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La estrategia norteamericana del enfrentamiento directo desde el punto de vista soviético

Con la llegada al poder, la Administración Reagan comenzó una nueva etapa en la evolución de la doctrina militar de los EE. UU Esta Administración republicana, desde sus primeros días en la Casa Blanca, emprendió un rumbo aun más reaccionario que el de la anterior y, debido a ello, procedió a elaborar la llamada “nueva estrategia militar”, que pronto fue denominada estrategia de “enfrentamiento directo” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética a escala global y regional. Según declaró en julio de 1981 Caspar Weinberger, secretario de Defensa de los EE. UU, esta estrategia ha de formar la base de la doctrina militar norteamericana para los años ochenta.

La estrategia de enfrentamiento directo estipula que los EE.UU. emplearán resueltamente el poderío militar como instrumento de la aplicación de su voluntad en el mundo. De acuerdo con el ya citado Weinberger, esta estrategia tiene por objeto principal lograr una superioridad militar total e incuestionable, recuperar para los EE.UU. el papel de líder mundial, oponerse activamente a la Unión Soviética defendiendo nuestros intereses vitales en diversas regiones del mundo, incluyendo el acceso a las fuentes de materias primas estratégicas y recursos energéticos, y debilitar la comunidad soc ialista. Al hacerlo, el principal énfasis se pone en prepararse para una guerra nuclear prolongada.

CONCEPTOS DE LA NUEVA ESTRATEGIA

Con vistas al desarrollo de su nueva estrategia militar, los EE.UU. elaboran dos concepciones: de oposición activa y de escalada geográfica. La primera estipula muchas variantes en el uso de los medios nucleares estratégicos: desde los llamados golpes nucleares limitados hasta su uso masivo contra todo el conjunto de objetivos en el territorio de la Unión Soviética y otros países de la comunidad socialista. En opinión del Pentágono, la existencia de poderosas fuerzas nucleares estratégicas en los EE.UU., así como la creación de importantes, así llamadas, fuerzas nucleares euro estrategicas, supuestamente aumenta a su favor la posibilidad de obtener los objetivos políticos y militares deseados mediante una guerra nuclear limitada en el teatro europeo de guerra sin que ésta se convierta en guerra mundial.

foto: La política de Defensa del presidente Reagan ha sido criticada en Moscú con inusitada dureza.

La nueva estrategia militar de los Estados Unidos estipula, asimismo, que las Fuerzas Armadas deben hallarse preparadas para librar una guerra usando exclusivamente medios convencionales de destrucción. Con ello, conforme a la denominada concepción de escalada geográfica, en caso de surgir una guerra convencional en cualquier zona, los EE.UU., junto con sus socios de la OTAN y otros aliados, estarán en condiciones de extender las operaciones, siempre usando medios convencionales de destrucción, a otras regiones donde el adversario sea más vulnerable. Dicho en otros términos, tal guerra, en opinión de los políticos de la Casa Blanca y los estrategas del Pentágono, puede englobar no solamente a Europa, que, como antes, se sigue considerando como el principal teatro bélico, sino también al Oriente Cercano, Medio y Lejano, así como a todos los teatros marítimos y oceánicos de operaciones militares.
Al hacer una evaluación general de la nueva estrategia de los EEUU., el mariscal Nikolái Ogárkov, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la URSS, enfatizó con razón que, analizándola en su totalidad, fácilmente se ve que, en el fondo, desarrolla la misma y cacareada “estrategia nuclear” que intentaron proclamar también las anteriores Administraciones de los EE.UU., pero, al mismo tiempo, tiene un carácter aún más manifiestamente agresivo y en su esencia significa el retorno a la estrategia inicial de los EE.UU.: la de “retribución masiva Dicho en otros términos, se ha cerrado el círculo, pero esta vez a un nivel mucho más peligroso, peligroso para toda la Humanidad.
La estrategia de enfrentamiento directo estipula realizar amplios programas de modernización de las fuerzas ofensivas estratégicas, las Fuerzas Armadas de empleo general, elaborar nuevos tipos de armas, elevar en flecha la disposición combativa del Ejército de Tierra y de la Marina, prepararlas para librar tanto guerras nucleares como convencionales de diversa envergadura y lograr la victoria en ellas. Al respecto, Weinberger ha declarado con toda franqueza: El que quiera prevenir la guerra, debe ser capaz de ganarla. Y J. Leman, secretario de la US Navy, va aún más allá que su colega y exhorta a asestarle a la Unión Soviética un golpe nuclear inesperado utilizando medios estratégicos con base en tierra y mar cuando la dirigencia de los EE.UU. lo estime necesario. Simultáneamente se está macerando a nivel masivo al pueblo norteamericano para convencerlo de que la URSS representa una amenaza a los intereses vitales de los EE.UU. y que, supuestamente, se apresta a atacarles nuclearmente por sorpresa. Paralelamente, la Administración trata de persuadir a sus ciudadanos de que los Estados Unidos pueden sobrevivir a un golpe nuclear, que los norteamericanos no quedarán impotentes, que una guerra nuclear no tiene nada de terrible, etc.
Actualmente, en el desarrollo de las Fuerzas Armadas norteamericanas se hace hincapié en la preparación para una guerra nuclear estratégica. Al mismo tiempo, se dedica más atención que antes a la denominada guerra nuclear limitada, así como a fomentar las fuerzas de designación general a fin de prepararlas para sostener una guerra convencional. La evaluación global de diversos tipos de guerras, para los cuales están alistándose las Fuerzas Armadas de los EEUU., evidencia el afán de los círculos imperialistas de considerar la guerra como el principal instrumento para solucionar la histórica disputa entre los dos sistemas sociales opuestos. He aquí los diversos tipos de choques bélicos considerados por el Pentágono:

LA GUERRA NUCLEAR ESTRATÉGICA (GLOBAL)

Según el criterio norteamericano, se trataría de una guerra entre los EE.UU. y la URSS, persiguiéndose con ella los más resueltos objetivos políticos y estratégico-militares, recurriendo al uso ilimitado de todo tipo de armamentos nucleares y convencionales y de los recursos humanos y económicos. Una guerra de este tipo puede iniciarse con un ataque directo —inesperado— mediante el uso de las fuerzas estratégicas o ser el resultado de la escalada de una guerra en la que se utilicen medios convencionales de destrucción o de conflictos armados locales.
La ofensiva nuclear global suele considerarse como el método principal para librar la guerra nuclear estratégica. En el curso de esta ofensiva se hace impacto en el adversario en toda la profundidad de su territorio, asestándose golpes nucleares masivos contra las agrupaciones principales de las Fuerzas Armadas, los puntos de mando militar y dirección estatal, los más importantes centros político-administrativos, objetivos militares y económicos de la Unión Soviética y otros países de la Organización del Pacto de Varsovia, con simultáneos o posteriores ataques por parte de las tropas terrestres, la Fuerza Aérea y la Armada.

foto: El submarino nuclear “Scorpion”, de la “Us Navy’ El arma nuclear submarina representa uno de los argumentos básicos de la disuasión, según Washington, y de la estrategia del primer golpe, según Moscú.

La importancia decisiva en una guerra nuclear estratégica radica en el primer golpe nuclear. Este golpe se planifica en tres variantes posibles: el preventivo, el contragolpe y el golpe de represalia.
-El golpe preventivo es un ataque nuclear para adelantarse a las operaciones de las fuerzas misilístico-nucleares del enemigo y limitar al máximo el daño que puedan causar las acciones de represalia y neutralizar su capacidad para resistir. En un golpe preventivo se planifica emplear hasta el 80 por 100 de los medios en disposición combativa (el restante 20 por 100 formará la reserva estratégica). Se estipula asestar este golpe inesperadamente por las fuerzas de guardia (hasta el 75 por 100 de los efectivos en disposición combativa), o después del despliegue adicional secreto de las fuerzas estratégicas en disposición de combate (cerca del 85 por 100 de los efectivos), realizado en un plazo reducido (hasta de un día).
-El contragolpe consiste en el uso de los medios nucleares para responder a un ataque nuclear del enemigo al recibirse la señal de temprano aviso (antes de caer las ojivas enemigas en el territorio de los EE.UU.). En este caso se empleará casi el 90 por 100 de los medios en disposición de combate, quedando el 10 por 100 en reserva.
-El golpe de represalia es aquel que llevan a cabo las fuerzas nucleares después de que un ataque enemigo haya tenido lugar.
Las maniobras del Mando Estratégico Aéreo (SAC) de la Fuerza Aérea de los EE.UU., efectuadas durante los últimos años, especialmente las maniobras Global Shield (Escudo Global), evidencian que la dirigencia norteamericana pone sus miras en acciones preventivas, considerándolas como el único método para lograr sus objetivos políticos y estratégicos en un conflicto nuclear con la Unión Soviética.

GUERRA GLOBAL Y GUERRA LIMITADA

El principal medio de librar la guerra nuclear global reside en las fuerzas ofensivas estratégicas de los EE.UU., cuyo empleo combativo se organiza en base a los requisitos de la conocida Directriz nº 59 del presidente de los EE.UU., que actualmente representa una parte integrante de la estrategia de enfrentamiento directo. La esencia de dichos requisitos se reduce a los siguiente:
-En primer término, las fuerzas estratégicas ofensivas deben ser capaces de asestar al enemigo un golpe masivo con los misiles nucleares en cualesquiera circunstancias (más del 70 por 100 de los medios están en alerta permanente).
-En segundo término, al planificar el golpe nuclear se concede primordial atención a la tarea de batir los blancos que forman parte del potencial bélico, de los organismos de administración pública y los mandos militares, así como las instalaciones más importantes de la industria de guerra, de transporte y comunicaciones. El golpe de esta índole, calculado por su envergadura para desarmar al enemigo, es decir, destruir o neutralizar el potencial estratégico nuclear de éste, puede, según opinan en el Pentágono, reducir al mínimo la posibilidad de que el enemigo aseste un golpe de represalia a los Estados Unidos.
-En tercer lugar, en todos los casos se prevé formar una considerable reserva estratégica (reserva de exterminio garantizado), destinada a destruir las ciudades, centros económicos, así como asestar los golpes subsiguientes a fin de impedir que el enemigo logre restaurar su potencial bélico y económico. Además, la reserva estratégica debe intimidar a las terceras potencias nucleares, por ejemplo, China, tan pronto como éstas intenten aprovechar la situación creada para lograr sus fines políticos y militares.

foto: Esta curiosa fotografía de enero de 1951 presentó a los norteamericanos el nuevo sistema de defensa antiaérea de Nueva York. Se basaba en cañones antiaéreos “M-1A3” de 120 mm. que disparaban un proyectil de 1362 kg. a una distancia de 20.000 metros en tiro horizontal y de 14.500 en vertical. La información añadía que los cañones funcionaban con radar y cerebro electrónico “limitándose, sencillamente, los artilleros, a manejar los proyectiles”. Lo que ha llovido desde entonces!

A la par con el empleo ilimitado de las fuerzas estratégicas se prevé la perspectiva de la llamada guerra nuclear limitada durante un período largo (varias semanas e incluso meses). Según opina la Administración estadounidense, la esencia de semejante guerra limitada reside en asestar golpes no muy potentes, fundamentalmente a las instalaciones militares de acuerdo con la situación y las actividades del enemigo. El mando militar de los EE.UU. considera que tal guerra puede concluir sin convertirse en una guerra global.
El plan que contempla el empleo de las fuerzas estratégicas estipula otras variantes, a saber: asestar golpes nucleares en grupo, golpes de demostración (perentorios) y solitarios (regionales). Según opina la dirigencia norteamericana el plan, que incluye diversas variantes, permite al presidente adoptar decisiones que corresponden a la situación y controlar el empleo de los medios nucleares estratégicos, reservando el poderoso potencial de exterminio garantizado.

foto: El secretario de Defensa, Caspar Weinberger, al lado del general David Jones, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, en la presentación de los presupuestos militares estadounidenses.

La Administración Reagan introdujo en el plan unas correcciones sustanciales, cuya esencia se reduce a que en busca de la solución del problema de cómo garantizar la supervivencia de los EE.UU., Washington ahora pone sus miras de una manera muy seria en una guerra nuclear limitada en Europa en la que no participarían las fuerzas estratégicas ofensivas, lo cual se determina por dos circunstancias:
1) La Administración de los EE.UU. comprende que, en caso de que Washington desencadene la guerra nuclear estratégica, el golpe nuclear de represalia será inevitable y de ahí su anhelo de hallar métodos aceptables para los Estados Unidos en la guerra nuclear, que garanticen el exterminio de la URSS como sociedad viable y contribuyan a evitar al máximo las pérdidas de los propios Estados Unidos.

2) Se procura asegurar la estrategia de la guerra nuclear limitada en el sentido material, es decir, creando los correspondientes armamentos en Europa, tales como los misiles norteamericanos Pershing-2 y los misiles crucero, así como basándose en el potencial nuclear de Inglaterra y Francia.
La doctrina militar norteamericana visualiza la guerra nuclear limitada sin emplear los medios estratégicos ofensivos como un conflicto armado en el marco de uno de los teatros de operaciones militares, que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y sus aliados efectúan con el empleo, fundamentalmente, del arma nuclear táctica y operativo-táctica, así como de todas las fuerzas y medios convencionales disponibles para lograr determinados fines políticos y estratégicos. Se considera como lo más probable que semejante conflicto se puede producir entre los países de la OTAN y los de la Organización del Tratado de Varsovia en la región europea y en el Atlántico, regiones en donde se concentra el grueso de las agrupaciones de las Fuerzas Armadas pertenecientes a las coaliciones opuestas que disponen de medios nucleares.
En virtud de los citados propósitos políticos y las exigencias que presenta la estrategia de enfrentamiento directo tiene lugar, en la actualidad, la estructuración de las Fuerzas Armadas y todos los preparativos militares de los EE.UU.

Revista Defensa nº 61, mayo 1983, coronel-general N. F. Chervov y coronel M. V. Morozov


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