En un paso concreto hacia el fortalecimiento de la industria aeronáutica nacional, la Armada de Chile, la Fuerza Aérea de Chile (FACH) y la Empresa Nacional Aeronáutica de Chile (ENAER) suscribieron este jueves 11 de junio el contrato de Estudio Básico de Inversión e Ingeniería (EBI) para el “Proyecto Sistema Turbohélice Multipropósito (STM)”. La ceremonia se realizó en las instalaciones de ENAER en El Bosque.
La firma contó con la presencia del Vicealmirante César Delgado, Director General de los Servicios de la Armada, el Contraalmirante Luis Felipe Díaz, Comandante de la Aviación Naval, el General de Aviación Miguel Stange, Comandante del Comando Logístico de la FACH y Henry Cleveland, Director Ejecutivo de ENAER. Este acuerdo marca el inicio formal de un análisis técnico-económico detallado para el diseño, desarrollo y eventual fabricación de una plataforma turbohélice versátil, capaz de cubrir necesidades de instrucción avanzada y múltiples roles operativos para ambas instituciones.
Durante FIDAE 2026, en abril pasado, las tres entidades ya habían firmado una carta de intención y un convenio de cooperación que allanaron el camino. En ese marco, ENAER presentó oficialmente el T-40 Newen, el nuevo entrenador básico que reemplazará al T-35 Pillán en la FACh. El STM representa un escalón superior, una variante turbohélice con mayor potencia, aviónica avanzada y capacidades tácticas ampliadas.
Si bien la Armada no ha anunciado de manera oficial que esta nueva plataforma sea el sucesor directo de los PC-7 Pilatus, todo indica que el proyecto avanza en esa dirección. Los PC-7, incorporados en 1979, han superado con creces las cuatro décadas de servicio y acumulan miles de horas de vuelo en entrenamiento y apoyo a operaciones marítimas. Su antigüedad hace cada vez más necesario un relevo que preserve la soberanía operativa y disminuya la dependencia de proveedores extranjeros. Una nueva aeronave que lo más probable buscaría prestaciones cercanas a las de plataformas como el A-29 Super Tucano, proyectando versatilidad más moderna para instrucciones, patrullajes y apoyo ligero.
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Infografía, silueta similar al PC-7 Pilatus Turbo Trainer, con los colores de la Aviación Naval de la Armada de Chile presentado por el Coronel de Aviación Rodrigo Retamales en "Drones para Chile", diciembre de 2025.
“Estamos viviendo un momento histórico”, señaló el Vicealmirante Delgado durante la firma. “Avanzamos en fortalecer la industria nacional, lo que es fundamental para el país. La Armada deposita su confianza en ENAER y estoy seguro de que llegaremos a buen puerto”. Por su parte, Henry Cleveland resaltó que el contrato da “el puntapié inicial de un proyecto extremadamente importante para las instituciones de la Defensa y para la industria aeronáutica nacional”.
El Estudio Básico de Inversión e Ingeniería (EBI) evaluará requerimientos operacionales, alternativas técnicas, costos estimados y proyecciones de producción. De avanzar favorablemente, el programa no solo dotaría a la Armada y la FACh de una plataforma común facilitando mantenimiento, entrenamiento y operaciones conjuntas, sino que también impulsa empleo calificado, el desarrollo de proveedores locales y la consolidación de Chile como un referente aeronáutico en la región.
Este hito se enmarca en un esfuerzo más amplio por reactivar capacidades industriales propias, tras el exitoso camino del T-40 Newen. Aunque aún en fase de estudios, el Proyecto Sistema Turbohélice Multipropósito (STM) refleja una clara voluntad de las Fuerzas Armadas chilenas por apostar por soluciones nacionales en un contexto de desafíos operativos cada vez más exigentes. Se esperan avances concretos en los próximos meses, una vez concluidos los análisis de factibilidad. (Luis Andres Lautaro)





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