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Martes, 25 de junio de 2024 Iniciar Sesión Suscríbase

La clase Nimitz de portaaviones nucleares de ataque: punta de lanza de la US Navy

El fundador moderno de la US Navy, Theodore Roosevelt dijo que, en política internacional, había que hablar suave, pero con un garrote en la mano. El actual garrote, y punta de lanza de las fuerzas navales estadounidenses es la clase Nimitz de portaaviones nucleares de ataque.

Con sus 85-90 aviones embarcados de última generación, constituyen, cada uno de ellos, una fuerza aérea en miniatura, capaz de ejecutar misiones de ataque, ataque nuclear, defensa y apoyo a las fuerzas de EEUU en cualquier lugar del globo.

Nuestra historia comienza en el Mediterráneo, el Mare Nostrum romano, en 1942. Era la época en que la Royal Navy británica trataba de mantener abastecida a su guarnición en Malta. El portaaviones de la clase británica Illustrious HMS Indomitable fue alcanzado por bombas de 500 y 1.000 kg lanzadas por los mortíferos Stukas en los Estrechos de Sicilia. Renqueando, pudo volver a puerto.

Un avión de alerta aérea aerotransportada E-2C “Hawkeye” en la cubierta del portaviones estadounidense USS “Nimitz” (CVN 68), integrante de la 7ª Flota desplegada en el Mar de la China Meridional, el pasado 2 de febrero (foto US Navy).

Como los astilleros de Gran Bretaña estaban saturados, fue enviado a los EEUU a reparar. Los norteamericanos estaban asombrados, ninguno de sus portaaviones hubiera podido soportar semejante castigo sin hundirse. Discretamente, mientras tenían lugar las reparaciones, analizaron el diseño buscando los porqués.

Los estadounidenses disponían de blindaje horizontal a partir del suelo del hangar, siendo la cubierta de vuelo sacrificable, asumiendo que, en las extensiones del Pacífico, el ataque aéreo sería algo inusual. En cambio, la Royal Navy había supuesto que su terreno de operaciones sería el Mediterráneo, el Mar del Norte y el Báltico, zonas en las que un ataque aéreo era perfectamente posible.

Los Illustrious fueron creados con ese escenario operativo en mente. Debían ser capaces de operar aunque hubieran sido alcanzados con bombas de 250-500kg. Para eso disponían de una cubierta de vuelo blindada (76mm), eso fue lo que le permitió al HMS Indomitable poder volver a casa, pese a sus graves averías. Teniendo en cuenta esto, se decidió que la próxima clase de portaaviones y las sucesivas, dispusieran de un blindaje en la cubierta, también de 76 mm.

Desde entonces hasta hoy, todas las series de portaaviones USA han llevado una cubierta blindada, en nuestro caso, lo único que podemos suponer es que oscilará entre 76 y 100 mm de espesor y que está respaldada por una capa de Kevlar para darle flexibilidad y mayor resistencia. Si un Nimitz fuese alcanzado por una bomba en la cubierta y esta no consiguiese penetrar en el caparazón blindado de estos monstruos, bastaría con echar cemento en el boquete y seguir operando. No sería ésta la última aportación británica a estos gigantes.

Centro de control de tráfico aéreo del USS “Nimitz” (foto US Navy/especialista en comunicación de 3ª clase Hannah Kantner).

El precursor

A principios de 1946, ya pasada la guerra, comenzaron los estudios en la nueva generación de portaaviones que seguiría a los Midway, la clase United States. Acababa de hacer su aparición el reactor y, con él, nuevas soluciones y nuevos problemas. Junto a la nueva forma de propulsión aérea, la energía atómica, tristemente famosa en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, pero llena de posibilidades civiles y militares.

La marina competía con la recién creada fuerza aérea (1947) por la primacía en el ataque nuclear a la Unión Soviética y sus satélites. China estaba en lo más álgido de su guerra civil, que ganaría la facción comunista en 1948.

La clase United States, de los que había previsto construir cuatro unidades, era un diseño sin isla ni obstáculo alguno en la cubierta. Se preveía diseñar aviones de 100.000 libras (50 ton) de peso que hicieran de bombarderos estratégicos (el máximo peso de un bombardero embarcado hasta entonces era de 50.000 libras). Los United States desplazarían 60.000 toneladas de peso muerto (sin combustible, munición y aviación a bordo). Carísimos en una época de disminución de los presupuestos de defensa. Por tanto, el Congreso los rechazó. Y entonces vino la guerra de Corea.

A regañadientes, y con quejas de la fuerza aérea, se admitió un portaaviones más pequeño (relativamente), 58.000 toneladas. Sería la clase Forrestal que, con variaciones y mejoras de diseño, comprendería ocho portaaviones convencionales. Dichos portaaviones incorporaban mejoras desarrolladas por los japoneses durante la guerra mundial, y por los ingleses después de ésta: las luces de control de aterrizaje y la cubierta angular. Los japoneses empleaban un sistema de luces y espejos para guiar el aterrizaje en sus portaaviones.

El sistema fue adoptado por la Royal Navy inglesa y mejorado para las mayores velocidades de aterrizaje de los reactores de combate entonces embarcados. Otro invento fue la cubierta angular, que permitió por primera vez el “toque y despegue” en caso de fallar en atrapar los cables del sistema de enganche. Consistía en añadir un voladizo a la cubierta de vuelo, de forma que se desviaba unos grados del eje de crujía, permitiendo así reservar la parte delantera de la cubierta para almacenar aviones, y utilizar la segunda cubierta así obtenida para las operaciones de vuelo.

La jefe de aviación “Boatswain's Mate” supervisa las operaciones en la cubierta de vuelo a bordo del USS “Nimitz” (CVN 68) en el Mar de Filipinas (foto US Navy/especialista en comunicación de 3.ª clase Caylen McCutcheon).

PROPULSIÓN

Un problema nunca resuelto de los portaaviones convencionales era la corrosión en los aviones producida por la combinación de la sal marina y la procedente de los humos provenientes de la chimenea, que acortaba la vida de éstos, por no mencionar que las chimeneas robaban mucho espacio en cubierta y bajo ella. Cuando a principios de los años 50 se estudió la propulsión naval basada en el átomo, no se la consideró como una prioridad para portaaviones, se consideraba más útil para submarinos y escoltas, siendo que estos últimos necesitaban repostar con frecuencia.

Un portaaviones tiene depósitos de combustible amplios y no necesita reabastecerse con tanta frecuencia como un destructor o fragata. Pero, por otra parte, como se descubrió al reconsiderar la idea, se ahorraba la chimenea y la consiguiente producción de gases corrosivos, así como el hecho de que podía navegar indefinidamente a máxima velocidad y disponía de más espacio para munición y combustible para su dotación aérea.

Por no mencionar la necesidad (y posibilidad) de embarcar también combustible fuel para sus escoltas. Esto último fue el descubrimiento final, pues el combustible se utiliza para aumentar la protección de los fondos y costados del buque, actuando como una “coraza líquida”.

Por otra parte, tampoco era necesario forzar el tiro de las calderas convencionales para disponer de vapor para las catapultas y se disponía de una abundante fuente eléctrica. ¿Inconvenientes?. El coste, la inmadurez de la tecnología como para propulsar estos gigantes y el hecho de que hay que cambiar el núcleo atómico cada cierto tiempo (no muy grave, pues pasan años entre reposición y reposición de dicho combustible), con la consiguiente inmovilización del buque.

Sería el coste el principal problema para el “OK” para un portaaviones de propulsión nuclear, no siendo hasta el año fiscal de 1958 que se dio la aprobación al que sería el primero, el USS Enterprise, dotado de 8 reactores nucleares. Los reactores nucleares embarcados en el Enterprise eran Westinghouse AW·2 que suministraban, dispuestos de dos en dos por eje, 35.000 HP cada uno de ellos, siendo necesarios tantos por su poca potencia, pero era normal, eran los primeros.

Sería la vuelta al mundo del primer Grupo de Tarea (Task Force) Nuclear del mundo, en 1964, constituido por el Enterprise y los cruceros Long Beach y Bainbridge (operación Sea Orbit), la que mostraría los inmensos beneficios operativos de no necesitar de un tren de buques cisterna para realizarlo, y, pese a su costo, uno de los motivos de que los Nimitz nacieran.

Un marinero dirige un F/A-18F “Super Hornet” de los "Fighting Redcocks" del “Strike Fighter Squadron” (VFA) 22 en la cubierta de vuelo del USS “Nimitz” (CVN 68)       durante operaciones en el Mar de Filipinas (foto US Navy/especialista en comunicación de 3ª clase Joseph Calabrese).

El comienzo

Fue en 1964 cuando comenzaron los primeros estudios de un portaaviones nuclear más económico que el Enterprise (500M en dólares de 1961) y que permitiese aprovechar las ventajas evidentes de la propulsión no convencional.

Sucedió además que en 1966, el secretario de defensa, Robert McNamara, gratamente sorprendido por el gran rendimiento de los Forrestal en aguas de Vietnam, decidió cambiar el objetivo de fuerza, pasando de 13 portaaviones con sus respectivos grupos de escolta a 15, solicitando la adquisición de tres buques de este tipo y propulsión nuclear, aprovechando que el nuevo reactor A4W recién probado, desarrollaba 130.000 CV al eje, bastando dos reactores en vez de ocho para propulsar los cuatro ejes a velocidades superiores a los 30 nudos y reduciendo los costos de 500 a 430 millones de dólares por unidad.

En 1967 se encargaría el cabeza de serie, el CVAN68 Nimitz, actualmente en servicio y que será retirado en 2024. Desplaza en seco, en su época inicial, 77.000 toneladas y 91.400 toneladas a plena carga. Estos portaaviones son conocidos en la flota como los “1.000 pies”, siendo esa su longitud de cubierta. Su tripulación consistía en 3.200 marineros y oficiales y 2.480 miembros del ala aérea embarcada.

Su maquinaria tiene una potencia de 260.000 CV repartida en cuatro ejes. Conforme se construían nuevos buques de esta serie, se introducían cambios. El primero de la serie, el mencionado Nimitz, entró en la flota en 1975, y el último construido, el H. W. Bush, en 2009. Actualmente constituyen el grueso de la flota de ataque de la US Navy, junto con el nuevo Gerald R. Ford, de una nueva clase.

En total esta clase de buques totaliza 10 unidades. A la Flota del Atlántico están asignados los Dwight D. Eisenhower, Theodore Roosevelt, Harry S. Truman y George H.W. Bush. Y a la flota del Pacífico están asignados los John C. Stennis, Nimitz, Abraham Lincoln, Ronald Reagan y Carl Vinson, con el George Washington asignado a la base naval de Yokosuka, en Japón.

Verificando la plataforma de cola de un MH-60R.

Descripción y capacidades

Estos portaaviones están construidos en un acero de alta resistencia y disponen de un doble fondo completo compuesto por dos gruesas capas de acero separadas por un refuerzo, para proteger de impactos de torpedo y colisiones. Disponen de 23 mamparos estancos y diez mamparos cortafuegos. A los costados y en el fondo, disponen de cisternas para combustible, tanto naval como de aviación (separados, obviamente, no se mezclan fuel y queroseno, claro) que actúan como un blindaje extra.

El hangar abarca todo el buque y está separado en dos partes por un cortafuegos que lo divide en dos. Esto permite, en el caso de que haya un impacto en cubierta o en los costados, seguir operando, si bien esto sólo es válido en la popa, en la proa sólo se podrían lanzar los aviones, pero no podrían aterrizar de vuelta, teniendo que hacerlo en algún aeródromo cercano. En ambos extremos se dispondría de dos catapultas para operar y, en la popa, los cuatro cables de detención (tres en el USS Ronald Reagan y siguientes) permitirían aterrizar. Cada una de las dos secciones dispone de dos ascensores para pasar los aviones del hangar a la cubierta o viceversa.

Embarcan 3.000 toneladas de bombas, bombas nucleares y misiles para la aviación y más de 13 millones de litros de combustible de aviación. Los dos reactores nucleares están dispuestos en tándem. La velocidad, así como el radio táctico, es secreto, pero supera los 30 nudos, quizás 33 ó 35. Embarcan 85-90 aviones, como ya hemos dicho, pero pueden llegar a 100 en caso de guerra y disponiendo los aviones extras en cubierta, como de hecho, pasa con parte de la dotación aérea en circunstancias normales. Los hangares disponen de compuertas blindadas en la zona de elevadores, como protección.

Con el paso de los años, y aunque su protección cercana se confía a sus escoltas, estos portaaviones han embarcado sistemas de defensa de punto, como el CIWS Phalanx, el Sea RAM o el BDMPS. Disponen de cuatro catapultas Tipo C mk13 mod1 (mod 2 a partir del Theodore Roosevelt).

Entre las cuatro catapultas pueden lanzar un avión cada 20 segundos. Para un paquete de ataque compuesto por 8 F-18E/F como bombarderos, cuatro F-18 E/F como cazas, dos cisternas (mismo modelo), un EA-18G Growler de perturbación electrónica y un E-2D hawkeye de alerta temprana, en 5 minutos 30 segundos han lanzado el paquete al aire. Pese al menor alcance de los aviones modernos en relación a sus predecesores de los años 70-80 (p.e. F-14 Tomcat, A-6 Intruder), la US Navy está ahora enfocada en la guerra litoral, esto es, que desde hace ya más de 40 años, más del 80% de la población mundial vive en un radio de 250km de las costas, por lo que no se requieren características de mayor alcance.

Y, si se requiriesen, se dispone de cisternas, o se puede recurrir a misiles de crucero lanzados por aviones, o bien los buques de escolta, los cruceros de la clase Ticonderoga, los destructores de la serie Arleigh Burke, o el submarino que siempre les acompaña. De la parte antisubmarina del Ala Aérea se ocupan los helicópteros SH-60R, y aparte se dispone de aviones correo para pequeñas cargas y mensajes para la tripulación.

Cada 25 años, de los 40 estimados de vida útil de estos buques, tiene lugar el RCOH (Refueling and Complex Overhaul-repostaje y puesta a punto compleja), en los que se cambia el núcleo del reactor por uno nuevo y se hacen modificaciones a fondo, duran entre 33 y 39 meses.

Por otra parte, tras cada uno de sus cruceros, de varios meses de duración, según se estime, hay repintado, embarque de nuevos equipos, pero esto ya son cosas menores. Los Nimitz, Dwight D. Eisenhower y Carl Vinson constituyen la primera serie, la segunda serie, también conocida como “Improved Nimitz” (Nimitz mejorado) son los que le siguen, a partir del Theodore Roosevelt, con un bulbo de proa de mayor tamaño para mejorar la flotabilidad de la proa y aumentar la velocidad y otras mejoras.

Portaaviones

Fecha de entrada en servicio

Puerto base

Operaciones en las que ha participado

Apodo

Nimitz CVN68

3/5/1975

Bremerton, Flota del Pacífico

Operation southern watch, Iraqi freedom

Old Salt

Dwight D. Eisenhower CVN69

18/10/1977

Norfolk, Flota del Atlántico

Desert Shield,Haití

Ike

Carl Vinson

25/2/1982

Coronado, Flota del Pacífico

Southern Watch, Operation Desert Fox

Chukie V, Battlestar, Gold Eagle

Theodore Roosevelt CVN71

25/10/1986

Norfolk, Flota del Atlántico

Desert Storm, Allied Force, Iraqi Freedom, Enduring Freedom

TR, Big Stick

Abraham Lincoln CVN72

11/11/1989

Everett, Flota del Pacífico

Valiant Shield 2006

Abe

George Washington CVN73

4/7/1992

Yokosuka (Japón), Flota del Pacifico

Enduring Freedom, Iraqi Freedom, 9/11

The Spirit of freedom, GW, G-dub

John C. Stennis CVN74

9/12/1995

Bremerton, Flota del Pacífico

Operation Anaconda, Enduring Freedom

Johnny Reb

Harry S. Truman CVN75

25/7/1998

Bremerton, Flota del Pacífico

Katrina

HST

Ronald Reagan CVN76

12/7/2003

Coronado, Flota del Pacífico

Enduring Freedom

The Gipper

George H.W. Bush CVN77

9/1/2009

Norfolk, Flota del Atlántico

___________

Avenger

UAV Aerovel “Flexrotor” despega de la cubierta de vuelo del destructor USS “Paul Hamilton” (DDG 60) en el Golfo Arábigo (foto US Navy/especialista en comunicación de 2ª clase Elliot Schaudt).

Actuando en agrupaciones

Normalmente, ningún portaaviones zarpa sin su escolta. La escolta depende de la peligrosidad de la zona a la que se dirija el portaaviones, dos destructores Arleigh Burke como escolta antisubmarina con tareas secundarias de ataque con misiles de crucero y de defensa antiaérea, un crucero antiaéreo clase Ticonderoga, elemento de defensa antiaérea principal del grupo de tareas (Task Force) a la que está asignado el portaaviones en ss despliegues.

El Ticonderoga, junto con los aviones de alerta temprana Hawkeye 2000 y los F-18 E/F cubren ese aspecto de la Guerra naval. También se incluye un submarine, normalmente un Virginia o un Los Angeles. En zonas peligrosas se dobla el número de escoltas. También hay que tener en cuenta el reavituallamiento en el mar, de media una vez cada quince días en tiempos de paz. El elemento fundamental de ataque son los F/A-18 E/F, que pueden portar bombas y/o misiles hasta casi 9.000kg.

Eso está apoyado por los demás escoltas y sus misiles de crucero Tomahawk. Entre unos y otros cubren el espectro de lucha litoral. Frente a submarinos, los helicópteros del ramo SH-60R proporcionan cobertura interna (la defensa de un portaaviones es una defensa en profundidad, con sucesivas capas), la media está cubierta por los Arleigh Burke, y la externa corresponde al submarine.

En caso de combate de superficie, los Harpoon de los escoltas y los F/A-18E/F, junto con el submarino y su capacidad de llevar los mortíferos torpedos Mk 48 ADCAP, son más que suficientes para superar cualquier desafío. Además, en el caso de un ataque nuclear o no, con misiles balísticos por parte del enemigo, tanto el Ticonderoga, como la mayoría de los Arleigh Burke, tienen capacidad de interceptación de misiles balísticos de corto y medio alcance, capacidad que, por ahora, únicamente se le atribuye a China con el DF-21, se ignora si un portaaviones está protegido frente a los recientemente desarrollados misiles hipersónicos como el Zyrkon ruso.

Los portaaviones suelen actuar en solitario, juntándose dos o tres para operaciones concretas. Hasta ahora la reunión de varios portaaviones solía ser para operaciones de ataque a tierra, pero, en el 2006, en las cercanías de la isla de Guam, tuvo lugar Valiant Shield, que juntó al Abraham Lincoln con el Ronald Reagan y el Kitty Hawk con vistas a una operación de combate naval, seguramente apuntada a China.

Como mejoras a medio plazo, está previsto la incorporación de drones al servicio, bien como cisternas (ya se ha experimentado con ello), o en otros servicios como puede ser el reconocimiento o la Guerra electronica (orientado a perturbación de misiles atacantes mediante una nube de drones), o bien apoyo al ala aérea (otra vez una nube de drones protegiendo a los paquetes de ataque de los portaaviones en la zona del blanco), la variante naval del controvertido F-35, el F-35C, que requiere adaptar el portaaviones para tareas de mantenimiento, y futuras aeronaves.

Y este pequeño resumen de estas máquinas, solo superadas en complejidad y tamaño por los barcos petroleros UVLCC o los portacontenedores que mantienen el tráfico entre China y los propios EEUU o Europa, apenas da idea de la enorme complejidad y costo de mantenerlas en funcionamiento.

La actual política de EEUU es disponer de un mínimo de 10 grupos de tarea de estos gigantes repartidos por los océanos del mundo, siempre defendiendo los intereses de su país. Constituyen el medio de expresión físico que ya en 1905 enunciara Theodor “Teddy” Roosevelt “Habla suave, pero con un garrote en la mano”. Se puede decir que la actual Armada estadounidense cumple de sobra con el Viejo mandato de su fundador. (Juan de la Cosa)

Fotografía de portada: El portaaviones USS “Gerald R. Ford” (CVN 78) y los destructores, de la Clase “Arleigh Burke”, USS “Thomas Hudner” (DDG 116), USS “Ramage” (DDG 61) y USS “McFaul” (DDG 74) durante un simulacro, mientras navegan como parte de su Grupo de Ataque en el Atlántico (foto US Navy/especialista en comunicación de 2ª clase Malachi Lakey).


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