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La Defensa en España: el factor humano olvidado en un modelo profesional militar basado en la temporalidad

En fecha de 26 de abril, defensa.com publicaba un artículo titulado “La Defensa en España: algo más que armamento, industria y Fuerzas Armadas”, firmado por el Coronel de Infantería de Marina (Ret.) D. Juan A. López Díaz, en el que se ponía el acento en una realidad tantas veces ignorada: la Defensa no puede entenderse únicamente desde la inversión en sistemas, plataformas o capacidades tecnológicas, sino desde algo más profundo y determinante: la voluntad, el compromiso y el factor humano.

Partiendo de esa reflexión, resulta obligado plantear una cuestión incómoda pero imprescindible: ¿Puede existir una verdadera y sólida política de Defensa cuando una parte significativa de sus recursos humanos carece de estabilidad, proyección profesional y reconocimiento institucional?

Un modelo basado en la temporalidad

En España, miles de militares —oficiales de complemento, así como personal de tropa y marinería— han desarrollado su carrera bajo un modelo caracterizado por la temporalidad estructural. Durante años, estos profesionales han sido formados, evaluados, desplegados y exigidos al máximo nivel. Han ocupado destinos de responsabilidad, han participado en misiones nacionales e internacionales y han contribuido de manera directa a la operatividad de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, alcanzado un determinado punto, que es los 45 años de edad o 18 años de servicio, la normativa vigente les sitúa ante un horizonte inexorable: la desvinculación del servicio activo y la pérdida de la condición de militar.

No se trata de casos aislados ni de situaciones coyunturales. Se trata de un modelo que, en la práctica, impide consolidar una auténtica carrera profesional para una parte relevante del personal militar. Para abundar más en el tema, conviene leer detenidamente la “Memoria Informe 2024” del Observatorio de la Vida Militar (OVM), el cual constata una temporalidad que afecta a más del 80% del personal militar, recomendando asimismo, como primeras medidas paliativas, dignificar la profesión militar, con una mejora de condiciones para captar y retener talento. Dignificar la profesión militar no es solo una cuestión retributiva o de reconocimiento formal, sino también de operatividad, ya que difícilmente puede exigirse la máxima concentración en el servicio cuando una parte significativa del personal se ve obligada a proyectar su futuro fuera de las Fuerzas Armadas ante la incertidumbre de su continuidad profesional.

Consecuencias: más allá de lo individual

Esta realidad tiene implicaciones que trascienden el ámbito personal:

  • Pérdida de talento y experiencia
  • Se prescinde de profesionales plenamente formados, en su mejor momento de experiencia acumulada, con sus mejores capacidades operativas vigentes y cualidades físicas plenamente al día.
  • Ineficiencia económica
  • La inversión realizada en formación y especialización se pierde. Y no sólo eso: hay que remunerar económicamente a esos efectivos desvinculados, mediante una asignación por disponibilidad, que, además, en los dos primeros años de situación RED, han de completar con la prestación por desempleo para el caso lamentablemente habitual de no encontrar inmediatamente un empleo adecuado. Y al contrario de lo que sucede en otros ejércitos europeos, sin ningún tipo de retorno operativo a las Fuerzas Armadas. Y todo ello, para mayor pasmo de todo el que se informa al respecto, en un marco de déficit reconocido de reclutamiento de personal de tropa y marinería, y con varios cientos de vacantes también sin cobertura entre los cuadros de mando.
  • Desincentivación del compromiso
  • La falta de expectativas reales de continuidad afecta a la percepción de la carrera militar entre los jóvenes.
  • Impacto en la cultura de Defensa

Difícilmente puede consolidarse una “voluntad de vencer” si no existe una  percepción clara de estabilidad, reconocimiento y futuro, la carrera militar ha de ser un verdadero proyecto de vida. Si España aspira a reforzar su posición en el ámbito de la Defensa, no basta con incrementar presupuestos o adquirir nuevas capacidades tecnológicas. Es imprescindible consolidar un modelo de recursos humanos que permita considerar la carrera militar como un proyecto profesional completo y digno. Esto implica avanzar hacia un sistema que:

  • Ofrezca itinerarios de continuidad real.
  • Permita la integración o permanencia del personal con experiencia.
  • Reconozca adecuadamente la formación y competencias adquiridas.
  • Facilite, en su caso, una transición efectiva al ámbito civil, evitando situaciones de precariedad.

Una propuesta constructiva

Desde la creación de nuestra asociación, ASORED, que agrupa a los Oficiales de Complemento en situación de Reserva de Especial Disponibilidad, trabajamos ante los principales interlocutores políticos y del Ministerio de Defensa en propuestas concretas orientadas a mejorar este modelo, siempre desde una perspectiva constructiva y de servicio al interés general. Entre las líneas de mejora planteadas destacan:

  • La revisión de la situación de los oficiales RED, así como el establecimiento de una vía de reincorporación voluntaria al servicio activo.
  • La adaptación del marco normativo a los principios europeos en materia de reducción de la temporalidad en el empleo público, así como definición del recurso humano ante los nuevos desafíos que atañen a la defensa nacional.
  • El fomento de acuerdos con el sector empresarial privado para aprovechamiento de las capacidades de este personal militar experimentado, en funciones acordes a su formación académica y experiencia.
  • El refuerzo de políticas de transición profesional realistas y eficaces.

Estas propuestas buscan establecer lógica y eficiencia en el gasto público, y aspiran fomentar una política de recursos humanos acorde a los nuevos tiempos, que han dejado visiblemente desactualizada la vigente ley de carrera militar. Defensa, sociedad y liderazgo: estos elementos están íntimamente ligados al modelo de personal. Una sociedad difícilmente valorará aquello que percibe como precario o transitorio. Y un sistema que no ofrece estabilidad ni reconocimiento difícilmente podrá generar vocaciones sólidas ni reforzar el vínculo entre Fuerzas Armadas y ciudadanía.

Conclusión

España se enfrenta a un contexto internacional cada vez más exigente. La respuesta no puede limitarse a lo material. La verdadera fortaleza de la Defensa reside en sus personas.

Reforzar el modelo de carrera militar, reducir la temporalidad estructural y aprovechar el talento existente es una cuestión de Estado, y todos los partidos políticos deben acercar posturas y establecer unas líneas de acción bien definidas y coherentes.

Y es que, en última instancia, ningún sistema de armas, por avanzado que sea, puede sustituir el valor de quienes lo operan, lo sostienen y están dispuestos a defender con él los intereses de su país y la sociedad a la que sirven. (Salvador González Puertas, Asociación de Oficiales de Complemento en situación de Reservistas de Especial Disponibilidad, ASORED)


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

17 comentarios

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  1. José | 10/05/2026 19:14h. Avisar al moderador
    Pienso que una persona es tan válida para el ejército tanto con 45 años como 55 años, hoy en día una persona con 55 se considera joven para una mayoría de trabajos físicos y considerados peligrosos, pero ahí reside la experiencia en el trabajo, eso mismo debería ocurrir en el ejército.   
  2. Eduardo Benavides | 10/05/2026 17:45h. Avisar al moderador
    Cierto al ciento por ciento. No es de recibo deshacerse de un potencial de conocimientos, recursos, dinero invertido, y lealtad más que demostrada, solo por el hecho de haber alcanzado una edad determinada. O por una pérdida de capacidades físicas, incluso por circunstancias ajenas a la vida militar, no graves, pero excluyentes, cuando podrían ser ubicados en nuevos destinos, pues siempre hubo burocracia, q es necesaria e inevitable,amen de una estabilidad física y mental para los miembros de las FAS, que constituyen si mayor potencial. Tenere la sensación de que nuestras FAS protegen a sus miembros   
  3. José Francisco | 10/05/2026 15:59h. Avisar al moderador
    Menos mal que no gobernaron mas el primero vendió 50 empresas estatales, mejor dicho líquido con rebajas para sus amigos y eso que saco España de la quiebra economía,un rescate, una deuda de 400000 millones de euros, 66000 millones que sacó del fondo de pensiones mas 17000 millones de deuda en pensiones y el país y el ejército hecho un desastre todo sin mantenimiento. Ahora nos toca pagar a los Españoles 2 veces lo mismo o mas y los años que aún falta para ponerlo al día ,y si Pedro Sánchez esta haciendo por la defensa de España mas que cualquier presidente en toda la historia y no digamos en industria, tecnología, digitalizacion del país, los perte chips,hidrógeno verde, electricidad verde. Ahora nuestros ingenieros tienen trabajo en España en sus ramas no de camareros como estaban hace poco, y esta sacando al país adelante con mas crecimiento que cualquier otro de los grandes, y con todo lo que hemos pasado y esta pasando en el mundo, gracias que estaba el de presidente, ya lo echaremos de menos.    
  4. Rafael | 10/05/2026 09:58h. Avisar al moderador
    La política de personal en defensa se basa casi exclusivamente en un criterio restrictivo impuesto por el presupuesto disponible y las limitaciones en cuanto a número de efectivos. El concepto de reserva movilizable se ignora completamente y también la idea de proporcionar un plus en formación que permita pasar a la vida civil de forma digna , también se pas por alto el ofrecer beneficios como acceso a la vivienda o la conciliación. El concepto RRR Retain Retrain Reject debería imponerse ofreciendo incentivos para retener el talento, formación para pasar a puestos civiles y filtrado basado exclusivamente en capacidades y no en limitaciones numéricas. Sin olvidar que lo bueno no es necesariamente caro y lo barato al final es caro.    
  5. Fran | 10/05/2026 08:57h. Avisar al moderador
    Una salida para los profesionales de más de 45 años sería la formación de una Guardia Nacional o Milicia Nacional con un batallón por provincia a 500 soldados el batallón (25000) formada por los mayores de 45 años (como veteranos tendrían el papel de compañeros y formadores) más los voluntarios de un servicio militar voluntario de un año para jóvenes de entre 18 y 30 años voluntario pero obligatorio para quien quiera ser Guardia Civil, Policía Nacional, Autonómico o Local (todos los años se presentan unos 40000-50000 jóvenes a sus plazas) además que aporte ventajas de becas, fiscales, puntuación oposiciones, etc a quien lo haga. Esa Guardia Nacional sería la encargada de la defensa territorial, auxiliar cuerpos seguridad, auxiliar de la UME, etc.    
  6. Fran | 10/05/2026 08:46h. Avisar al moderador
    La culpa es del PP claro pero resulta que el PSOE solo ha gobernado 14 de los ultimos 20 años y el PP 6 en los cuales bastante tuvo con sacar España de la quiebra económica que tenía, pero seguro que Pedro Sánchez con Bildu y ERC arregla la defensa y problemas militares en España    
  7. José Francisco | 10/05/2026 04:34h. Avisar al moderador
    Otro desastre heredado que le toca arreglar a Pedro Sánchez, y después se quejan todo el mundo, no tiene un día tranquilo este presidente con tanto desastre y sin la ayuda del PP que fue el que puso el ejército profesional.    
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