El cañón naval de 127 mm de la empresa estatal turca Makine ve Kimya Endüstrisi (MKE) ha sido probado con éxito a bordo de la fragata TCG Fatih, clase Yavuz (MEKO 200), de la Armada de Turquía. Es un un avance clave en la capacidad de producción de sistemas de armas navales del país, que está apostando por su soberanía fabril en respuesta a embargos tácitos que afectaron su acceso a tecnologías navales críticas.
Así, MKE inició en 2020 el desarrollo del cañón de 76 mm, conocido como Denizhan-76, que fue completado en un tiempo récord de 12 meses y entregado a la fuerza naval turca tras superar rigurosas pruebas. Como parte del Proyecto MİLGEM (Proyecto Naval Nacional), MKE ha entregado hasta ahora cinco cañones navales Denizhan-76 a la Armada Turca. En julio pasado firmó, además, su primer acuerdo de exportación, con Indonesia. Ahora, con el éxito en las pruebas de disparo del cañón naval de 127 mm, calibre 54, se ha dado un salto cualitativo en la reducción de la dependencia de proveedores extranjeros en sistemas críticos de armamento.
Fabricado en las istalaciones de MKE, el cañón naval de 127 mm pasa por varias etapas críticas antes de estar listo para su integración. El acero bruto que llega a la fábrica se somete primero a un proceso de pelado, durante el cual se eliminan las capas de óxido de la superficie exterior. A continuación, comienza la operación de perforación. Tras un tratamiento térmico aplicado para mejorar la resistencia del material, se amplía gradualmente el diámetro del ánima. Una vez completado el estriado, la superficie interior del cañón de 127 mm se cromada a alta presión para proteger la superficie del ánima y prolongar la vida útil del cañón. El acero bruto de alta resistencia, que originalmente pesaba 5.300 kg y medía 8 metros, se transforma mediante estos procesos en un cañón naval de 127 mm que pesa 1.628 kg y mide 6858 mm de largo, listo para su integración en el sistema de armas.
Con el desarrollo y la fabricación autónoma del cañón naval de 127 mm, Turquía refuerza su soberanía en defensa naval, avanza en la consolidación de su industria de defensa local y reduce la vulnerabilidad frente a restricciones y embargos internacionales. La consolidación de este sistema permitirá a la Armada turca equiparse con tecnología propia y de alto desempeño, con garantías de mantenimiento, actualización y producción sostenida.






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