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Así nació el T-35 Pillán, el gran entrenador de la Fuerza Aérea de Chile

Corría el año 1982 y la industria aeronáutica chilena estaba comenzando a dar sus primeros pasos, pero, posiblemente, pasos de gigante. Junto con el T-36 “Halcón “, variante nacional del avión español “C-101” su producto más representativo fue el entrenador T-35 “Pillán”.

Desde la asumpción de Ia jefatura del Estado por el general Pinochet, en 1973, Chile se ha tenido que enfrentar en numerosas ocasiones con un aislamiento con el exterior, en relación a muchos aspectos de la vida del país. Simultáneamente, también a nivel internacional, su estrategia militar se tiene que basar en tres frentes, aunque el rumbo de los acontecimientos en Ia zona obviamente ha cambiado la situación: Argentina (por el litigio del canal de Beagle), Perú y Bolivia. Un marco problemático para una nación de 750.000 km2, más de 11 millones de habitantes y una anchura media en su territorio de poco más de 150 km.

La obtención de materiales militares modernos ha sido difícil hasta hace relativamente poco tiempo, y en este campo el nivel de la industria nacional era precario. No es por tanto extraño que las Fuerzas Armadas hayan asumido como suyo el esfuerzo de potenciar la propia industria militar. Y uno de los resultados ha sido el entrenador Pillan, orgullo de la Fuerza Aérea de Chile, cuyo comandante en jefe, general Fernando Matthei, no duda en afirmar: creemos que no hay, en el mercado internacional, un avión que pueda competir con el “Pillan” en precio y condiciones generales de vuelo.

EL NACIMIENTO DEL “PILLAN”

La rápida evolución de los aviones de combate y sus elevados costes de operación impone ciertas exigencias desde incluso la etapa inicial que representa la formación primaria de los pilotos. Se re quiere la utilización de equipos modernos, que puedan realizar maniobras acrobáticas y vuelo instrumental y que tengan una buena relación costo/eficacia.

Con este criterio, la Fuerza Aérea chilena estaba buscando una solución para la sustitución de los veteranos Beechcraft T-34 Mentor. Se deseaba que el aparato en cuestión tuviera una cabina en tandem, que fuera plenamente acrobático y además se otorgaba gran importancia al coste de operación. Se buscó en el mercado internacional, sin éxito, un aparato que cubriera sin exclusiones todos estos requerimientos.

foto: Un contenedor de cohetes montado bajo el ala del “Pillán “. Este aparato, a pesar de su ligereza y cometido básico, admite una importante carga militar.

Intentando aprovechar la capacidad instalada de la propia Fuerza Aérea, la preparación técnica de su personal y la experiencia adquirida en el ensamblaje bajo licencia del avión ligero PA-28-236 Dakota, de la casa norteamericana Piper, se llegó a un acuerdo con esta empresa para realizar un desarrollo del Dakota, que sería producido por el Ala de Mantenimiento de la Fuerza Aérea chilena, en la Base de El Bosque.

En realidad, el Pillan, en cuyo diseño, construcción y vuelos de prueba participaron ingenieros de la FACH, recibió—sobre la base del Dakota— elementos de diversos modelos de la variada gama de aviones ligeros de Piper. Los dos primeros prototipos fueron construidos en Estados Unidos, en tanto que los tres ejemplares siguientes fueron enviados a Chile en forma de elementos para ser ensamblados allí, siendo el resto totalmente producidos en el país. El prototipo había volado por primera vez el 6 de marzo de 1981.

DESCRIPCION

La disposición de la cabina es, como ya dije, en tandem, con el asiento trasero elevado con respecto al delantero, proporcionando al instructor una mayor visibilidad, lo que pude comprobar con ocasión del vuelo que, como pasajero, realicé en el Pillan durante mi asistencia a la FlDA. La disposición de los instrumentos y equipos se ha pensado para que el alumno se vaya habituando a la que encontrará en los aviones de combate. Básicamente incluye un equipo de VHF (Collins), con memoria para selección de frecuencias, intercomunicador (Davis Clark), VOR (Collins), ADF (Collins), transponder (Collins) control de audio (Collins), con marker beacon incorporado, así como otros muchos opcionales, a discreción del cliente. La carlinga es de una sola pieza, realizada en material acrílico, y ofrece una excelente visibilidad.

foto: Aspecto de la carlinga en tándem, en la que el asiento posterior queda más elevado que el anterior para que el instructor pueda observar al alumno y el espacio.

La propulsión se ha confiado a un motor Lycoming AEIO-540, de seis cilindros, que proporciona 300 caballos de potencia, accionando una hélice tripala Hartzell HCC 3YR 1F/F, de 1,93 metros de diámetro. Los sistemas de aceite y combustible están adaptados para vuelos en invertido, sin restricciones de tiempo.

El tren de aterrizaje es triciclo, con sistema de retracción accionado hidráulicamente, con una válvula de emergencia para operar manualmente en caso de fallo. Para rodaje del avión en tierra, se guía con los pedales, que accionan la rueda de morro. Las ruedas tienen incorporados un sistema de frenos de disco que funcionan hidráulicamente presionando la punta de los pedales. Existe, dentro de las alarmas auditivas y visuales, una que alerta cuando se ha reducido la potencia sin haber bajado el tren.

La relación de costo/eficacia que se ha buscado no ha ido sin embargo en detrimento de sus características, que aparecen cifradas en el cuadro y comparadas con sus dos principales homólogos: el galo Epsilon, de Aérospatìale y el Siai Marchetti SF260 italiano, en su última versión, dotada de turbohélice (TP). Señalaré, adicionalmente, que puede soportar factores de carga de entre -3 y + 6G, que su velocidad de crucero al 75 por 100 de potencia es de 298 km/h. (256 al 55 por 100) y que asciende a 1.828 m. en 4,7 minutos. Su radio de acción es de 1.333 km., teniendo una autonomía de 4,4 horas al 75 por 100 de potencia (5,65 al 55 por 100).

UN MERCADO DIFICIL

Es cierto que la Fuerza Aérea chilena no tiene una infraestructura comercial para poder exportar este aparato, aunque tampoco creo que éste haya sido uno de sus objetivos primordiales, pues el auténtico fin era dotarse de un avión de estas características. De hecho se estima que la FACh recibirá del orden de un centenar de Pillan, de los que unos 30 serán completados en el presente año y primeros meses de 1983.

foto: Vista general del prototipo 01 en pleno vuelo de pruebas por pilotos del Ala de Mantenimiento (ALAMANT).

En todo caso, aprovechando la red mundial que Piper posee, no sería imposible, dadas sus cualidades, venderlo en el extranjero. Y en este sentido cabe señalar el manifiesto interés demostrado por el Pillan por varios países americanos en la FIDA-82, entablándose conversaciones entre sus respectivos responsables y los de la FACh, aparte de la anecdótica del jefe de la FA dominicana, que pretendía la adquisición, dinero en mano, de los dos prototipos mostrados en la FIDA.

El Pillan puede ser eficazmente empleado en tres tipos de misiones principales. En primer lugar, la instrucción básica de pilotos, tarea para la cual de hecho se concibió. En segundo, para entrenamiento primario en el vuelo instrumental. Por último, otras misiones militares, como patrulla armada, apoyo a fuerzas terrestres, etc., para la cual ha sido provisto de puntos de fijación de carga militar, que incluye misiles, cohetes y bombas de diverso género y dos ametralladoras.

Resaltaré, finalmente, que cumple con las normas FAR 23.333 y 23.337 de la FAA (Federal Aviation Administration) norteamericana, que lo incluyen dentro de la categoría de los aviones acrobáticos. Algo que quedó de manifiesto en las evoluciones en vuelo que realizó en el curso de la 2 Feria Internacional del Aire y que pude apreciar personalmente, así como la sensación de seguridad y potencia junto a una magnífica visibilidad y control visual y manual de sus mandos, durante el vuelo que como paquete hice en Santiago de Chile.

Revista Defensa nº 52-53, Agosto 1982, Javier de Mazarrasa


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