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Los carros de combate se adentran en la ciudad

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Los carros de combate no se encuentran cómodos entre las calles. Su gran tamaño y peso, así como una maniobrabilidad limitada, juegan en su contra a la hora de desenvolverse en entornos urbanos. El menor espacio disponible, así como la posibilidad de que el peligro surja tanto del plano horizontal como de las alturas o bajo tierra en un corto espacio de tiempo, es algo que no agrada precisamente a sus tripulaciones. Sin embargo, recientemente ha sido en estos escenarios donde han tenido que intervenir.

En el momento en que termino este artículo, los carros de combate y vehículos blindados del Ejército israelí comienzan a adentrarse en el hostil entorno que constituye la franja de Gaza. Esta no es la primera vez que penetran en una zona densamente poblada, donde los espacios abiertos brillan por su ausencia. Anteriormente lo hicieron en Cisjordania y en Líbano. Por otra parte, las tropas rusas se han tenido que enfrentar a riesgos parecidos en la chehena Grozni, donde sufrieron gran número de bajas. Algo mejor les ha ido a los carros estadounidenses y británicos en las poblaciones iraquíes durante las diversas campañas desarrolladas desde 1991. El carro de combate tradicional fue concebido para moverse rápidamente en campo abierto, donde su velocidad, potencia de fuego y capacidad de supervivencia le convierten en una plataforma de armas temible en enfrentamientos de alta intensidad. Sin embargo, en el urbano se reduce el valor de estas cualidades.

Una lección extraída tanto por los Estados Unidos y la coalición internacional en Iraq como por Israel en su enfrentamiento continuado de baja intensidad, es la gran valía en entorno urbano de un equipo de combate integrado por infantería a pie o mecanizada junto a unidades acorazadas, dadas las sinergias que surgen entre ellas. Carros de combate y unidades a pie trabajando juntas en este ambiente constituyen un elemento táctico muy eficiente. Mientras se mueven por las calles, las tropas están expuestas al fuego enemigo, cuya procedencia es complicada de determinar. Esta exposición puede ser atenuada si las tropas actúan desde el interior de vehículos de combate de infantería o acompañadas por carros de combate que les proporcionen potencia de fuego y protección contra armas ligeras, cohetes o dispositivos explosivos improvisados. Tanto estos carros como la infantería mecanizada se enfrentan también a los peligros de la zona urbana dada la proximidad de las amenazas, el limitado tiempo de reacción ante estas, así como las dificultades para maniobrar y realizar acciones defensivas u ofensivas.

Es en situaciones así donde surgen los desa­fíos para carros y blindados, donde el lanzamiento a corta distancia de cohetes y misiles o la proximidad de las explosiones de minas e ingenios explosivos improvisados, así como el uso simultáneo de varios, aumenta la probabilidad de catástrofe. Los carros estadounidenses en Iraq o los israelíes en Gaza, Cisjordania o Líbano, se han enfrentado a emboscadas urbanas en las que se han combinado diferentes medios, desde el empleo de francotiradores contra la tripulación expuesta, al lanzamiento de explosivos bajo el casco del vehículo o hacia dentro de las escotillas, así como el empleo simultáneo de lanzacohetes tipo RPG a ambos costados del vehículo y desde una distancia muy cercana, por no hablar de ingenios explosivos de gran tamaño enterrados a su paso.

El combate urbano, por su propio funcionamiento, tiene un alto grado de descentralización y supone un desafío para los sistemas de mando y control llegar hasta el nivel inferior de forma eficiente y rápida. La línea de frente en el sentido tradicional desaparece o se difumina, puesto que, a medida que se avanza, los ataques pueden surgir tan pronto delante, como en la retaguardia, costados, elevaciones o incluso bajo tierra en forma de túneles o explosivos enterrados bajo el suelo. Tradicionalmente era de frente de donde procedían las amenazas y es ahí donde carros y blindados disponen de la mayor protección. Por eso los ataques pasaron a concentrarse en el techo de la torre, los costados y la parte inferior.

Dado el valor del carro de combate, su presencia en futuros conflictos en zonas urbanas es más que previsible dada su utilidad como herramienta de apoyo y plataforma de fuego altamente protegida. Sin embargo, experimentará gran número de transformaciones y mejoras para que esta misión sea lo más exitosa y lo menos peligrosa posible, configurando variantes a menudo designadas como LIC (Low Intensity Conflict) o MOUT (Military Operations on Urban Terrain). A raíz de éstas y otras experiencias han surgido gran número de modificaciones aplicadas a los carros, que tienen por objetivo incrementar su rendimiento en entorno urbano, principalmente mejorando su protección y capacidad de respuesta.

Durante el Army Winter Show de febrero de 2006, el mayor general Roger A. Nadeau, por entonces al frente del Mando de Investigación, Desarrollo e Ingeniería del US Army (cargo que desempeñó hasta junio de 2007) expuso que el conflicto de Iraq estaba condicionando la mayoría de las decisiones de gasto. Una de las conclusiones era que la guerra urbana es el nuevo baseline, algo sobre lo que algunos analistas advertían hace ya cinco años. Nadeau lanzó el desafío a la industria retándola a estrujarse el cerebro y advertía de la necesidad de distribuir más y mejores equipos de visión nocturna, tanto para soldados como para vehículos, sensores que permitan a las tropas ver a través de muros y construcciones, sistemas de protección activa para los vehículos, capaces de funcionar en las ciudades, y municiones que pudieran destruir muros y bunkers.

Son muchas las mejoras que se han desarrollado e implantado, por esto intentaremos clasificarlas en cuatro grandes grupos: la protección, la potencia de fuego, la conciencia situacional y la movilidad. A riesgo de dejar alguno fuera, podemos ir recorriendo algunos de los componentes y sistemas de un carro que pueden optimizarse para su empleo en ciudad, entre los que destacan el blindaje, la adopción de armamento y municiones específicas. Ya hemos mencionado la importancia de detectar lo antes posible las amenazas en un entorno en el que se encuentran muy próximas. Es vital reducir el tiempo de detección y reacción ante éstas, así como para realizar las acciones de respuesta, ya sean de protección o de fuego. Por ello cobran gran importancia la percepción de la situación, de las amenazas, el conjunto de sistemas electroópticos para detectar, visualizar y valorar las amenazas y otros similares, que englobaremos bajo el término conciencia situacional, que tomaremos prestado del inglés.

Protección

Incrementar o mejorar el blindaje es el paso lógico para aumentar la supervivencia de un carro, inicialmente en la parte frontal del casco, pero también instalándolo en la parte superior de la torre, tradicionalmente la más débil, en los flancos y en la zona trasera. No sólo se trata de una mejora cuantitativa, sino cualitativa, siempre que se implanten blindajes más capaces, pero contenidos, para que no reduzcan la movilidad del vehículo. La solución ideal pasa por uno de tipo modular, que pueda ser configurado según los requerimientos de la misión, fácilmente reparable en el área de operaciones en breve espacio de tiempo mediante módulos intercambiables. Para tareas de este tipo se instalan, además, placas adicionales sobre el original del carro, habitualmente pasivo cerámico o reactivo para reforzar puntos concretos, para los que suelen existir fijaciones al efecto en gran parte del vehículo. Este tipo de blindajes híbridos no deben provocar efectos en la estructura ni en la tripulación que alberga.

El casco y, sobre todo, su parte inferior tienen que soportar el efecto de minas anticarro que explosionen cerca o justo debajo. Sin embargo, ejemplos recientes, en los que se han empleado ingenios, de gran potencia demuestran que sigue siendo vulnerable. Algunos de estos ejemplos son la destrucción de un moderno carro Abrams M1A2 SEP en Balad (Iraq), otro en 2005 de un Abrams M1A1 en los alrededores de Bagdad o también la de un Merkava III en 2006 en Líbano, todos ellos mediante el empleo de enormes ingenios que combinaban municiones de artillería, cuyos efectos se proyectan desde el suelo hacia el carro. En algunos de estos casos se han producido incendios y explosiones  internas que han afectado a la tripulación, por lo que es necesario instalar dispositivos internos del tipo spall liner que eviten la creación de fragmentos provocados por el flujo de plasma de misiles y cohetes anticarro. La protección de las zonas en las que se almacena la munición recibe gran cuidado, para que ninguna explosión ni incendio afecte a su integridad, minimizando y aislando los efectos que pueda tener la de algún proyectil sobre la torre y el carro en su totalidad.

Dado que los costados son objetivo prioritario, y para proteger la suspensión y el tren de rodaje, se suelen instalar faldones blindados de mayor tamaño, que recientemente han incorporado módulos de blindaje reactivo, con el que afrontar los cohetes o misiles, que de impactar en esta zona pueden dejar el carro inmóvil. Algunas zonas reciben rejas del tipo SLAT, conformando jaulas que detonan las cabezas anticarro HEAT de misiles y cohetes, antes de que impacten contra el vehículo. Algunos carros han adoptado grandes paneles a todo lo largo del casco o la torre, como el Leopard 2 canadiense, o bien se han limitado a la zona del motor y transmisión, casi siempre en la parte posterior del casco. Vehículos de ruedas como el Stryker, además de gran número de MRAP y, anteriormente, muchos blindados israelíes, adoptaron esta solución de coste y peso contenido, pero que no es capaz de afrontar todo el espectro de amenazas.

Los blindajes siguen evolucionando en función de las necesidades del combate, por ejemplo la empresa israelí Rafael suministra el blindaje de los Abrams TUSK, Bradley o AAV7 estadounidenses desplegados en Iraq. Sin embargo, está desarrollando una nueva generación de blindaje reactivo basado en esas experiencias. Está diseñado especialmente contra las cargas conformadas y contiene un nuevo tipo de explosivo, que no se detona ni incendia si es alcanzado por fragmentos o proyectiles.

El último implica la adopción de sistemas de protección activa, como el Trophy de Rafael (denominado ahora, en su versión II, como Aspro) o el Iron Fist de la también israelí IMI y que tienen por misión destruir las amenazas en curso hacia el carro, como cohetes o misiles, mediante la combinación de un sistema de alerta y detección (un radar de Elta) y un dispositivo lanzador de proyectiles hacia la amenaza. En el artículo Blindajes reactivos para carros de combate de FDS 322 ya analizábamos este tipo de protecciones, advirtiendo que en el pasado estos sistemas tenían limitaciones cuando se empleaban junto a tropas a pie próximas al carro, situación que se repite en operaciones urbanas. Sin embargo, la tecnología ha evolucionado y estos sistemas entraron en combate en 2006 y vuelven a verse en los carros israelíes empleados en  Gaza actualmente.

Por otra parte, es necesario proteger los sistemas electroópticos y demás equipos exteriores que pueden ser dañados por ingenios incendiarios o fragmentos de explosiones próximas. En este caso se emplean rejillas protectoras, así como potentes  sistemas de extinción de incendios que repelen los efectos de cualquier molotov lanzado contra el carro. Por otra parte, los ya mencionados snipers son una amenaza para los tripulantes que asoman su cuerpo fuera del vehículo, situación que se intenta paliar mediante el empleo del armamento desde el interior del vehículo y también con la instalación de sistemas de detección y localización de tiradores, como el SADS (acústico) o el Spotlite MK II (visual) de Rafael, que localizan el origen y posición de la amenaza, permitiendo al sistema de combate del vehículo orientar el armamento de forma automática hacia dicha posición y emplear sus armas de forma precisa. En las últimas versiones LIC de los Merkava III y IV se instaló, en la puerta que tiene en la parte posterior del casco un bloque de visión con tronera que permite el empleo de un rifle de precisión desde el interior, muy útil precisamente en misiones anti-snipers.

Potencia de fuego

El arma principal del carro de combate es el cañón de 105 mm. o, en los modelos modernos, de 120 mm., capaz de disparar munición de alta velocidad y largo alcance. Sin embargo, a menudo este arma y sus municiones no son efectivas en el entorno urbano, por haber sido diseñadas para el combate contra otros carros. Precisamente, la necesidad de disparar munición de alta velocidad implica la adopción de cañones de gran longitud que suponen un handicap para la maniobrabilidad de la torre en espacios confinados o calles estrechas, situación en la que el carro tiene dificultades para enfrentarse a objetivos situados en los lados. Además, a menudo, el diseño de las torres no permite el empleo del cañón contra objetivos muy elevados o muy por debajo de la horizontal, como tiradores o grupos cazacarros en edificios o en túneles, respectivamente.

Un Abrams empleado en una misión de patrulla en Biaj Iraq en 2.006 (US DoD)

La munición debe adaptarse para abatir objetivos urbanos y no carros de combate o vehículos blindados (objetivos duros), por lo que los proyectiles de energía cinética del tipo APFSDS o química HEAT no son del todo útiles, debiendo adoptar otro tipo de municiones y prever el tipo de objetivos que se presentarán en cada misión, a fin de adoptar la combinación más idónea. Se han desarrollado soluciones en este área, surgiendo así proyectiles multipropósito prefragmentados con espoletas programables, caracterizadas por disponer de una combinación de efectos con los que enfrentarse a diferentes objetivos, como estructuras de hormigón, muros o vehículos ligeros (blandos). Algunos ejemplos son la munición M830A1 de General Dynamics, la DM11 120 K HE-FRAG-T de Rheinmetall, la APAM (Anti-Personal Anti-Material) o Kalanit de IMI, además de la HE de Nammo.

La DM11 120 K HE-FRAG-T ha sido solicitada por los Marines estadounidenses para las acciones de combate urbano de los M1A1, dado que está compuesta por explosivos de espoleta programable que permiten la explosión de la carga, ya sea en el aire sobre el personal desprotegido o dentro de paredes o muros una vez atravesados. La munición  APAM puede ser usada contra gran número de objetivos, como infantería, construcciones o incluso helicópteros, dado que contiene seis submuniciones que explotan secuencialmente a lo largo de la trayectoria o a la vez, según el objetivo. Según el fabricante, el US Army la ha solicitado para los Abrams. Por último, se recuperan las dotadas de flechetas y las que provocan efectos incendiarios. Llamativo es el caso de la XM1028, que puede ser empleada incluso contra un vehículo propio para impedir que sea dañado cuando se han subido a él elementos hostiles que no han podido ser ahuyentados mediante munición no letal, como puedan ser granadas aturdidoras o gases, dado que no tiene efectos sobre el blindaje. En algunos casos, también se dispone de las que simulan el estruendo del cañón, pero que carecen de efectos reales, muy útiles para disolver multitudes.

Estas municiones son complementadas con misiles, que pueden ser empleados desde el cañón del carro, integrándolos en el sistema de combate del mismo y que sirven para afrontar objetivos contra los que el armamento principal tiene problemas, por ejemplo helicópteros u objetivos en desenfilada o en posiciones complejas. En el caso del Merkava, dispone del misil Lahat desarrollado por IAI, que emplea el guiado láser, por lo que puede usarse contra objetivos designados por el mismo carro que lo dispara o por otros carros, aviones sin piloto o infantería a pie, mejor posicionados que el lanzador. Podría haber recibido también otro nuevo misil, como un derivado del Spike denominado Excalibur, cuyo sistema de guiado electroóptico de cuarta generación complementa al Lahat.

Ya han demostrado su valía las torres de armamento operadas remotamente, empleadas en vehículos de transporte y combate de infantería, dotadas de ametralladoras ligeras y medias y lanzagranadas de 40 mm. Es por ello que se están instalando también en las torres de los carros de combate, dada la seguridad que brinda su empleo desde el interior, así como por los sistemas electroópticos con que cuentan, válidos para vigilancia y reconocimiento. Además, el enlace electrónico de que disponen permite su integración con el sistema de combate, por lo que los objetivos y el empleo del arma pueden ser gestionados por varios miembros de la tripulación. A menudo se sustituye la ametralladora pesada del jefe del carro o el cargador por una de estas unidades o se instala adicionalmente en la torre. Este arma se suma a la ametralladora coaxial con que suelen contar (12,7 o 7,62 mm.), muy útil a corta distancia, pero que, sin embargo, se enfrenta a las mismas limitaciones de orientación e inclinación que el cañón principal. En estos casos, la autodefensa requiere el empleo de ametralladoras y, a menudo, de granadas de mano lanzadas por el jefe de carro o su cargador. También se suele colocar una ametralladora pesada adicional operada desde el interior, como vienen haciendo los Merkava israelíes. Tanto las torres como muchas de estas ametralladoras adicionales pueden ser equipadas con visores térmicos, que aumentan sus posibilidades de empleo, y con escudos balísticos, en caso de que tengan que ser empleadas directamente por la tripulación.

A menudo la adopción de un mortero ligero puede ser una herramienta muy válida, como ha demostrado el Ejército israelí al instalar en las sucesivas versiones del Merkava un mortero Soltam de 60 mm., que puede ser empleado desde el interior de la torre para disparar munición iluminadora o granadas contra objetivos elevados a corta distancia, donde, como vimos, el cañón principal muestra limitaciones. Por último, los lanzadores de artificios con que van dotados pueden convertirse en una herramienta útil cuando son dotados de granadas de múltiples efectos, estando asociados frecuentemente al sistema de combate del carro o incluso constituyendo parte del sistema de protección activa.

En algunos casos, la interacción con las tropas a pie toma un nuevo rumbo cuando es el propio carro el que actúa de medio de transporte de personal, ubicando a un grupo de combate en una posición ventajosa que, gracias a su protección, ningún otro blindado puede alcanzar. Este es el caso único del Merkava, que al disponer del motor en la parte frontal tiene un compartimento posterior polivalente, usado principalmente para albergar munición, que es también empleado para el transporte de hasta siete infantes armados o para configurar una versión medicalizada.

La “conciencia situacional”

Mientras que la integridad del carro depende en gran medida de su blindaje, la de su tripulación pasa por que se mantenga a cubierto en el interior del vehículo, si no quieren convertirse en objetivo para los francotiradores. Dejando de lado el cañón principal, el disponer de armamento ligero y medio, que puede ser empleado desde la seguridad del interior, supone un aumento de efectividad y supervivencia de las tripulaciones. Sin embargo, el confinamiento de la tripulación bajo el blindaje supone que el manejo del carro y de sus sistemas debe realizarse a través de los sistemas electroópticos de visión, los equipos de navegación y el sistema de combate y de tiro.

El primer medio con que se cuenta para percibir la realidad que rodea es a través de los bloques de visión con que cuentan, sobre todo el conductor y el jefe del carro. Estos cristales, ya de por si blindados, reciben mallas protectoras y recubrimientos que los protegen del impacto de metralla o líquidos inflamables. Además, algunos de estos bloques son sustituidos y complementados por equipos de visión nocturna y visores magnificadores. Como estos medios no proporcionan una visión total del vehículo, se suele dotar al conductor de cámaras para la parte posterior y delantera, a menudo con capacidad térmica para su uso nocturno, además de instalarse, en las últimas versiones, un sistema panorámico u omnidireccional que cubre los 360o del vehículo y que alerta de forma automática al jefe de movimiento a su alrededor (caso del puesto a punto en los Merkava IV Baz).

El jefe del carro recibe también visores específicos, a menudo térmicos y CCTV de largo alcance. La instalación de varios de estos permite repartir entre la tripulación (usualmente jefe y tirador) diferentes zonas de cobertura simultáneamente, lo que acelera el tiempo de reacción ante cualquier amenaza. Cuando se desplaza entre calles estrechas, sobre todo de noche, es complicado el movimiento de una mole así, por lo que se están instalando puntos de referencia mediante marcas infrarrojas o LED, que permitan al conductor el manejo preciso sin que éste ni el entorno sufran daños, evitando así que algún miembro de la tripulación abandone el carro para dar instrucciones al conductor.

Una pieza clave en esta conciencia situacional lo constituye el sistema de combate, como por ejemplo, en los carros más modernos el FBCB2 de los Abrams, el sistema Bowman de los Challenger británicos, el SIT del francés Leclerc o el BMS Tadir o Hawk de los Merkava III y IV. El correcto funcionamiento de este auténtico cerebro puede suponer la diferencia entre el éxito o no de la misión, así como de la propia supervivencia del carro y su tripulación. Es el sistema que proporciona al jefe su situación y rumbo de manera precisa, además de dar información continuada de los objetivos, facilitando la toma de decisiones. A menudo, el sistema de combate está pensado aún para la lucha entre carros, pero en las modificaciones introducidas para el empleo urbano del carro se tienen ya en cuenta objetivos próximos de diferentes características y a menudo de menor entidad. El sistema de combate, además, mantiene comunicados a los miembros de un grupo, permitiendo el reparto coordinado de áreas de responsabilidad y facilitando la cobertura mutua, por no hablar de que evita el fuego amigo.

Los Leopard 2 canadienses han recibido blindaje SLAT (Canadian DoD)

Muy próximo al sistema de combate se encuentran los de comunicaciones, que permiten a la tripulación mantenerse en contacto con otras unidades, con la infantería o con el mando de las operaciones. Los modernos sistemas integran ya funciones de comunicación digital entre carros, mediante el establecimiento de redes inalámbricas que comparten datos de objetivos y posiciones. A menudo reciben información de objetivos no sólo a través de sus sistemas de control de tiro, sino de las redes de mando y control o de sensores a bordo de otras plataformas, como aviones no tripulados, caso del Merkava IV israelí, que está siendo equipado con un Skylark de Elbit de pequeño tamaño, con el que realizar misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y adquisición de objetivos (ISTAR) de forma autónoma. Más simple, pero no por ello menos importante, es la adopción de teléfonos, usualmente en la parte posterior del carro, que permiten a la infantería que los acompaña o a los que da cobertura, comunicarse de manera efectiva con la tripulación de éste.

Movilidad

Hablar de aceleración y velocidad en el caso de vehículos que a menudo superan las 60 ton. puede parecer contradictorio, pero la adopción de motores de mayores prestaciones, así como de cadenas específicas para asfalto, puede permitir movimientos rápidos que aseguren la integridad del vehículo y su tripulación. Si el carro no puede ser operado adecuadamente en este entorno se convierte en un problema para su tripulación y para el resto de unidades. En este punto podríamos recordar algunos aspectos habitualmente infravalorados u olvidados que pueden suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso. Englobaríamos aquí los sistemas de climatización, calefacción y aire acondicionado, que permiten a la tripulación desempeñar su trabajo de manera eficiente en cualquier situación climatológica y que cobran importancia en misiones que pueden demorarse durante horas, en muchas de las cuales permanecen confinados dentro del vehículo. Uniformes térmicos, sillones cómodos y seguros, así como la disponibilidad de un pequeño WC dentro del vehículo evitan abandonar el carro y exponerse.

Ahora citaremos algunos de los programas de modernización específicamente para entorno urbano que se han puesto en marcha para los principales carros de combate.

M-1 “Abrams”:

TUSK y SA

El US Army ha desarrollado dos programas específicos de mejoras para sus carros M-1 Abrams. El primero, denominado TUSK (Tank Urban Survivability Kit(1)) es un conjunto específico para mejorar el desempeño en ambiente urbano, mientras que el segundo, el SA (Situational Awareness(2)), tiene por objeto mejorar la capacidad de detección de amenazas y manejo del vehículo. El primero puede ser instalado en cualquier versión en servicio (M-1A1 TUSK o SA, M-1A2 TUSK), mientras que el SA está pensado para el M-1A1. Además, ambos programas son compatibles.

El programa TUSK es realizado por General Dynamics Land Systems y comenzó en el 2006 con la solicitud de mejora de 505 carros desplegados en Iraq por valor de 45 millones de dólares, estando previsto el final de las entregas para abril de este año. Consiste en la instalación sobre el terreno de blindaje reactivo ARAT (Abrams Reactive Armor Tiles) en los costados y parte del casco, una rejilla tipo SLAT sobre la zona del motor y una torre de armamento remota del tipo CROWS (en las fases iniciales se trataba de una Protector de Kongsberg) con una ametralladora del 0.50, en lugar de la ametralladora del jefe del carro.

La zona del cargador también recibe mejoras, puesto que se le dota de un escudo blindado para su ametralladora de 7,62 mm. LAGS (Loader’s Armor Gun Shield), además de un visor térmico RTS (Remote Thermal Sight) para dicho arma, que puede ser conectado a unas gafas, lo que permite su empleo desde el interior de la torre, y se ha instalado también un teléfono exterior con el que los infantes a pie pueden hablar con la tripulación, con el nombre de TIP (Tank Infantry Phone). Los sistemas adicionales han requerido la introducción de un distribuidor de potencia denominado PDB (Power Distribution Box). Por otro lado, el US Army está instalando los kits de blindaje reactivo diseñados por Rafael para los Bradley en los carros M-1A2.

El otro programa, denominado M-1A1-SA (Situational Awareness), comenzó en mayo de 2008 y contempla el montaje del sistema de gestión de combate Blue Force Tracking (BFT)/Force Battle Command Brigate and Below (FBCB2), que mediante un sistema de presentación electrónica informa de la posición de las fuerzas propias y enemigas. También se instala un visor tipo FLIR (Forward Looking InfraRed) de segunda generación, un telémetro láser seguro para los ojos, el mismo teléfono para infantería que en el programa TUSK, un visor térmico para la ametralladora de calibre 0.50 del jefe del carro, otro distribuidor de potencia para alimentar los nuevos sistemas y una unidad de potencia auxiliar para arrancar el carro si este se queda sin baterías. Por último, se mejora la visión del conductor, sobre todo destaca la instalación de la cámara térmica de visión trasera. En marzo de 2007, BAE Systems anunció un contrato de 950.000 dólares de General Dynamics Land Systems para integrar y probar su cámara de visión trasera del conductor DRVC (Driver’s Rear View Camera) dentro del TUSK. A su vez, el DRVC es un sistema derivado del Check-6, basado en el empleo de la visión térmica para mantener controlada la parte posterior del carro. Los primeros 500 dispositivos se integrarán en la mejora M1A1-SA anteriormente citada.

“Challenger 2”

Recientemente, el Ejército británico ha presentado, junto a otros muchos modelos, una versión optimizada del Challenger 2, con una serie de aditamentos y mejoras que optimizan su uso, fruto de un requerimiento operacional urgente para su despliegue en las zonas de operaciones y por el cual se ha equipado con el blindaje denominado IERA (Intensive Explosive Reactive Armor), desarrollado para la mejora del Warrior. Se le ha instalado una torre del tipo RWS Enforcer en el puesto del cargador, mejores sistemas anti incendios y de visión térmica y, a tenor de las imágenes, lo que parece una cámara posiblemente térmica en el frente del casco, sistemas de inhibición de explosivos adosados y la torre, modificaciones realizadas en su mayoría por BAE Systems con la colaboración en el área de blindajes de las israelíes Rafael o IMI.

“Leopard 2 PSO”

Krauss Maffei Wegmann presentó en la edición 2006 de Eurosatory una variante del Leopard 2 denominada PSO (Peace Support Operations), de apoyo a operaciones de paz, con el objetivo de ofrecer a los usuarios de este carro una herramienta con la que adentrarse en escenarios urbanos. Se le ha dotado de hoja empujadora frontal con la que retirar obstáculos y una torre de armamento remoto para hacer fuego desde el interior contra objetivos elevados. También está equipado con cámaras montadas en el casco, con las que se cubren los 360o, y los sistemas de visión han sido cubiertos con rejillas para protegerlos del lanzamiento de objetos. Se ha dotado a la tripulación de pantallas para tener una visión continua del exterior y de los objetivos, además de instalar un equipo de radio exterior. Por último, ha recibido un esquema de pintura experimental, que según el fabricante sería el adecuado para su despliegue en Afganistán.

“Leclerc Azur”

En la misma feria Eurosatory de 2006, el Ejército francés realizó una demostración de su experiencia en combate urbano, que pretende aumentar mediante el programa de incremento de la supervivencia en entorno urbano, denominado Azur. Según este programa, se han modificado tres vehículos, el carro de combate Leclerc, un transporte blindado VAB y un vehículo ligero Panhard VBL. El kit desarrollado por GIAT puede ser instalado en los Leclerc en la zona de operaciones en pocas horas y consiste en paneles adicionales de blindaje en los lados y en la zona trasera, blindaje de rejilla para el motor, un sistema de autoprotección Galix mejorado (capaz de proyectar humo, disparar munición no letal o granadas alrededor del carro), protección de sistemas optrónicos del carro contra impactos o material inflamable, la instalación de una torre remota Arrows de la belga FNH, en lugar de la ametralladora del jefe del carro, unos compartimentos de carga adheridos a la parte posterior, así como la instalación de una cámara de vídeo omnidireccional desa­rrollada por la empresa israelí ODF Optronics.

“Merkava”

Las sucesivas versiones de los carros Merkava se han caracterizado por su capacidad de supervivencia y su asiduo empleo en zonas pobladas, desarrollándose gran número de modificaciones introducidas en las versiones I, II, III y IV. De estos dos últimos se han preparado las variantes LIC, dotadas de gran número de gadgets específicos para esta tarea. De hecho, actúa como un Multi-Purpose Fighting Vehicle, no sólo como carro de combate, beneficiándose sobre todo del compartimento posterior, que puede ser empleado como transporte de infantería, hospital o puesto de mando. El desarrollo de las numerosas versiones responde a un concepto telescópico por el cual se introducen continuas mejoras en muy corto espacio de tiempo, fruto del análisis de las acciones en las que los carros toman parte. El concepto principal del Merkava es el de la protección de la tripulación y la integridad del carro. Un carro puede ser reemplazado o reparado en poco tiempo, pero entrenar una tripulación puede llevar años.

Ya hemos mencionado muchas de estas modificaciones de los Merkava III LIC empleados en misiones de contra-insurgencia y guerra asimétrica calle por calle. Recodaremos el blindaje suplementario, en todo el carro, el refuerzo de la torre, la protección de las ópticas, la instalación de ayudas a la conducción, el montaje de ametralladoras suplementarias que pueden ser empleadas desde el interior, así como el rediseño de la cúpula del jefe, para mejorar su visión hacia arriba o la inserción de bloques de visión detrás del casco. La ametralladora de 12,7 instalada sobre el afuste del cañón puede ser gestionada por el sistema de combate. Se emplea en el cañón principal la munición de estruendo desarrollada por IMI, que simula el disparo del cañón a 30 m. de distancia. La cámara panorámica de 360o fue presentada en 2004 y permite asegurar el perímetro en torno al carro, ya sea parado o en movimiento.

El Merkava IV LIC introdujo en un primer momento sólo cámaras de visión trasera para el conductor, pero la versión mejorada BAZ (el término se refiere a las mejoradas o de media vida) ha recibido esta cámara omnidireccional, además de las mejoras desarrolladas para la versión anterior. El jefe del carro dispone de un visor independiente con cámara térmica, así como acceso total al sistema de combate, con lo que tanto éste como el tirador pueden enfrentarse a diferentes objetivos de forma simultánea e independiente. El sistema de combate, además, puede ser operado y monitorizado por cualquier miembro del carro, lo que otorga gran flexibilidad y optimiza el reparto de tareas. Se le ha dotado además de cadenas específicas con goma, un martillo hidráulico frontal con el que puede romper bloques de hormigón u obstáculos, además de blindaje suplementario (la última versión, la D, recibe un nuevo sistema modular, denominado Kasag) sobre el principal y la ametralladora adicional, complementada por la nueva torreta OWS. La tripulación dispone de asientos de seguridad blindados, que les protegen del efecto de minas y explosivos improvisados, pudiendo elevarse tanto el del conductor como el del jefe. Se les han instalado cadenas y barras que permiten el remolque rápido y que pueden emplearse sin que la tripulación abandone el carro.

El programa TEFEN 2012, fruto de las experiencias de 2006 en Líbano, contempla la fabricación de 400 Merkava IV BAZ con el sistema de protección activa Aspro-C ya desde la línea de producción (las versiones previas lo recibieron a posteriori). El Aspro puede ser recargado internamente y proporciona una protección activa en todo el perímetro del carro, haciendo innecesarias las conocidas cadenas de la parte posterior de la torre, conocidas como el cabello de Shulammite. A finales del año pasado, las IDF(3) disponían al menos seis Merkava IV en versión ambulancia y al menos 90 Merkava III y IV de primera serie con el Aspro-C, con los que enfrentarse a los modernos misiles de cabeza tándem, como los Metis-M,  Kornet E o el nuevo RPG-29. Entre los últimos aditamientos que ha recibido la IV BAZ están la torre de armamento remota OWS, dotada del láser químico THOR con el que neutralizar a distancia explosivos y minas, así como la version más reciente del sistema de protección activa, además de contramedidas electrónicas pasivas ya probadas en el conflicto de 2006.

Merkavas III listos para actuar en Líbano 2.006 (IDF)

Durante los 33 días de conflicto en Líbano de 2006, las IDF emplearon al menos 400 carros, de los que al menos el 10 por ciento fueron alcanzados por varios impactos y de ellos sólo la mitad sufrió penetración, dos por misiles anticarro, de l os cuales uno fue reparado y el otro destinado a museo Latrun. Hezbollah disparó entre 800 y 1000 misiles anticarro y sólo 18 fueron seriamente dañados, pero reparados. Un Merkava IV sufrió el impacto de hasta tres ingenio anticarro pero ningún miembro de la tripulación sufrió heridas graves. Algunos explosivos improvisados alcanzaban los 200 kg., provocando uno de ellos la muerte de un conductor de un Merkava IV. En Gaza estarían actuando ahora mismo sobre todo los Merkava III, IV BAZ y II con el blindaje de torre Dor Dalet (que los asemeja a los IV) enfrentándose sobre todo a sofisticados ingenios explosivos. Hemos podido ver incluso varios II Dor Dalet y IV BAZ dotados de un aparatoso sistema de control de tiro sobre la torre (conocido aún como la bestia sin nombre), que podría actuar orientando de forma automática el sistema de combate y de tiro hacia las amenazas que detecta.

Otras aproximaciones

Además de las citadas modificaciones, se están desarronllado vehículos específicos destinados a su empleo en zonas urbanas o conflictos de baja intensidad. La opción del denominado vehículo de combate multimisión o multipropósito MMV (Multi Mission Vehicle) supone equipar a un único vehículo para afrontar diferentes misiones, para las cuales se le dota de un armamento específico. Éste puede consistir en cañones o misiles aire-aire, anti-carro, escolta o anti-bunker, que además pueden ser disparados desde lanzadores modulares e intercambiables. La tendencia es equipar estos vehículos con sistemas de reconocimiento electroópticos y radar que permitan una rápida alerta y adquisición de objetivos. El primer ejemplo de estas adaptaciones lo tenemos en el uso que el Ejército israelí hizo de los vehículos antiaéreos M-163 Vulcan durante el primer conflicto de Líbano, cuando emplearon su cañon múltiple de 20 mm. (diseñado para abatir aviones en vuelo) como un elemento de apoyo para abatir francotiradores apostados en edificios o amenazas próximas a los carros.

Rusia tomó nota de esta aplicación y, tras su experiencia en la guerra de Chechenia, desarrolló el BMP-T, que sería un claro ejemplo. El Boyevaya Mashina Podderzhki Tankov (Ve­hículo de Combate de Apoyo a Tanques) es singular, diseñado a partir del chasis de un carro T-72, cuya misión es proporcionar fuego de apoyo a formaciones de carros, neutralizar equipos anticarro, destruir obstáculos o abatir enemigos dentro de fortificaciones o edificios. Hasta la llegada al Ejército ruso, en 2005, del también conocido como Terminator, esta misión la realizaron unidades de artillería antiaérea, a semejanza del caso anteriormente citado. Al estar basado en el casco de un carro, es capaz de mantener la velocidad de éstos, a los que acompaña, disponiendo además de un blindaje similar o superior. Se ha diseñado para él una torre específica de bajo perfil, que aloja diversos sistemas de armas, entre los que se encuentran un cañón doble automático 2A42 de 30 mm., ametralladoras y cuatro lanzadores de misiles anticarro Ataka o Kornet, además de lanzagranadas AG-30 o AG-17A. Las armas pueden ser empleadas independientemente por el jefe de carro y por el tirador, con lo que se puede enfrentar a varios objetivos simultáneamente. Según sus usuarios, aumenta un 30 por ciento la eficiencia de los carros a los que acompaña, puesto que se encarga de blancos secundarios, permitiendo a los otros centrarse en objetivos duros, para los que están mejor equipados.

En la actualidad se están desarrollando ve­hículos nuevos basados en experiencias como estas, algunos de los cuales hemos podido ver en ferias recientes, como el francés Multi-Purpose Combat Vehicle (MPVC) de MBDA, el Avenger Multi-Role Weapon System (AMWS) de Boeing o el Multi-Mission Effects Vehicle (MMEV) de Rheinmettal Detec. Se les está dotando de cohetes, cañones y modernos misiles, con diferentes sistemas de guiado y cabezas de combate, sistemas basados en gran medida en una torre multimisión que puede ser instalada en vehículos de ruedas o cadenas. Aunque sólo por citarlo, cabe recordar el demostrador denominado Sheriff, del US Army, consistente en un vehículo Stryker con los más modernos sistemas electrónicos, entre los cuales se encuentra el sistema de microondas VMDAS, un perturbador sónico ADS y óptico Dazzler, un sistema de protección activa Trophy y otros aditamientos. Desplegado, en diciembre de 2007, en Iraq de forma experimental en misiones de contra-insurgencia urbana y control de tumultos, esta combinación recibe la denominación FSEP (Full Spectrum Effects Platform).

Tema para otro análisis son los más que interesantes vehículos surgidos de la experiencia israelí en combate urbano o de baja intensidad. Derivados a menudo de carros, transportes de personal o vehículos de ingenieros de nombres tan poco conocidos como Nagmashot, Nakpadon, Nagmashon, Achzarit, Namer o Pilon, consituyen respuestas a requisitos específicos y son a menudo interesantes conversiones o reutilizaciones de otras plataformas.

Foto de portada: Un Abrams A1 patrullando Tal Afar Iraq en 2.006 (US DoD)

Revista Defensa nº 370, febrero 2009, José María Navarro


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