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El Estrecho de Ormuz y las lecciones del pasado: atacar Irán, sin haber previsto el día D-1, la toma de la costa oriental del Estrecho, es una negligencia

Guerra en Irán

El Estrecho de Ormuz, clave para el mercado energético mundial. (Google Maps)
El Estrecho de Ormuz, clave para el mercado energético mundial. (Google Maps)

“Lo único que impide el tránsito por el Estrecho de Ormuz ahora mismo es que Irán está disparando contra los barcos. Estaría abierto el tránsito en caso de que Irán no lo hiciera”. Esto fue lo que dijo el Secretario de Guerra Pete Hegseth y es una de las razones por las que ninguno de los aliados de los Estados Unidos, a los que se pide que se unan a la batalla por Ormuz, se nieguen a hacerlo. No fueron consultados, como se hace en una alianza militar, no es una operación OTAN y, lo más importante, los líderes al mando son claramente ineptos. Organizar una acción militar sobre Irán, sin haber previsto el día D-1, la toma de la costa oriental del Estrecho de Ormuz, es claramente una negligencia. Pero claro, eso podría suponer bajas, y los EEUU, como Occidente en general, son alérgicos a las bajas. (1)

El fracaso aliado en los Dardanelos

El estrecho de Ormuz es considerado uno de los chokepoints (puntos estratégicos marítimos) más importantes del mundo debido al gran volumen de petróleo que lo atraviesa y a las tensiones geopolíticas que lo rodean. Ormuz tiene 274 kilómetros de largo y 56 kilómetros de ancho en su punto más angosto. La profundidad varía entre 40 y 201 metros, con una media de unos 49 metros. Las canales para el tránsito son de 3,2 kilómetros de ancho para el tráfico de entrada y salida, con una zona buffer de 3,2 k entre ellos. Irán lleva años desarrollando capacidades militares para el cierre del estrecho, que incluyen armamento convencional, incluidos misiles anti-buque, así como capacidades asimétricas: lanchas rápidas con misiles, minas y vehículos submarinos no tripulados.

El dilema actual tiene antecedentes históricos de gran relevancia. En la 1ª Guerra Mundial, un bloqueo similar en los estrechos del Mar Negro, los Dardanelos, provocó un aumento del 95 % en el precio del trigo británico respecto al promedio 1904-1914. Esta crisis puso en aprietos no solo al Reino Unido, sino también a la Rusia zarista, que obtenía el 85% de sus ingresos extranjeros de exportaciones agrícolas y minerales a través de este corredor marítimo.Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo, ordenó sin consultar al gabinete,  la apertura de hostilidades contra Turquía tras el cierre de los Dardanelos el 27 de septiembre de 1914.

El «sencillo» plan de Churchill, consistía en que la Royal Navy, con algunas unidades navales francesas, atravesará el Estrecho de los Dardanelos, el mar de Mármara, y el estrecho del Bósforo, se plantará ante Constantinopla, que se rendiría y abandonará la guerra, y llegará al mar Negro, a los puertos rusos de Odessa y Sebastopol, dejando el paso franco y libre para el abastecimiento a Rusia desde el Mediterráneo. Sencillo...

El resultado fue un desastre militar al intentar forzar el paso de los estrechos: el 18 de marzo de 1915, la Marina británica perdió tres de sus dieciséis capitalships y otros tres resultaron inutilizados.  Unas semanas después, el ataque fue detenido tras dejar alrededor de 30.000 bajas entre muertos y heridos, incluyendo más del 60% del contingente francés. Para evitar la pérdida de prestigio el gobierno británico autorizó una invasión terrestre para tomar la península de Galípoli y neutralizar las defensas costeras que controlaban el estrecho. El 25 de abril, tropas británicas, y contingentes de Australia y Nueva Zelanda, desembarcaron en varias playas. Los desembarcos estuvieron mal liderados, encontraron una fuerte resistencia y el avance se estancó, en una inútil guerra de trincheras.

La campaña se prolongó durante nueve meses, pero la rivalidad entre las fuerzas presentes en el frente, la indecisión del Mando y los cambios en la dirección política agravaron el estancamiento. Finalmente, los Aliados tras una retirada bien ejecutada, se retiraron a principios de 1916, tras haber sufrido más de 250.000 bajas sin obtener ningún beneficio estratégico. Las campañas de los Dardanelos y Galípoli se convirtieron en ejemplos de la falta de cálculo en las campañas militares y el fracaso estratégico (2).

Estrecho de los Dardanelos, Mar de Mármara, Estambul, (La Guia de la Historia, publicado por Daniel Terrasa)

Las lecciones de los Dardanelos

Existen diferencias geográficas y tecnológicas notables entre Ormuz y los Dardanelos, lo que hace que la mayoría de las comparaciones tácticas resulten poco útiles en la actualidad. Sin embargo, existen lecciones aplicables a un escenario como el del Estrecho de Ormuz: Una de las razones por las que fracasó el intento de forzar los Dardanelos fue la eficacia de los campos de minas otomanos. A pesar del éxito inicial al neutralizar la artillería de costa, los Aliados perdieron varios buques de guerra a causa de las minas en un solo día, lo que obligó a un cambio de estrategia hacia las operaciones terrestres en Galípoli.

En el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos probablemente se enfrentaría a una amenaza similar: minas navales y otros sistemas asimétricos de negación de acceso marítimo. Irán posee un considerable arsenal de minas marinas, algunas de las cuales pueden ser desplegadas por submarinos o buques mercantes camuflados. La US Navy sólo cuenta con cuatro buques de medidas contra minas estacionados en Bahréin, pero la US Navy, y las marinas occidentales en general, han descuidado este campo de la guerra naval durante muchos años, como ya se vio en Korea y en la Guerra del Golfo. No obstante, los cazaminas sólo serían eficaces si no hubiese amenazas distintas a las minas, pero las hay, por lo que el desminado llevaría tiempo y sería arriesgado. Y, además, con 4 barcos es mejor ni intentarlo. Al igual que en los Dardanelos, los Estados Unidos podrían cometer el mismo error en el estrecho de Ormuz. No haber pensado en los retos reales de la operación.

La península de Gallipoli

La campaña de los Dardanelos comenzó con objetivos vagos , en la actual campaña de Irán, el Presidente Trump llegó a decir que el final del conflicto dependerá de su intuición o lo que él denomina sentir en sus huesos. Los líderes británicos y franceses creían que podían abrir el estrecho solo con su poder naval, desestabilizar el régimen del Imperio Otomano e incluso lograr su rendición. Lo que siguió fue una serie de errores operativos basados ​​en suposiciones erróneas y desconexión entre los objetivos políticos y los medios militares. Ante la falta de una misión clara, esto es Objetivo más finalidad superior, claridad política, las acciones podrían derivar en una guerra regional más amplia, sin un propósito claro ni objetivos alcanzables; es decir, el camino que condenó al fracaso el esfuerzo aliado en los Dardanelos en 1915.

La campaña de los Dardanelos fue un fracaso de comunicación. Los aliados exageraron la facilidad de la operación, pero después no fueron capaces de gestionar las expectativas públicas cuando la campaña se estancó. Ello hizo que decayera el apoyo de la sociedad y dificultara los esfuerzos diplomáticos con aliados y estados neutrales. Irán ha demostrado su habilidad para crear narrativas a su favor, haciendo ver que es una víctima de la agresión occidental y generando un sentimiento anti americano. Estados Unidos, en cambio, desprecia la comunicación estratégica y la considera algo secundario frente a la acción militar. Sin embrago, la Guerra de Irán es tanto una batalla de narrativas como un enfrentamiento militar. La historia demuestra que ganar en el ámbito militar no garantiza el éxito de la narrativa.

La campaña aliada en los Balcanes estuvo plagada de indecisiones, relaciones de mando nefastas y un ritmo exageradamente lento. Como ejemplo, Sir Ian Hamilton, comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo en Galípoli, dirigió la operación desde el acorazado HMS Queen Elizabeth en lugar de establecer su cuartel general en tierra. Esta decisión contribuyó a la desconexión con el frente, la falta de visión directa de la batalla y las deficiencias en el mando. Los altos mandos militares carecían de unidad de acción, y las autoridades políticas vacilaban entre distintas opciones. El resultado fue una campaña confusa, que desperdició la iniciativa y agravó las pérdidas. La crisis en el estrecho de Ormuz ha alcanzado un grado de alta tensión política con plazos ajustados. Y se está convirtiendo en un polvorín geopolítico, donde un incidente podría escalar en cuestión de horas. En este contexto, la claridad en el mando y la rapidez en la toma de decisiones son esenciales, pero la indecisión podría ser fatal para las fuerzas americanas y su credibilidad y para la disuasión. (3)

Conclusión

Los Dardanelos nos advierten de las consecuencias de la falta de coherencia entre fines y medios, subestimar las amenazas asimétricas, la comunicación incoherente y la lentitud en la toma de decisiones.  El fracaso de los Dardanelos se pudo evitar. Las decisiones unilaterales de Trump de empezar la guerra, quizás se hubiesen evitado con una propuesta similar a la que ha solicitado al Congreso, pedir 200.000 millones de dólares (174.000 millones de euros) para continuarla.

Estos recursos podrían, no lo sabemos, servir para acabar con los malos, en palabras del Secretario de la Guerra, pero también podrían servir para continuar una campaña poco pensada, profundizando en el error y repetir errores del pasado. Pero hay algo peor en esta acción sorpresiva y de resultados inciertos. Las guerras libradas para prevenir la proliferación nuclear pueden terminar acelerándola, al hacer que la bomba parezca más valiosa, y no solo para el país objetivo. Los países que observan la destrucción de Irán llegarán a la misma conclusión que Corea del Norte hace años: un arma nuclear es esencial para prevenir un ataque de Estados Unidos.

Por otro lado, Occidente debe de empezar a informar a sus ciudadanos que los muertos no siempre los ponen otros, ni se producen en lugares lejanos. Las guerras, si se quieren ganar, dependen de muchas cosas, dinero, logística, armamento, pero hay algo sin lo cual ninguno de esos factores sirve para nada. La voluntad del pueblo. Occidente y Europa en particular debe de empezar a aleccionar a sus ciudadanos de que el mundo que conocíamos ha desaparecido.

La situación de bienestar y libertad que tenemos no durará eternamente. La Guerra de Ucrania ha despertado a Behemot* y si no reaccionamos y asumimos que habrá que luchar para mantener nuestros valores y libertades, Behemot acabará con Occidente y su sueño democrático. (Juan A. López Díaz, Col Infantería de Marina (retirado). Miembro de AEME, Eurodefensa España y Centro de Pensamiento Naval)

* Behemot:  En la literatura hebrea representa la fuerza terrestre máxima, a menudo emparejado con Leviatán, que simboliza la fuerza marina. 

Notas

1. Jefe del Pentágono asegura que no hay que "preocuparse" por ataques en estrecho de Ormuz, EFE, 13-03-2026

2.. Planning Armageddon: British Economic Warfare and the First WorldWar. Lambert, Nicholas, Cambridge, Mass.: Harvard Univ. Press, 2012.

3. Strait Comparison Lessons Learned from the 1915 Dardanelles Campaign in the Context of a Strait of Hormuz Closure Event, Jonathan Schroden, Center for Naval Analyses, September 2011.


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