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Zelensky destituye al jefe de las Fuerzas Armadas con el frente sumido en una situación crítica

GUERRA DE UCRANIA, OTRO FOCO

La guerra se encuentra situación de estancamiento, en tablas

En nuestro anterior artículo ya hacíamos referencia al inminente cese del jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, general Valerii Zaluzhny, al que etiquetábamos como “virtualmente defenestrado”. Desde el pasado jueves lo está oficialmente.

Desde hace algún tiempo la ocurrencia del despido se había convertido en crónica de una muerte anunciada, pues las diferencias y fricciones iban, permítasenos la licencia musical, in crescendo prestissimo. Hay que señalar que el asunto se ha desarrollado en un ambiente de misterio, opacidad e infundio. Lo cierto es que se han hecho muchas conjeturas sobre las razones del fin de Zaluzhni, se ha especulado mucho sobre el fin de su final y hay quien opina que la historia aún no ha tocado a su fin.

En este artículo recordaremos algunos hechos y señalaremos algunos cabos sueltos sin atrevernos a dar dictamen u opinión sobre la forma de atarlos, pues en éste, como otros asuntos de la guerra de Ucrania, andamos bastante sorprendidos y perdidos, tanto o más que el común de los mortales. En estas circunstancias, nos limitaremos a exponer algunos hechos que aparecen contrastados y otros que parecen amañados dejando al albedrío del lector su – exenta o no de prejuicios – libre interpretación.

Zelensky, de actor a héroe

En las elecciones de marzo de 2019, un actor llamado Volodomir Zelensky acabó convirtiéndose en presidente de Ucrania. La clave del éxito fue una muy elaborada y nada inocente serie de televisión de seductor título: “Servidor del Pueblo”. Serie que, a modo de persistente y subliminal campaña electoral, se emitió entre los años 2015 y 2018 (finalizando y no por casualidad justo antes de las elecciones del 2019).

Con la invasión rusa de febrero del 2022, el actor-presidente acabaría mutando a héroe, también con notable apoyo mediático, sirva de ejemplo el presto y oportuno libro editado ad hoc con este contundente título: “Zelensky, la forja de un héroe” (el libro debía estar bien preparado y medio escrito, pues se publicó en mayo de 2022 cuando no habían pasado ni tres meses desde el comienzo de la “Operación Militar Especial”). 

Casi cinco años después, Volodomir Zelensky, el actor-presidente-héroe, había pulverizado todos los registros de la fama. En Occidente le alabamos y glorificamos – y de momento costeamos -; en Rusia sin embargo son de distinto parecer, execran y vituperan al que consideran pequeño titiritero mutado a gran títere.

Empero la cuestión realmente importante para Ucrania no es lo que piensan en Occidente o lo que opinan en Rusia, la cuestión clave es: ¿qué piensan los ucranianos tras dos años de guerra? La población de Ucrania, se encuentra ahora – por razones obvias – más polarizada que nunca. Los de origen ruso se adhieren sin reservas a los postulados de sus compatriotas del otro lado de la frontera profesando una profunda animadversión al que, a fecha de hoy, están muy lejos de considerar presidente.

En el otro polo está el grupo de los que se sienten nacionales ucranianos, sector que - aunque en principio apoyaba muy mayoritariamente a Zelensky – ahora comienza a tener serias dudas sobre su líder. A día de hoy está claro que no va a ser posible cumplir la triunfalista promesa de una rápida y fulgurante victoria sobre Rusia y el hastío y penalidades de dos años de guerra ha hecho profunda mella en los habitantes de Ucrania (agravada por la inminente movilización general).

Zelensky es consciente de que sus niveles de popularidad dentro del país registran una marcada tendencia descendente y, según parece, creía que Zaluzhny, cuya popularidad iba en aumento, podía convertirse en un rival político. 

Portada del libro “Zelensky, la forja de un héroe” (edición en español)

Zaluzhny, de héroe a villano

El general Valerii Zaluzhny llevaba al frente de las Fuerzas Armadas ucranianas desde el comienzo de la invasión y, teniendo en cuenta las circunstancias, la mayoría de las opiniones coinciden en que no lo ha hecho nada mal. El primer año fue, en términos operativos, bastante exitoso, en un primer momento se aguantó el embate ruso, se les paró  en determinadas líneas y con la contraofensiva del verano del 2022 se les obligo a ceder una buena parte del terreno que habían ocupado.

Bien es cierto que estos triunfos iniciales se debieron tanto a los aciertos propios como a los errores del adversario (los rusos pecaron de exceso de confianza, no lograron provocar el colapso inmediato del régimen ucraniano y ocuparon territorios demasiado extensos y donde la población era hostil).

El segundo año sin embargo el balance fue más bien desastroso. Zelensky comenzó a intervenir en asuntos militares con poco conocimiento y aún menor acierto. A principios del año 2023, con temerario triunfalismo e imprudencia supina, anunció a los cuatro vientos y con todo detalle la ejecución de una nueva contraofensiva.

Tanta osadía y anticipación dio a las tropas rusas tiempo más que suficiente para preparar las defensas donde finalmente habrían de estrellarse las tropas y esfuerzos ucranianos.  A pesar de los reveses y en contra de la opinión de los mandos militares, incluido Zaluzhny, Zelensky perseveraba en el error ofensivo y seguía exigiendo resultados.

El punto álgido de las fricciones llegó en Bajmut, donde la estrategia militar aconsejaba el repliegue y la componenda política ordenaba la resistencia numantina. La hiper-pregonada contraofensiva concluyó con desalentadores resultados, Kiev había perdido una gran cantidad de efectivos y por añadidura algo de terreno. Zaluzhny a final de noviembre dictó sentencia y en comparecencia pública afirmó, para gran disgusto de Zelensky, que la situación operativa era de “tablas”; no se había logrado la victoria pero además no había posibilidad de más movimientos.

A pesar de todo, el entonces Jefe de las Fuerzas Armadas, por su entrega, seriedad y honestidad, adquiría cada vez más notoriedad, hasta tal punto que el presidente comenzó a considerarlo un peligroso rival. La destitución era la solución más rápida y fácil, pero para llevarla a cabo había que buscar una justa causa.

Así comenzó una sibilina campaña de desprestigio. Como primer reproche y razón se hacía a Zaluhzny responsable de los fallos en la desastrosa campaña militar del 2023 (a pesar de que muchos de ellos eran errores forzados por la continua e inexperta injerencia del propio presidente). El segundo ataque era mucho más malicioso, se hizo correr el rumor de que Zaluzhny estaba negociando con el general ruso Valeri Gerasimov un secreto e ignominioso acuerdo.

Finalmente se filtraron, intencionadamente según todos los indicios, supuestas conversaciones telefónicas de Zaluhzny en las que éste menospreciaba e  injuriaba a su Zelensky poniendo en duda su capacidad y autoridad. A modo de anécdota, diremos que en una de las transcripciones filtradas se incluye la lista de insultos con que los que el militar presuntamente se refería a su presidente: comediante, culibajo, metro y medio, mocoso, grano, Homo Joker, Stuart Little, Hobo, Frodo, el tonto de Krivoi Rog (Krivoi Rog es la ciudad natal de Zelensky) y algunas otras que preferimos no referir.

El general Valerii Zaluzhny poco antes de ser destituido despidiéndose de sus más allegados camaradas

El desenlace

El final de la historia, al menos de momento, ya lo conocemos. Hace un par de semanas comenzaron a circular rumores, mentidos y desmentidos, sobre la inminente cesantía. Los dimes y diretes culminaron el pasado cinco de febrero con la aparición de Zelensky en la Radio Televisión Italiana (la popular RAI).

Durante la entrevista el presidente ucraniano afirmó sin tapujos: “Es necesario un reseteo, me refiero al reemplazo de una serie de dirigentes estatales, no solo en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Estoy reflexionando sobre este reemplazo. Es una cuestión para toda la dirección del país”. Tres días después se hacía oficial la destitución del general Valerii Zaluzhny.

Hay analistas militares que afirman que la destitución no llega en el mejor momento, pues la situación en el frente es crítica en muchos sectores, muy en particular en Avdiivka, que tiene todas las papeletas para convertirse en una segunda Bajmut. Según las últimas noticias el enclave, salvo refuerzo inmediato, podría tener los días contados.

Incluso hay quien opina que lo más razonable sería ordenar del repliegue y recuperar el máximo de fuerzas posibles. Por otra parte, también hay analistas políticos que valoran muy positivamente las declaraciones de Zelensky en la RAI y mantienen que lleva toda la razón cuando afirma que “es necesario un reseteo […] para toda la dirección del país”.

Si así lo piensa, lo tiene bien fácil, puesto que basta con que proceda a convocar las elecciones que por caducidad de legislatura tocan en marzo, de tal forma que el pueblo ucraniano pudiese decidir sobre el reemplazo de dirigentes estatales (empezando por la confirmación, o no, del presidente) lo que, tal vez, podría abrir el camino para empezar a hablar de paz.

Sin embargo, Zelensky, que no debe tenerlas todas consigo, ha anulado sine die las elecciones y no parece muy dispuesto a arriesgar su puesto en unos comicios de incierto resultado. En definitiva que, salvo que se produzca algún inesperado giro argumental (cuestión que no hay que descartar), en Ucrania van a tener presidente y guerra para rato.

 


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