La unidad chilena, que zarpó desde Valparaíso a fines de mayo, hizo escala en California como parte de su despliegue hacia Hawái para participar en el mayor ejercicio naval multinacional del mundo.
La Fragata FF-05 “Almirante Cochrane” de la Armada de Chile continúa su travesía hacia Hawái y, en el marco de esa comisión, recala estos días en San Diego, Estados Unidos. La noticia la confirmó la propia institución a través de sus canales oficiales, con imágenes del buque entrando al puerto acompañadas de remolcadores y personal en cubierta.
Este paso intermedio se enmarca en la Operación Pacífico, un despliegue de casi cuatro meses que incluye la participación en el Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026 que se desarrollará entre el 24 de junio y el 31 de julio y en el ejercicio Pacific Dragon. Chile vuelve a estar presente en esta cita bianual, que en esta edición reúne a 31 naciones, alrededor de 40 buques de superficie, 5 submarinos, más de 140 aeronaves y unos 25.000 efectivos.
La Almirante “Cochrane”, ex HMS Norfolk de la Royal Navy británica y una de las tres fragatas Tipo 23 incorporadas al servicio chileno, partió del Molo de Abrigo de Valparaíso el 23 de mayo tras una ceremonia de despedida encabezada por el ministro de Defensa, Fernando Barros. En esa oportunidad, el secretario de Estado destacó el profesionalismo de la dotación y el reconocimiento internacional que tiene la Armada en el Pacífico. Junto a él estuvieron el comandante en jefe, almirante Fernando Cabrera, y otros altos mandos.
A bordo viajan 187 servidores navales, entre ellos 19 mujeres que cumplen funciones operativas y profesionales. La tripulación, comandada por el capitán de navío Federico Cavada, se prepara para integrarse al grupo escolta del portaaviones USS Theodore Roosevelt y para que personal chileno integre el Estado Mayor multinacional. Chile, de hecho, ocupará el puesto de deputy commander del Combined Task Force, un rol de alta responsabilidad que subraya el peso específico que ha ganado el país en estos ejercicios a lo largo de los años.
Modernización que marca la diferencia
La fragata no llega con las manos vacías. Entre 2018 y 2019 recibió en ASMAR Talcahuano una profunda modernización bajo el Proyecto Integrado de Defensa Antiaérea (PIDAA). Se le instaló el sistema de gestión de combate CMS-330 de Lockheed Martin Canadá, el radar TRS-4D AESA de Hensoldt, misiles Sea Ceptor (CAMM) de MBDA y enlaces de datos Link 16 y Link 22, entre otras mejoras. Todo ello mantiene su fortaleza clásica en guerra antisubmarina, pero le suma capacidades modernas de defensa antiaérea y una interoperabilidad OTAN que facilita el trabajo conjunto con las principales marinas del Pacífico.
Chile, actor relevante en el Indo-Pacífico
Desde su primera participación en 1996, la Armada de Chile ha ido escalando posiciones en RIMPAC. Es el único país no angloparlante que ha comandado componentes multinacionales en ediciones anteriores, lo que habla del nivel de preparación y confianza que genera entre sus pares. Este año, además de las operaciones en mar, se espera un fuerte interés en interoperabilidad, antisubmarina, defensa aérea, operaciones anfibias y asistencia humanitaria, escenarios cada vez más complejos en un entorno regional muy exigente.
La recalada en San Diego es, en el fondo, una muestra más de la proyección que busca mantener la institución, entrenar en entornos lo más reales posible, intercambiar experiencias con marinas de primer nivel y seguir posicionando a Chile como un país serio y confiable en la seguridad marítima del Pacífico. La “Cochrane” y su dotación tienen por delante semanas intensas, el Pacífico, como siempre, será testigo de ese esfuerzo. (Luis Andres Lautaro)





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