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La importancia de las operaciones de asalto heliportadas en la U.R.S.S.

(Revista Defensa nº 40-41, agosto 1981) Los experimentos con el transporte de tropas y equipo por helicóptero en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) comenzaron a principios de los años 50. En aquel entonces se pensaba que paracaidistas transportados por helicóptero podrían, en algunas situaciones, participar en desembarcos aerotransportados tácticos para lograr objetivos limitados. Estos incluirían la ocupación de pequeños aeropuertos, empalmes de carreteras y ferroviarios y cabezas de puente ligeramente defendidas. El primer helicóptero soviético, ideado principalmente para tal función, apareció en 1953 y fue designado Mi4 (Hound en el código de la OTAN). Tenía grandes puertas y una plataforma de carga integral, y apareciendo muy pronto en fotografías en la prensa soviética asociado con unidades paracaidistas. Capaz de transportar tropas, vehículos y artillería ligeros, pequeñas armas antiaéreas y una variedad de otros artículos, el Hound fue usado cada vez más en el transporte de tropas y funciones logísticas.

En el 1955, se introdujo al servicio un helicóptero mucho más grande, el Yak-24 Horse. Al igual que el Mi4, el Hoie fue observado en asociación con unidades paracaidistas. Con la introducción del Mi-6 Hook “el vagón volante” a fines de los años 50, los soviéticos adquirieron una capacidad de helitransporte que hizo bastante factible en una guerra futura el empleo de paracaidistas transportados por helicópteros. El Hook puede transportar armas tales como el cañón de asalto ASU-85, y normalmente, 65 soldados con toda su impedimenta.  A principios de los años 60, la general introducción de armas nucleares en las Fuerzas Armadas soviéticas y una creciente creencia de que una futura guerra en Europa sería nuclear, le dieron nueva importancia al empleo de helicópteros. Además de su utilidad en evitar zonas contaminadas nucleares, los asaltos tácticos heliportados y de paracaidistas se consideraban como esenciales para asegurar las rápidas velocidades de avance especificadas en la doctrina soviética orientada hacia las armas nucleares. Aunque los proyectistas soviéticos habían usado antes tropas paracaidistas en operaciones heliportadas, la introducción de helicópteros de transporte más grandes les permitió considerar también el uso de unidades de infantería motorizada regulares. 
El mejoramiento de la flota de helicópteros continuó. Junto con el aumento de los inventarios de helicópteros ya en servicio, se introdujeron varios nuevos modelos: el Mi-8 Hip, el Mi-l0 Harke y el Mi-12 Homer. El primero había sido ideado para reemplazar al Mi-4 Hound y representaba un considerable mejoramiento en carga y velocidad (4 toneladas y una velocidad de crucero de 12 nudos para el Mi-8, comparado con 1,5 toneladas y 75 nudos para el Mi-4). El Mi-l0, con una capacidad de carga de 15 toneladas era aún más importante pues podía llevar unos 30 hombres en la cabina, mientras sus puntos de fijación externos permiten agregarle pesadas cargas útiles de equipo o compartimientos de pasajeros especiales a la parte inferior del fuselaje. Estos compartimientos pueden acomodar 100 soldados adicionales. La introducción del Mi-12 Homer les proveyó a los soviéticos un helicóptero-transporte con una capacidad de carga en exceso de 27 toneladas. 
Después de 1965, los helicópteros soviéticos comenzaron a aparecer en la prensa y en ejercicios con una variedad de armamento. Los Mi-4, Mi-6 y Mi-8 eran mostrados con varias combinaciones de ametralladoras, contenedores o pods de cohetes y misiles teleguiados anticarros (ATGM,s). Durante el “Ejercicio 
Dnieper” realizado en la Unión Soviética, helicópteros fueron empleados, por primera vez en un papel de apoyo de fuego. Las películas de este ejercicio muestran a un Mi-4 lanzando ATGM,s contra vehículos blindados y haciendo blancos impresionantes. Los ATGM,s soviéticos, tanto los modelos guiados por alambre como controlados por radio, tienen alcances que varían de 2.000 a 2.500 metros. Una secuencia de películas ideadas para demostrar la maniobrabilidad de los misiles, mostraban a un ATGM lanzado desde un helicóptero desviarse del curso, salvar una baja colina y regresar de nuevo al blanco destruyéndolo. 
A principios de los años 70, los esfuerzos soviéticos en pos de un ataque resultaron en la producción de un verdadero helicóptero armado, el Mi-24 Hind. El Hind fue diseñado siguiendo especificaciones técnicas similares al S-67 Black hawk. Capaz de transportar 12 hombres, el Hind, que existe en dos versiones, designadas Hind A y Hind B por la OTAN, está fuertemente armado, monta una ametralladora en la proa, pod de cohetes y cuatro lanzadores ATGM agregados a cada una de las dos cortas alas, estando ideado para despejar un área antes de desembarcar las tropas allí. 
Los alrededor de 2.500 helicópteros que se hallan ahora en las Fuerzas Armadas soviéticas están organizados principalmente en regimientos subordinados a Ejércitos Aéreos Tácticos. Desde luego, un cierto número de los helicópteros están distribuidos por todas las Fuerzas Armadas para varios servicios y no fueron organizados en regimientos. En tiempos de guerra, por lo menos un Ejército Aéreo Táctico será por lo normal asignado a cada Frente soviético (Grupo de Ejércitos), con sus recursos de helicópteros disponibles. Por lo tanto, los helicópteros bajo el control del Frente se podrían usar en una función logística o asignarse a ejércitos y divisiones para operaciones de asalto heliportadas tácticas por tropas paracaidistas o de infantería motor izada. Para operaciones heliportadas más grandes, el comandante del Frente podría retener un control operacional de las fuerzas participantes, aunque por lo general éste no sería el caso. 

EMPLEO DE LAS FUERZAS  DE ASALTO HELIPORTADAS 
Al comentar el papel de las fuerzas de asalto heliportadas en el planeamiento soviético, una revista militar de la URSS observó lo siguiente:  “La ‘importancia de las fuerzas de desembarco tácticas (heliportadas) ha aumentado grandemente en el combate moderno. A estas fuerzas se les pueden asignar varias tareas. demorar la entrada de las reservas del enemigo; destruir armas de ataque nucleares; ocupar y retener (hasta la llegada de unidades avanzadas) cruces de agua y secciones apropiadas para el cruce con efectivos completos; destruir puntos de mando en la retaguardia; ocupar pasos de montaña, desfiladeros, empalmes de caminos y otras importantes zonas tácticos o instalaciones del enemigo. Además, pueden ocupar secciones costeras y contribuir así al desembarco de marinos”: 
Como se dijo antes, hasta la década de 1960, las tropas paracaidistas se consideraban las más apropiadas para ser transportadas en helicópteros, no sólo debido a su entrenamiento en operaciones de asalto aéreo, sino también a su equipo relativamente ligero y menos requisitos logísticos. Sin embargo, con la introducción de helicópteros-transportes con más capacidad de carga, los proyectistas soviéticos pusieron su atención en las posibilidades que representaban las tropas de infantería motorizada regulares. Los experimentos soviéticos con unidades no aerotransportadas en ejercicios de asalto heliportados les convencieron de que el empleo de estas tropas en combate no sólo era factible, sino que representaba un medio extremadamente valioso y hasta ahora no utilizado de ocupar objetivos claves mucho antes de las divisiones, ejércitos y Frentes que avanzaban. El general del Ejército V.F. Margelov, jefe de las Tropas Paracaidistas Soviéticas, hablando del potencial de combate que representaban los helicópteros hizo esta observación: 

foto: Helicóptero de ataque Mi-24 Hind.

“Pero quizá la distinción principal del desembarco en helicóptero consiste en que en él se puede usar personal que ha sido entrenado durante sólo algunas horas. Por lo tanto, marinos, ingenieros de combate, dotaciones de morteros y fusileros motorizados, es decir, representantes de las varias armas, se pueden mover rápidamente a la retaguardia del enemigo usando helicópteros y comenzar allí operaciones de combate activas”: 
Aunque las tropas paracaidistas serán transportadas por helicópteros para una variedad de operaciones, ahora el énfasis soviético se ha colocado en el empleo de unidades no paracaidistas en asaltos heliportados, específicamente el batallón de infantería motorizada reforzado (BlM). Un BlM está organizado en tres compañías de tres pelotones y tres escuadras por pelotón con elementos de combate y servicio de apoyo. Los efectivos de cada compañía son poco menos de 100 hombres. Las unidades de apoyo orgánicas al batallón incluyen pelotones de transmisiones, antiaéreo y de morteros, transportes blindados de personal, subunidades de abastecimiento, mantenimiento y sanidad. Para operaciones de asalto heliportadas, el BlM puede ser reforzado con una variedad de unidades de apoyo adicionales, agregadas al batallón de acuerdo con la misión a llevarse a cabo y la situación operacional. Publicaciones militares y ejercicios tácticos soviéticos han indicado que entre las unidades más frecuentemente asignadas a los BIM,s que participan en desembarcos en helicóptero están la batería de morteros de 120 mm., la batería de obuses de 122 mm., el pelotón de zapadores, el pelotón de ATGM,s la escuadra de reconocimiento químico y especialistas tales como buceadores y expertos en demolición. Además de añadir las unidades de apoyo apropiadas, algunos equipos normalmente orgánicos al BlM pueden ser deducidos de las fuerzas de asalto. A este refuerzo y adaptación de los elementos de asalto heliportados se le concede mucha atención en los programas de entrenamiento soviético ya que determinar la correcta composición de la fuerza de asalto es esencial para el logro de la misión del BlM y también la del grueso de la fuerza que avanza. 
Un cierto número de fuentes soviéticas han indicado que un BlM reforzado puede operar independientemente en la retaguardia del enemigo por períodos de tiempo prolongados, aun sin el apoyo de  fuego de fuerzas de enlace avanzadas. Equipado con artillería media, morteros pesados, armas contracarros, transportes blind ados de personal y con quizá unos 700 hombres, el BlM ref orzado parecería capaz de crear un considerable poder de dest rucción en las zonas de la retaguardia enemiga, así como ocup ar y retener un objetivo “en la profundidad táctica del enemigo’ La prolongadas operaciones que se le atribuyen al BlM por lo general no excederían, en la opinión de este autor, de 24 a 48 horas. 
Antes de discutir la doctrina táctica soviética para la ejecución de misiones específicas por fuerzas de asalto heliportadas, ser ía útil examinar cómo tales misiones son asignadas, así como los conceptos operacionales que gobiernan su conducción. 
Un desembarco heliportado puede ser planeado antes de com enzar una operación de combate o durante su curso. La neces idad de una operación heliportada se determina por el comand ante superior de la fuerza (por ejemplo, un jefe de división cuya misión depende de la ocupación de un empalme de camin os seleccionaría un BlM de su propia fuerza para conducir el asalto heliportado: informaría a sil comandante de su decisión, le explicaría su concepto general de la operación y le proveería al BlM designado de mapas, fotografías de reconocimiento, est udios del terreno y otra inteligencia. Notificaría al comandant e de la unidad de helicópteros designada para apoyar operac iones en su sector (o para su ejército/Frente). 
En este momento, la responsabilidad para ejecutar el asalt o heliportado recae en el comandante del batallón quién con su jefe de estado mayor y el comandante de la unidad de helicópteros planean conjuntamente la operación. Este planeamiento incluye el designar zonas de reunión del BIM y puntos para abordar los helicópteros; determinar la composición de la fuerza de desembarco (refuerzos y/o adaptación requeridos); asignar misiones a los comandantes de subunidades; evaluar los efectivos del enemigo en y cerca de la zona de desembarco y objetivos); designar objetivos a ser destruidos por la aviación táctica, ataques de artillería y misiles antes que aterrice la fuerza de helicópteros y llevar a cabo la preparación “política y sicológica” de las tropas participantes. 
La misión de combate que se le asigna al BlM reforzado para todo el período en que estará operando en zonas de la retaguardia enemiga está dividida en una misión inmediata, una misión subsiguiente y, en algunos casos, una de prosecución. La misión inmediata podría requerir la toma de un objetivo asignado (un empalme de caminos, por continuar con el ejemplo antes citado), la misión subsig uiente podría consistir en retener este empalme de caminos por un período de tiempo determinado y la misión de prosec ución podría requerir el reconocimiento de rutas a lo largo de las cuales avanzará el grueso de la fuerza. Se debería observar que, si una fuerza de asalto heliportada constara de tropas paracaidistas, serían probablemente removidas de la zona de combate por helicóptero después que se completara su misión. Un BlM se volver ía a unir a su regimiento, que opera con la fuerza principal. 
En las zonas de partida, se mantiene una estricta seguridad, prestándosele part icular cuidado a la dispersión de las unid ades en caso de ataques nucleares enemigos. 
El apoyo aéreo táctico, incluso los helicópteros armados, se provee desde que las unidades se reúnen en las zonas de partida hasta la etapa inicial de desembarco de la operación. 
Las tropas y equipo son cargados en los helicópteros procurando asegurar la integridad de la unidad de modo que la fuerza pueda entrar inmediatamente en combate al desembarcar. Al informar sobre un ejercicio, una fuente soviética dijo que, “después de 10 a 15 minutos (el tiempo máximo permitido para descargar el equipo y tomar posiciones de ataque), el comandante dio la señal de ‘atacar’..” Como en el ejemplo que se acaba de citar, el ataque puede comenzar inmediatamente o con una marcha de aproximación preliminar cuando la zona de desembarco está a alguna distancia del objetivo.
En esta última situación, el BlM avanza conforme a la doctrina táctica soviética, moviéndose hacia el frente en transportes blindados de personal y atacando en marcha a las fuerzas que defienden el objetivo. Los esfuerzos principales son dirigidos contra los flancos y puntos débiles o brechas en las defensas enemigas, desviándose puntos de resistencia e infiltrando pequeños grupos en las disposiciones enemigas. Si son atacados antes de llegar a su objetivo, se evitan combates prolongados. El grueso del BlM tratará de romper el contacto y avanzar hasta el blanco, asignando solamente elementos del batallón para empeñarse contra unidades de bloqueo enemigas. 
A fin de emplear la mayor potencia de fuego posible, en muchas operaciones, el BlM atacará y se defenderá en una formación de un solo escalón, manteniendo el pelotón de fusileros reforzado como reserva bajo el control del comandante del batallón. Una compañía de infantería motorizada operando en una fuerza de asalto heliportada puede controlar un frente de por lo menos un kilómetro. Como con las unidades aerotransportadas, el énfasis se coloca en una “defensa perimétrica” una vez que se toman los objetivos. Los puntos de resistencia de pelotón comprenden el espinazo de la defensa, estableciéndose un sistema de fuego de mutuo apoyo. A las armas anticarros se les da prioridad. Las unidades de zapadores reforzadas construyen posiciones de tiro, trincheras y otras simples fortificaciones, supervisan los procedimientos de camuflaje para toda la formación de combate y siembran minas y obstáculos a lo largo de las probables avenidas de aproximación del enemigo. Se dice que la preparación total de batallón para operaciones defensivas dura varias horas, después de lo cual el batallón debe retener el objetivo hasta que lleguen fuerzas de enlace. 
En algunos casos, el BlM tendrá el beneficio del apoyo de la artillería del grueso de las tropas por la duración de la operación. Sin embargo, esto por lo general no será el caso ya que el BlM puede haber sido desembarcado unos 80 a 150 kilómetros en la retaguardia enemiga. Para asegurar el éxito de tropas heliportadas operando independientemente en tales profundidades, a veces se designa un destacamento avanzado del grueso de las tropas para lograr un enlace rápido. El destacamento avanzado consiste por lo normal en un batallón de infantería motorizada o de carros de combate apoyado por unidades de artillería de largo alcance, antiaéreas y de zapadores. Hasta a un BlM que sirve como destacamento avanzado se le asignarían carros. La fuerza de desembarco puede ser subordinada al comandante del destacamento avanzado a su llegada a la zona de desembarco. Juntas, estas fuerzas combinadas aguardarán el grueso de las tropas o pueden llevar a cabo una misión adicional independientemente. 
El concepto soviético de las operaciones de asalto heliportadas que se acaba de discutir exige la asignación temporal de una unidad de helicópteros a tropas paracaidistas o, más a menudo, a un batallón de infantería motorizada reforzado. Las misiones son asignadas por un comandante superior al nivel de división o superior, y planeadas conjuntamente por el personal de helicópteros y de la fuerza terrestre. Los soviéticos creen que un asalto heliportado táctico se puede planear y lanzarse en cuestión de horas. A juzgar por los ejercicios, eso parecería ser una capacidad operacional. Después de desembarcar, a menudo las fuerzas de asalto podrán emplear tácticas de pequeñas unidades, con la aviación táctica y las armas de las fuerzas de enlace proveyendo tanto apoyo de fuego como sea posible. 
Entre las misiones específicas asignadas a las fuerzas de asalto heliportadas, aquéllas que los soviéticos consideran más importantes son: ocupar puntos de cruce de agua, destruir medios de lanzamiento nuclear del enemigo y asegurar zonas costeras para  el desembarco de fuerzas anfibias. 

ENTRENAMIENTO PARA OPERACIONES DE ASALTO HELIPORTADAS 
Casi todos los ejercicios en gran escala soviéticos y del Pacto de Varsovia que se han realizado durante los últimos años se caracterizaron por el empleo de fuerzas de asalto heliportadas. Estos ejercicios no sólo abarcaron el transporte de tropas por helicóptero al combate, sino también han incluido helicópteros armados operando en una función de apoyo de fuego. 
Los proyectistas soviéticos creen que una de las características más ventajosas de usar helicópteros es el relativamente poco tiempo que se precisa para instruir tropas de infantería motorizadas y otras en la conducción de operaciones heliportadas. 
Una gran parte del entrenamiento para las tropas en operaciones de asalto heliportadas se conduce en zonas de ejercicios de combate regulares con maquetas de helicópteros. 

foto: Entre las realizaciones soviéticas en materia de helicópteros figura el Ka-26 que esté construido en plástico y puede llevar casi una tonelada de peso a 170 km/h. (Foto Novosti.)

En una acción ideada para impedir la introduccción de reservas enemigas en un combate por una cabeza de playa, una fuerza heliportada puede ser desembarcada simultáneamente con el comienzo de la fase anfibia de la operación. En un caso concreto, un BlM estaba reforzado por un grupo de artillería, un pelotón de zapadores y un pelotón de misiles contra- carros. El asalto estaba apoyado por la aviación táctica y cañones navales los cuales lanzaron ataques hasta tres minutos antes del desembarco. La fuerza fue desembarcada de 8 a 9 kilómetros tierra adentro, en cuatro zonas de desembarco, y luego movida en transportes blindados de personal para ocupar rutas de transporte enemigas. Un pelotón de fusileros motorizados y el pelotón de zapadores fueron despachados para enlazar con la fuerza anfibia. En el avance hacia los objetivos, se desviaron puntos de resistencia de acuerdo con la doctrina táctica discutida antes. De particular interés en este ejemplo fue la asignación de un grupo de artillería al BlM; un aumento significativo de la potencia de fuego de la unidad. También fue notable la línea de vuelo de los helicópteros hacia la zona de desembarco. Aunque con base en tierra, los helicópteros se acercaron a sus objetivos a pequeña altura sobre el mar, aproximadamente a lo largo de las rutas de movimiento de la fuerza anfibia, aprovechándose del sistema de defensa antiaérea total que protegía a la flota. En lo que respecta a la profundidad de 8 a 9 kilómetros de la operación, los soviéticos observan que se pueden ejecutar operaciones eficaces a mayores profundidades desde la costa en apoyo de fuerzas anfibias. 
Para desorganizar las zonas de retaguardia del enemigo, se puede desembarcar un batallón en varios puntos a lo largo de la costa y tierra adentro, en efectivos de compañía o posiblemente pelotón, con la misión de cortar rutas logísticas, destruir pequeñas posiciones enemigas y atacar objetivos imprevistos. 
Además de un entrenamiento especializado en la carga y descarga de helicópteros, las tropas también conducen ejercicios en que se mueven a las áreas de partida como lo harían antes de un embarque real, cargan su equipo en las maquetas, desembarcan y llevan a cabo una misión típica. Se le pone considerable atención a los procedimientos de defensa nuclear ya que con frecuencia se requerirá que las fuerzas heliportadas desembarquen en áreas que han sufrido recientemente ataques nucleares. 
La impresión que uno obtiene de la prensa militar soviética es que un gran número de unidades de la fuerza terrestre han sido introducidas a los rudimientos de las operaciones heliportadas. Hay además muchas otras unidades que recibieron entrenamiento más avanzado como la participación de unidades transportadas por helicóptero en ejercicios. 

UNIDADES AEROMOVILES SOVIETICAS Y LAS PERSPECTIVAS  PARA EL FUTURO 
Según los soviéticos, cualquier unidad de infantería motorizada se puede convertir, con un mínimo de entrenamiento, en una fuerza aeromóvil. El requisito de numerosas operaciones heliportadas  a lo largo de un amplio frente es ahora aceptado por los proyectistas soviéticos como esencial. La URSS no ha producido todavía el número de helicópteros necesarios para crear las formaciones aeromóviles que se requieren para operar en apoyo de las fuerzas del teatro y llevar a cabo aquellas otras funciones asignadas a regimientos de helicópteros. Una comparación de los 2.500 helicópteros soviéticos con los 10.000 asignados a la aviación del Ejército de los EE.UU., resulta reveladora. Sin embargo, esto se debe considerar como una opción soviética, más bien que como una inhabilidad de parte de la industria soviética para producir un número más grande de helicópteros. 
No obstante, durante los últimos años, han habido rumores de que los soviéticos estaban creando nuevas unidades aeromóviles. Por ejemplo, se informó que estaban probando la división Tipo- 73, una unidad que se informa tiene un fuerte complemento de carros, muchos lanzadores múltiples de cohetes introducidos a expensas de menos piezas de artillería convencional, menos vehículos anfibios y dos batallones de helicópteros orgánicos con helicópteros de gran sustentación. 

Otro informe indicó que los soviéticos han creado brigadas aeromóviles, aunque se trata de un rumor no confirmado. 
No existe duda alguna de que los proyectistas soviéticos aprecian el potencial de combate que representan las unidades aeromóviles norteamericanas. Sin embargo, los escritos militares soviéticos no reflejan la existencia de formaciones aeromóviles, aunque su aparición en cualquier momento parece una buena posibilidad. También es probable que el continuo interés soviético en los helicópteros armados abocará a la introducción de nuevos modelos de helicópteros ideados específicamente para usarse en una función general de apoyo de fuego y contracarro. 
Parece seguro que las operaciones de asalto heliportadas continuarán ocupando una posición importante en el planeamiento de contingencia soviético y del Pacto de Varsovia. El desarrollo soviético de helicópteros-transportes y armados, fuerzas de asalto e innovaciones en la doctrina táctica para su empleo en el campo de batalla puede que esté entre los desarrollos más importantes de fuerzas de uso general de esta década que ahora comienza. 


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