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La mítica torre de control de la Base Aérea de Cuatro Vientos declarada Bien de Interés Cultural

La histórica torre del aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid, acaba de ser declarada como Bien de Interés Cultural (BIC) por el Ministerio de Cultura y Deporte.

La resolución, que abarca esta instalación del Ministerio de Defensa junto a otros dos edificios en Valsaín (Segovia) y Málaga, ha sido publicada el 4 de enero en el Boletín BOE (Oficial del Estado). Previamente había sido decidida por parte de la Dirección General de Bellas Artes, según establece la vigente Ley del Patrimonio Histórico Español, que estipula que el Estado español es competente en materia de patrimonio cultural de los bienes adscritos a servicios públicos gestionados por la Administración española.

Así, la torre pasa desde este momento a formar parte del patrimonio industrial y científico-técnico español, ya que estamos ante la primera construcción para esta finalidad que se construyó en España, siendo incluso una de las pioneras del mundo.

La torre de Cuatro Vientos fue diseñada en 1919 por el ingeniero del Ejército español Leopoldo Jiménez para servir de guía a aquellos primero aviadores españoles, que desde 1911 usaban el por entonces campo de aviación. Cuatro Vientos, junto a la cercana base de Getafe, se considera la cuna de la aviación española, la base fue creada a principios del siglo XX como centro de experimentación de aeroplanos y escuela de pilotos.                                                                                      

El 11 de enero de 1911, el general Marvá, jefe del Cuerpo de Ingenieros, propuso al Ministerio de la Guerra (el actual Ejército del Aire se constituyó en 1939) la compra de los terrenos sobre los que se levanta la actual base aérea de Cuatro Vientos, siendo el primer responsable de la instalación el capitán Kindelán, que luego sería el jefe de la aviación nacionalista durante la Guerra Civil española.

La torre de Cuatro Vientos, que se ideó siguiendo las pautas utilizadas en los faros marítimos del momento, fue construida de hormigón armado por Enrique Sierra en sus talleres del Paseo de las Delicias nº 5 y su instalación fue llevada a cabo por el mismo Enrique Sierra y el maestro albañil Pepe Alegría en 1920.

Desde esta instalación, de 19,55  de altura, se controlaba de manera visual del aquel primario tráfico aéreo siguiendo las normas reglamentadas de la época, que incluía un código de luces y pistolas de señales. Además, en su parte más alta, se colocó un mástil con una manga de viento, que observaban los pilotos antes de despegar o al llegar al aeródromo, realizando un inicial para comprobar su orientación.

La torre ha sido testigo de las grandes hitos aeronáuticos militares de España, como fueron los míticos vuelos intercontinentales de los años veinte/treinta del pasado siglo, los de la Escuadrilla Elcano en 1926, y sobre todo el del Breguet XIX modificado, bautizado como  ‘Cuatro Vientos’, con el que en 1933 los pilotos Barberán y Collar cruzaron por primera vez el Océano Atlántico sin escalas, aterrizando en Cuba. También fue testigo de los primeros vuelos del autogiro del gran inventor Juan de la Cierva y del primer salto paracaidista realizado en España, protagonizado por el capitán Méndez Parada.

En 1982 dejó de tener uso activo, pasando a ser un símbolo histórico del Ejército del Aire y figurando como elemento principal en la heráldica de la Agrupación de la Base Aérea de Cuatro Vientos, que se ha encargado estas últimas décadas de su perfecta conservación.(Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Un moderno helicóptero NH90 rodando por la base de Cuatro Vientos, al fondo se ve la mítica torre, ahora declarada BIC. (foto Julio Maíz/defensa.com)


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