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Consideraciones sobre el asalto aéreo con helicópteros en el Ejército de Tierra español

A lo largo de 1990, se venían realizando, de modo experimental, sucesivos ejercicios de asalto aéreo, entre Ias Banderas de la BRIPAC y el BHELTRA V, contando en algunas ocasiones con Ia inestimable colaboración del BHELA I.  El trabajo que a continuación van a leer, de tipo personal, se basó en Ia experiencia de los ejercicios realizados en aquel momento y fue fruto de amplias discusiones entre los mismos mandos que participaron.

Estos ejercicios se han planeado y ejecutado tanto desde el punto de vista y criterio del personal de las Planas Mayores de Ias BAPC,s, como desde el punto de vista y experiencia personal y Plana Mayor del BHELTRA, pudiéndose decir que avanzó notablemente en su concepción, preparación y ejecución, en cierto modo gracias a la ventaja de realizarlos repetitivamente Ias mismas unidades.

ORGANIZACIÓN DE LAS UNIDADES DE HELICÓPTEROS

La organización operativa de las unidades de helicópteros se hará de acuerdo con las necesidades que Ia ejecución de Ia acción terrestre de asalto precise. En todos los casos, aun en aquellos en los que esta última resulte discreta (por la cantidad de tropa participante), el número de helicópteros será, sin embargo, importante pues, en suma, corresponde normalmente a estas unidades marcar el ritmo. Tanto Ia organización operativa de Ias unidades de helicópteros como su especialización, responderá al cumplimiento de Ias tareas específicas a desarrollar, siendo casi habitual su estructuración de Ia siguiente manera:

Helicópteros de reconocimiento (HR)

Su entidad podrá variar desde Ia patrulla (dos o tres helicópteros) a Ia sección (con dos o tres patrullas), en función de Ias distintas responsabilidades que se les pudiera asignar, normalmente éstas:

— Reconocimiento y observación de los itinerarios de penetración al objetivo, de forma que le permitan al jefe cambiar al alternativo, en el caso de que sea detectada presencia significativa de fuerzas enemigas, especialmente cuando cuenten con armas antiaéreas.

— Guiado de Ias formaciones de helicópteros por la ruta elegida o por Ia(s) alternativas, si el jefe decidiese su utilización.

— Desbordamiento de Ia zona de objetivos, inmediatamente de rebasar el punto de dislocación, al objeto de:

• Confirmar las posiciones de tiro de los HCC,s (en el caso de que participen en Ia acción) elegidas por el estudio del plano y fotografías, y que, orientadas hacia las direcciones probables de reacción enemiga, garantizan el aislamiento del objetivo en el momento oportuno (y tiempo mínimo), coincidiendo con Ia ejecución del asalto a los objetivos.

• Reconocimiento de las zonas de espera o reunión previstas para los helicópteros de transporte, y a las que se dirigirán instantes después de desembarcar al personal helitransportado.

• Reconocimiento de Ias zonas PREM,s en el caso de que no coincidan con Ias de reunión.

— Constituirse, terminados estos reconocimientos, en reserva del Mando, preparando y orientando su actuación posterior para: 1) realizar acciones de observación y reconocimiento en el exterior del objetivo en beneficio de los HCC,s; 2) eventualmente actuar en Ia área interior del objetivo protegiendo a los helicópteros de transporte que ocupan las zonas de reunión y los PREM,s.

— En el caso de que no se utilicen equipos infiltrados corresponde a estos helicópteros recoger Ia última información de Ias zonas de objetivos, teniendo en cuenta que, en general, será difícil proporcionarIa de forma precisa y detallada, por los inconvenientes que supone.

— Guiado de Ias formaciones por los itinerarios de evasión a través del territorio hostil.

-Helicópteros armados (HA)

Los helicópteros participan activamente, apoyando y protegiendo por el fuego tanto a los propios helicópteros de transporte en su aproximación final y desembarco del personal en línea de asalto, como cubriendo con aquél Ia maniobra terrestre sobre los objetivos. Dado que hoy por hoy Ias FAMET no cuentan con helicópteros de ataque, la misión de apoyo y fuego sobre objetivos terrestres (no así de momento, las acciones aéreas contra helicópteros enemigos) se encomienda normalmente a los HA,s provistos con un armamento polivalente pero limitado, aunque sí lo bastante potente, instalado a través de acoplamientos sencillos y con sistemas y elementos de puntería muy elementales. Como consecuencia de ello su eficacia resulta discreta aun cuando consumen grandes cantidades de munición. Por ser normalmente helicópteros HU-10, su capacidad de vuelo es limitada y no Ia más idónea, aunque, por otra parte, están suficientemente experimentados en nuestras unidades y también son de plena actualidad en otros Ejércitos, incluso más modernos.

Foto: Aprovisionamiento de combustible, en Ia propia base (Foto: Carmelo Cerezo).

La actuación general de estas aeronaves sobre el objetivo, se atenderá a las siguientes normas:

Primera Fase.—Atacando de forma súbita, violenta y por sorpresa, con su acción principal dirigida sobre Ias armas antiaéreas previamente localizadas en la fase de estudio de Ia misión y aun aquellas que se descubran en el curso del ataque (normalmente por Ia acción de fuego que realizan contra los propios helicópteros, o si acaso por Ia señalización que mediante humos pueden hacer los equipos operativos infiltrados). El procedimiento para Ia ejecución del ataque y desencadenamiento del fuego, vendrá siempre condicionado por el tipo de armas que se empleen, pudiendo utilizarse tanto en pasada en vuelo, como desde posiciones de tiro sobre los objetivos.

Segunda Fase.—En ella los HA,s pueden constituirse en reserva del Mando, en principio de forma muy limitada, ya que como consecuencia de su actuación masiva en el ataque y debido a las elevadas cadencias de las armas que utilizan, los excedentes de munición serán mínimos, por lo que su municionamiento en los PREM,s —que en la secuencia de sucesión de acontecimientos se estarían activando— será prioritaria. Las misiones que como tal reserva podrían corresponderles, estarán circunscritas normalmente al interior del objetivo, bien actuando contra movimientos de tropas de apoyo a aquél, bien contra núcleos enemigos que se mantengan en el mismo. Las acciones en el exterior del objetivo son poco probables, teniendo en cuenta el carácter de posición y permanencia limitada de éste; además se encontrarán en manos de otros helicópteros, normalmente HCC,s, por considerarse Ia reacción con medios acorazados y mecanizados como Ias más rápidas y temibles.

Helicópteros contracarro (HCC)

El aislamiento del objetivo en Ia acción de asalto aéreo, durante el tiempo limitado que dura Ia acción terrestre sobre aquél, es de vital importancia. Para ello se determinarán las posibles reacciones del enemigo, y de ellas tanto las más rápidas, como las de entidad más significativa. Normalmente son Ias de las fuerzas acorazadas y mecanizadas Ias que constituyen Ia hipótesis más peligrosa que se puede producir, razón por Ia cual a Ias unidades de HCC,s les corresponde asumir estas tareas de aislamiento. La organización, entidad y misiones de Ia fuerza de HCC,s responderá a la situación y despliegue del enemigo, así como al número de direcciones probables por Ias que puede reaccionar en los momentos que siguen al ataque y desembarco en los objetivos. El procedimiento particular de ejecución de esta misión se ajustará a las peculiaridades de cada caso.

Los helicóperos de transporte (HT)

Su organización operativa se adaptará a la de Ia unidad terrestre. De acuerdo a su entidad, variará desde la sección (entre 5 a 8 aeronaves) y la compañía (entre 13 a 18), para llegar al batallón e incluso a la agrupación; circunstancia si acaso un poco lejana de nuestras posibilidades actuales. Entre los HT,s en servicio en las FAMET, los que por sus características más se ajustan a las necesidades de este tipo de tarea son los HU,s.

Como dije antes, Ia organización operativa de los núcleos de transporte ser ajustará a las necesidades de la fuerza terrestre ejecutante, creándose núcleos de encuadramiento táctico lo bastante flexibles, pero respetándose en lo posible Ia organización y dependencia orgánica de los helicópteros de las distintas unidades, en beneficio de una mejor integración, basada en el conocimiento mutuo consecuencia de la instrucción común. Excepcionalmente, puede llegarse incluso al empleo de helicópteros aislados para el cumplimiento de determinadas acciones.

Esta circunstancia no debe implicar la separación de sus unidades tácticas; por el contrario, estarán permanentemente en contacto con ellas recibiendo, a través de las mismas, las oportunas instrucciones para cada misión, y de las que dependerán siempre en los aspectos técnicos y logísticos.

La ejecución del asalto será de decisiva importancia, toda vez que exige un detallado cumplimiento del plan de desembarco (simultáneo o sucesivo), aterrizando las formaciones en los puntos y tiempos exactos de las fuerzas terrestres transportadas y fraccionadas para el cumplimiento de misiones independientes, muy rápidas y a distancia tan corta como sea posible de sus objetivos de forma que no pueda contemplarse la mínima duda o error.

Helicópteros de apoyo y recuperación

Aunque tanto su organización como posterior actuación no es habitual en el planteamiento general de estas misiones, no cabe la menor duda de que, por la cantidad de medios participantes, por desarrollarse Ia acción principal en territorio enemigo y por los problemas técnicos y logísticos que la utilización de estos medios conlleva, hacen necesaria la presencia de helicópteros que atiendan a las siguientes misiones, clasificadas en apoyo y recuperación. Veámoslas con algún detalle:

Apoyo:

-Transporte de munición a las zonas de objetivos, para segurar Ia continuidad de las acciones de fuego-apoyo en las fases de ataque, apoyo-consolidación y aislamiento del objetivo. Y de combustible para atender a Ias necesidades mínimas de aquellos helicópteros que bien por condicionantes tácticos o técnicos puedan necesitarlo.

-Transporte del personal necesario para activar el/los PREM,s, al objeto de agilizar al máximo las operaciones de emergencia, y con cuya actuación se prevea Ia recuperación más elemental de este costoso material, inoperativo por motivos técnicos, propios o los causados por el enemigo.

-Transporte de personal sanitario igualmente dotado de un elemental equipo médico con que atender a las bajas que muy probablemente se van a producir en Ia acción de asalto.

foto: Preparación antes de emprender una nueva misión (Foto: Carmelo Cerezo).

Recuperación:

-Recuperación de tripulaciones derribadas por Ia acción directa del enemigo, o por problemas técnicos de Ia aeronave, y que tras resultar negativos los intentos de recuperación-reparación de emergencia, procedan a Ia destrucción y abandono de Ia aeronave.

-Traslado de heridos y bajas a territorio propio, y que bien a través de los canales de evacuación, o en los puntos de recogida que en cada caso se establezcan, llegan a estos helicópteros.

-Recuperación, en lo posible, en Ia zona de objetivos, del personal de Ia unidad terrestre, cuyo helicóptero haya sido derribado. Para ello es conveniente establecer unos puntos de recogida, próximos al objetivo que permita Ia rápida concentración de todo este personal y evite pérdidas de tiempo.

-Traslado, en el caso de que así se contemplara, de prisioneros o material capturado en la acción.

Parece que son los HT,s Chinook los más adecuados para constituir este tipo de unidades, además de que por actuar en la retaguardia o en segundo escalón, Ias consideraciones relativas al volumen de su silueta o Ia importancia significativa que produce su eventual baja, por el volumen de carga personal principalmente, serían más lógicamente asumidas. No obstante, esta unidad podrá integrar a otros helicópteros de acuerdo con Ias circunstancias de Ia misión, atendiendo a necesidades muy específicas (HU ambulancia-U VI, HT-21 equipo mantenimiento).

RESUMEN-SECUENCIA DE ACONTECIMIENTOS

A modo de síntesis, expongo la sucesión normal de acontecimientos que articularán una acción de asalto aéreo, tipo golpe de mano, sobre un centro, instalación o unidad sita en Ia retaguardia enemiga:

  1. Preparación general de la misión

EI jefe de la gran unidad que ordena o en cuyo beneficio se ejecuta Ia acción de asalto aéreo procede a la designación del jefe de la fuerza de asalto aéreo, del que, aun a pesar de tener amplios conocimientos sobre el empleo de estas fuerzas (helicópteros-unidades terrestres), deberá contar con la colaboración de una PLM integrada al menos por un componente de helicópteros y otro de Ia unidad terrestre, que le asesorarán desde el primer momento en Ia concepción y preparación de la misión y en Ia organización operativa de Ias unidades ejecutantes, así como en Ia coordinación y conducción en la fase de ejecución de Ia acción. EI jefe debe tener previsto y estudiado el criterio de sucesión del Mando de Ia misión, atendiendo en primer término a razones de cualificación pero sin olvidar los propios de empleo y antigüedad.

2. El movimiento de aproximación

La fuerza de asalto aéreo se organizará y distribuirá en escalones de vuelo, siendo el orden normal y escalonamiento inicial en tiempo (con respecto a los de transporte) el siguiente: HR,s (5 a 15 min.), HA,s (2/3 min.), aislamiento (1/2 min.) y apoyo (2/3 min.).

• Los helicópteros de reconocimiento precederán a todos los demás con una antelación que variará, de acuerdo con Ia situación general, características del terreno, hora de ejecución del movimiento y condiciones astronómicas y atmosféricas, entre 5 a 15 min. inicialmente y que concluirá con lo mínimo imprescindible al alcanzarse el PD principal para los objetivos. Los HR,s actuarán confirmando que el corredor o pasillo de penetración principal está libre y despejado de enemigo, tal y como se ha estudiado y detectado minuciosamente en la fase de preparación. En el caso de detectarse presencia enemiga, tratarán si es posible de bordearla. Por ello dichas aeronaves dispondrán de amplitud de frente suficiente, que será mayor al inicio del movimiento (5 a 8 km.) y que se irá estrechando a medida que se cierra sobre los objetivos (2 a 5 km.). Si la presencia enemiga es importante y no se puede eludir sin comprometer Ia seguridad de Ias densas formaciones de transporte, el jefe decidirá, bien atacarlo con los HA,s para impedir abra fuego contra Ias formaciones de transporte, asumiendo así Ia ruptura del secreto y por tanto pérdida en parte de Ia sorpresa, o por lo contrario cambiar a otro pasillo alternativo y que, en previsión, estará siendo confirmado desde un principio por parte de los HR,S.

• Los helicópteros armados, alcanzado el PD principal, se dirigirán por derecho a ejecutar el ataque inicial sobre los objetivos, de acuerdo con el plan de fuegos previsto en Ia preparación de Ia misión. Posteriormente, dirigidos normalmente por los equipos operativos y excepcionalmente por los HR,s, podrán completar su tarea realizando acciones de fuego contra objetivos concretos. Estas se dirigirán prioritariamente sobre las armas anti aéreas enemigas, normalmente situadas en el perímetro de los objetivos, así como sobre Ias obras y despliegue enemigo localizado en Ia fase de estudio y preparación de Ia misión, creando Ia confusión y caos a cubierto de Ia cual entrarán los HT,s en los objetivos. Posteriormente los HA,s proveerán apoyos a la acción terrestre, unos previstos y los más a Ia orden del jefe de Ia fuerza de asalto.

• Los helicópteros de transporte, una vez en los PD,s, procederán a su dislocación, dirigiéndose por derecho a su punto de toma, de dorma que acerquen a los elementos transportados a distancia de asalto a su objetivo particular. La actuación normal de los HT,s será descentralizada de acuerdo con las necesidades de despliegue de Ia unidad terrestre, fraccionándose normalmente en unidades tipo sección, a veces en patrullas, y excepcionalmente pudiéndose llegar al empleo del helicóptero con misión independiente, siempre que Ia ejecución táctica así lo exija (actuación de zapadores...). Por ser este movimiento simultáneo al de fuego de los HA,s, deberá respetarse al máximo procedimientos de entrada y salida de cada punto de toma. Posteriormente al desembarco los HT,s se dirigirán a Ias zonas de espera, donde tras procederse a Ia valoración operativa de cada unidad, se dispondrán para el cumplimiento de otras misiones, tales como movimiento de reservas y recogida del personal en puntos concretos ya previstos, operacionales que tendrán lugar normalmente a Ia orden.

  1. Coordinación.

EI jefe de Ia fuerza de asalto aéreo mantendrá un estrecho enlace, en cada fase de ejecución de Ia acción, con: los HR,s que progresan por el pasillo principal, y los del secundario que así se ordene; con el personal de los equipos operativos infiltrados en los objetivos desde el inicio del movimiento aéreo, de forma que conozca puntualmente los cambios de situación y que pueden afectar en el cumplimiento de Ia misión; los HA,s desde el momento que inician su acción de fuego sobre los objetivos; los HT,s tras Ia ejecución del asalto en cuanto ocupen sus respectivas zonas de espera; los HCC,s antes de Ia ejecución del asalto para confirmar Ia ocupación de Ias posiciones de tiro y después de realizarse el asalto para prevenir Ias reacciones enemigas; con el jefe de Ia unidad terrestre de asalto, desde el momento que inicia su acción, y con el FAC (Controlador Aéreo Avanzado) Aire para solicitar Ias acciones de fuego de Aviación, en el caso de que intervenga, normalmente después del asalto. Con el oficial de enlace de ACA (Artillería de Campaña), o Naval en el caso de que se prevea o pueda prestar apoyo fuego, normalmente momentos antes de asalto.

Foto: El veterano “Alouette” (Foto: Carmelo Cerezo).

LAS TRANSMISIONES

Otra de Ias características de Ias acciones de asalto aéreo es el considerable volumen de comunicaciones y medios de transmisiones que se precisan, Ia mayor parte de dotación de las unidades de helicópteros, en consecuencia orgánicos y por tanto con un relativo alto nivel de conocimientos e instrucción de los mandos de las FAMET. No vamos a tratar de las características del complicado Plan de Empleo de Ias Transmisiones, distinto para cada tipo de acción y que precisaría profundizar en detalles muy concretos y puntuales. Sí, en cambio, de otro tipo de tareas no muy corrientes, relacionadas indirectamente con las comunicaciones y enlaces que exige la misión. Es el caso de los desarrollos de guerra electrónica GEL (EW), a su vez divididas en: acciones de autoprotección y acciones de vigilancia electrónica del campo de batalla e interferencia de los medios electrónicos enemigos.

• Acciones de autoprotección. Van encaminadas a proteger tanto las comunicaciones y enlaces que se establecen durante Ia acción, como para permitir Ia supervivencia de los helicópteros propios por parte de armas y equipos enemigos que utilizan o producen en su funcionamiento, bien energía electromagnética o de otros tipos, pero con posibilidad de ser detectadas en tiempo y espacio oportuno. Las citadas técnicas están basadas por una parte en la utilización de equipos, por tátiles o instalados en algunos helicópteros de Ias distintas formaciones, y, por Ia otra, en Ia adopción de medidas pasivas basadas fundamentalmente en el empleo disciplinado del medio radio. Algunos de losequipos actualmente en servicio son los siguientes:

— Radar ligero (3,5 kg.) AN/APR-39. Detecta las radiaciones de los radares enemigos, tanto de vigilancia como de los localizadores de tiro de Ias armas anti aéreas enemigas.

— Sistema detector radar doppler AN/AL Q 156. Más complejo, detecta los misiles enemigos con sistema de guiado por radar doppler.

— Interferidor radar de impulsos AN/AL Q 136. Interfiere los sistema de los radares de impulsos neutralizando las direcciones de tiro de Ias armas antiaéreas que Ias utilizan.

— Interferidores radar de onda continua AN/AL Q 162. Actúa contra los radares de onda continua.

— Receptores de alarma láser AN/A VR2. Son capaces de detectar amenazas láser, utilizadas actualmente por los sistemas de armas antiaéreas más avanzados.

— IFF amigo-enemigo.

Todos estos sistemas deben contemplarse concienzudamente durante Ia fase de estudio y preparación de la misión, de acuerdo con la información que se tiene del enemigo, para determinar cuáles son los más adecuados y consiguientemente utilizables en todas y cada una de Ias fases de Ia acción. No obstante, ha de establecerse un sistema (sobradamente conocido) de medidas pasivas de tipo general, normalmente comunes en todas Ias acciones de Ia guerra moderna, como son: los vuelos tácticos o los rasantes, maniobras evasivas, etc., así como otras dirigidas a dificultar Ia interceptación de señales y mensajes propios por parte del enemigo.

• Acciones de vigilancia e interferencia electrónica. Se ejercen sobre las comunicaciones y sistemas del enemigo: 1) a través de la vigilancia electrónica del campo de batalla (detección de emisiones y localización de emisoras contrarias), y 2) mediante la interferencia a los medios electrónicos y de comunicaciones del enemigo, a través de las técnicas de: interferencia manual (en una o varias bandas); interferencia de banda (entre 30 a 40 MSE.), e interferencia de barrido (en Ia banda que se detecten emisiones).

CONSIDERACIONES FINALES

El abanico de posibilidades y misiones es enorme, pero en donde más se explota Ia integración fundamental helicóptero-combatiente es en Ias que precisan Ia acción de combate y asalto como fin último. Por ello Ias misiones que más se prestan al concepto de asalto aéreo son las de tipo golpe de mano, resueltas por pequeñas unidades tipo subgrupo táctico o compañía ligera, sobre objetivos limitados, normalmente en la retaguardia enemiga y a través de concepciones esencialmente sencillas.

Conviene decir que para que las acciones de asalto aéreo sean consideradas como tales, es preciso que las unidades de helicópteros maniobren. Ello exige una detallada preparación de cada misión, una compleja y difícil conducción de Ia acción y un empleo proporcional de diferentes unidades y tipos de helicópteros y cuya actuación normalmente se simula, a mi parecer equivocadamente, en beneficio de aumentar Ia capacidad total de transporte (llevar más fusileros a Ia línea de asalto), eludiéndose habitualmente de esta manera o realmente complejo y motivo de ensayo permanente, que es coordinar Ia actuación de las unidades de helicópteros en espacios muy reducidos. Cualquier trabajo que eluda estos requerimientos está muy lejos de ser una acción de asalto aéreo. Esta acción, en resumen, es una maniobra de helicópteros que se conduce al ritmo de sus medios, rápida y violentamente, y que para el logro del fin último, la conquista del objetivo, emplea a sus combatientes, colocándolos en el momento y lugar más ventajoso, apoyándoles con el fuego y maniobrando si fuese preciso con Ias reservas.

La integración helicóptero-combatiente sólo se consigue y manifiesta en Ias unidades orgánicas. En el caso de que no existan, y de crearse agrupamientos con unidades distintas, se requerirá un tiempo mínimo para conseguir un elemental acoplamiento antes de entrar en combate. La integración del combatiente es necesaria en general con todo tipo de helicóptero, pero quizá es con el de transporte de asalto donde se necesita un mayor grado de compenetración.

Revista Defensa nº 142, febrero 1990, Julio Alonso Miranda


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