La Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha puesto oficialmente en servicio operativo su primer entrenador avanzado Boeing-Saab T-7A Red Hawk, en la Base Aérea Conjunta San Antonio-Randolph, en Texas. Es un paso decisivo hacia un modelo de entrenamiento en sistemas digitales de nueva generación, diseñado para preparar a los futuros pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o United States Air Force (USAF) ante las cada vez mayores complejidades de las modernas operaciones aéreas.
Supone también la transición desde las antiguas plataformas de enseñanza de la época de la Guerra Fría, con cockpits de tipo analógico a las digitales de múltiples pantallas multifunción, y los últimos adelantos en aviónica, conectividad y simulación, que permitan formar a los pilotos de aviones de combate de 5ª generación y los futuros de 6ª.
Durante más de seis décadas, la formación avanzada de los pilotos en la USAF se desarrolló sobre el veterano Northop (actualmente Northrop Grumman) T-38 Talon, un avión birreactor que entró en servicio a comienzos de los años sesenta de pasado siglo, y que ha sido el mítico “caballo de batalla” del denominado Mando Aéreo de Formación y Entrenamiento o Air Education and Training Command (AETC). Pese a las sucesivas modernizaciones y programas de extensión de vida, el finalmente designado como T-38C empieza a ser sustituido, ya que nunca fue diseñado para utilizar capacidades digitales, fusión de sensores y la toma de decisiones en el contexto de una red de gestión integrada, propias de la aviación de combate actual.
A medida que las aeronaves de primera línea se modernizaban, el sistema de entrenamiento de la USAF se tuvo que apoyar cada vez más en simuladores e instrucción académica para compensar la brecha entre la experiencia de vuelo y las realidades operativas de los escuadrones. Con la introducción del T-7A Red Hawk, el AETC empieza a cerrar esa brecha tecnológica. El primer avión ha sido asignado al 99.º Escuadrón de Entrenamiento de Vuelo, y se prevé que el T-7A sustituya progresivamente los referidos T-38C.
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El T-7A se distingue por sus dobles estabilizadores verticales similares a los del F-35. (Foto AETC)
Esperada puesta en servicio
A diferencia de su predecesor, el Red Hawk fue concebido desde cero como una plataforma de entrenamiento plenamente digital, por lo que ha sufrido múltiples retrasos en su desarrollo y certificaciones, antes de por fin ser aceptada la primera unidad por parte de la USAF.
Las consideraciones logísticas también resultaron determinantes para justificar el cambio de plataforma de enseñanza. Tras décadas de servicio intensivo, la flota de Talon está sujeta a un mantenimiento cada vez más complejo, con escasez de piezas de repuestos y por tanto con una menor disponibilidad operativa. El T-7A fue diseñado con mantenibilidad modular y diagnóstico digital, reduciendo el tiempo en tierra y aumentando la disponibilidad de aeronaves, un factor crítico para la formación sostenida del amplio número de pilotos estadounidenses como extranjeros que forma el AETC anualmente, tanto para su incorporación a la USAF como a las fuerzas aéreas aliadas.
Más allá del reemplazo de un entrenador, el T-7A se concibe como núcleo de un sistema integrado de formación completamente digital, capaz de evolucionar mediante actualizaciones de software y nuevos módulos de simulación y sensores. Este planteamiento permitirá incorporar en el futuro capacidades de entrenamiento asociadas a los futuros aviones de combate de 6ª generación y sistemas aéreos colaborativos no tripulados, tecnología definida como Manned-Unmanned Teaming (MUM-T). (Julio Maíz)






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