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Túnez compra un importante lote de sistemas de interferencia turcos

La empresa turca Aselsan vendió una gran cantidad de sistemas portátiles de interferencia de frecuencia Kangal a Túnez a principios de este año, y estos sistemas se instalarán en el vehículos de transporte de tropas resistente a las minas y protegido contra emboscadas, o MRAP (Mine Resistant Ambush Protected), Kirpi, que la nación del Norte de África obtuvo en 2014 de la propia Turquía.

El Kangal entró en servicio en el Ejército turco en 2018 y puede emplearse en vehículos para protegerlos, Con una concepción modular y multibanda, el sistema crea una protección contra todas las amenazas conocidas simultáneamente (radios de aficionados VHF/UHF, dispositivos de control remoto, Wi-Fi, GSM, 3G, 4G, etc.) y evita el uso de dispositivos explosivos improvisados IED.

En el pasado, Aselsan ha vendido numerosos equipos electrónicos de defensa a Túnez, entregando 140 unidades del Keskingoz, unos binoculares portátiles, en el marco de un contrato de sistemas eléctricos ópticos firmado con el Ministerio de Defensa en 2014, valorado en 7 millones de dólares; y en 2015 firmó un proyecto para un sistema de vigilancia blindado que se combina con el Kirpi, realizando las entregas 2016; y ese mismo año el sistema electro-óptico Falconeye-MW se integró con éxito en el mismo vehículo, que se exportó a Túnez a través de BMC. Los contratos también incluyen al Ministerio del Interior, a través de un proyecto de sistema de vigilancia, además de los interferidores RCIED que en 2015.

Turquía se ha convertido en uno de los proveedores más importantes de Túnez en varios sistemas de defensa, ya sean militares o de seguridad, en la última década, y esto se debe al hecho de que Ankara no impone muchas condiciones a los clientes de sus armas, además de la relación calidad/precio, porque sus valores siguen siendo mucho más baratos que los estadounidenses y el Gobierno turco también apoya mucho las operaciones, con préstamos a los países que tienen dificultades para obtener la financiación necesaria.

Por ejemplo, se otorgó a Túnez en 2018 una línea de financiación de alrededor de 200 millones de dólares para los sectores de defensa y seguridad, lo que facilita que el Gobierno africano que satisfaga sus necesidades de diversos sistemas de defensa para combatir el terrorismo (Mohammed  Halimi, corresponsal de Grupo Edefa en el Norte de África)


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