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Rumanía en la Segunda Guerra Mundial

La historia de las tropas rumanas en la SGM —muy poco conocida en nuestro meridiano— está marcada por las vicisitudes políticas de aquel país. Al estallar el conflicto, reinando el rey Carol II, Rumania se alineaba junto a las potencias occidentales. Pero tras las primeras grandes victorias alemanas, y como consecuencia también de las crisis políticas que supusieron la pérdida de amplias porciones del territorio nacional (entrega de Transilvania a Hungría, de Besarabia y Bucovina a la URSS y de la Dobrudja a Bulgaria), entró en la órbita alemana, siendo sustituido el rey Carol por su hijo Miguel e instituyéndose un gobierno dirigido por un hombre de mano de hierro: el mariscal Antonescu. Este mantuvo el control de su país, llevándolo a participar en la guerra contra la URSS al lado de Alemania, hasta el momento en que las primeras tropas soviéticas hicieron acto de presencia sobre el suelo rumano. En ese momento, las fuerzas de la oposición, apoyadas por el propio rey Miguel, derrocaron el régimen de Antonescu mediante una conjuración palaciega.

El Ejército rumano, tanto como beligerante junto a los alemanes, como cuando cambiando de trinchera se alineó junto al soviético, supuso una cantidad muy notable de efectivos. Fue después del de Italia, el tercer Ejército europeo del Eje y en el virulento frente del Este, el segundo, directamente tras los alemanes. Pasados al campo contrario los efectivos rumanos fueron los cuartos en importancia del frente antialemán.

GUERRA CONTRA LA URSS

La llegada de tropas del Reich a suelo rumano tuvo lugar ya antes del inicio de las operaciones italianas contra Grecia, y las subsiguientes campañas balcánicas. La llamada Misión Militar alemana tenía como cometido asegurar la defensa de los pozos petrolíferos de Ploesti, vitales para la economía de guerra germana, así como instruir al Ejército rumano e iniciar un despliegue de los efectivos de cara al conflicto con la URSS, que ya se iba vislumbrando.

foto: Un oficial rumano, condecorado con la Cruz de Hierro de primera clase, arenga a sus hombres.

De acuerdo con los baremos de la época el Ejército rumano estaba realmente atrasado. Sus divisiones copiaban la orgánica de la división de infantería francesa de la PGM. Había una carencia casi absoluta de blindados, faltaban las armas contracarro y antiaéreas, la motorización era muy escasa, y el Cuerpo de oficiales distaba de ser moderno en cuanto a su preparación técnica y militar.
A diferencia de los otros aliados europeos de Alemania, que empezaron a enviar sus tropas al frente del Este semanas después del estallido del conflicto, los rumanos intervinieron desde el primer día, y, lo que es más importante, lo hicieron con el grueso de su Ejército. Los objetivos militares se limitaban, en principio, a la recuperación de las perdidas provincias de Besarabia y Bucovina, pero tras las grandes victorias iniciales, los rumanos, que llegaron hasta anexionarse la región de Odessa (que ellos denominaron Transnistria), acompañaron a sus aliados hasta las estribaciones del Cáucaso y las desoladas estepas de los Kalmucos.

El despliegue inicial germano-rumano, con vistas al día D, en el frente sur (Grupo de Ejércitos Sur), se articulaba sobre tres Ejércitos alemanes que atacarían desde Polonia (el 6°, el 17° y el Panzergrupp e Kleist) y las fuerzas que partirían desde Rumania, que de norte a sur eran el 3º Ejército rumano, el 11º alemán, y el 4º rumano. El total de fuerzas rumanas que iban a participar en la ofensiva era de 12 divisiones de Infantería, 4 brigadas de Caballería, 3 de Montaña, y una Acorazada. Mientras que el 4º Ejército del general Ciuperca debía avanzar cruzando el Pruth y el Dniester hacia Odessa, más al norte el 3º y 11º actuarían estrechamente unidos, para enlazar con las tropas procedentes de Polonia, y descender después hacia la desembocadura del Bug. Por su inferioridad técnica el 3º rumano quedaba rezagado respecto al 11º alemán, de quien pasó a depender el IV Cuerpo de Ejército rumano, encomendándose al resto de los efectivos el rastrillamiento de las zonas recientemente ocupadas.

foto: Lo que va de ayer a hoy. Arriba: el rey Miguel en 1942, acompañado de un general alemán. Abajo: recibiendo fuego de un general soviético, dos años más tarde. El cambio de trinchera no le sirvió para salvar el trono.

El 5 de julio de 1941 los rumanos liberaban Cernausti (Crnovitz, en ruso), capital de la Besarabia, y más al norte el 17 entraban en Chisinau (Kishinef, en ruso), capital de la Bucovina. Entre este día y el 24 el río Dniester fue cruzado en diversos puntos a la altura de Mohilev, y la región de Yampol, mientras la lucha continuaba en la Besarabia Central, y el 4º Ejército luchaba en el Pruth. El 4 de agosto empezó el asalto a la denominada Línea Stalin, esforzándose los rumanos por penetrarla para llegar cuanto antes a Odessa. La conquista de esta plaza fuerte costó a los rumanos dos meses de duros esfuerzos, ya que estaba defendida por 100.000 hombres atrincherados en una triple línea defensiva. Mientras que los rusos conseguían incluso reforzar por vía marítima a la guarnición cercada, los constantes combates y las enfermedades mermaban la potencia del Ejército. Su jefe, el general Ciuperca, fue sustituido por el general Ion Jacobi, pero de todas formas el grueso de este Ejército quedó estancado ante la ciudad-fortaleza, que no caería hasta el 17 de octubre. Días después aún se produjeron bajas, pues tras haber sido minado antes de la rendición el edificio que ocupó como cuartel general una unidad rumana, éste voló, matando a un general y a 40 oficiales.

foto: Con gorro y abrigo de campesino, este soldado rumano presta servicio de vigilancia en la cabeza de puente del Don.

El 1er Ejército, siempre al mando del general Dumitrescu, colaboró con los alemanes en la toma de Uman, y descendiendo hacia el Sur, atravesó el Bug inferior para alcanzar en el mes de septiembre la región de Perekop, que es la puerta de Crimea, habiendo ocupado antes Nikolaief, Kherson y Mariupol. La batalla en el itsmo de Perekop duró del 18 al 28 de octubre, rechazándose contraataques rusos y pudiendo los germano-rumanos tomar Simferopol —capital de la península de Crimea— el 1 de noviembre, atacando después en una triple dirección:
hacia Kertsch, hacia Eupatoria y hacia Sebastopol. La famosa ciudad portuaria, transformada como Odessa en fortaleza, se cobraría también un importante tributo de sangre rumana, aunque la operación corría a cargo de un Ejército nominalmente alemán, el 110, en el que se hallaban incluidos importantes contingentes rumanos. Más al este, los rumanos siguieron operando junto a sus aliados en la conquista del valle del Donetz, recibiendo el 3er Ejército la misión de limpiar la retaguardia de las tropas alemanas que avanzaban rápidamente para dirigirse después hacia la costa del Mar de Azof, en los sectores de Beryansk y Mariupol, a fin de cubrir el flanco marítimo, peligroso dada la actividad de la flota soviética del Mar Negro.
De la intensidad de las pérdidas rumanas nos da idea el dato de que, a finales de septiembre, ya contabilizaban 70.000 bajas (para la misma fecha los alemanes tenían 116.000), de las cuales 24.000 se produjeron ante Odessa.
La ofensiva de invierno rusa supondría nuevas pruebas para los rumanos. A través del helado estrecho de Kertsch tuvo lugar una importante penetración de tropas soviéticas, que además desembarcaron en Feodosia, completándose esta maniobra con un levantamiento guerrillero que a los rumanos les fue difícil sofocar, pues la ayuda alemana fue limitada ya que el cerco de Sebastopol absorbía grandes masas de tropas. Los germano-rumanos acabaron, de todas formas, controlando la situación, manteniéndose en el itsmo de Parpatch, que separa Kertsch de Crimea, salvando Simferopol, reconquistando Eupatoria... En el frente del Donetz, al sureste de Jarkov, se produjo otra peligrosa penetración soviética en Izjium, que los rumanos ayudaron a contener, y en mayo de 1942 las divisiones la, 2a, 4a y 20a, encuadradas en Cuerpos de Ejército alemanes, intervinieron en la liquidación de la bolsa en que había sido transformada la penetración rusa. También en la primavera de 1942 cayó finalmente la fortaleza de Sebastopol. Los soviéticos fueron expulsados del resto de Crimea, tras lo cual el 11º Ejército alemán, en vez de lanzarse hacia la península de Kuban, atravesando el estrecho de Kertsch, fue de hecho desmantelado, enviándose sus tropas a Leningrado, ciudad que se les había encomendado asaltar. Sólo conservó dos divisiones alemanas y el Cuerpo de Ejército de Montaña rumano del general Avramescu.

LA CAMPAÑA DE STALINGRADO

Cara a las campañas de 1942 las fuerzas rumanas en el Frente del Este fueron reforzadas hasta alcanzar el equivalente de 25 divisiones, aunque no todas estarían desplegadas al principio de la ofensiva de verano. Las lentas unidades rumanas no podrían competir con las alemanas en la fase de blitzkrieg, debiéndose limitar a un rastrillamiento minucioso del terreno y a iniciar movimientos logísticos para situarlas en las posiciones de cobertura de los flancos que tendrían que asumir cara a las campañas invernales. El 3er Ejército alineaba los Cuerpos de Ejército I, II, IV y V, y el 4° Ejército, ahora al mando del general Constantinescu, al VI y VII.
Hasta fines de septiembre y principios de noviembre de 1942 el 6° Ejército alemán, que atacaba Stalingrado, había enlazado por su izquierda con los elementos del 8º Ejército italiano, pero ambas Grandes Unidades tenían unas líneas excesivamente amplias, por lo cual las divisiones rumanas 11ª y 9ª ocuparon la parte más oriental del despliegue italiano, mientras otras unidades relevaban a las fuerzas del 6º Ejército. El 1er Ejército rumano quedaba así desplegado en las orillas del Don, al norte de Stalingrado. El 4° Ejército rumano, en estrecha colaboración con el 4º Panzerarmee alemán, desplegaba al sur de Stalingrado, en la región de las colinas de Ergheni. Más al sur, y en un frente discontínuo, fuerzas de caballería rumanas patrullaban la desolada estepa kalmuca. Sobre las estribaciones montañosas del Cáucaso se batían otros rumanos: el Cuerpo de Montaña, de Avramescu, que finalmente había desembarcado junto a las fuerzas alemanas en Taman, avanzando hasta ocupar los pasos orográficos del Cáucaso Occidental.

foto: Oficiales rumanos y alemanes en una posición del frente del Cáucaso.

El despliegue del Eje sobre Stalingrado ofrecía las máximas oportunidades de envolvimiento. Los rumanos, establecidos en el Don, no hacían frente a un caudaloso rio, sino a una amplia serie de cabezas de puente, donde los rusos concentraban fuerzas que no pudieron ser suprimidas por los alemanes. Las reservas brillaban por su ausencia. El 3er Ejército contaba con el XLVIII Panzerkorps, al mando el general Heim, pero la fuerza real de esta unidad no correspondía a la de un Cuerpo de Ejército Acorazado, ni mucho menos. Una de sus dos divisiones era la 1ª Acorazada rumana, equipada con 85 anticuados carros checos. Pero el 4º Ejército no disponía en su sector ni siquiera de eso. Las disponibilidades de contracarros, antiaéreos y artillería pesada eran prácticamente nulas. Los alemanes confiaban en que los rusos tampoco tendrían reservas. Los alarmistas partes dados por Von Paulus desde Stalingrado les convencieron de que todas las fuerzas soviéticas estaban empleándose en el sector urbano de la ciudad del Volga. En cambio, las constantes advertencias de los rumanos al mando superior alemán fueron desestimadas. No se inspeccionó a las unidades rumanas y por todo refuerzo se entregaron Pak en cantidad de una compañía por división.
El ataque soviético comenzó el 19 de noviembre, en el sector de Serifomovic, que era la zona más oriental del 3er Ejército y la más occidental del 6º. Una colosal preparación artillera y un feroz ataque de la infantería destrozó a las divisiones rumanas del sector. De sus Cuatro comandantes divisionarios tres morirían en el curso del día en los combates y este dato nos da ya un indicio del heroísmo desplegado. A partir del hundimiento completo de la a División rumana el frente se descompuso. El Panzerkorps de Heim no consiguió contraatacar eficazmente ni con rapidez; su 1ª División Acorazada rumana ni siquiera pudo ser contraatacada por el mando del Cuerpo de Ejército. Las tropas alemanas desplegadas como reserva del 8º Ejército italiano, rápidamente enviadas en ayuda, tampoco solucionaron la situación. Para el día 22 el frente rumano estaba enteramente perforado y los soviéticos lanzaron por la brecha a seis Ejércitos propios que aplastaron las bolsas de resistencia. El 23 cayó el gran puente de Kaltsch, vital para los suministros del 6º Ejército. En estos días destacó especialmente la heroica defensa del IV Cuerpo de Ejército rumano, al mando del general Lascar, que fue cercado. Denegado el permiso para retirarse, continuaron su lucha. Sólo más tarde, cuando ya todo el frente se había hundido, se retiró hacia el sur, siempre combatiendo, hasta que cuatro mil supervivientes llegaron a las líneas del Eje. El general Lascar recibió como recompensa las Hojas de roble, para su Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, siendo el primer extranjero que recibía esta condecoración alemana.

foto: Infantería rumana en Odessa, ciudad que pensaban incorporar, a su país, tras la victoria.

En el sector del Ejército rumano el ataque se desencadenó el día 20, sobre su zona de enlace con el Ejército Acorazado. Si bien este último pudo resistir el embate, los rumanos, en cambio, se derrumbaron rápidamente. Sus divisiones marcharon en retirada hacia el Oeste, buscaron refugio en Stalingrado, o bien fueron pulverizadas. La bolsa sobre el Volga era ya un hecho. En ella, además del 6º Ejército alemán y de elementos del 4º Panzer, quedaron dos divisiones rumanas, con un total de 13.000 hombres. Se había abierto una peligrosísima brecha en las líneas del Eje, que amenazaba todo el despliegue alemán en el Cáucaso y que fue necesario taponar, creando a toda prisa el Grupo de Ejércitos del Don, puesto bajo el mando de Manstein. A esta Gran Unidad se le fijaron como tareas la de enlazar los sectores de los Grupos de Ejércitos A y B, y el avance sobre Staligrando. Para ello no disponía, sin embargo, más que de un Ejército cercado, el 6º, un Ejército Acorazado sin blindados y sólo en parte existente, el 4º, un Ejército rumano al que sólo le quedaban dos divisiones indemnes (en su sector de enlace con los italianos), el 3º, la única fuerza panzer era el muy debilitado XLVIII Cuerpo, que seguía contando con la la División Acorazada rumana. Tropas de retaguardia, de servicios, los restos del 4º Ejército rumano, que se iban reagrupando, completaban el cuadro. Apresuradamente fueron constituidos Kampfgruppen germano-rumanos que actuaban un poco por todas partes. Gracias a estos esfuerzos combinados se pudo reconstruir un frente en el Tchir para diciembre. Desde estas posiciones, el 4º Panzer Armee lanzó una contraofensiva que debía intentar llegar hasta la ciudad cercada, cubriendo su flanco las recompuestas unidades del 4º Ejército rumano. A la vez desde el Don el germano-rumano XLVIII Panzerkorps intentaba, otra ofensiva, sin éxito alguno. Los rusos, por el contrario, seguían boyantes: a mediados de diciembre destrozaron sobre el Don a los restos del 1er Ejército rumano, así como a sus vecinos, de los sectores oriental y central del 8° Ejército italiano. Con las nuevas penetraciones los rusos interceptaron el ferrocarril de Rossoch a Millerovo, vital para las fuerzas de Von Manstein. Por su parte, el 6º Ejército no intentó operación alguna para romper el cerco de que era víctima y a finales del mes los debilitados elementos germano- rumanos del Grupo de Ejércitos del Don debían retirarse para evitar un nuevo envolvimiento. Semanas más tarde se hundió el resto del Ejército italiano, el 2° Ejército húngaro y el 2° Ejército alemán. Todas las posibilidades de los germano-rumanos cercados en Stalingrado desaparecieron, pero su resistencia se mantuvo hasta el 1 de febrero de 1943.

foto: Tropas rumanas camino del frente. Sobre el carro ondeaba el tricolor nacional.

LA RETIRADA

Las fuerzas rumanas habían quedado absolutamente exhaustas. Sólo podían combatir adecuadamente mezcladas con fuerzas alemanas, mejor equipadas y con más capacidad de combate contra los carros. El año 1943 los italianos retiraron sus tropas del frente ruso, en tanto que húngaros y rumanos fueron empleados generalmente contra la guerrilla. Mientras que en el sector central tenían lugar la Operación Zitadelle, las fuerzas rumanas asumieron la cobertura de las costas del mar de Azof. A principios de septiembre los cazadores de montaña rumanos, replegados del Cáucaso, defendieron Novorosiisk, junto a los alemanes, evitando un peligroso desembarco ruso que hubiera impedido el repliegue de las unidades del Cáucaso. La 6ª División de Caballería rumana recibió la orden de cubrir las costas para evitar nuevas tentativas. El conjunto de fuerzas rumanas en la cabeza de puente del Kuban y Crimea era de ocho divisiones.
Otros combates defensivos con participación rumana se dieron en la curva del Dnieper, en Zaporozhye y Melitopol, pero aquí los soviéticos consiguieron romper las líneas del Eje, desplegándose en abanico hacia Perekop y Jerson. Los contraataques del 4º Ejército fueron rechazados y la península de Crimea quedó cercada. Por sus implicaciones diplomáticas sobre sus aliados balcánicos y sobre Turquía, así como por el peligro que suponía como base aérea contra los pozos de Ploesti, el mando alemán no consideró oportuno evacuar la península aislada. Siete divisiones rumanas quedaban allí.

foto: Este cazador de montaña rumano muestra la bandera combate de una escuela de cadetes soviética, capturada en la lucha.

El avance soviético continuó durante los primeros meses de 1944. Odessa, ciudad por la que tantos rumanos habían muerto, se perdió. Crnovitz, en la Besarabia, caía no mucho después. El total de 12 divisiones germano-rumanas cercadas en Crimea pudo ser eficazmente abastecido por las Marinas alemana y rumana. Solo el 8 de abril —a la vez que se desencadenaba la ofensiva soviética en la frontera de Ucrania y Rumania— empezó la evacuación de Crimea, realizada muy correctamente por la Marina, y que duraría hasta el 8 de mayo. Mucho material hubo de ser abandonado y la caballería rumana se vio en la necesidad de despeñar a sus caballos para que no cayeran en manos del enemigo, pero todas las tropas fueron trasladadas.
El mariscal Antonescu estaba decidido a continuar la lucha. Aunque ya había empleado en Rusia 25 divisiones, proyectaba enviar al frente otras 16 divisiones que se estaban organizando de cara a las operaciones del verano de 1944. No obstante, era partidario de buscar un armisticio con los aliados occidentales.
El frente del Eje quedaba estructurado así en la zona rumana: el Grupo de Ejércitos Ucrania del Sur desplegaba formando un saliente arqueado entre la desembocadura del Dniester y Campulung, en los Cárpatos rumanos. Aunque las unidades rumanas y alemanas estaban bastante mezcladas se distinguían sectores bajo mando rumano y otros bajo mando alemán. El 4º  Ejército rumano ocupaba el sector más al norte, el 6° alemán el sector central, y el 3º rumano el más al sur, que se apoyaba sobre el mar. Se repetía el mismo despliegue que ante Stalingrado y de nuevo el 6º Ejército, apenas reconstituido, iba a ser cercado, aunque ahora por causas bien distintas.

CAMBIO DE CAMPO

La oposición política al régimen de Antonescu había alcanzado a organizar una acción unitaria. Desde el rey Miguel a los comunistas todos estaban de acuerdo en deshacerse de los alemanes y de Antonescu para pasarse al bando de quienes ya, según todos los indicios, eran los vencedores.

foto: El mariscal Antonescu, “conducator” de Rumania y alma de la alianza con el III Reich.

La conspiración tenía numerosas ramificaciones en el seno del Ejército. Cuando el 20 de agosto se desencadenó la ofensiva soviética numerosos comandantes de unidad abrieron su sector al enemigo, que avanzó rápidamente y cercó al 6º Ejército entre Chisinau y el Pruth. El día 23 Antonescu era detenido en el despacho del rey y encarcelado. Los alemanes intentaron reaccionar y ocupar la capital. El nuevo gobierno rumano declaró la guerra al Reich el 25. Todo el frente sur alemán se hundió en medio del más completo caos.
Las tropas soviéticas penetraron sin pérdida de tiempo en el país. Entre sus divisiones se contaba una unidad reclutada entre los prisioneros de guerra rumanos y que había sido constituida en octubre de 1943: la división Tudor Valdimirescu. En la capital de Rumania, en torno a los pozos petrolíferos de Ploesti, y un poco por doquier, se enfrentaron los sorprendidos alemanes y sus hasta hacia poco aliados en feroces combates. A contrarreloj el Ejército rumano modificó todo su despliegue para poder batir a sus nuevos enemigos. Las posibles penetraciones germanas y húngaras eran su principal preocupación ya que la eliminación de los aislados destacamentos alemanes establecidos en Rumania no era sino cuestión de tiempo. El 1er Ejército rumano se puso a combatir a los germano-húngaros a lo largo de la frontera húngara en la Transilvania que precisamente había sido cedida a Hungría por los acuerdos de Viena de 1941.
El Ejército Rojo, mientras tanto, prosiguió hacia Bulgaria y Yugoslavia. La primera abandonó igualmente su alianza con el Eje y casi lo mismo ocurrió en Hungría, pese a que aquí la actuación alemana impidió que se consumara el cambio de campo. A principios de septiembre, los germano-húngaros pasaban a la ofensiva sobre el frente rumano, partiendo desde Transilvania, y desde el Banato yugoslavo, contra los sectores del 4º y del 1er Ejércitos rumanos. La debilidad del Eje y los refuerzos soviéticos impidieron que los alemanes progresaran más. Suprimido el peligro, los soviético-rumanos se prepararon para asaltar Transilvania. El 8 de septiembre la división Tudor Vladimirescu y la 1ª División de montaña rumana penetraban por primera vez en territorio húngaro en Transilvania. La batalla por los Cárpatos se libró con gran ferocidad, en medio de ofensivas soviético-rumanas y contraataques germano-húngaros, librándose durante todo el mes de octubre la batalla por Debrecen. En ella intervinieron 22 divisiones rumanas y fuerzas soviéticas. El día 25 la región cedida a Hungría en 1941, había vuelto a poder de los rumanos después de que el centro neurálgico de la región, Debrecen, fuera asaltado el 30 por la Tudor Vladimirescu, y la 3ª de Montaña.

EN HUNGRIA Y CHECOSLOVAQUIA

El Ejército rumano prosiguió su avance hacia el Oeste mezclado en el despliegue soviético. En las operaciones que condujeron a la total expulsión de húngaros y alemanes del territorio rumano de antes de 1941 intervinieron un total de 18 divisiones de Infantería, 5 de Montaña y 5 de Caballería, además de un Cuerpo mecanizado, que junto a fuerzas auxiliares y de Aviación y Marina completaban la cifra de 525.000 combatientes. Ahora los rumanos iban a intervenir en los combates por Hungría y Checoslovaquia. El frente del Eje en Hungría fue roto el día 31 de octubre, llegando los soviéticos a las proximidades de Budapest a finales de noviembre. El VII Cuerpo de Ejército rumano siguió este eje de avance y participó en la batalla del cerco de Budapest, que muchos especialistas sitúan como segunda batalla de cerco en ciudades en cuanto a dureza, directamente tras la de Stalingrado. La presencia de tropas rumanas en este sector se prolongó hasta mediados de enero de 1945.

foto: Aunque parezca alemana, es una columna rumana al servicio del esfuerzo de guerra soviético, cerca de la localidad de Carei.

Más hacia la derecha otras fuerzas húngaras habían avanzado por Eger y Miskolc (IV Cuerpo de Ejército rumano) separando las tropas del Eje del nordeste de Hungría de las defensoras de Budapest. El 4º Ejército rumano, por su parte, avanzó con sus dos Cuerpos de Ejército (el II y el VI) hasta la frontera checa. La división Tudor Vladimirescu, que continuaba englobada en el Ejército soviético, siguió una ruta paralela.
Desde mediados de diciembre, y partiendo de las llanuras del nordeste húngaro, los soviético-rumanos abordaron la campaña de Checoslovaquia, en la que los rumanos participaron con 16 divisiones de infantería y otras fuerzas menores. Los rumanos combatieron a lo largo de los Montes Metálicos eslovacos y la cordillera del Tatra. El 4° Ejército atacó en dirección a Roznava y el 1er Ejército en dirección al curso medio del Hron. El 1 de abril de 1945 las tropas del 4° Ejército ocupaban Kremnica. Sus compatriotas del 1er Ejército combatieron continuadamente hasta alcanzar a últimos de mes el curso del Morava. Pese a que el fin de la guerra era inminente los alemanes seguían oponiendo una férrea resistencia dirigida por el inflexible mariscal Schorner. El 6 de mayo los soviéticos desencadenaron su última ofensiva en Checoslovaquia, tendente a la ocupación de Praga, en la cual también colaboraron tropas rumanas de los Ejércitos lº y 4º, y que duró hasta el fin de las hostilidades.
Por su parte, un regimiento de carros rumano directamente vinculado a las tropas soviéticas, actuó también en las luchas por Viena, después de haber luchado en Bratislava, la capital eslovaca. Las tropas rumanas, pues, recorrieron Checoslovaquia de un extremo a otro en las operaciones contra las formaciones germano-húngaras, que utilizaron a su favor la difícil orografía del país.
Para completar la información sobre el papel de los rumanos en el conflicto debe añadirse que también hubo rumanos que prefirieron seguir luchando al lado de Alemania, llevados por su ideología nacionalista y anticomunista. Un gobierno en el exilio fue constituido en Viena, bajo la dirección de Horia Sima (1) y éste se esforzó por poner en pie unas pequeñas fuerzas armadas. Para esto contó con el apoyo de las Waffen SS y cuando las tropas rumanas volvieron a aparecer en el frente fue posible, entre los prisioneros que se le hicieron, reclutar voluntarios. El general Chirnoaga, de la 4ª División rumana, que había sido capturado en Hungría, se puso al frente de estas tropas, que se empezaron a organizar en Dollersheim. Para marzo de 1945 se esperaba poder crear una División SS rumana, pero antes de esa fecha los dos regimientos de infantería y las fuerzas menores que se llegaron a organizar, fueron trasladados al frente del Oder, donde desaparecerían en medio de la embestida soviética.
Aunque sea una estimación un tanto lúgubre, las cifras de las pérdidas rumanas en hombres dan una idea de la importancia de su aportación al conflicto. Como aliados del Eje, entre el 22 de junio de 1941 y el 23 de agosto de 1944 registraron 72.500 muertos, 242.500 heridos y 277.497 desaparecidos, sobre un millón de movilizados. Desde agosto de 1944 al final de la guerra, el Ejército rumano aún habría de perder 167.500 hombres más entre muertos, heridos y desparecidos, lo que supuso el 31 por 100 de las fuerzas que los rumanos emplearon contra el Eje. En un bando u en otro, el soldado rumano fue un heroico combatiente, que luchó tenazmente, con gallardía y desprendimiento, allá donde las circunstancias políticas de su Patria lo enviaron.

Revista Defensa nº 47, marzo 1982, Carlos Caballero Jurado


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