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Veterano y muy especial el campo de adiestramiento de la Sierra del Retín

El campo de adiestramiento de la Armada en la Sierra del Retín, afectó a las necesidades de instrucción de las Fuerzas Armadas españolas, está situado al Sur de la provincia de Cádiz, en el centro de la ensenada de Barbate, junto a la desembocadura del río del mismo nombre, con un gran frente abierto a la mar para permitir las operaciones anfibias, a las que principalmente está destinado.

Este paraje es propiedad del Ministerio de Defensa que expropió los terrenos en 1982. Tiene una extensión de 5.335 hectáreas y lo enmarca al Norte la carretera N.340, al Este la CP-2.221 y el límite del término municipal de Barbate, próximo a la pedanía de Zahara de los Atunes, al Sur la mar y al Oeste las marismas de Barbate.

 CARACTERÍSTICAS DEL SUELO

-Relieve

El campo se puede dividir para su estudio en dos zonas de Norte a Sur, de características muy definidas y claramente diferenciadas:
Al Este el terreno es montañoso tratándose de la Sierra del Retín, que cruza el campo en dirección Noreste-Sudoeste, como una gran espina dorsal y donde encontramos la máxima altitud de ese accidente orográfico, el Vértice Retín de 316 metros.
Al Oeste el terreno es ondulado, de lomas, constituido por un conjunto de ellas: Lomas del Pericón, del Manzanete, Cuartillos de Barbate y Mojón Alto. Las marismas que lo limitan por el Oeste son originadas por la desembocadura del río Barbate, que le dan su nombre, desagüe natural del canal de la Laguna de la Janda.
En la parte Sur el descenso de la sierra es brusco y en algunos lugares con fuertes farallones y paredes a pico.

Foto: Ejercicio de remo por parte de miembros de la Unidad de Operaciones  Especiales de la Infantería de Marina.

-Red viaria
La Sierra la cruzan una serie de caminos y pistas, de las cuales el más importante la recorre de Norte a Sur. De carácter axial tiene una longitud de 14 km., penetra en el campo junto a la carretera que une Barbate y Zahara de los Atunes ascendiendo hasta alcanzar la Mesa del Retín que atraviesa de Sur a Norte, para salir a la N-340 que une Cádiz con Algeciras. Permite acceder, con relativa comodidad, a todas las zonas de la Sierra, abordándolas desde arriba, lo que facilita recorrerla a través de la red de pistas auxiliares. La segunda vía de penetración es la antigua carretera provincial P2.222, que uniendo el acuartelamiento de Casma con la CN-340, sirve de acceso a las principales zonas de adiestramiento de las unidades (campos de tiro, zona de demoliciones, pista de fuego, zonas de asentamiento de armas, zonas de blancos y de seguridad y de vivac y campamentos).

-Cursos de agua
No hay ninguno que tenga un efecto notorio sobre el campo y los que existen son de escasa entidad procediendo de la recogida de aguas de la Sierra, por lo que en épocas estivales van escasos o secos. Todos se caracterizan por su estacionalidad, de forma que el caudal sólo persiste en la época de lluvias.

-Vegetación
El aspecto que ofrece el paisaje vegetal de la Sierra del Retín, se deriva de tres tipos de formaciones, de los cuales el primero está constituido por masas boscosas, más o menos claras, de alcornoque y acebuchal. El segundo, son matorrales originados por la degradación del primero. El tercer tipo lo forman pastizales originados por la eliminación, a favor del pastoreo, de toda clase de vegetación superior, propia de las zonas que ocupan. La superficie forestal es de 3.317 hectáreas lo que supone un 62 por cien del total del monte.  

Los alcornocales y sus matorrales asociados representan la formación vegetal principal de la Sierra del Retín por la extensión que ocupan en ella y por su valor biológico e histórico. El alcornoque, que es la especie más destacada, forma masas, más o menos cerradas o dispersas, integradas por individuos de todas las edades, con portes muy diferentes originados por las podas sufridas en otras épocas para darle una anchura adecuada a la producción de corcho y bellota. Las dehesas más importantes están situadas en las fincas de Las Cañadas, El Conejo, La Parrilla Alta y Baja, Las Cespederas y Las Mesas, y, en menor importancia, en El Buyón, Montecotillo y La Dehesa Chica.
Entre otras formaciones vegetales relacionadas con el alcornocal hay que citar, como muy destacados, los matorrales con robledilla que tapizan toda la extensión de las llanuras de la Mesa del Retín y del Cerro del Reloj, cubriendo varios kilómetros cuadrados de superficie. La robledilla que le da nombre, llamada también quejigeta, es un pequeño arbusto, de porte rastrero, que rara vez tiene un desarrollo vertical superior al medio metro. Las especies dominantes son los brezos y las aulagas.
Los istizales ocupan los lugares más bajos, colinas y laderas del somontano, con un total de 2.105 hectáreas (39 por cien de la superficie total del campo de adiestramiento), cuyos suelos son más evolucionados y arcillosos, y que en muchos puntos contienen abundancia de arcillas hincha, que se agrietan en verano.

Clima
Las temperaturas ponen de manifiesto la influencia moderadora de Océano, de forma que la oscilación térmica interanual es baja. Las temperaturas máximas mensuales se alcanzan en agosto, habiéndose registrado la máxima absoluta en el año 1989, en el mes de julio, con 45º C. Las precipitaciones se mueven en torno de los 865 mm., con un máximo en otoño-invierno. La dirección dominante del viento muestra una clara componente Este. La segunda dirección, por lo que hace a frecuencia, son los vientos de poniente (dominando el Noroeste), que son los vientos
portadores de precipitaciones.

Fauna
En cuanto a la de los mamíferos pobladores del bosque de alcornocal podemos destacar el gato montés, el meloncillo, la jineta, el zorro, el erizo y el lirón careto. La desaparición progresiva del conejo, que era un componente fundamental de la cadena trófica del bosque mediterráneo, ha afectado a las poblaciones de los tradicionales depredadores, como el búho y el gato montés que no tienen posibilidad de capturar herbívoros silvestres. Sí que resulta, en cambio, importante la representación de avifauna al ser la zona un lugar de paso para las migraciones entre Europa y África, poseyendo también importancia la representación de reptiles.
Entre las aves es destacable la representación de rapaces, como el águila culebrera, el halcón abejero, el águila calzada, el ratonero, el milano negro y el cárabo. El buitre leonado no forma colonias permanentes en el monte, pero pueden verse frecuentemente sobrevolando la zona utilizando como posadero los canchales que rodean el Cerro de la Atalaya. Como aves insectívoras podemos destacar el pico picapinos, los cucos, arrendajos y el alcaudón común. Es numerosa la representación de reptiles en el matorral y pedregales, figurando el lagarto ocelado, la lagartija ibérica y diversas especies de culebras (de herradura, de escalera, coronela y bastarda) y la víbora hocicuda.
En los pastizales podemos encontrar mamíferos, como topos, topillos y liebres, reptiles, como el eslizón ibérico, y aves, como la abubilla, la bisbita, jilgueros, verderones, zorzales y estorninos. En la zona litoral es frecuente la presencia de garcillas bueyeras, el corremolinos tridáctilo y el ostrero.

CARACTERÍSTICAS MILITARES
El campo del Retín es utilizable en toda su extensión para ejercicios tácticos en tierra, sin fuego real, con las lógicas limitaciones de acceso a zonas de seguridad, campos de tiro y zonas acotadas para caída de proyectiles. Los ejercicios con fuego real están sujetos a medidas de coordinación que permitan simultanear los ejercicios tácticos con el disparo de las armas.

Foto: No se trata de un ambiente tropical, sino de El Retín. 

El Retín se encuentra al mando de un coronel de Infantería de Marina, bajo la jurisdicción del almirante jefe de la Zona Marítima del Estrecho. La guarnición cuenta con un comandante 2 jefe, un oficial de Seguridad, un oficial Sanitario, ocho suboficiales, tres cabos P y sesenta cabos/soldados, todos ellos del Cuerpo de Infantería de Marina. Entre las facilidades con que aquí se cuenta podemos destacar las siguientes: Cinco campos de tiro de diferente longitud y anchura.  Una zona para lanzamiento de granadas de mano.  Una zona reservada para ejercicios de demoliciones. Además existe una pista de fuego y nueve zonas de asentamiento para los diferentes tipos de armas. Para los ejercicios tácticos se utilizan preferentemente siete zonas de vivac y campamento.
El campo de adiestramiento, como campo de tiro, engloba dos zonas de blancos sujetas a las más estrictas medidas de seguridad. De ellas, la más extensa es sobre la que abren fuego la mayoría de las armas (principalmente las de tiro curvo) y otra reservada para armas de tiro tenso (carros de combate, cañones sin retroceso, etc.). La zona de caída de proyectiles principal está circundada por una franja de seguridad, acotada y delimitada por una valla metálica y su correspondiente señalización.

Campos de tiro
La mayoría están situados en las inmediaciones del acuartelamiento de Casma y al Oeste de la Sierra del Retín, que les sirve de barrera natural ante posibles rebotes. De ellos, dos se reservan para armas de pequeño calibre (5.56, 7.62 mm.) y con líneas de alcance entre los 50 a 200 m.; otros dos permiten ejecutar ejercicios de fuego y movimiento, y, por último, uno de dimensiones aproximadas a 1.400x400 m. se destina a las armas tipo lanzagranadas, lanzacohetes y misiles contracarro.

Zonas de asentamiento.
Distribuidas principalmente en las llanuras de la ladera Oeste permiten disparar a todo tipo de armas, desde morteros de 60 a obuses de 155 mm.

Aeronaves
Los helicópteros pueden realizar ejercicios con munición desde 7,62 a 25 mm., granadas de 40 mm., cohetes de 2,75 pulgadas y misiles contracarro Tow y Helifire. El tiro para aviones está limitado al lanzamiento de bombas de prácticas inertes.

EN ACCIÓN
El campo del Retín es el principal medio con que cuenta el Tercio de Armada (TEAR) para la instrucción en tierra y anfibia de sus unidades en maniobras y ejercicios previstos en el Plan Anual de Adiestramiento de la Fuerza (ejercicios Phiblex, Adelfibex, Pacex-Comanfes, Anfibex y Medatex). Su existencia es de la mayor importancia dado que en Europa solo existe otro de similares características, el de Cabo Teulada, en Cerdeña, que igualmente es utilizado para maniobras multinacionales. Además del Tercio de Armada, el campo también sirve para el adiestramiento por unidades y dotaciones de buques de la Flota y de la Zona Marítima del Estrecho, unidades del Marine Corps norteamericano de la base naval de Rota y del Ejército de Tierra de la Región Militar Sur.

Foto: Un bien camuflado mortero de 81 mm. LL.

La utilización habitual del TEAR para ejercicios tácticos y de tiro, es de un batallón por mes con una duración de cuatro a cinco días, baterías y compañías de los Grupos de Artillería, Mecanizado y Apoyo de Servicios de Combate y ejercicios de compañías aisladas para adiestramiento propio mensual. Igualmente, se benefician de las facilidades de que el campo dispone las compañías de Seguridad del Tercio Sur y alumnos de la Escuela de Infantería de Marina.
Las unidades del Ejército de Tierra que vienen utilizando habitualmente el Retín son la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales, Bandera de Operaciones Especiales de la Legión XIX (BOEL XIX) y IV Bandera de la Legión (IV BLEG).

PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

El campo de adiestramiento, siguiendo las directrices de política y estrategia medioambiental del Ministerio de Defensa, basadas en el concepto de desarrollo sostenible, tiene implantado un sistema de gestión medioambiental (SIGMA) desde el 30 de julio de 1998, respetando los esquemas de gestión formulados en la norma internacional ISO 14.001. El fin es desarrollar el compromiso de mejora continua y prevenir la contaminación que pueda generarse en base a las operaciones y actividades que en él se realizan, en cuanto a la planificación y desarrollo de
las actividades de adiestramiento y maniobras atendiendo a los valores naturales, procurando minimizar el impacto ambiental sobre el medio, la utilización ordenada de los recursos forestales y ganaderos, la estrecha colaboración con los municipios y asociaciones locales de la zona, mejorar la gestión de los residuos generados, planificar e incrementar los medios técnicos y materiales de prevención y lucha contra los incendios forestales. También la difusión de la política de gestión medioambiental de forma que favorezca su carácter didáctico y ejemplar al gran número de efectivos que efectúan aquí sus actividades.
El SIGMA del Retín contempla cinco objetivos y trece metas medioambientales elegidos en base a las auditorias y revisiones anuales realizadas hasta la fecha y teniendo en cuenta los condicionantes económicos y financieros derivados de su ejecución, así como las posibilidades técnicas, materiales y humanas del acuartelamiento que, en conjunto, responden a los aspectos más significativos del campo de adiestramiento desde el punto de vista ambiental. Los objetivos tienen que ver básicamente con la mejora de la gestión de los diversos residuos generados (sólidos urbanos y aceites industriales), y con el desarrollo de los medios contra incendios disponibles, abarcando en este caso mejoras en formación, dotación de medios técnicos y materiales, mantenimiento de infraestructuras, además de una adecuada planificación global de todo el campo desde el punto de vista de la prevención de incendios.
La gestión de las masas forestales que sustenta, alcornocales y acebuchares, y de las amplias zonas de pastizal que incluye, es un objetivo establecido en el SIGMA, compatible con las actividades propias del campo. Esta gestión ha de ir encaminada a conseguir la persistencia y estabilidad de las masas existentes, alcanzando la mayor extensión y madurez ecológica posible para fomentar los beneficios ambientales y productivos insustituibles que éstas realizan y a lograr un aprovechamiento ganadero sostenible y respetuoso con la conservación del pastizal y los suelos que lo sustentan.

Foto: Reconocimiento de la playa por miembros de la Unidad de Operaciones Especiales.  

Con este plan técnico de ordenación, obtenido a partir del análisis profundo de la realidad forestal y productiva del monte, se pretende planificar las medidas y actuaciones más adecuadas para alcanzar los objetivos protectores, productores y sociales que todos los montes deben desempeñar. Se pretende que este plan sea la base de una gestión responsable y comprometida y que preserve y fomente en el futuro la gran riqueza natural que el campo de adiestramiento de la Sierra del Retín alberga.

VALORES CULTURALES

En el campo de adiestramiento hay ciertos vestigios de la ocupación de estas tierras por asentamientos humanos en épocas remotas. En primer lugar, cabe citar las pinturas rupestres que aparecen en las cuevas y abrigos de esta sierra. La más interesante se encuentra en la Cueva del Murciélago, en la que puede verse una figura antropomorfa de 70 cm. de altura que parece representar un ídolo y que no tiene parangón entre las pinturas gaditanas, pues presenta un cuerpo punteado y un ojo. En otros albergues de menor importancia sólo existen dibujos de trozos horizontales y figuras borrosas, en rojo, de difícil interpretación. Junto al arroyo de Caño Arado, cercano a la costa, y en un rellano de 120 m. sobre el nivel del mar, tenemos un pequeño dolmen, probablemente funerario, formado por una gran piedra tubular horizontal que descansa sobre otras cinco más pequeñas, albergando en su interior una reducida cámara. Tanto los dólmenes como las pinturas rupestres sugieren poblamientos neolíticos. Sobre el acuartelamiento de Casma, y en el cerro conocido como de Las Marianas, a una altitud de 100 m., en una zona que goza de vista despejada de la mar y de la playa, aparecen alineamientos de grandes piedras que pudieran haber formado la base de muros defensivos de un posible castro. Dentro de él hay varias sepulturas antropomorfas, excavadas en la roca, semejantes a las que pueden contemplarse en toda la comarca de La Janda.

Foto: Situación del campo de maniobras de El Retín.

En la vertiente oriental de la Sierra del Retín existe una peña muy destacada, conocida como Peña del Aljibe. Su denominación proviene de una estructura existente en su cima que las gentes han interpretado como un depósito para recogida de aguas pluviales. El aljibe propiamente dicho está formado por una excavación en la roca, que consta de un recinto cuadrangular, en uno de sus lados más largos presenta una puerta en arco que lo comunica con un pasillo, al principio del cual se abre un pozo circular y al final otro de similares características. Esta construcción plantea muchos interrogantes. ¿Un aljibe en la cúspide de una peña, sin posibles vertientes para la recogida de aguas? ¿Dónde están en sus inmediaciones los restos de poblamiento que podía haber utilizado sus aguas? ¿No se tratará más bien de una estructura dolménica funeraria, comparable a otras existentes en la zona? Sea una cosa u otra, el monumento es tan antiguo y notable que debe ser resaltado en cualquier descripción.

Revista Defensa nº 271, noviembre 2000


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