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Pasamos un día de altura junto al GEO en el Lone-Paratrooper

Recibido el OK para iniciar las rotaciones de saltos con el Helicóptero, el Servicio de Medios Aéreos (SMA) de la policía nos avisa y nos ponemos manos a la obra. Mientras yo firmo los pertinentes permisos, el grupo ultima su equipación y comprobaciones de seguridad.
Las rotaciones del helicóptero se realizan mientras embarcan los saltadores en los aviones pues no puede haber aeronaves en la zona mientras haya paracaidistas en el aire.
Un pequeño Breafing para recordar los procedimientos y embarcamos. Mientras tanto, los miembros del SMA me acomodan en mi asiento y me colocan los cascos para que pueda comunicarme con los pilotos en caso de algún contratiempo y es que.....¡¡es mi primer vuelo en helicóptero!!
A medida que cogemos altura, el clima reinante no cambia en absoluto. Nadie habla a excepción de los pilotos. Se vive una "calma tensa" por decirlo de alguna manera mientras esperamos a que nos autoricen a entrar en la zona de saltos.
Nos informan que tanto los saltadores previos como su avión están en tierra, con lo que el jefe de salto abre la puerta del helicóptero mientras nos dirigimos a la zona de salto. Estamos a unos 3 mil metros y tras varios minutos con la puerta abierta....apenas puedo mover las manos para hacer fotos, el aire y el frio es terrorífico!!!
Últimas comprobaciones de comunicación y cada saltador va colocándose a la espera de la orden del jefe de salto. Estoy más nervioso yo que ellos.....
Luz verde!!!, el jefe de salto va indicando a cada operativo para que vaya saltando en pequeños intervalos de tiempo. Cada uno debe abrir a una altura diferente previamente indicada para evitar colisiones entre ellos.
El silencio se ha hecho en el helicóptero, sólo se escucha el tremendo aire que entra por la puerta. Aunque apenas son unos segundos, el tiempo parece haberse detenido y se hace realmente extraño oir a los saltadores comunicarse entre ellos a medida que caen.
"Confirmamos tres campanas abiertas", aún se me ponen los pelos de punta al recordar la bocanada de alivio que se me escapó en ese momento. Ahora si se nota un ambiente más relajado por parte de los que quedamos en el helicóptero mientras esperamos a que los saltadores toquen tierra para volver a la base.
Las condiciones de viento son realmente buenas con lo que las tomas son muy suaves y sin contratiempos (por suerte para mí, también lo son para volar permitiéndonos un vuelo realmente tranquilo y sin turbulencias!!
Cambios de impresiones y anécdotas una vez en tierra, mientras yo desembarco, sube otra rotación. Aquí no se desaprovecha ni un minuto de vuelo.
Colocar, plegar y vuelta a empezar. La exigencia física y mental que requieren estos saltos es altísima, con todo y con eso, esta gente no para. ¡Estamos en las mejores manos!
Aprovechamos la disponibilidad del SMA con un equipo GEO de descanso entre rotaciones para hacer unas tomas con los operativos pertrechados con su equipo táctico justo antes del embarque de otro grupo de saltadores.
No puedo más que agradecer a la BRIPAC, CNP (y en especial tanto a los miembros del GEO como del Servicio de Medios Aéreos) por haber hecho posible este reportaje. Un día que sin duda quedara marcado en mi memoria. (Fotos: Guillermo Pis PHOTO)

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