BOLD es una empresa española especializada en la ingeniería y fabricación de sistemas de almacenamiento y gestión de energía de altas prestaciones para competición y defensa. De sus capacidades, su expansión internacional y del futuro de la electrificación en defensa hablamos con Bernat Carreras, CEO y fundador.
- La capacidad para producir y almacenar energía eléctrica es un recurso clave para los sistemas militares. ¿Cuál es la propuesta tecnológica de BOLD en este demandante entorno?
La energía se está convirtiendo en uno de los factores limitantes de los sistemas militares modernos. Hoy ya no hablamos solo de mover un vehículo, sino de alimentar sensores, radares, sistemas antidron, comunicaciones, inteligencia artificial, guerra electrónica o armamento de nueva generación.
La propuesta de BOLD es desarrollar sistemas de almacenamiento y gestión de energía de altas prestaciones, diseñados específicamente para entornos de defensa. Nuestra tecnología combina baterías de alta densidad energética, electrónica de potencia, software y sistemas de gestión avanzados para crear una arquitectura capaz de suministrar mucha energía, mucha potencia y hacerlo de forma segura, robusta y fiable.
Venimos de entornos donde no existe margen para el error, como la Fórmula 1, y hemos trasladado esa filosofía a defensa: sistemas compactos, ligeros, capaces de trabajar en condiciones extremas y preparados para responder en milisegundos.
Además, creemos que en defensa no basta con vender una batería. El verdadero valor está en controlar toda la capa energética del vehículo o del sistema: cómo se almacena la energía, cómo se distribuye, cómo se protege y cómo se optimiza en tiempo real.
- BOLD está presente hace cuatro años en el sector de la defensa pero procede, como más de una empresa de este sector, de la competición automovilística. ¿Qué background traen de ese entorno y qué tecnologías son aplicables en ambas?
Sí. BOLD nació en el mundo del motorsport y durante años hemos trabajado con algunos de los equipos más avanzados de Fórmula 1 y competición internacional. Esa experiencia nos ha dado una cultura y unas capacidades muy valiosas para defensa.
En competición se trabaja con sistemas eléctricos de muy alta potencia y muy alta exigencia, donde el peso, el volumen, la fiabilidad y la velocidad de desarrollo son críticos. Se diseñan productos que deben funcionar a la primera, soportar vibraciones, impactos, cambios de temperatura y condiciones muy exigentes.
Muchas de esas tecnologías son directamente transferibles a defensa: baterías de alta densidad energética, sistemas de refrigeración de alta potencia, electrónica de control, software de gestión de energía, y algoritmos para maximizar prestaciones y seguridad.
Pero quizá lo más importante que hemos traído es la manera de trabajar. En motorsport se desarrolla muy rápido, con equipos pequeños y altamente cualificados, y con una obsesión para ganar con la innovación. En defensa eso es especialmente valioso, porque muchos programas necesitan empresas capaces desarrollar y entregar antes que los grandes ciclos industriales tradicionales.
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Una batería de la serie HP del fabricante (BOLD)
- Están reforzando su presencia en Estados Unidos, en el corazón de su industria automovilística y de defensa. ¿A qué se debe esta apuesta por la internacionalización?
Estados Unidos es hoy el principal mercado mundial para la electrificación aplicada a defensa. Allí se están desarrollando muchos de los programas más ambiciosos en vehículos militares, plataformas híbridas, sistemas autónomos y nuevas capacidades energéticas.
Nuestra apuesta por Estados Unidos responde a una razón muy simple: queremos estar cerca de nuestros clientes y participar desde el principio en los programas que definirán la próxima generación de sistemas militares.
Por eso estamos reforzando nuestra presencia industrial y comercial en Michigan, en el entorno de Detroit, donde coinciden la industria de automoción y gran parte de la industria de defensa terrestre estadounidense.
No se trata solo de vender desde Europa. En defensa, especialmente en Estados Unidos, es imprescindible fabricar localmente y cumplir con las exigencias de seguridad y cadena de suministro para los programas de producción.
Además, creemos que una empresa europea como BOLD puede aportar una combinación muy interesante: tecnología de muy altas prestaciones desarrollada en Europa y capacidad para industrializarla y escalarla junto a los grandes programas estadounidenses.
- ¿En qué se materializará el contrato que se han adjudicado de General Dynamics Land Systems? ¿Se puede extender esta colaboración a la filial española Santa Bárbara Sistemas?
Estamos trabajando con General Dynamics Land Systems en el desarrollo de soluciones energéticas avanzadas para futuras plataformas militares. Se trata de un proyecto muy relevante porque nos permite participar desde fases tempranas en la definición de arquitecturas eléctricas e híbridas para vehículos de nueva generación.
Aunque no podemos entrar en todos los detalles, sí puedo decir que el trabajo incluye sistemas de almacenamiento de energía, gestión eléctrica y soporte a nuevas capacidades que requieren más potencia disponible a bordo.
Lo importante es que la industria de defensa está evolucionando hacia vehículos con una demanda energética muy superior a la actual, y ahí BOLD puede aportar una experiencia diferencial.
Respecto a Santa Bárbara Sistemas, por supuesto creemos que existe un potencial importante para colaborar. Compartimos la idea de que España debe jugar un papel más relevante en tecnologías críticas para defensa, y nos gustaría que parte de estas capacidades pudieran desarrollarse también desde España, tanto para programas nacionales como internacionales.
- La hibridación es un tema recurrente para plataformas militares desde hace tiempo. ¿En qué consiste, qué desafíos técnicos plantea y cuál es la propuesta de BOLD ante esta necesidad?
La hibridación consiste en combinar un sistema de propulsión convencional con un sistema eléctrico y una batería. Esto permite que el vehículo sea más eficiente, reduzca consumo y, sobre todo, pueda disponer de energía eléctrica adicional para otras funciones.
El reto técnico es importante. Un sistema híbrido militar debe ser robusto, seguro y funcionar en condiciones extremas. Nuestra combinación de tecnología proveniente del mundo de la competición, con la visión industrial, genera sinergias únicas que encajan con los requerimientos de la industria de defensa.
En un vehículo militar, la hibridación no se busca solo por razones medioambientales. Su gran ventaja es táctica. Permite operar en silencio, mantener sensores o comunicaciones sin arrancar el motor, alimentar radares, sistemas antidron o armamento, e incluso exportar energía a otras plataformas o a una base avanzada.
La propuesta de BOLD es precisamente esa: ofrecer una solución completa. No solo la batería, sino el conjunto de hardware y software necesario para gestionar la energía de forma inteligente y asegurar que el sistema esté siempre disponible cuando el usuario lo necesita.
- El mercado de la electrificación para sistemas militares está en continuo crecimiento, con previsiones de alcanzar los 35.000 millones de dólares en 2033. ¿Cómo cree que evolucionará esta área? ¿Cuáles son los planes a medio y largo plazo de BOLD?
Creo que estamos al principio de una transformación muy profunda. Durante décadas, la movilidad militar se ha diseñado alrededor del motor y del combustible. En los próximos años se diseñará alrededor de la energía.
Cada vez habrá más sensores, más automatización, más inteligencia artificial y más sistemas eléctricos a bordo. Todo eso requiere mucha más capacidad energética. La pregunta ya no será solo cuántos kilómetros puede recorrer un vehículo, sino cuánta energía puede generar, almacenar y suministrar.
Por eso creemos que el mercado crecerá muy rápido. No solo en vehículos terrestres, sino también en drones, sistemas navales, plataformas autónomas, refugios desplegables o infraestructuras móviles.
El objetivo de BOLD es convertirse en uno de los referentes europeos y occidentales en esta capa energética. A medio plazo queremos consolidar nuestra presencia en Europa y Estados Unidos, industrializar nuestros productos y participar en los grandes programas de defensa que se están lanzando.
A largo plazo, nuestra ambición es ir más allá de fabricar baterías y convertirnos en una empresa capaz de controlar toda la arquitectura energética de un sistema: almacenamiento, distribución, software, monitorización y optimización en tiempo real.
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BOLD tiene instalaciones en España y está implantándose en Estados Unidos (BOLD)
- Tres de las áreas para las que BOLD considera clave la electrificación son los sistemas antidrones, el nuevo armamento y las tecnologías basadas en inteligencia artificial. ¿Puede desarrollarnos esta afirmación?
Sí, porque todas esas tecnologías tienen algo en común: consumen mucha energía.
Los sistemas antidron, por ejemplo, utilizan radares, sensores, cámaras, guerra electrónica o incluso láseres. Todo eso requiere una capacidad energética muy elevada y, sobre todo, una capacidad para entregar mucha potencia de forma inmediata.
Lo mismo ocurre con el nuevo armamento. Las armas de energía dirigida, los sistemas electromagnéticos o los láseres necesitan enormes cantidades de energía en muy poco tiempo. Sin una arquitectura eléctrica avanzada, simplemente no son viables.
En el caso de la inteligencia artificial, a menudo se piensa solo en el software, pero detrás hay ordenadores, procesadores, sensores y sistemas de comunicaciones que también consumen mucha energía. Cuanta más autonomía y más capacidad de procesamiento se quiera tener en una plataforma, mayor será la necesidad energética.
Por eso creemos que la electrificación no es solo una mejora tecnológica, sino una condición necesaria para la defensa del futuro. Los sistemas militares que no sean capaces de generar y gestionar suficiente energía tendrán una limitación estructural frente a los que sí puedan hacerlo.
- BOLD está presente en otro segmento de alta tecnología como es la aviación eléctrica. ¿Hacia dónde cree que va esta área y qué aporta BOLD?
Es un sector muy exigente porque la seguridad, el peso y la fiabilidad son absolutamente críticos. Cada kilogramo cuenta y cualquier fallo puede tener consecuencias muy graves.
Precisamente por eso creemos que BOLD puede aportar mucho. Nuestra experiencia en Fórmula 1 y en defensa nos ha permitido desarrollar sistemas extremadamente ligeros, compactos y seguros.
Vemos dos aplicaciones distintas. El primero es hibridación de la aeronave de 4-9 plazas para proporcionar mayor redundancia y propulsión distribuida. Esto permite las funcionalidades de despegue vertical o corto. En segundo lugar, para aeronaves de mayor tamaño, la electrificación se está usando para sustituir sistemas auxiliares como actuadores hidráulicos.
En cualquier caso, la necesidad será la misma: disponer de sistemas energéticos más eficientes, más ligeros y más seguros. Ahí es donde queremos posicionarnos. (José Mª Navarro García)






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