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85 años del bombardeo de Cabra, el Guernica andaluz

La magnifica reproducción del bombardero SB-2, que se puede ver en el museo de La Senia (Trarargona). (Foto Julio Maíz Gutiérrez)

El pasado 7 de noviembre se cumplían 85 años del bombardeo de la localidad andaluza de Cabra, Córdoba, por los SB-2 Katiuska del Ejército de la II República, un ataque en el marco de la Guerra Civil española que ha pasado casi desapercibido.

Una de las múltiples novedades de la funesta Guerra Civil española fue la generalización de los bombardeos de ciudades y núcleos urbanos ante los grandes avances de la aviación militar con los entonces más modernos aparatos: Heinkel He-111, Savoia Marchetti SM-79, Tupolev SB-2, entre otros.  Posteriormente, en la casi inmediata Segunda Guerra Mundial, los bombardeos de ciudades se generalizarían, acciones que han llegado hasta nuestros días, como se puede ver hoy en la franja de Gaza o en Ucrania.

Durante toda la Guerra Civil española, que comenzó el 17 de julio de 1936, los ataques a ciudades se generalizaron por ambos bandos, si bien progresivamente la mayor capacidad de la aviación de los sublevados, reforzada por alemanes e italianos, se volvió más efectiva que la del Gobierno del Frente Popular, que contó a su vez con la ayuda de las aeronaves y pilotos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que siguió realizando ataques a ciudades bajo control adversario hasta final del conflicto, en abril de 1939.

El más mediáticos de los bombarderos de la Guerra Civil española fue el realizado por la Legión Condor alemana, a la que se sumaron los italianos, contra la villa de Guernica, relegando a un muy segundo plano los sufridos en otras muchas ciudades españolas, como los de Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante en la zona republicana, o los de Valladolid, Ferrol o Cabra en la zona nacional, entre muchas otras.

El 7 de noviembre de 1938, tres aviones republicanos SB-2, que habían despegado de Fuente Álamo (Murcia), arrojaban en torno a una veintena de bombas que cayeron en puntos céntricos de la localidad cordobesa de Cabra. Especialmente letales fueran las bombas que alcanzaron la plaza de abastos, donde tenía lugar el mercado, y donde se produjo el mayor número de muertos y heridos.

El municipio, a bastantes kilómetros de un frente, había estado prácticamente inactivo desde finales de 1936.  Esta acción bélica se llevó la vida a 109 personas, entre los que murieron en el momento del bombardeo y a consecuencia de las heridas los días siguientes, en su gran mayoría civiles.

Durante el ataque no hubo ninguna reacción de las piezas antiaéreas sitas en las proximidades, como constata el parte de guerra republicano: “A las 7,27 despegaron tres B. K. para efectuar un servicio de reconocimiento y bombardeo de Cabra. Se batió el objetivo eficazmente observándose las explosiones en el centro del pueblo. Se obtuvieron fotografías del frente reconocido. No se observó caza enemiga ni se les hostilizó con fuego antiaéreo, tomando tierra todos los aparatos sin novedad”

Ya con la batalla del Ebro casi perdida, el bando republicano intensificó sus operaciones a finales 1938 en el frente suroeste como fuente de distracción militar, en concreto en la provincia de Córdoba, donde en enero y febrero de 1939 se desarrolló la última ofensiva republicana, que daría lugar a la cruenta batalla de Peñarroya, un infructuoso intento para detener a los nacionales sobre Cataluña.

Unos días antes del bombardeo de Cabra, la vecina localidad cordobesa de Baena fue también atacada, el 28 de octubre de 1938, por parte de 9 bombarderos ligeros Polikarpov R-Z Natacha de la 4ª escuadrilla del Grupo 30 de la aviación republicana, acción que se saldó con una cifra de entre 10 y 14 víctimas mortales y unos 16 heridos. ​(Julio Maíz)

 


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