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La Fuerza Aérea belga se despide de sus C-130 Hércules

El pasado 17 de diciembre, el Componente Aéreo de las Fuerzas Armadas de Bélgica se despidió de sus legendarios aviones de transporte táctico Lockheed C-130 Hércules en la base aérea de Melsbroek, tras casi 50 años de servicio.

Inicialmente los aviadores del Ala 15, que han operado durante estos años el avión de transporte norteamericano, habían previsto un vuelo de despedida sobrevolando durante horas por múltiples zonas de toda Bélgica con una formación de siete aviones de este modelo, incluyendo los belgas; y como invitados de sus aliados de la OTAN, un C-130 polaco, y dos C-130J Súper Hércules, uno de Estados Unidos y otro de Italia.

Aunque la gran borrasca que afectaba Bélgica impidió el evento.

Así, la jornada aeronáutica de despedida, a la que asistieron múltiples medios de la prensa belga como internacional se quedó reducida a tres vuelos individuales. El avión polaco se dirigió a las instalaciones aeronáuticas Kleine-Brogel y Lieja, el C-130J-30 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos hizo una visita aérea a Chièvres y Florennes, mientras que el C-130 belga sobrevoló Ostende y Amberes escoltado por un A400M, el modelo que los sustituye, voló hasta la gran base aérea militar del sur del país, la de Florennes.

Posteriormente los tres referidos C-130 y el A400M aterrizaron en Melsbroek, siendo el Hércules belga el último en aterrizar, al que se le hizo por parte de los vehículos de la base el emblemático arco de agua, con lo que el modelo pasó a ser historia en el seno del Componente Aéreo de la Fuerzas Armadas de Bélgica.

Los C-130H belgas se han utilizado en más de 50 operaciones internacionales de paz y seguridad,  a lo largo de casi medio siglo. «El C-130 era el primero en llegar y el primero en salir de cada misión. Sin el transporte aéreo, las operaciones en el extranjero no pueden llevarse a cabo y se necesitan desesperadamente para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos belgas», explicó el comandante belga Bodet. 

La última operación que protagonizo el modelo fue la de la evacuación de más de 1.400 personas de Afganistán. En total tres aviones volaron más de 20 veces entre los aeropuertos de Islamabad (Pakistán) y la capital afgana, Kabul. El C-130 también se utilizó durante el reciente ejercicio “Tormenta tropical” en Gabón.

Todos los militares belgas que han estado en una misión internacional  tienen un vínculo especial con el aparato, dado que han garantizado su logística en el terreno, además de en los despliegues y repliegues.

A lo largo de su carrera, los doce C-130 belgas han transportado 150.000 toneladas de carga, volando una distancia total equivalentes a dar 3.900 veces la vuelta al mundo, completando 285.000 horas de vuelo y aterrizando 199.500 veces.  A finales de 2017, el primer C-130 se quedó en tierra de forma permanente. Después fueron retirados gradualmente del servicio. La tripulación y los técnicos fueron transformados a lo largo de este periodo a los A400M, el primero de los cuales aterrizó en Melsbroek el 9 de octubre de 2020, estando actualmente entregados 5 por parte de línea de construcción de San Pablo (Sevilla), del total de los 8 encargados por parte Bélgica y Luxemburgo, que los operaran en conjunto. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía:  Arco de agua por parte de los bomberos de la base, para despedir a los C-130H de Bélgica. (Componente Aéreo de las Fuerzas Armadas de Bélgica)


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