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El pedregoso camino de la Armada española para conseguir el F-35

La larga pretensión de la Armada de adquirir aviones de combate F-35B para reemplazar a sus Harrier, como han hecho otros operadores de esta aeronave, se va quedando sin tiempo, el mensaje del máximo responsable de la Institución, el AJEMA, acerca de que “si no hay un incremento (presupuestos) en los próximos años perderemos capacidades”, anuncia un muy difícil camino para la obtención de este cazabombardero de 5ª generación.

Desde principios de este siglo, los consecutivos AJEMA (Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) han avisado de la necesidad de que la Novena Escuadrilla de la FLOAN (Flotilla de Aeronaves), sustituyese sus cazabombarderos AV-8B Plus Harrier II, por los Lockheed Martin F-35, de su versión de despegue en corto  y aterrizaje vertical, la Bravo. Con esta iniciativa, España seguiría el camino del Reinos Unido, y de los Marines de Estados Unidos y la Marina Militare de Italia, que son socios de la Armada en el soporte técnico y logístico del Harrier.

A falta de presupuesto para poner el programa en marcha, se suma ahora el factor tiempo, el “no tiempo”, para ser más precisos. El AJEMA insiste en que si los recortes de los presupuestos para la Armada no acaban, en los próximos años la Institución tendrá un futuro crítico, con pérdida de capacidades clave, como la de la aviación naval embarcada de ala fija, lo que el ex Comandante de la FLOAN ha explicado en detalle.

Una de las claves del problema temporal la daba el Almirante Jefe de la División de Planes del Estado Mayor de la Armada, el vicealmirante Gonzalo Sanz Alisedo: “no debería entrar en servicio más tarde  del 2028-2030”. Para lograr ese objetivo la adquisición de los F-35B tendría que ponerse en marcha en los próximos cinco o seis años.

El AJEMA explicó que no es el objetivo entrar en el programa en el que están varios países que han adquirido el caza, además de su lanzador,  Estados Unidos, sino que se negociaría la compra de varias unidades directamente con Lockheed Martin, tras obtener el permiso del Departamento de Estado de los Estados Unidos. “El objetivo es llegar a una adquisición, pero evidentemente con unos retornos industriales y de otro tipo para España. De forma, que no sea solo un pago y la compra de un avión. Hay países que lo han gestionado bien”, poniendo como ejemplo a Singapur  y Bélgica, que cerró el acuerdo en una fecha tan “cercana” como octubre de 2018.

Pero los presupuestos están lastrados con la devolución de los pagos adelantados al Ministerio de Industria para los PEA (Programas Especiales de Armamento) hasta 2028. Esta situación, se suma al déficit arrastrado en los últimos años en la financiación de la Armada. El programa del F-35B, amén de las mencionados retornos industriales, no tiene la palanca social/económica de los sistemas que se construyen en España, lo que también va en su contra. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: El revolucionario F-35B, un medio imprescindible para la Armada española. (foto Lockheed Martin)


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