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Taiwán está desarrollando un nuevo avión de combate ante la amenaza de China

La Fuerza Aérea de la República de China (Taiwán), que se asienta en esta isla,  está apostando abiertamente por una defensa aérea convencional, basada en cazas tecnológicamente superiores, frente a la amenaza de la China comunista. No son poco los analistas que cuestionan que la Fuerza Aérea de República China o Republic of China Air Force (ROCAF)  pudiera sobrevivir a un ataque sorpresa convencional de Ejército Popular de Liberación (EPL) contra sus bases, con miles de misiles tierra-tierra de medio alcance y de crucero.  Incluso esa misma teoría señala que los cazas de la ROCAF que lograsen despegar deberían enfrentarse a los cientos de aviones de la Fuerza Aérea del EPL que atacarían Taiwán. Por estas razones, algunos expertos han propuesto que el Gobierno de Taipei busque soluciones de otro tipo para defender su espacio aéreo, en lugar de intentar igualarse con China, situación que, al menos en términos de cantidad, nunca lograrían.

Así se apunta que Taiwán debería buscar soluciones que no dependan de instalaciones aeronáuticas fijas, como ocurre actualmente, como podría ser ocultar aviones de combate y baterías de misiles antiaéreos en zonas de dispersión, o lograr dotarse de un hipotético futuro sistemas de aparatos remotamente tripulados o Remotely Piloted Aircraft Systems (RPAS) con capacidad antiaérea.

De momento la Fuerza Aérea de Taiwán sigue apostando por dotarse de aviones de combate tripulados, aunque de altas capacidades, como  los F-16C/D de Lockheed Martin, en concreto de su última versión la V o Viper,  y en la elaboración, de momento en fase de diseño, de un  futuro caza de combate autóctono. Así se siguen los pasos de la cercana Corea del Sur, que está en vía de dotarse del caza KAI KF-21.

Actualmente la Fuerza Aérea de Taiwán alinea unos 300 cazas, entre los que están un par de docenas de los veteranos F-5E/F, más de un centenar de F-16A/B, algo menos de 50 Mirage 2000 y unos 100 F-CK-1 un modelos de producción local, que demuestra la capacidad de Taiwan para desarrollar y construir un avión de combate, prácticamente sin asistencia extranjera. Además otros 100 aviones pertenecientes a escuadrones de entrenamiento avanzado podrían, en caso de emergencia, volar en misiones de combate.

Al progresivo envejeciendo de estas flotas de aviones de combate se suma el clima  húmedo y la insularidad de Taiwán, que provoca un problema constante de corrosión.  Para renovar su capacidad de combate, el Gobierno de Taipei firmó en 2020 un acuerdo por valor de unos 8.000 millones de dólares con Washington para adquirir 66  cazas F-16V. Además, Lockheed Martin también ayudará a la industria aeronáutica taiwanesa, Aerospace Industrial Development Corporation, AIDC, el fabricante estatal de aviones de Taiwán, a actualizar los F-16A más antiguos al estándar Viper. Mientras tanto, AIDC está construyendo al menos 66 entrenadores con capacidad de combate AT-5 basados en el F-CK-1. El AT-5 es ligeramente más grande y con más capacidad que el F-CK-1 y cuenta con componentes de fuselaje de material compuesto. Pero sus motores americanos F124 carecen de postcombustión, lo que supone un descenso de rendimiento que podría limitar su utilidad en tiempos de guerra. 

Con el objetivo de una mejora más profunda del poder aéreo, Taipei lanzó en 2017 el programa, valorado en unos 2.000 millones de dólares, que se está aplicando al diseñó un nuevo caza y sus motores. Así, actualmente el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan o National Chung-Shan Institute of Science and Technology (NCSIST); está realizando el trabajo de diseño y la empresa AIDC fabricaría el nuevo avión. Según unas recientes declaraciones recientes del presidente del NCSIST, Chang Chung-Chung, los planos y el nuevo motor F125XX -un F124 mejorado- deberían estar listos en 2024. Aunque poco se sabe de cómo será el nuevo aparato de combate diseñado por el NCSIST, sí sabemos que desde principio  la Fuerza Aérea de Taiwán ha adoptado  por un enfoque evolutivo en el diseño de cazas nacionales.

Así mismo, para reducir los costes y parte del riesgos tecnológicos, el NCSIST podría optar por seguir evolucionando su diseño  F-CK-1, quizás mejorando sus sensores y sistemas de control de vuelo y añadiendo el motor F-125XX.  Pero un documento filtrado insinúa que los diseñadores de Taipei quieren que el próximo caza tenga un ala nueva. En 2016, circularon por Internet capturas de pantalla de un informe de la Fuerza Aérea de Taiwán. El informe incluía una representación de un concepto de caza que parece combinar el morro y la cabina de un F-CK-1 con un ala delta sin cola similar a la del Mirage 2000. Un ala delta podría dar al nuevo caza mayor alcance y maniobrabilidad. Pero sería más caro y para AIDC más difícil de construir.  (Julio Maíz Sanz).

Fotografía: En primer plano un F-16B (pirmer plano) volando junto al  aparato de combate autóctono de la islas-Estado de Taiwan,( del modelo foto Fuerza Aérea de Taiwán)


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