La modernización de los carros de combate Leopardo 2A4 del Ejército de Chile avanza con paso firme tras la puesta en marcha del programa PROACO (Programa de Modernización de la Fuerza Acorazada), que afecta a 140 unidades y que se articula en torno a la colaboración entre la empresa estatal FAMAE y la compañía turca ASELSAN, especializada en sistemas electrónicos y de control de tiro, en calidad de subcontratista principal.
El acuerdo, firmado en julio de 2023, contempla una actualización integral de capacidades críticas del carro, centrada especialmente en el sistema de control de tiro y en los sistemas de visión del conductor. En este último ámbito, la solución incorpora cámaras delanteras y traseras con capacidades diurnas y térmicas, mejorando notablemente la conducción en condiciones de baja visibilidad y en escenarios operativos complejos.
Más profunda aún es la renovación del sistema de control de tiro, que implica la sustitución completa de los componentes existentes. El paquete incluye nuevos periscopios para jefe de carro y tirador, ordenadores balísticos de última generación y software asociado, adaptado específicamente a los requerimientos del Ejército chileno a partir de soluciones previamente desarrolladas y exportadas para las Fuerzas Armadas turcas.
Uno de los cambios técnicos más relevantes es la sustitución del sistema hidráulico por accionamientos eléctricos, lo que reduce significativamente las necesidades de mantenimiento y mejora la fiabilidad del conjunto. Según la conversación que mantuvimos con Cengiz Burşuk, responsable de proyectos en ASELSAN, durante la pasada edición de FIDAE, los primeros carros modernizados fueron entregados en 2025, superando con éxito las pruebas de validación, incluidas evaluaciones de tiro real con la munición en servicio en Chile. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de producción en serie.
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La propuesta de ASELSAN para el Leopard 2A4 incluye más equipos de los seleccionados por Chile (autor)
Más opciones para la modernización
El programa de ASELSAN para el Leopard 2A4 no se limita a una actualización puntual, sino que se configura como una modernización integral. Aunque algunos sistemas son opcionales, la arquitectura permite integrar capacidades adicionales ya probadas en otros programas, como los desarrollos para los Leopard 2 turcos o el carro Altay. Entre estas capacidades destacan sistemas de alerta láser, vigilancia perimetral de 360 grados y soluciones de conciencia situacional, especialmente relevantes en entornos urbanos y operaciones de contrainsurgencia.
En este sentido, la experiencia operativa acumulada en escenarios como Siria ha influido en el diseño de estos sistemas, orientados a detectar amenazas emergentes (incluidos misiles y drones) y proporcionar al carro el tiempo necesario para reaccionar, ya sea mediante la estación de armas remota o el cañón principal.
Asimismo, el catálogo tecnológico incluye sistemas de protección activa como PULAT y AKKOR, ambos desarrollados en Turquía y ya en servicio o en fase de despliegue en plataformas como los M60T, Leopard 2 y el futuro Altay. Estas soluciones responden a diferentes filosofías de interceptación, pero comparten el objetivo de aumentar la supervivencia frente a amenazas modernas.
El paquete de modernización también incorpora nuevos sistemas de comunicaciones, intercomunicación interna y puestos digitales para la tripulación, con pantallas de mayor tamaño y capacidades mejoradas de gestión del combate. Tanto el jefe de carro como el tirador pueden operar el armamento principal desde sus respectivos puestos, incrementando la flexibilidad táctica.
Este programa se enmarca en una tendencia más amplia en América Latina, donde varios países están apostando por extender la vida útil de sus plataformas acorazadas mediante modernizaciones profundas, en lugar de acometer costosas adquisiciones de carros de nueva generación. Tal y como se ha analizado en diversas ocasiones, estas iniciativas permiten incorporar tecnologías clave en áreas como sensores, digitalización o protección activa manteniendo estructuras logísticas ya consolidadas.
En el caso chileno, la modernización de su flota acorazada refuerza su capacidad disuasoria y su adaptación a los nuevos escenarios operativos, caracterizados por amenazas asimétricas, entornos urbanos y la creciente proliferación de sistemas no tripulados. (José Mª Navarro García)






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