El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026 supuso la muerte del líder supremo Alí Jamenei, destruyó instalaciones nucleares, la mayoría de los blancos de valor militar de las fuerzas armadas iraníes, incluyendo más de 20 navíos de guerra y la casi totalidad de su fuerza aérea, la defensa antiaérea y provocó la mayor crisis energética desde 1973. Entre otros muchos, tenía el riesgo de saber la reacción de las dos potencias que durante años habían vendido a Teherán la promesa de un escudo multipolar, China y Rusia.
Pero no ha habido ninguna reacción por parte de ambas potencias. Y esa falta de reacción nos enseña una lección aprendida. No hay una coalición de reemplazo a la Occidental, aunque ésta no esté en su mejor momento. Mientras que para Rusia su prioridad es a corto plazo Ucrania, para China su horizonte va mucho más allá, por tanto no hay que considerar que va a dejar esta acción sin reacción, cuando así lo considere.
Irán y la reorientación de la política exterior de Rusia
La actitud de Rusia en respuesta a la acción militar contra Irán ha sido hasta ahora de una enérgica condena ….retórica. Moscú ha calificado la muerte de Jameney como asesinato, y los ataques como "actos de agresión armada no provocados". Pero Rusia ya ha dicho que esta no es su guerra. Y tampoco ha enviado a Teherán señal alguna de que pueda suponer algún tipo de apoyo y, aunque el Kremlin tratara de mantener su credibilidad como socio antioccidental, evitará verse involucrado en otro conflicto de alta intensidad y tratará de preservar el margen de negociación con Washington para poner fin a la guerra en Ucrania, e intentará aprovechar la guerra de Irán para que se reduzca la ayuda a Kiev y seguir avanzando en el Dombas.
Si Irán es derrotado, o sale de esta guerra muy debilitado, Rusia se enfrenta a una pérdida de profundidad estratégica. Y ello añade nuevas incertidumbres a lo largo del arco sur de Rusia, desde el Cáucaso hasta Asia Central, donde la posición de Moscú también se ha visto erosionada. Respecto a Ucrania, es poco probable que esta guerra afecte al campo de batalla. La necesidad de Rusia del apoyo iraní ha disminuido, ya que Moscú ha logrado producir los sistemas de armas que antes obtenía de Teherán, Ello reduce los incentivos para que el Kremlin defienda a un socio bajo presión militar.
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Alcance máximo de los misiles balísticos Irán. Fuente: Iran War Live: Europe Ramps Up Middle East Deployments as Ayatollah Demands ‘Trump’s Blood’, Newsweek, 05-03-2026
¿El fin del mundo multipolar?
Yevgeny Primakov, primer ministro y gran estratega de política exterior de Rusia, promulgó en 1998 que: “Rusia buscará la formación de un mundo multipolar”. Esto se convertiría en el núcleo de la narrativa de política exterior del Kremlin: un mundo multipolar en el que potencias como Irán, China y Rusia equilibren la hegemonía de Occidente. En este marco, Irán era un factor importante para un equilibrio euroasiático y desafiaba la idea de que Europa es estratégicamente occidental.
Pero tras este ataque, si Estados Unidos e Israel logran degradar la posición estratégica de Irán, la narrativa de un orden multipolar, contrario a Occidente, pierde fuerza ideológica. Ello rompe no solo el equilibrio material en la región, sino también la concepción estratégica de Moscú. En los últimos meses tres aliados de Rusia han sido atacados y el Kremlin no ha movido un dedo. Mala señal para otros aliados en diversas partes del mundo (Sahel) o de los BRICS. (1)
Las relaciones de Irán y China
Para algunos, la neutralidad de China ante las amenazas militares estadounidenses podría dar la impresión de que ha abandonado a Teherán y refuerza la idea de que es un socio poco fiable. Igual sucedió tras el derrocamiento de Maduro y el control del sector petrolero venezolano, en el que Pekín había invertido miles de millones. Pekín tampoco apoyo a Irán durante la guerra de 12 días de 2025 y, a pesar de ser un socio estratégico integral de Irán, también apoyó las sanciones económicas de la ONU contra el país antes del acuerdo nuclear de 2015 y, desde entonces, ha postergado la inversión en la economía iraní. Para China, Irán es una estrategia a largo plazo, que la campaña de máxima presión de Estados Unidos podría, sin querer, ayudarle a ganar.
En 2025, China compró más del 80 % del petróleo iraní transportado, con un descuento significativo, lo que representa el 13,5 % de todo el petróleo que China importó por mar. Pero Pekín también ayudo a reducir el aislamiento político de Irán permitiendo su ingreso en los BRICS+ y la Organización de Cooperación de Shanghái. En la práctica, Pekín parece mostrar poca iniciativa para consolidarse en Oriente Medio o impulsar seriamente una disminución de la influencia estadounidense allí. Por otro lado, China ha visto la intrusión de la inteligencia en el régimen iraní como un aviso a navegantes y que las bravatas del régimen iraní no han podido hacer demasiado contra la potencia de fuego americana. Eso y que Estados Unidos atacó en medio de las negociaciones con Irán, demostrando que Trump es impredecible (2). Por otro lado, las purgas en las Fuerzas Armadas chinas no son un síntoma de fortaleza y la ambigüedad de EEUU respecto a Taiwan, después de lo visto, sí es una fortaleza para EEUU.
China y un Irán nuclear
China se opone públicamente al logro de armas nucleares por parte de Irán, aunque respeta su derecho al uso pacífico de la energía nuclear como Estado afecto al Tratado sobre la no Proliferación (TNP). A Pekín le preocupa que un Irán con armas nucleares pueda desencadenar una guerra regional, lo que podría bloquear las importaciones de petróleo de China desde el Golfo. Así mismo, podría llevar a Irán a atacar a los países del Golfo, donde los intereses comerciales de China superan con creces sus vínculos con Teherán.
También podría alentar a los rivales regionales de China, como Japón, Corea del Sur y Australia, a convertirse en potencias nucleares como medio para disuadir la amenaza de Pekín. Por todo ello, la intención de Estados Unidos para frenar desarrollo de armas nucleares de Irán a cambio de eliminar las sanciones coincide con los intereses de China. Pekín tiene que lidiar entre los cuernos del dilema: un régimen con un gobierno alineado con Occidente y aprovechar la debilidad de Irán para aumentar su dependencia de China. (3)
China y su ayuda militar a Irán
En cualquier caso, y hasta ahora, los informes sobre la posible venta a Irán de sistemas de defensa aérea, aviones de combate o misiles antibuque supersónicos chinos no se han confirmado, aunque Irán tiene interés en magnificarlas para lograr un efecto disuasorio. China quiere alcanzar sus objetivos a largo plazo sin alarmar a Washington, en especial antes de la visita de Trump a China a finales de Marzo, en la que Pekín podría buscar concesiones en temas relacionados con Taiwán y el comercio, a cambio de una relación más moderada con Irán.
Este conflicto, y los anteriores en el Golfo, distraen los interés de EEUU de enfrentarse a China en el Indopacífico y agota sus recursos militares y financieros. Esto coincide con el objetivo estratégico de Pekín de socavar la hegemonía estadounidense, en lugar de reemplazarla. Y, además, cuanto más se debilite el régimen iraní, más dependiente será de China. Por ello, la moderación diplomática de China, no debe confundirse con falta de fiabilidad o indiferencia. China juega una estrategia a largo plazo para derrotar a los EEUU. Estados Unidos y a sus aliados deben de revisar sus políticas para que no favorezcan sin querer a los objetivos a largo plazo de China. (4)
Aunque China ha vendido a Irán sistemas de armas, exporta más de 400.000 millones de dólares anuales a Estados Unidos. Y el comercio con Irán no llega a una fracción de esa cifra. Y China, antes de que cayeran las primeras bombas, según datos de la firma Kpler, las importaciones chinas de crudo iraní cayeron de 1,38 millones de barriles diarios en 2025 a 1,03 millones en febrero de 2026, una reducción de 220.000 barriles diarios, que fueron sustituidos por crudo ruso.
China recibe el 50% de sus importaciones de crudo a través del estrecho, aproximadamente cinco millones de barriles diarios. El 84% del petróleo y el 83% del gas natural licuado que transitan por el estrecho tienen como destino Asia. Cuando Irán mina el estrecho como represalia, no está castigando a su enemigo: está asfixiando a sus principales clientes. A Europa solo va el 8%. Pekín lo sabe. Y no actúa porque significaría asumir un coste que no está dispuesta a pagar. China quiere petróleo iraní barato, una ruta de la seda por Oriente Medio, un voto amigo en los foros internacionales y un frente que distraiga a Estados Unidos de Taiwán. Lo que no quiere es arriesgar su economía, sus exportaciones, su acceso a los mercados financieros occidentales o la estabilidad del mar de China Meridional por defender a un régimen teocrático que acaba de masacrar a sus propios ciudadanos. (5)
Conclusiones
- Putin no va a incendiar una negociación sobre Ucrania para apagar un fuego en el golfo Pérsico.
- En el caso de China y su estrategia de relevar a los EEUU como líder hegemon, el ataque a Irán es una prueba para cada uno de sus aliados, en Asia, en África, en los puertos de la ruta de la seda y en sus asociados BRICS, que China no los va a defender en caso de conflicto.
- El mito de un nuevo orden multipolar, encabezado por China y con Rusia como segundón y como alternativa operativa al sistema occidental, parece que no es más que un pacto entre países con un adversario común, pero sin compromiso de defensa.
- No es que Occidente este sobrado de alianzas tras los desplantes de Trump, es que el otro bando, parece es todavía menos fiable. Aunque los “tempos” de China no son los de Occidente.
(Juan A Lopez Díaz, Col Infantería de Marina (retirado). Miembro de AEME, Eurodefensa España y Centro de Pensamiento Naval)
1. The Iran war exposes the limits of Russia’s leverage in a fragmenting regional order, Gregoire Ross, Chathan house, 02-03-2026
2. China´s Military reveals 5 lessons from Us-Iran war, Micah McCartney, Newsweek, 05-03-2026
3.Beijing’s Red Line: Can China Defend Iran Without Going to War With America?, Nadia Helmy, Modern Diplomacy, 28-02-2026
4. China is playing the long game over Iran, Ahmed Aboudhou, Chathan House, 27-02-2026
5. El monje en la montaña: por qué Rusia y China abandonaron a Irán, Jorge Carrera Domenech, Confilegal, 01- 03- 2026






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