Desde la Alianza Atlántica, el secretario general Mark Rutte ha celebrado públicamente el plan británico como un buen paso hacia los objetivos de gasto acordados, en un momento en que Washington reclama más esfuerzo europeo y la amenaza rusa sigue marcando la agenda estratégica.
Pruebas con drones de ataque
Además del nuevo Plan de Inversión en Defensa, Londres está acelerando la transición hacia unas Fuerzas Armadas más autónomas y letales mediante la prueba de drones de ataque británicos en escenarios terrestres y marítimos.
Destaca precisamente que las Fuerzas Armadas británicas han ensayado de forma intensiva el Nyan, un One-Way Effector (OWE) de diseño nacional, capaz de operar tanto desde tierra como desde buques de la Royal Navy. Se trata de un pequeño sistema aéreo no tripulado, con 2,9 metros de envergadura, concebido para proporcionar capacidad de ataque de precisión a bajo coste y en grandes volúmenes. Desarrollado y fabricado por Callen-Lenz, entidad de BAE Systems, Nyan ya acumula más de 1.000 unidades producidas y ha demostrado experiencia operativa en el ámbito terrestre, lo que ahora se extiende al entorno marítimo.
El pasado mes de junio, el sistema fue lanzado desde el buque de experimentación XV Patrick Blackett, frente a la costa sur de Inglaterra, durante el ejercicio Neptune Reach, en el marco del proyecto Vantage, orientado a acelerar la evaluación de drones de ataque marítimos. Para ello se instaló en cubierta un lanzador capaz de impulsar los OWE a hasta 55 metros por segundo, ensayando su empleo desde una plataforma naval en movimiento. En mayo, el Ejército británico había sometido el sistema a pruebas durante el ejercicio Spring Storm en Estonia, integrándolo en la capacidad de fuegos de largo alcance del Reino Unido en apoyo de aliados de la OTAN en el flanco oriental.
Hacia una “Hybrid Navy” y masa de combate asequible
El ministro para Preparación e Industria de Defensa, Luke Pollard, ha subrayado que el Reino Unido “va en serio” en la transición hacia una Hybrid Navy, con nuevos drones de ataque situados en el corazón de la Royal Navy, combinando la experiencia de Ejército y Armada para operar sistemas de ataque desde buques en mar abierto.
El responsable de la capacidad Maritime One-Way Effectors de la Royal Navy, el capitán de corbeta (Lieutenant Commander) David Burton, enmarca estas pruebas como un paso significativo para incorporar a gran velocidad los OWE en la futura Hybrid Navy, combinando plataformas tripuladas con sistemas no tripulados para ampliar alcance, incrementar el ritmo de operaciones y aumentar la letalidad.
Los resultados están siendo analizados por los equipos de capacidad de la Royal Navy y el Air and Space Warfare Centre, con opciones abiertas para nuevas pruebas desde el portaaviones HMS Queen Elizabeth. Nyan se integra en el creciente catálogo de sistemas aéreos no tripulados de BAE Systems, desarrollado desde el hub de investigación avanzada FalconWorks, con el objetivo de ofrecer masa de combate asequible que opere junto a las plataformas de primera línea actuales y futuras. (José Mª Navarro García)





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