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El temible misil antibuque "Harpoon"

Hacia 1964 la firma norteamericana Mc Donnell-Douglas decidió, por propia iniciativa, comenzaba una serie de estudios teórico-técnicos destinados a investigar un proyecto de diseño de un misil antinave de largo alcance. Culminados tales estudios, y convencidos de la bondad del proyecto, lo ofertaron a la “US Navy “, tratando de convencer a los marinos norteamericanos de la necesidad de contar con misiles antinave, armas de las que hasta entonces los arsenales occidentales se hallaban totalmente vírgenes. Sin embargo, la “US Navy” seguía convencida por aquel entonces de que su numerosa y oligopólica flota de portaaviones bastaba y sobraba para aniquilar cualquier fuerza enemiga de superficie, por lo que no se dignó tomar en consideración el proyecto. Algo después, los acontecimientos vinieron en ayuda de los decepcionados ejecutivos de Mc Donnell Douglas.

Eso sucedió cuando los marinos norteamericanos comenzaron a albergar la muy grave sospecha que algo fallaba en su esquema a la vista de que un barquichuelo (1) egipcio había sido capaz de enviar al destructor israelí Eilath al fondo de los mares. Tal sospecha se convirtió en desagradable certeza cuando, en la guerra indo-pakistaní de 1971 las lanchas Komar hindúes dieron buena cuenta de varios mercantes contrarios, así como de dos destructores potentemente artillados, a pesar de que estos últimos gozaban, además, del apoyo de su Aviación.

(1) No otro calificativo merecían por aquel entonces las patrulleras portamisiles para las Marinas occidentales.

Ante todo ello, en 1969, la US Navy emitió un público y urgente requerimiento para la presentación de proyectos de diseño de un misil antinave lanzable —sorprendentemente— tan sólo desde aviones. El buen sentido se impuso pronto, y, a pesar de las garantías ofrecidas por los más apasionados defensores de la omnipotencia de la Aviación Naval, se incluyó la exigencia de que el misil fuera lanzable desde buques, primero, y desde submarinos sumergidos, después. Los requerimientos de la US Navy giraban en torno a un misil de 60 millas de alcance, operatividad todo tiempo, vuelo rasante y, sobre todo breve tiempo de desarrollo y sencillo acoplamiento en buques, aviones y equipos ya en servicio. De esta forma, el Harpoon habría de resultar compatible con todos los sistemas lanzadores de SAM Mk-13 y Mk-26 y de misiles ASROCMk-122.
Tan urgente se consideró el desarrollo del nuevo ingenio que, violando una muy arraigada costumbre en los Servicios Armados estadounidenses, la selección del proyecto de Mc Donnell frente a los de sus competidores se realizó en 1971 en base a estudios teóricos, y no esperando a la presentación de prototipos ya volados.

foto: La versión aire-superficie es utilizable tanto por aviones de combate como de patrulla y reconocimiento aéreo. Un misil A TM-84A colgado del ala de un P-3C “Orion” de la ‘USNavy”.

La primera unidad de pruebas fue disparada en enero de 1974, realizándose entre este año y 1975 un total de 34 lanzamientos: 15 superficie-superficie, 16 aire-superficie y tres en inmersión-superficie. De esa forma, la versión SS se convirtió en operacional en 1976, seguida de la AS dos años más tarde. La entrada en servicicio de la versión IS, de más compleja concepción, se vio retrasada hasta finales de 1981.
La US Navy cursó un pedido inicial de 2.000 misiles para equipar a buques, aeronaves y submarinos, confiando Mc Donneil Douglas en vender hasta 1990 entre 4.000 y 5.000 unidades, gracias a la buena aceptación del misil en el mercado y a la presunción de nuevos encargos por parte de la Marina norteamericana.

LA VERSION SUPERFICIE-SUPERFICIE

El preceptivo despliegue del Harpoon a partir de lanzadores normalizados ya existentes, o como mucho en contenedores lanzadores, cuyo impacto en volumen y pesos sobre el buque portador había de ser pequeño, dictó una muy considerable restricción sobre los diseñadores. Y, aunque éstos consideraban oportuno dotar al ingenio de un alcance y una potencia mucho mayores, la citada restricción de volumen y acoplabilidad obligaron a aceptar unos valores modestos y a adoptar un sistema de guía autónomo.
La estructura interna es la común a casi todos los misiles antinave occidentales, encontrándose desde el morro hacia la cola los siguientes elementos: sistema de guía, carga militar, depósitos de combustible, motor de crucero y cohete acelerador, radar de búsqueda activa, un radioaltímetro, un equipo giroscópico y un microprocesador. El radar es un Texas Instruments DSQ-58 de tipo transistorizado, con capacidad de variación de frecuencia para maximizar su resistencia a las ECM y a las interferencias ambientales. La antena del radar tiene un arco de acción de 45 grados a cada lado del eje central. El radioaltímetro APN-194 y el sistema giroscópico se encargan de controlar la trayectoria y la altura del misil durante la fase intermedia del vuelo, en base a los datos introducidos en el microprocesador por la central de dirección del tiro del vehículo lanzador.
La modalidad de guiado del Harpoon es del tipo mixto inercial/radar activo, perteneciente, por tanto, a la categoría dispara y olvida, que priva en los misiles antinave occidentales. Así, los únicos datos que necesita el misil para alcanzar su blanco son la distancia, el rumbo, la velocidad y la demora de aquél, dirigiéndose entonces en trayectoria rectilínea hacia la posición futura prevista del objetivo. Una vez alcanzada ésta, se conecta automáticamente el radar, que cuenta con un programa de barrido que teóricamente le permitirá detectar inmediatamente el objetivo, al que seguidamente se enganchará hasta que se produzca el impacto. Es interesante señalar que el microprocesador está programado para que en los momentos precedentes al impacto el misil se eleve de su trayectoria rasante para, a continuación, caer en picado sobre el blanco en un ángulo de unos cincuenta grados. Esta característica persigue el doble fin de permitir una mayor penetración en las entrañas del buque atacado, así como dificultar la tarea de los sistemas antimisil del mismo.
Detrás del bloque de guía aparece la carga de combate, que es producto de los tableros de diseño del Centro de Armas Navales de la US Navy. La carga, del tipo semiperforante/rompedor, consistente en un cuerpo blindado rellenado de explosivo que, en virtud de su espoleta de retardo, es capaz de perforar el costado del buque, estallando en su interior. La carga de 230 kg. del Harpoon ha demostrado que —aplicada contra cascos de viejos destructores de unas dos mil toneladas— puede provocar la abertura simultánea en los dos costados del navío de grandes vías de agua, así como originar importantes daños en las superestructuras. Del mismo modo, la detonación en el aire del misil sobre la vertical de un buque, provoca una lluvia de fragmentos con devastadores efectos sobre los sensores y la obra muerta de aquél (2).

(2) En los primeros pasos de su desarrollo se consideró que ésta sería la modalidad típica de detonación del ingenio.

Detrás de la carga militar se encuentran las baterías de puesta en marcha, el depósito de combustible del motor de crucero y, debajo, la toma de aire de este último. El motor es un turborreactor de corta vida Teledyne J-402, de puesta en marcha por dispositivo pirotécnico y 300 kilogramos de empuje al nivel del mar. Este motor propulsa al misil a una velocidad que oscila, según las fuentes, entre 0,8 y 0,9 Mach.
Por fin, acoplado a la cola del misil, viaja un cohete-acelerador incorporado en un segmento desechable que acelera el misil de 0 a 0,75 Mach en algo más de dos segundos. El cilindro del cohete acelerador cuenta con cuatro pequeñas alas que, junto a las más grandes situadas en la mitad del ingenio, se encargan de proporcionar sustentación y estabilidad. El control direccional tiene lugar por medio de cuatro pequeñas aletas accionadas electromecánicamente a la altura de la cola del misil.

foto:  Representación de la amplia difusión alcanzada por las tres versiones del “Harpoon”. 

Es importante observar que en el momento del lanzamiento no es necesario que el lanzador esté orientado en dirección al blanco, ya que el misil posee capacidad para realizar un giro inicial al objeto de tomar el rumbo de colisión con una amplitud máxima de 90 grados.
El RGM-84A, que así se denomina la versión superficie-superficie, ha sido encargado por las Marinas de Arabia Saudita, Australia, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, España, EE.UU., Grecia, Holanda, Irán, Israel, Japón, Portugal (?), RFA, Suecia y Turquía.

LA VERSIÓN AIRE-SUPERFICIE
El AGM-84A modifica en muy pequeña medida el diseño original del Harpoon. Exteriormente, las únicas diferencias visibles consisten en que el AGM-84 no utiliza cohete-acelerador y en que sus alas y aletas no son plegables. (Sin embargo, en más de una ocasión, he visto AGM,s con superficies plegables.)
Igualmente, la programación del microprocesador es diferente, ya que el motor no se pone en marcha hasta después que el misil se ha desprendido del avión portador y dado también que el descenso hasta la altura de crucero es naturalmente diferente al de la versión SSM.
El Harpoon ASM hasta ahora fue homologado con los aviones A-7 Corsair, A-6 Intruder, P-3 Orion, P-2 Neptune y S-3 Viking, planeándose hacer lo propio con el F-18 y también, probablemente, con el F-16.
El AGM-84 ha sido adoptado de momento por la US Navy y Australia tan sólo, aunque el fabricante confía en que las Fuerzas Aéreas de Holanda, España y Grecia acaben por adquirirlo.

EL UGM-84: UNA VERSION PARA SUBMARINOS
El UGM-84 es también casi idéntico al diseño SSM, con la diferencia de que viene empaquetado en una cápsula estanca que permite su lanzamiento bajo el agua. La cápsula es lanzable desde tubos normalizados de 533 mm. que cuenten con sistema de expulsión, ya que aquélla no es autopropulsada.
La cápsula consiste en un tubo de fibra de vidrio y aluminio, cuyos dos extremos cuentan con sendas caperuzas desprendibles, que interiormente acoge un raíl que guía la salida del misil, así como un acolchado contra golpes. Una vez programado el ingenio con los correspondientes datos de tiro se procede a la expulsión de la cápsula como si de un torpedo normal se tratase. Esta, impulsada por su propia flotabilidad, sube hasta la superficie en donde, tras asomar el morro a la atmósfera, adquiere una inclinación de 45 grados. Entonces, cuando el sensor instalado a tal efecto indica que se ha llegado a la superficie y que el ángulo es el adecuado el cohete acelerador se pone en marcha, al tiempo que varios tornillos explosivos se ocupan de desmontar las caperuzas de los extremos. A partir de ese momento, el misil seguirá el mismo comportamiento que en la modalidad SSM.
El UGM-84 ha sido encargado por la US Navy para sus submarinos nucleares, por Australia para sus Oberon, por Holanda para sus magníficos Zwaardvis y Walrus, así como por la Royal Navy para sus sumergibles atómicos y los futuros Tipo 2400 convencionales.

foto: Salida a la superficie para dirigirse al blanco de un UGM-94 lanzado por un submarino.

LAS INSTALACIONES DE GUlA Y LANZAMIENTO
Existen tres tipos diferentes de Equipos de Mando y Control de Lanzamiento (CLCS) optimizados respectivamente para su instalación en buques de superficie (HSCLCS), aeronaves (HACLS) y submarinos (EHCLS), que guardan entre sí un considerablemente elevado grado de comunidad de componentes. Igualmente, todos ellos pueden aceptar indistintamente datos analógicos o digitales con lo que se acentúa la adaptabilidad del sistema a plataformas diversas.
Cada CLCS se encarga de recoger los datos del blanco, los datos del vehículo portador, selección del misil, programación del mismo, así como de informar del
estado de funcionamiento de todo el sistema a través de una función de auto-
chequeo. Los datos requeridos del vehículo portador son rumbo, velocidad, inclinación longitudinal y transversal, altura (aeronaves) y profundidad (submarinos); información que normalmente se obtendrá del sistema de navegación orgánico del vehículo.
Como ya he señalado antes, los datos requeridos del blanco son —en el peor de los casos— deriva, distancia, velocidad y rumbo, información que se obtendrá a través de la central de tiro. Según los fabricantes, para el caso de buques de superficie, los datos de tiro para el lanzamiento contra blancos más acá del horizonte se consiguen por medio del radar de descubierta de superficie o del de la dirección de tiro artillera. Contra blancos situados más allá del horizonte se podrán utilizar los datos de un sonar de largo alcance, de los sistemas de escucha electrónica o los proporcionados por aeronaves u otros buques de superficie.
Las aeronaves aprovecharán principalmente los datos del radar y de sus sistemas de guerra electrónica, sirviendo estos últimos también para los submarinos que, sin embargo, por lo general, se servirán de la información generada por sus potentes sónares.

A pesar de la existencia de tan variados métodos de obtención de información, los CLCS cuentan con varios programas de puntería optimizados para el guiado del misil con información imprecisa. En el más pesimista de ellos se presupone que sólo se conoce la demora del blanco, razón por la que se programa desde el mismo momento del lanzamiento un barrido radárico permanente que además se realiza sobre la máxima amplitud de arco.
Como quedó dicho, el Harpoon fue diseñado para ser disparado desde lanzadores SAM y ASROC ya existentes. Sin embargo, para instalarlo en buques que carezcan de aquéllos, o simplemente para no reducir la reserva embarcada de otros tipos de misiles, se desarrolló una canasta para contenedores-lanzadores atornillable en cualquier espacio de cubierta. Estas canastas Mk-141 pesan 400 kg., no son orientables y tiene capacidad para sostener dos o cuatro contenedores a un ángulo de 45 grados.

MANTENIMIENTO
El mantenimiento que el Harpoon requiere a bordo es prácticamente nulo, gracias a que sus equipos electrónicos están completamente transistorizados al ser los compuestos químicos de su combustible y explosivo del todo estables.
La revisión de cada misil se realiza en los arsenales navales de dos en dos años tan sólo, siendo en caso de avería fácilmente reparables, ya que la estructura del ingenio es modular, mientras que los CLCS precisan de una más asidua atención, dado que su utilización en ejercicios es muy frecuente (posee simulador incorporado) y supongo que últimamente lo será mucho más, ya que fue precisamente el fallo de una consola de lanzamiento de una fragata lo que provocó el disparo accidental de un Harpoon que destrozó una manzana de apartamentos en la costa danesa.

foto: Disparo desde un destructor de la “US Navy” de un RGM-84A en el periodo de validación del misil.

¿NUEVAS VERSIONES?
Al principio se pensó en convertir al Harpoon en el pródigo precursor de una larga familia de ingenios dotados con diferentes sistemas de guía y propulsión. Así, se planeó el desarrollo de una versión supersónica, otra de carga nuclear, otra antisubmarina, una más antirradar, una quinta termoguiada, también otra de lanzamiento vertical y otra de guiado electroóptico, pero sólo estas dos últimas han dado algún fruto.
La de lanzamiento vertical fue desarrollada de cara a la sustitución que hacia 1985 se planea efectuar de los sistemas de lanzamiento normales, por pozos de lanzamiento similares a los que ya ha instalado la Armada soviética en sus cruceros clase Kirov. Sin embargo, no está muy claro en qué acabará este proyecto, pues al parecer la US Navy está muy satisfecha con la flexibilidad de instalación de las canastas Mk-141.
La versión de guiado electroóptico recibió la denominación ISSM, tratándose de un programa que en un principio tuvo un muy fuerte impulso financiero y técnico. Sin embargo, con el paso del tiempo, fue dejando de dar señales de vida por lo que cabe suponer que se ha suspendido la prosecución del programa.
Muy recientemente entró en servicio la versión RGM-84B que al parecer ofrece una mayor fiabilidad de sus sistemas, así como una capacidad superior de vuelo rasante.

CONCLUSIONES
Al menos sobre el papel —que es tanto como no decir nada— el Harpoon es el más afortunado y equilibrado diseño de los misiles antinave occidentales. En efecto, si cotejamos los valores de alcance veremos que, con la única excepción del Otomat/Teseo (180 km.), el del Harpoon es muy superior al de todos sus competidores. Su carga explosiva es la más potente de todas mientras que su firma radárica se cuenta entre las más discretas. Igualmente se ha afirmado que su capacidad de vuelo rasante sólo es superada por la del afamado Exocet francés.
En cuanto a la capacidad demostrada en pruebas, el Harpoon funcionó correctamente en el 87 por 100 de los casos, cifra que no se diferencia sustancialmente de la proporcionada por cualquier otro fabricante de misiles antinave.
En lo que se refiere a su notable alcance, muchos técnicos de la competencia han sugerido que este valor es puramente teórico y sin ningún significado práctico.

foto: La fragata 1064 USS “Lockwood” dispara un RGM-84A. La “US Navy” tiene más de 450 unidades montadas en 153 buques.

Con tal sutil observación, deben querer referirse sin duda al hecho —fácilmente demostrable con lápiz y papel— de que las posibilidades de acertarle con un misil subsónico de guiado inercial a un buque que se desplace a más de 25 nudos, y sobre una distancia superior a los 70 km., es muy pequeña. Sin embargo, mal que les pese a los diseñadores europeos, un alcance largo es siempre una ventaja que, por teórica que sea, resultará muy útil en determinadas situaciones tácticas (buques parados o averiados, lanzamientos en caza o retirada, etc.).
Otra crítica formulada desde medios europeos es la de que el Harpoon se eleva hasta 800 metros de altura en el momento inmediato a su lanzamiento desde un buque (3), con lo que se convierte en momentaneamente detectable desde un poco más allá del horizonte. A tal argumento cabría objetar que es presumible que un levísimo y brevísimo contacto de radar no será, por lo general, suficiente para alertar a un operador que está acostumbrado a descubrir en la pantalla de su sensor ecos pasajeros, cuyo origen se puede achacar a una gran multiplicidad de sucesos casuales.

(3) El Exocet, por ejemplo, sólo lo hace hasta 60 metros.

Con todo, el elemento que sí parece susceptible de crítica es el UGM-84, la versión lanzable desde submarinos. Así, en primer lugar se ha señalado que los son ares actuales no tienen la capacidad suficiente como para definir un blanco con precisión por encima, en el mejor de los casos, de los 60 ó 70 km. Por ello, se duda que el misil pueda ser utilizado eficazmente contra buques situados más allá de dicha distancia. Igualmente, el hecho de que el lanzamiento se realice por medio de una cápsula flotante no autopropulsada, hace más que dudoso que sea factible efectuarlo con el mar agitado, ya que resultaría difícil alcanzar el deseado ángulo de 45 grados, a la vez que cabe suponer que la cápsula sea invadida inmediatamente por el agua.
Por la misma razón, y dado el escaso volumen de la cápsula, en relación al peso del misil, presumo que el tiempo que aquélla consuma en salir a la superficie resultará bastante prolongado. Por otro lado, se ha filtrado el rumor de que la US Navy no está nada satisfecha con el margen de profundidades desde las que se puede lanzar la cápsula que, aunque es secreto, habida cuenta de los materiales empleados en la fabricación de aquélla, así como su escasa flotabilidad, es improbable que exceda de los 80 metros.
Por último, en algunos medios se afirma que la maniobra terminal de trepada y posterior picado no sólo no aumenta la capacidad de penetración del ingenio, sino que incrementa el margen de reacción a disposición de los medios de la defensa. Imposible resulta pronunciarse sobre tal extremo, ya que semejante aseveración sólo es posible contrastarla por medio de complejos programas de ordenador o a través de una experiencia de combate real todavía inexistente. Sin embargo, sí me resulta posible aportar el dato de que la Royal Navy, tal vez asumiendo dichas críticas, ha modificado la programación de los Harpoon instalados en sus submarinos, de forma que aquéllos mantendrán una trayectoria rasante hasta el momento del impacto sin realizar ningún tipo de maniobra evasiva.
Para terminar, añadiré que en cualquier caso, en el plano comercial, el Harpoon cosechó un éxito incontrastable, y que sólo en un combate real, que espero no se produzca nunca, podrá demostrarse si también lo ha alcanzado en el plano técnico.

foto: Impresionante foto de los efectos causados por un “Harpoon” en un viejo buque durante los ensayos operativos del arma.

CARACTERISTICAS  RGM-84A, AGM-84A y UGM-84A Harpoon

— Concepto: misil de crucero antinave.
— Peso al lanzamiento: 667 kg.
— Longitud: 4,58 m.
— Diámetro: 343 mm.
— Envergadura: 762 mm.
— Guiado crucero: autopiloto inercial.
— Guiado terminal: autocontrolado por radar activo (ARH).
— Cohete acelerador: B446 de 650 kilogramos de empuje.
— Propulsor de crucero: turborreactor J402 de 300 kg. de empuje.
— Velocidad 0,8-0,9 Mach.
— Alcance: 110km.
— Duración del vuelo sobre alcance máximo: 7-8 minutos.
— Carga explosiva: semiperforante de 227 kg. de peso.
— Trayectoria crucero: rasante (a altura secreta).
— Trayectoria terminal: optativa picado o rasante.
— Fiabilidad: 87 por 100.

Revista Defensa nº 62, junio 1983, Mario Paya Arregui

 


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