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De Faya Largeau a la "Operación Manta"

(Revista Defensa nº 66, octubre 1983/ Arturo Pérez-Reverte) Casi veinte años dura ya el conflicto del Chad, y tal y como se desarrollan los acontecimientos bien puede durar otros veinte más. La guerra que tiene lugar en este país africano recuerda curiosamente el juego infantil de las cuatro esquinas. Los contendientes cambian una y otra vez de lugar, las ciudades cambian constantemente de manos, libios y franceses llegan, se van, regresan y vuelven a marcharse... Unos y otros repiten exactamente los mismos gestos, las mismas maniobras, cosechan los mismos éxitos y los mismos errores. Sin embargo, esta vez algo ha cambiado. Con la “Operación Manta” Francia ha puesto en pie un dispositivo militar en suelo chadiano que no conoce precedentes en África desde los tiempos de la guerra de Argelia. Nuestro enviado especial ha estado allí para elaborar este informe.

La nueva etapa de la guerra en el Chad se inició el 23 de junio, con la ofensiva lanzada contra la ciudad de Faya Largeau, en el Norte por las tropas de Gukuni Ueddei, ex-presidente del Chad, líder del Gobierno de Unidad Nacional Chadiano en el exilio (GUNC).. Faya es batalla obligada para cualquier ofensiva en el Norte del Chad, ya que se trata de un enclave estratégico, importante nudo de comunicaciones con el Sur (dirección a Yamena, la capital) y con el Este (dirección a Abeche, en la frontera con Sudán). Apoyadas por Libia y utilizando la ciudad de Aozu, en el Tibesti, como centro logístico, las tropas del GUNC estaban integradas por unos cuatro mil hombres equipados con material libio de origen soviético que incluía carros de combate, vehículos blindados tipo BTR-40PB (BRDM-2) y BR-60PB de cuatro y ocho ruedas, lanzacohetes de saturación BM-16 y BM-21, y artillería de 105, 122 y 152 mm. Según los informes que he recogido, junto a los combatientes chadianos operaban también miembros de la Legión Islámica de Gaddafi, así como personal libio en los vehículos y transmisiones y —se asegura— algunos técnicos de Alemania Oriental, en la planificación de las operaciones.

foto: Soldados chadianos de una unidad mecanizada comprueban con sus instructores franceses el fusil de asalto galo “FAMAS-5,56 “

Frente a tan impresionante despliegue, las Fuerzas Armadas gubernamentales (FAG), fieles al actual presidente Hiseen Habre, contaban para la defensa de Faya con lo más escogido de sus tropas, totalizando unos 2500 hombres, entre los que había tanto musulmanes nordistas como cristianos sudistas. El ataque se inició a las 11,00 horas, con un fuerte cañoneo de piezas de 105 mm. de tiro rápido y órganos de Stalin. Los atacantes partieron de tres posiciones (palmeral de Elbeye, Goey y un tercer elemento móvil, al Sudeste de la ciudad), combatiéndose duramente durante toda la noche. El día 24, las tropas del GUNC lanzaron el ataque final sobre dos ejes (Nordeste y Sudeste) con numerosos contactos para fijar a las tropas defensoras. El asalto definitivo se inició a las 10 de la mañana, mediante la intervención de un elemento móvil de reserva que había permanecido oculto hasta entonces. El efecto fue devastador. Las defensas fueron barridas, los atacantes penetraron en la ciudad y tomaron el aeródromo, y los restos de las fuerzas gubernamentales se replegaron sobre el gran palmeral de Borku, al Sur de la ciudad, retrocediendo después al encuentro de las columnas de refuerzo que, ya tardíamente, acudían desde la capital, Yamena, situada a una semana de marcha de Faya. Todas estas fuerzas se concentraron finalmente en Koro Toro, en la carretera Faya-Yamena, dejando tras de sí 321 muertos, 135 heridos y entre 700 y 800 prisioneros.

LA RUTA DE YAMENA
La victoria de Faya abría a las tropas de Gukuni Ueddei la puerta del Sur y del Sudeste. Reagrupadas y reforzadas en Koro-Toro, Sala y Mussoro, las FAG esperaban la próxima acometida de Gukuni Ueddei mientras que en Yamena Hissen Habre y sus consejeros militares se preguntaban en qué dirección tendría lugar esta. En realidad, si en ese momento el GUNC hubiera decidido atacar Yamena, la ciudad habría caído en pocos días.
Tres rutas eran posibles para llevar a cabo el nuevo ataque. La primera (Zuar-Yamena) es una antigua pista de camelleros ya utilizada por los carros de combate libios en 1980. La segunda opción era la carretera principal de Faya a Yamena, pasando por Koro Toro y Salal. La tercera era más larga, pero ofrecía sus ventajas. Se trata de la carretera que desde Abeche, en la frontera con Sudán, cruza horizontalmente la cintura del Chad en dirección Este-Oeste. En realidad, durante la ofensiva de 1980 las tropas libias y del GUNC tomaron Yamena, pero Hissen Habre y sus tropas se replegaron por Abeche hacia Sudan, donde se reorganizaron antes de pasar de nuevo al ataque. Para evitar el juego de las cuatro esquinas, Gukuni Ueddei y sus consejeros libios decidieron esta vez asestar primero el golpe en Abeche, cortando así el repliegue de las FAG hacia el vecino Sudán, aliado de Hissen Habre, dejando de esta forma la batalla de Yamena para el final.
A este respecto, hay que tener en cuenta que el Chad, a causa de las grandes distancias y la escasez de medios de transporte, ofrece serias dificultades para organizar defensas simultáneas de todos sus puntos estratégicos: ello proporciona siempre al atacante, sea cual sea este, una ventaja inicial sobre el defensor, ya que puede escoger el objetivo y acumular previamente los medios necesarios, mientras que aquél se ve forzado a distribuir sus fuerzas un poco al azar. Quizá esto explique el porqué las ciudades chadianas han cambiado tantas veces de manos a lo largo de la prolongada guerra civil.
Al mismo tiempo que reforzaba el dispositivo-tapón en la carretera Faya-Yamena apoyándose en Koro Toro y Sala, las FAG hicieron otro tanto en Abeche y en su cerrojo, la localidad de Um Chaluba, en el Nordeste, esperando al mismo tiempo que la estación de las lluvias, ya próxima, incomodase los movimientos de las columnas de Infantería mecanizada de Gukuni Ueddei. El 28 de junio, Francia prometía ayuda material sin límite al régimen de Hiss en Habre y comenzaban a llegar los primeros envíos de material militar e instructores galos. Sin embargo, a causa de las demasiado largas líneas de comunicación y a la falta de vehículos de transporte (la Fuerza Aérea chadiana no contaba más que con un avión DC-4), la casi totalidad del material galo no podía ser todavía utilizado. Sólo una docena de jeep con cañones de 106 mm. pudo ser enviado a Um Chaluba mientras 600 soldados gubernamentales reforzaban la guarnición de Abeche.

foto: El general francés Jean Poli, comandante de las tropas francesas en el Chad y de la “Operación Manta“ puesta en marcha por Francia.

La clave del futuro radicada en Abeche. La ciudad dispone de un aeródromo que permite el aterrizaje de grandes aviones y su caída en manos del GUNC significaría que podría ser extendido hasta allí el puente aéreo libio, que ya estaba funcionando a tope en Faya. Por otra parte, Abeche, como hemos dicho, significaba la ruta de repliegue para Habre en caso de tener que abandonar Yamena. Finalmente, la caída de la ciudad supondría un duro golpe a su prestigio, con el riesgo suplementario de que las tropas nativas de la zona, según práctica común en la guerra del Chad, se pasaran al bando vencedor. Eso explica que Hissen Habre, a pesar de que sus fuerzas habían quedado sensiblemente mermadas en Faya, concentrase 1.200 hombres en Abeche y 800 en el cerrojo de Um Chaluba.
Las avanzadas del GUNC comenzaron a moverse desde Faya hacia el Nordeste, operando como un ejército moderno y mecanizado. Su movimiento era muy prudente, con grandes medidas defensivas Las columnas avanzaban sobre dos frentes, con la artillería protegiéndolas desde una decena de kilómetros más atrás. Su táctica, calcada de los manuales soviéticos, consistía en intensa preparación artillera (la potencia de fuego y la precisión, debidas, sin duda, a los cañones de tiro rápido, constituyeron una sorpresa para todo el mundo) seguida de avances perfectamente coordinados merced a una amplia dotación de equipos-radio, sin duda manejados por soldados libios. Ante este rodillo, las tropas de Hissen Habre evacuaron Fada, localidad situada 250 kilómetros al Este de Faya, replegándose sobre Um Chaluba, 200 kilómetros al Sur, a fin de reforzar el dispositivo en ese sector. El problema para las FAG, tanto en Um Chaluba como en Abeché, era la ausencia de material pesado, la mayor parte del cual se había perdido con Faya Largeau. La situación era crítica para el Gobierno de Yamena. Abeche, situada en pleno desierto, está rodeada de colinas, que podían ser utilizadas por la artillería de los atacantes para machacar la ciudad. Y lo cierto es que unidades de reconocimiento de Gukuni Ueddei ya rondaban peligrosamente por los alrededores de Um Chaluba.

EL PUENTE AÉREO FRANCES

Mientras tanto, Francia había organizado un verdadero puente aéreo a Yamena: en sólo los tres primeros días, siete aviones llevaron a la capital del Chad 150 Tm. de armas y municiones. El objetivo consistía en reconstruir a toda prisa las FAG antes de que las tropas de Gukuni Ueddei descargasen el zarpazo definitivo. Así fue como en Yamena comenzaron a recibirse fusiles de fabricación no francesa (SIG suizos) con munición para veinte días de combate, morteros de 81 y 120 mm., lanzagranadas contracarro... Diez días después de iniciado el puente aéreo se habían superado ya las 400 Tm. de material, que se iría incrementado en etapas sucesivas con camiones Renault todo terreno, Land Rover, subfusiles y ametralladoras de 123 milímetros, fusiles FAL, material de transmisiones Thonzson-CSF, misiles contracarro Milan y autoametralladoras Panhard, así como cañones antiaéreos de 20 mm. para tiro rápido en la modalidad de defensa antiaérea. Excusado es decir que con el material llegaron los primeros instructores franceses, en ropa civil. Más tarde, ya a primeros de agosto, los Estados Unidos enviaron treinta misiles tierra-aire Redeye para enfrentarse a la amenaza de la Aviación libia, acompañados por tres instructores norteamericanos, así como material militar por un valor inicial superior a los 10 millones de dólares. Buena parte de la ayuda estadounidense fue desembarcada en puertos de Egipto y Sudán y encaminada por tierra hasta el Chad. Durante semanas, el aeropuerto de Yamena asistió al viene-y-va de Hercules norteamericanos, Transall y DC-8 franceses, que despegaban y aterrizaban en la noche.

foto: Típicos guerrilleros del norte del Chad. Hoy también hay nordistas en el Ejército gubernamental, aunque son mayoritarios en él los hombres originarios del sur.

La antigua base aérea francesa de Yamena fue acondicionada al efecto, y mientras la primera media docena de instructores galos se instalaba discretamente en la capital chadiana, se emprendía la difícil labor de reconvertir los 4.000 hombres de las FAG, habituados a los combates de guerrilla y sin unidad real de mando, en un Ejército regular y eficaz. Para este reciclaje, el número de instructores fue aumentando paulatinamente, al ritmo de llegada del material. A estos monitores se sumaba cierto número de consejeros militares del Servicio Exterior francés, destacados cerca del Mando de las FAG y una veintena de especialistas de las empresas fabricantes del armamento más moderno enviado por París (Thomson, Renault, Acmat, Panhard...). Paralelamente a todos ellos se detectó también la presencia de cierto número de mercenarios blancos, de diversas nacionalidades, contratados a título individual según sus especialidades, algunos de los cuales habían sido reclutados a través de embajadas zaireñas en Europa. Para salir al paso de las acusaciones que Libia estaba lanzando al respecto en los foros internacionales, París se apresuró a manifestar que sólo era responsable de los enviados oficiales, y que el personal militar francés puesto a disposición de las autoridades chadianas no podrá, en ningún caso, participar en la ejecución de operaciones de guerra.
A primeros de julio, el tiempo transcurría inexorable para unos y otros, en esta carrera contra el reloj. Si el Gobierno chadiano se enfrentaba a serios problemas logísticos a la hora de encaminar el material recibido hacia los puntos amenazados, así como para la reestructuración de sus tropas y el envío de refuerzos procedentes del Sur, también el GUN de Gukun i Ueddei atravesaba dificultades que le impedían explotar a fondo y con la deseada rapidez el éxito inicial obtenido en Faya Largeau. Tras la captura de aquella ciudad, el GUNC se vio obligado a observar una pausa para reagruparse y proceder a su reaprovisionamiento. entorpecido por la distancia creciente que lo separaba de sus bases de partida en la frontera con Libia. La envergadura de este problema sólo puede captarse con precisión si se considera que los 3.500 ó 4.000 hombres de Gukuni Ueddei, completamente mecanizados, contaban con seis centenares de vehículos de transporte todo terreno (con alto consumo de combustible), además de los vehículos de apoyo que transportaban combustible, munición y víveres. Todo ello hizo que transcurrieran algunos días hasta que se inició el movimiento importante hacia Fada-Um Chaluba-Abeche, marchando en punta una columna de 800 hombres con vehículos.

foto: Un contingente de 458 soldados franceses embarcan en París rumbo a la República Centroafricana, donde permanecerán preparados para su intervención en el Chad.

El 4 de julio, aunque manteniendo el dispositivo de defensa en el Nordeste, las tropas del Gobierno seguían esperando el ataque principal por la carretera Faya-Yamena, y a tal efecto reforzaban Koro Toro y Salal. En la base 107, los instructores franceses, ya medio centenar, impartían formación acelerada a los goranes de Habre, que salían directamente para el frente, mientras el DC-4 de la Fuerza Aérea chadiana efectuaba sin cesar viajes a Mundu, en el Sur, en busca de refuerzos sudistas cristianos. Vehículos Panhard y Land Rover con cañones de 106 remontaban la carretera desde Yamena a Salal (situada a 400 km. de Yamena) donde el jefe de EM de las FAG Idris Dedi, había establecido su puesto de mando. Se confiaba en los misiles contracarro Milan y en los morteros de 105 mm. para detener el paso de las columnas enemigas que, de un momento a otro, se esperaba ver aparecer avanzando sobre Yamena. Pero el golpe vino en otra dirección. El 5 de julio, las tropas gubernamentales evacuaban Um Chaluba, en el Nordeste, dejando sobre el terreno 25 muertos y 50 heridos. El cerrojo que cortaba el paso hacia Abeche había saltado en pedazos.

LA BATALLA DE ABECHE
El 8 de julio, el Gobierno chadiano decretaba la movilización general mientras las tropas comenzaban a evacuar Abeche en total confusión ante la proximidad de las columnas del GUNC, que descendían siguiendo el eje de la carretera Fada-Um Chaluba-Biltine-Abeche. Biltine ya había caído en manos de los atacantes, cuya progresión estaba siendo más rápida de lo esperado y la guarnición de Abeche temía verse de un momento a otro bajo el alcance de la temible artillería enemiga. Frente a ella, los gubernamentales sólo podían oponerles fusiles de asalto Kalashnikov, FAL, y M-16, así como algunas ametralladoras. Tan por segura se daba la caída de la ciudad, que los notables locales ya estaban intentando establecer contactos con las tropas de Gukuni Ueddei para ganarse la benevolencia de los hombres que bajaban del Norte. Pero la mitad de los 30.000 habitantes de la ciudad evacuaban también el área junto a las FAG que se replegaban en desbandada sobre Um Hayer, a 146 km. de Abeche y a 610 al Este de Yamena. Mientras tanto, esperando de un momento a Otro que las columnas de Gukun i Ueddei se lanzaran sobre la capital, el Gobierno establecía sólidamente dos últimos tapones de resistencia en Jussoro (carretera Faya-Yamena) y en Ati (carretera Abeche-Yamena). Este recorte en la extensión de las líneas estratégicas posibilitaría, en caso necesario, poder utilizar por fin el material militar francés almacenado en la capital, que hasta entonces no había podido ser enviado al frente por falta de medios logísticos.
En Yamena, sin embargo, eran escasas las esperanzas de resistir el ataque de las columnas del GUNC, cuyas excelentes comunicaciones por radio, blindados y potencia de fuego se suponía pulverizaría uno tras otro los puntos de defensa gubernamentales. El personal diplomático preparaba la huída y los dos centenares de ciudadanos franceses residentes en la ciudad hacían a toda prisa las maletas, siguiendo el consejo de París. A fin de preparar la evacuación de la ciudad, 165 paracaidistas franceses de la 4 compañía del 80 Regimiento Paracaidista de infantería de Marina (RPIM), originalmente basado en Castres, y un pelotón del Zapadores Paracaidistas del 170 Regimiento de Ingenieros, normalmente acuartelado en Tarbes, con vehículos y material para establecer desde Camerún un puente flotante de zodiacs sobre el río Chan, fueron destacados el 10 de julio en Kusseri, Norte del Camerún, a sólo 6 km. de Yamena. Este destacamento procedía de Buar y de Bangui, en la República Centroafricana, de donde llegase a bordo de un Transall.

foto: Un soldado chadiano, con uniforme mimético, recibe un cigarrillo de un civil armado, en Yamena.

Mientras tanto, un contingente de paracomandos zaireños enviados por Mobutu había empezado a llegar a la capital del Chad, el 3 de julio, asignándoseles misiones de protección, ya que el grueso de las tropas gubernamentales permanecía en el frente de combate. Mandados por el coronel Amela Likima, pertenecían a la 1ª compañía del 31º Batallón de la Brigada Paracaidista XXXI, e iban equipados con fusiles M-16 y lanzacohetes contracarro. Eran 250, a los que cabía sumar dos aviones Hercules y tres Aermacchi zaireños para reconocimiento y apoyo táctico. Con el paso de los días, el contingente aumentó hasta 1.420 hombres (sin ser enviado al frente) y fue reforzado por tres cazabombarderos Mirage.5 de la Fuerza Aéra del Zaire.
Los Mirage aterrizaron en Yamena el 12 de julio, pero para entonces los acontecimientos estaban transcurriendo a ritmo rápido. Cuatro días antes, el 8 por la noche, una columna mecanizada del GUNC había entrado en Abeche, tras algunas horas de preparación artillera. Las tropas de Gukuni Ueddei capturaron parcialmente el importante enclave estratégico situado a 100 km. de la frontera sudanesa y a 762 de Yamena, sin encontrar apenas resistencia. Durante la noche se desarrollaron confusas escaramuzas dentro y fuera de la ciudad, y en la mañana del día 9 los gubernamentales se replegaron completamente hacia el Oeste de Abeche, huyendo del furioso bombardeo de la zona del aeropuerto llevado a cabo por los lanzacohetes de saturación BM-16 proporcionados al GUNC por Libia. Sin embargo, la columna que entró en Abeche no contaba con efectivos demasiado poderosos, ya que el grueso de esta formación, salida semanas antes del oasis de Kufra, en Libia, se había visto obligado a detenerse en Um Chaluba a causa de la escasez de municiones y combustible. Fue entonces cuando, apoyándose en Um Hayer, las tropas gubernamentales lograron por fin concentrar efectivos suficientes para lanzar un contraataque. Ya habían conseguido llevar al sector los doce Panhard AML-90 suministrados por Francia, y los Land Rover y los camiones Renault cubrían la hasta entonces angustiosa penuria de los medios de transporte para las tropas. Y el martes 12, por la tarde, las FAG se lanzaron a la reconquista de Abeche.
La contraofensiva fue fulgurante, y la acción decisiva llevó tan sólo 25 minutos en su realización. Partiendo de Um Hayer, situado a 146 km. al Oeste, las FAG se bifurcaron a lo largo de la carretera para atacar Abeche por el Sudoeste. Las tropas del GUNC que ocupaba la ciudad —sólo unos centenares de hombres avanzados de la columna que había quedado en Um Chaluba— fueron cortadas en dos, replegándose de inmediato una parte hacia el Norte, mientras la otra era hecha prisionera o se dispersaba. Prosiguiendo su impulso, las FAG remontaron la ruta hacia el Norte persiguiendo a los fugitivos, mientras otros efectivos gubernamentales atacaban Um Chaluba y Kalait. Entre el 12 y el 13, las FAG batían a sus oponentes en esas dos localidades, asegurando también la posesión de Arada y Biltine. El propio presidente Hissen Habre, desplazado a la zona, participaba directamente en la conducción de los combates.
Dejando tras de sí medio centenar de prisioneros y, abandonados o destruidos, casi una veintena de sus 80 vehículos, los restos de la columna del GUNC que habían escapado a la tenaza gubernamental se replegaron al Norte de Um Chaluba. Es curioso reflexionar sobre cómo las fuerzas del GUNC, tradicionalmente expertas en golpes de guerrilla y movimientos rápidos en el desierto, se vieron en esta ocasión limitadas en su actuación por el carácter de columnas blindadas y mecanizadas que adoptaron gracias al material libio. El mismo equipo que les posibilitó el metódico avance hacia el Sur se convirtió, a la hora de alargar demasiado sus líneas de comunicaciones, en un lastre que frenó la eficacia de su ofensiva y, al escasear munición y combustible, aumentó su vulnerabilidad. Este fue el factor que hizo posible el éxito gubernamental en la región de Abeche, combinado, por supuesto, con el eficaz asesoramiento de los técnicos militares franceses y la copiosa ayuda material enviada por París.

foto: Soldados zaireños, paracaidistas concretamente, tocados con boinas verdes y rojas y a bordo de su Land Rover armado con una FN “MAG” cerca de Yamena.

En la contraofensiva desempeñó un importante papel el escuadrón de 12 jeeps armados con cañones de 106 mm., los morteros de 81 y 120 mm., las Panhard AML equipadas con cañones de 90 mm. y morteros de 105 y los camiones Renault enviados sólo unos días antes. Como ya hemos mencionado, hasta aquella fecha, las distancias entre el frente y la capital y la debilidad de los medios de transporte habían impedido su utilización. La estación de las lluvias, iniciada con algo de retraso este año, dificultaba los movimientos de las FAG, pero también los de las columnas del GUNC. Y, por otra parte, los vehículos todo terreno entregados por Francia consiguieron utilizar, sin grandes problemas, la pista de tierra batida que, a lo largo de 610 km., lleva de Yamena hasta Um Hayer.

LAS CUATRO ESQUINAS
Asegurado Abeche, tomados Biltine, Um Chaluba y Kalait, las tropas gubernamentales no encontraron oposición digna de ese nombre en las pequeñas bolsas que fueron aniquilando a medida que remontaban la carretera hacia el Norte, en dirección a Fada. La carretera ent re Biltine y Um Chaluba estaba jalonada por restos de la columna en retirada, mientras los jeep con cañones sin retroceso de las FAG circulaban sin dificultad patrullando una extensa zona entre Sala, al Oeste del país (carretera Yamena-Faya Largeau) y Arada, al Este (carretera Abeche-Fada) La reconquista de Abeche marcaba un giro decisivo al curso de la guerra, aunque los combates hubieran sido limitados y el grueso de la columna del GUNC que operaba en la región Nordeste hubiera logrado replegarse hacia el Norte.

foto: El ministro de Defensa francés. Charles Hernu, pasa revista a las tropas francesas que le rinden honores a su llegada a Yamena, donde acudió para hacerse cargo de la situación y concretar la ayuda francesa a Hissen Habre.

Algunos consejeros de Hissen Habre recomendaban explotar el éxito y perseguir a la columna fugitiva en su ruta hacia Faya Largeau, pero los 3.000 hombres allí instalados y la potente artillería del GUNC terminaron por convencer a los partidarios de aquella idea de que todavía era pronto para ir a buscar al lobo en su guarida. Las operaciones militares, entonces, se limitaron por parte de las FAG a limpiar del todo la zona Nordeste y amenazar Fada, mientras la calma reinaba en la región Oeste, a lo largo de la carretera Faya Largeau-Yamena, donde las tropas gubernamentales seguían manteniendo su principal cerrojo en Sala, 476 km. al Norte de la capital, con un destacamento avanzado en Koro Toro, Otros 202 km. más al Norte.
La guerra del Chad, como se puede apreciar, seguía siendo el juego de las cuatro esquinas. Las columnas motorizadas de uno y otro bando, evolucionando en las grandes extensiones desérticas, ocupaban y evacuaban las ciudades, gozando siempre el atacante de más ventajas que el defensor. Para quienes vivimos la guerra del Chad, no cabe duda de que este conflicto se ajusta al pie de la letra a las mejores tradiciones de los hombres de este desierto, quienes opinan que el ataque es señal de nobleza y la defensa de ignominia. Por supuesto, en un escenario como el chadiano, cualquier victoria militar no puede, en buena ley, sino considerase efímera, justo durante el tiempo que el adversario tarde en aplicar el contragolpe.
Mediado el mes de julio, las tropas gubernamentales cercaron Fada, al pie del macizo montañoso norteño de Ennedi, un pequeño palmeral en el que se habían congregado algunos supervivientes de la columna batida en Abeche y Um Chaluba. Fada no tenía importancia en sí misma, pero su control era necesario para lanzar un ataque posterior sobre Faya Largeau, 270 km. al Oeste, y expulsar así a las tropas del GUNC hacia la frontera libia. Fada dispone de una pista de aterrizaje con capacidad para los C-130 Hercules, y su captura tenía una doble utilidad: la convertía en base de aprovisionamiento para el ataque contra Faya Largeau y, por otra parte, evitaba a las FAG dejar a sus espaldas bolsas enemigas desde las que se pudieran hostigar sus líneas de comunicaciones.
Mientras tanto, los Estados Unidos se habían sumado al puente aéreo de ayuda en material militar al Gobierno de Yamena. El 19 de julio, Reagan daba su acuerdo para la expedición al Chad de una ayuda de urgencia que, prevista en principio en 10 millones de dólares, había de duplicar con creces esa cifra. La ayuda militar al régimen de Hissen Habre estaba establecida, en un primer tiempo, como vehículos todo terreno, uniformes y víveres, completándose en una segunda fase con armas ligeras y municiones, procedentes de los depósitos norteamericanos en Alemania Federal. A estos envíos había que sumar las grandes cantidades de armamento y munición que, oficialmente enviadas por Egipto y Sudán a Yamena, estaban siendo ya remitidas realmente por Estados Unidos a través de estos dos países aliados. En principio, parte de este material iba destinado a las fuerzas zaireñas que defendían la capital chadiana. Había otro aspecto que fue cuidadosamente subrayado por Washington: su personal militar comprometido en la operación tendría por única misión entregar los cargamentos, no incluyendo el actuar en misiones de asesoramiento o instrucción militar.

Sin embargo, el apoyo oficial norteamericano al régimen de Yamena no quedaba sólo en eso. Sus satélites estaban siendo de gran utilidad al Gobierno chadiano para localizar las concentraciones enemigas en el Sur de Libia y en la franja de Aozu. Además, el 6 de agosto llegaron al área dos aviones E-3A AWACS, que totriaron como base Jartum (Sudán) junto con un EC-135 destinado a interceptar las conversaciones de radio de los pilotos libios, ocho cazas F-15 para protección aérea del destacamento y 550 soldados procedentes de Virginia y California encargados de asegurar la protección en tierra alrededor del aeródromo de Jartum.

foto: Hissen Habre, actual presidente del Chad. Hace años fue compañero de trinchera del hombre que le combate hoy, Gukuni Ueddei.

Todo este material tenía por misión la vigilancia de futuras acciones aéreas o terrestres en el Chad, ya que para entonces la Aviación libia comenzaba a hacer acto de presencia en la región de Faya Largeau. Precisamente para neutralizar desde tierra a esa amenaza, Washington le había entregado a Yamena, el 2 de agosto, treinta misiles tierra-aire Redeye con tres instructores de la Escuela del Aire de Fort Bliss (Tejas), encargados de iniciar en su manejo a los gubernamentales.
Por cierto, que con tal decisión, los Estados Unidos asumían el evidente riesgo de que, en caso de derrota de las FAG, esos temibles misiles cayesen en manos libias, lo que causó preocupación en Israel, que así lo hizo notar a su poderoso aliado, argumentando que Gaddafi podía encaminar los misiles hacia algunos de los grupos palestinos a los que apoya. Hay que tener en cuenta que el Redeye es un arma idónea para golpes de mano en el escenario internacional; con sólo 1,20 m. de largo por 7 cm. de diámetro, puede ser llevado y manejado por un solo hombre, alcanzando aviones a tres kilómetros gracias a su sistema de guiado por infrarrojos. Según los especialistas, Trípoli intenta conseguir este material desde hace tiempo; ya en 1976, se asegura, dos ex-agentes de la CIA habían tratado de adquirirlos por cuenta de Gaddafi. Más tarde, tres irlandeses fueron condenados en Estados Unidos por un intento de adquirir material militar por valor de 20 millones de pesetas, que incluía Redeye para el
IRA.

LUCHANDO POR FAYA
Mientras el material francés y norteamericano llegaba a Yamena, siendo inmediatamente encaminado hacia el frente, las FAG preparaban la ofensiva contra Faya Largeau. Y tras concentrar en la zona efectivos suficientes, se habían lanzado al asalto en los últimos ‘días de julio. La operación se llevó a cabo de forma impecable, y en ella se adivinaba la mano de los asesores militares franceses. El 30 de julio, privadas desde hacía cinco días de aprovisionamiento por aire, las fuerzas del GUNT se vieron desbordadas por el ataque gubernamental, apoyado por eficaz potencia de fuego debida al material norteamericano y francés recién recibido. La pequeña ciudad, de 3.000 habitantes, y su gran palmeral tardaron sólo cuatro horas en caer en manos de las FAG. Los efectivos del GUNC, tras sufrir (según fuentes de Yamena) ochocientas bajas, se replegaron hacia el Norte, perdiendo un avión de transporte, diez auto-ametralladoras ligeras, misiles tierra-tierra, cañones, jeeps y camiones. Doce prisioneros fueron posteriormente presentados a la Prensa en Yamena, mientras que se anunciaba que dos ministros del GUNC y un consejero militar de Gukuni Ueddei habían muerto durante la batalla.
El mismo día 30, mientras las FAG se lanzaban en persecución de los fugitivos que buscaban la protección de la región montañosa del Tibesti y la franja de Aozu, aviones y helicópteros artillados libios hicieron su aparición en la zona cubriendo la retirada de las fuerzas del GUNC.
Para impedir la consolidación de las FAG en Faya Largeau y que éstas sacasen el máximo rendimiento al aeródromo local, la Aviación libia intensificó en los días siguientes sus ataques sobre las posiciones gubernamentales en el palmeral y en la ciudad. En aquellos momentos, el problema crucial para las FAG era la falta de respuesta antiaérea adecuada, aparte algunos SAM-7 de fabricación soviética tomados al enemigo, y cañones bitubo también soviéticos ZPU-2 de 14 y 23 mm., desprovistos de radar; armas todas ellas prácticamente inoperantes contra las incursiones de los MiG-23 y los Sukhoi libios. De esta forma, la fuerza aérea de Gaddafi mantuvo clavados en sus posiciones a los efectivos enemigos, mientras al Norte, en la franja de Aozu, el GUNC se reagrupaba y reaprovisionaba preparando el contraataque. La intervención libia dio lugar a protestas internacionales por parte de Yamena, París y Washington, mientras Trípoli negaba en redondo la participación de su Fuerza Aérea. El Gobierno chadiano aseguró haber derribado un avión libio, e incluso presentó un piloto de esta nacionalidad prisionero. Sin embargo, Trípoli volvió a desmentir, señalando que ese piloto estaba prisionero desde los combates de 1981, desafiando a Yamena a mostrar los restos del aparato, cosa que Hissen Habre no pudo hacer.

foto: Un camión ACMAT, de origen francés, del Ejército del Chad, rebasa a un grupo de soldados del 8° Regimiento Paracaidista de Infantería de Marina  enviados por Francia en ayuda de Hissen Habre.

A pesar de que hasta el momento de redactar este informe el Gobierno de Yamena no había logrado presentar pruebas fehacientes de la actuación directa libia, lo cierto es que los aviones que machacaban Faya Largeau llevaban, sin la menor duda, las escarapelas de Trípoli. Una carrera contra reloj se había iniciado por ambos contendientes. De una parte, los MiG y los Sukhoi venidos del Norte intentaban dar un margen a los efectivos del GUNC que ya descendían de nuevo hacia el palmeral. De la otra, las FAG mantenían sus posiciones iniciales, incapaces de extender su perímetro defensivo, mientras desde el Sur se intentaba a toda costa inyectar refuerzos en el sector y los soldados gubernamentales eran adiestrados a toda prisa en el manejo de los cañones antiaéreos de 20 mm. franceses y los misiles Redeye llegados a Yamena. La verdad es que la necesidad de éstos por parte de las FAG resultaba ya angustiosa, pues la Aviación libia había extendido sus incursiones al Este del país, sobre Kalait y Um Chaluba, mientras los satélites de observación norteamericanos detectaban al Nordeste de Faya Largeau las primeras columnas del GUNC que descendían de nuevo sobre la ciudad. Por otra parte, fuentes de Yamena señalaban la presencia de una columna de blindados de fabricación soviética, concretamente T-62 y quizá T-72, en el lugar llamado Rond-Point-De Gaulle, unos 250 km. al Noroeste de la ciudad.
El 8 de agosto se escuchaban los primeros disparos de la artillera del GUNC mientras que coincidiendo con el despliegue de los AWACS norteamericanos basados en Sudán y los vuelos de ida y vuelta emprendidos entre Dakar y Libreville por los 11 Jaguar franceses y sus tres KC-135 basados en África, la Aviación libia detenía sus incursiones. En el palmeral de Faya Largeau, mandados por el ministro del Interior, Indris Miskine, dos mil soldados gubernamentales esperaban la acometida de la fuerza enemiga, cuyos elementos avanzados controlaban desde la noche del día 9 el pozo de Kirdimi, a unos 80 km. al Oeste de la ciudad, paso obligado entre los grandes arenales que rodean el palmeral. Según fuentes de Yamena, el GUNC había logrado concentrar para el ataque 2.000 chadianos y 3.000 miembros de la Legión Islámica de Gaddafi, con 250 vehículos que incluían 26 carros de combate y cañones de 155 y 122 mm.
Aunque algunos de estos datos fueron refrendados por los satélites norteamericanos, que detectaban todo movimiento de tropas a lo largo de los 400 km. que separan Faya Largeau de la frontera libia, lo cierto es que las FAG no podían hacer nada para impedirlo. Y el 10 de agosto, avanzando por los ejes Oeste y Norte sobre Faya Largeau, dos columnas del GUNC convergieron sobre la ciudad mientras otras unidades muy móviles efectuaban incursiones en la región de Biltine, frente a las líneas gubernamentales que, en aquel sector, habían retrocedido hasta Arada, al Sur de Um Chaluba, nuevamente recuperada por las tropas de Gukum Ueddei, Faya Largeau cayó en manos del GUNC tras seis horas de violentos combates en los que la artillería y los T-62 combinaron su acción con incursiones aéreas de la Aviación libia. Los misiles Redeye, que ya habían sido puestos en posición operativa en la ciudad tras haber llegado sólo unos días antes, fueron retirados del lugar al comienzo del ataque del GUNC por temor a que cayesen en manos enemigas El alud de fuego causó serias bajas a las tropas gubernamentales. Medio millar de prisioneros y ocho de las Panhard AML-90, así como un puesto de misiles contracarro Milan fue el precio que las tropas de Hissen Habre pagaron por su derrota. Los supervivientes, retirándose en completo desorden, fueron acosados por la Aviación libia en su retirada hasta el pozo de Chicha, 175 kilómetros al Sur de Faya Largeau, en dirección a Koro Toro.

“OPERACION MANTA”

De nuevo surgió la incógnita para el gabinete militar de Hissen Habre. ¿Qué iban a hacer Gukuni y sus aliados libios? Otra vez se planteaba a los atacantes el problema del juego de las cuatro esquinas. Si el GUNC bajaba por la carretera de Faya-Largeau a Yamena, haciendo saltar el débil dispositivo de defensa establecido por las FAG en Koro Toro, Mussoro y Salal, para caer después sobre la capital, las tropas gubernamentales se replegarían sobre Abeche, en la frontera con Sudán. Por ello, como habla ocurrido un mes atrás, era lógico pensar que los esfuerzos del GUNC volverían a concentrarse en Aheche. De allí, rebasado el último tapón de Ati, los atacantes podrían avanzar en tenaza sobre Yamena y empujar a las FAG hacia el río Chan y el lago Chad. Convencido de que tales eran los planes de su oponente, Hissen Habre envió el grueso de las tropas que le quedaban a la defensa de Abeche, al mismo tiempo que lanzaba una desesperada ofensiva contra Um Chaluba, acción que se saldó con éxito bajo la dirección del comandante Idriss Debri. La posesión de Um Chaluba volvía a mejorar las posibilidades de defensa de Abeche, Mientras tanto, los primeros paracaidistas franceses aterrizaban en Yamena.

foto: Un autoametralladora Panhard “AML-245H-90 “francés llega a Massakori, localidad situada a 120 km. al norte de Yamena.

El dispositivo militar francés puesto en pie por París para sostener al Gobierno chadiano recibió el nombre de Operación Manta y se había iniciado con la llegada a Yamena en la noche del 9 al 10 de una treintena de los paracaidistas que estaban destacados en Kusser i (Camerún), que cruzaron el río Chan en barcas. Les siguieron 130 llegados en avión desde Centroáfrica y directamente de Francia. Originalmente su número no debía sobrepasar los 314 hombres y sus misiones fueron calificadas por París como de instrucción. Pero los soldados franceses, pertenecientes a los 3º y 8º Regimientos Paracaidistas de Infantería de Marina, y mandados por el coronel Messana, llegaron a Yamena equipados con material de combate: fusiles de asalto FAMAS de 5,56 milímetros, misiles contracarro Milan, lanza-granadas LRAC de 89 mm., fusiles FR-1F para tiradores de élite y morteros de 120 mm., además de radares Olifant para detectar movimientos de personas y vehículos. Para la coordinación del dispositivo se designó al general Lacare, jefe de EM, que en 1970 había mandado en Chad el 2º Regimiento Extranjero Paracaidista.
Mientras tanto, la Aviación libia extendía sus bombardeos a Koro Toro, obligando a las tropas gubernamentales a evacuarla y replegarse sobre Sala, lo que hacía retroceder la línea de defensa de 600 a 400 km. al Norte de Yamena. También se registraron nuevas incursiones aéreas sobre Um Chaluba, lo que parecía indicar que se preparaba una nueva ofensiva en dirección a Abeche, Mediado agosto, los servicios de inteligencia occidentales establecían que, en el Norte del Chad abandonado por las FAG, se encontraban 2.500 soldados libios y de la Legión Islámica, 3.000 soldados chadianos del GUNC, 400 carros de combate y vehículos blindados, y que la Aviación libia utilizaba sus MiG, Mirage, Sukhoi y Tupolev desde las bases de Aozu y de Sebja, esta última en Libia central. En el otro bando, las fuerzas gubernamentales no rebasaban los 5.000 hombres, pero se esperaba aumentarlos a 10.000 merced a la instrucción impartida por los paracaidistas franceses, que familiarizaban a toda prisa a los reclutas en el manejo de las armas y el material recién llegado a Yamena.
Para Hissen Habre y sus aliados franceses, lo más vital era impedir que el GUNC llevase a cabo la nueva ofensiva sobre Abeche. Para impedirlo, 200 instructores franceses, una compañía de boinas rojas al completo, con armamento de combate, fue destacada a Abeche el día 13 de agosto en un claro alarde disuasorio. A partir de entonces, si el GUNC atacaba Abeche, los efectivos franceses se verían envueltos en los combates y se verían obligados a pelear. Y a nadie se le ocultaba que ello supondría la entrada directa de Francia en la guerra. París no estaba dispuesto a tolerar más avances de las tropas de Gukuni Ueddei y Gaddafi.

foto: Un combatiente chadiano del GUNC, leal a Gukuni Ueddei, con su fusil FAL, arma individual de uso común en el conflicto del Chad.

Hacia el 20 de agosto, la Operación Manta adoptaba proporciones que rebasaban claramente los límites de una operación de ayuda e instrucción, convirtiéndose en una auténtica operación militar francesa. Los C-141 estadounidenses dejaron de aterrizar en Yamena, y su lugar fue ocupado por una incesante noria de C-160 Transall galos. El embotellamiento de tráfico aéreo adquirió tales proporciones que hubo que recurrir a los aeropuertos de Buar, Garua (Camerún) y Niamey (Níger), mientras que las necesidades de carburante en el aeropuerto de Yamena se multiplicaban por treinta. Baterías de misiles Crotale fueron emplazadas como protección, mientras los instructores franceses (pelo al rape, boina roja y equipo de combate) se instalaban en Sala, Biltinc y Arada, junto a las primeras líneas de defensa chadianas. El número de soldados franceses se establecía ya entre los 800 y los 1.100, y su número iría aumentando paulatinamente hasta los 3.000 evaluados en el momento de elaborar este informe. A los paracaidistas de Infantería de Marina se sumaron los boinas verdes de un escuadrón de caballería del Primer Regimiento Extranjero. Además de estos legionarios, se registró la llegada de 53 especialistas en logística procedentes de Rennes (Francia) con material de intendencia.
Por otra parte, el dispositivo francés en la vecina Centroáfrica, debilitado por los hombres destacados en el Chad, fue inmediatamente reforzado con otros 450 de la 9° División de Infantería de Marina, que fueron enviados a Bangui desde Francia. Los 3.000 hombres destacados en Chad podían ser, en caso de necesidad, urgentemente reforzados en breve plazo por otros 9.000 más, recurriendo a los 4.000 que ya se encontraban desplegados en países africanos vecinos (Centroáfrica, Gabón, Costa de Marfil, Yibuti) y a la división aerotransportada de Infantería de Marina acantonada en suelo francés.

LA LINEA ROJA

Como puede apreciarse, la operación de instrucción francesa en el Chad rebasaba todas las expectativas. A su frente sobre el terreno se puso al general de brigada Jean Poli, un especialista en cuestiones africanas, hasta entonces adjunto operacional al comandante de la División Paracaidista, en Toulouse, un paraca veterano de Argelia, Madagascar y Yibuti, durante algún tiempo asesor militar del presidente Mobutu del Zaire, poseedor de la Legión de Honor y de la Cruz del Valor Militar con cuatro citaciones. El 22 de agosto, seis cazabombarderos Jaguar y cuatro Mirage F-1 aterrizaban en Yamena, acompañados por dos C-135 de avituallamiento en vuelo (dos Jaguar regresaron posteriormente a Librevile).
Los efectivos franceses tomaron posiciones por debajo del paralelo 15, convertido en línea roja, cuyo franqueo por parte del GUNC originarla, según París, una respuesta militar directa gala. Los destacamentos franceses ocuparon posiciones inmediatamente detrás de los efectivos chadianos. Ese fue el caso de Salal, en el límite Norte del perímetro de seguridad de Yamena, 450 kilómetros al Norte de ésta. Una compañía del 8° RPIMa fue enviada a Abeche, al Otro extremo de la boca defensiva gubernamental chadiana, en idénticas condiciones, y su refuerzo posterior con 160 legionarios permitió enviar destacamentos a Biltine y Arada, 127 kilómetros al Norte de Abeche. En resumen, entre los paralelos 14 y 15 se estableció un cordón francés preparado para proporcionar respuesta a cualquier intento de franquear la línea roja. A finales de agosto, aparte de los aviones destacados en Yamena, los cuatro Jaguar de Bangui y los otros cuatro basados en Niamey (Níger), media docena de Mirage-3 ó F-1 fueron enviados a Dakar, en Senegal. El contingente francés en el Chad disponía igualmente de ocho transportes C-160 Transall, tres helicópteros Super-Puma, AML-90, cañones, misiles contracarro, jeep y camiones. Todos estos efectivos, apoyando la presencia terrestre gala, definían con nitidez el margen de movimiento permitido a las fuerzas del GUNC. Este perímetro de seguridad quedaba fuera del radio de acción de la Aviación libia (basados en Aozu, los MiG, Sukhoi y Mirage de Trípoli no podían rebasar los límites marcados por Koro Toro y Um Chalub. Tan sólo los seis Tupolev de que dispone Gaddafi podrían actuar más allá de la línea roja para atacar Abeche (su radio de acción es de 1.400 km., pero en bombardeos a gran altura, caso de que lo intentasen).
Tal era la situación a primeros de septiembre. La Operación Manta, inicialmente una operación puntual, había adquirido las dimensiones de un apoyo logístico y podía convertirse automáticamente en apoyo operacional en cuanto las fuerzas GUNC-libias intentasen franquear el límite establecido. Si por parte de Paris aquello era un bluff o, por el contrario, el Gobierno Miterrand estaba dispuesto a llegar hasta el final para sostener al régimen de Yamena, la única forma de averiguarlo era tentar al diablo. Entonces, sin dejar por ello de reforzar a las tropas del GUNC, Gaddafi se detuvo y reflexionó. La partida no había terminado; en el juego de las cuatro esquinas del Chad, aquello era solamente un intermedio.

 

Revista Defensa nº 66, octubre 1983, Arturo Pérez Reverte


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